{"id":970,"date":"2018-01-20T10:42:16","date_gmt":"2018-01-20T10:42:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.evolterra.com\/?p=970"},"modified":"2023-05-26T18:10:48","modified_gmt":"2023-05-26T17:10:48","slug":"viajar-en-invierno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=970","title":{"rendered":"VIAJAR EN INVIERNO"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400\">Viena, 1828<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Franz Schubert (1797-1828) vivi\u00f3 poco, no lleg\u00f3 a los treinta y dos a\u00f1os. Cuando Beethoven cumpli\u00f3 esa edad, en 1802, se encontraba en el arrabal vien\u00e9s de Heiligenstadt componiendo su segunda sinfon\u00eda, es decir que apenas hab\u00eda empezado a acometer las obras de su per\u00edodo heroico ni, por tanto, las m\u00e1s tard\u00edas y avanzadas. En cambio, el joven Franz madrug\u00f3 como compositor y dej\u00f3 establecido definitivamente su estilo cuando apenas sal\u00eda de la adolescencia. En 1816 hab\u00eda compuesto ya <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El rey de los Elfos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> \u00a0(D. 328), un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Lied<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> basado en una balada de Goethe que concentra en muy pocos minutos todo el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">pathos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> del Romanticismo. Un padre cabalga en la noche tormentosa con su hijo enfermo y delirante en el regazo; la voz cuenta la historia mientras el piano subraya con acordes febriles el galope del caballo y los \u00faltimos latidos desesperados. Esta obra maestra de juventud merec\u00eda ser conocida por el gran maestro de Weimar, \u00eddolo junto con Schiller del jovenc\u00edsimo compositor. Su amigo y mentor Joseph von Spaun, poeta aficionado, la envi\u00f3 con una carta adulatoria al gran poeta convertido en instituci\u00f3n de la cultura europea. Goethe devolvi\u00f3 sin un comentario el paquete que conten\u00eda la carta junto con cuarenta y cuatro<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Lieder<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> sobre poemas del maestro que acompa\u00f1aron en el viaje a Weimar al<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Rey de los Elfos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Para poner m\u00fasica a su poes\u00eda le bastaba su secretario Carl Friedrich Zelter, compositor aficionado que resaltaba el contenido, la palabra magistral, y dejaba al piano reducido a una participaci\u00f3n subordinada. S\u00f3lo en 1830, cuando Schubert hab\u00eda muerto, se dign\u00f3 Goethe emocionarse con una obra tan perfecta y apasionada al o\u00edrla cantada por una celebridad de aquellos a\u00f1os, Wilhelmine Schr\u00f6der-Devrient. Lo suyo era el clasicismo, a pesar de haber abierto la caja de Pandora del sentimentalismo rom\u00e1ntico con su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Werther<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_971\" aria-describedby=\"caption-attachment-971\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-971\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/640px-Julius_Schmid_Schubertiade.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"421\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/640px-Julius_Schmid_Schubertiade.jpg 640w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/640px-Julius_Schmid_Schubertiade-300x197.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-971\" class=\"wp-caption-text\">Julius Schmid, una schubertiada, 1897<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Schubert debi\u00f3 sentirse decepcionado por este desaire, aunque dada su timidez quiz\u00e1 consider\u00f3 demasiado osada la iniciativa de su amigo Spaun. Con lo famoso que ha sido despu\u00e9s parece incre\u00edble que el compositor apenas pudiera organizar en toda su vida m\u00e1s que un concierto p\u00fablico. No era un instrumentista virtuoso a la moda, incluso sent\u00eda gran frustraci\u00f3n por no poder interpretar al piano algunas de sus partituras m\u00e1s complicadas. Pero el joven Schubert hab\u00eda establecido a los dieciocho a\u00f1os un estilo, a medio camino del Clasicismo por la perfecci\u00f3n de las formas y el Romanticismo por los temas po\u00e9ticos que transformaba en<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Lieder<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> con enga\u00f1osa facilidad. Lleg\u00f3 a componer m\u00e1s de seiscientos transmutando en m\u00fasica las obras de multitud de poetas de aquella \u00e9poca dorada de la l\u00edrica alemana, algunos famosos y otros no tanto. Entre \u00e9stos se contaban los amigos de su c\u00edrculo literario-musical, el propio Spaun, Franz von Schobert, Johann Mayrhofer, etc. \u00c9l mismo se aventur\u00f3 t\u00edmidamente en la poes\u00eda y escribi\u00f3 alguna interesante p\u00e1gina autobiogr\u00e1fica. Pero su vida estuvo intensamente concentrada en la composici\u00f3n, a la que se dedic\u00f3 muy pronto contra la oposici\u00f3n de su padre, un maestro puritano y estricto que sin embargo le di\u00f3 la educaci\u00f3n musical necesaria para que hiciera precisamente lo que \u00e9l no quer\u00eda que hiciera. Pianista y violinista precoz, fue admitido pronto como miembro del coro de la corte imperial, los que m\u00e1s tarde se conocieron como los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Ni\u00f1os cantores<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> de Viena. Se independiz\u00f3 pronto del apoyo familiar y ya no par\u00f3 de componer, con ambici\u00f3n creciente, hasta su temprana muerte.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_973\" aria-describedby=\"caption-attachment-973\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-973\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/600px-Caspar_David_Friedrich_-_Wanderer_above_the_sea_of_fog-1-1.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"768\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/600px-Caspar_David_Friedrich_-_Wanderer_above_the_sea_of_fog-1-1.jpg 600w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/600px-Caspar_David_Friedrich_-_Wanderer_above_the_sea_of_fog-1-1-234x300.jpg 234w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-973\" class=\"wp-caption-text\">Caspar David Friedrich: caminante ante un mar de nubes, 1817<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">De la persona Schubert sabemos poco, algunas an\u00e9cdotas escritas por sus amigos, retratos numerosos a cargo del pintor Moritz von Schwind que representan al compositor en sus <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Schubertiadas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, las reuniones literario-musicales que celebraban regularmente para dar a conocer poes\u00eda y m\u00fasica de aquel grupo de apasionados diletantes. Las impresiones son contradictorias: nos presentan, por un lado, la imagen de un sociable<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> bon-vivant<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, bebedor y acompa\u00f1ante festivo de bailes al son de su m\u00fasica, enamorado siempre de amores imposibles: de la soprano Th\u00e9r\u00e8se Grob en su adolescencia, de la aristocr\u00e1tica Caroline von Esterhazy a\u00f1os m\u00e1s tarde. Frente a esta imagen, nos ha llegado la del artista consciente de su talento y enormemente ambicioso, convencido quiz\u00e1 de ser el continuador de los grandes, el heredero de Haydn, Mozart y Beethoven, orgulloso y col\u00e9rico en ocasiones, frustrado al no ver reconocida la altura de su arte. Dedicado al <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Lied <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">en sus primeros a\u00f1os de \u00a0fertilidad creativa, desarroll\u00f3 una creciente atenci\u00f3n a otros g\u00e9neros musicales y compuso abundante m\u00fasica de c\u00e1mara, sinfon\u00edas, misas, todo ello dominado por el melodismo brillante de su m\u00fasica impregnada de poes\u00eda. El misterioso personaje se nos revela sobre todo en la elecci\u00f3n de los textos literarios a los que di\u00f3 vida con su m\u00fasica. En sus \u00faltimos a\u00f1os, atacado ya por una grave enfermedad, la s\u00edfilis, volvi\u00f3 a sus or\u00edgenes de liederista eligiendo para poner en m\u00fasica dos ciclos po\u00e9ticos de un discreto escritor alem\u00e1n, Wilhelm M\u00fcller (1794-1827). Este berlin\u00e9s acomodado, bohemio como \u00e9l, proporcion\u00f3 a Schubert<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> La bella Molinera<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El viaje en invierno<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, a trav\u00e9s de los cuales conseguimos romper el velo de la personalidad de este genio y atisbar su \u00edntima visi\u00f3n de la vida.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_974\" aria-describedby=\"caption-attachment-974\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-974\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/Franz_Schubert_by_Wilhelm_August_Rieder.jpeg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/Franz_Schubert_by_Wilhelm_August_Rieder.jpeg 800w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/Franz_Schubert_by_Wilhelm_August_Rieder-300x225.jpeg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/Franz_Schubert_by_Wilhelm_August_Rieder-768x576.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-974\" class=\"wp-caption-text\">Wilhelm August Rieder: retrato de Schubert en 1825<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Schubert descubri\u00f3 por casualidad la obra de M\u00fcller, recogida principalmente en una colecci\u00f3n de poemas que titul\u00f3 ir\u00f3nicamente <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">77 poemas de los papeles p\u00f3stumos de un trompista itinerante<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Puso en m\u00fasica brillantemente<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> La bella molinera <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">en 1823, cuando estaba hospitalizado por un ataque agudo de su enfermedad: una colecci\u00f3n de poemas que cuentan el amor tr\u00e1gico del molinero por la bella molinera, personajes t\u00edpicos como pocos del Romanticismo.<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El viaje en Invierno<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> tuvo que esperar: lo compuso en 1827 y lo estaba corrigiendo cuando le sorprendi\u00f3 la muerte en noviembre del a\u00f1o siguiente. No fue casualidad. La poes\u00eda del<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Winterreise<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> no tiene la altura de la de alguno de los grandes a los que nuestro compositor puso m\u00fasica. Tiene, sin embargo, todos los ingredientes necesarios para desvelar una amarga confesi\u00f3n final, una reflexi\u00f3n retrospectiva sobre la propia vida y a la vez un manifiesto de adhesi\u00f3n al esp\u00edritu rom\u00e1ntico. Sus temas principales se van desgranando en 24 miniaturas aparentemente desordenadas, aunque conectadas entre s\u00ed por la disposici\u00f3n de las tonalidades y por el juego del piano que acompa\u00f1a al canto describiendo paisajes y climas, ansiedades y tormentas emocionales, el rom\u00e1ntico \u201cdesorden de la experiencia\u201c del que habl\u00f3 Charles Rosen. Los hechos han tenido ya lugar cuando el ciclo comienza. Un joven vaga por los campos despu\u00e9s de haber sido rechazado por su amada. Merodea en torno al pueblo donde ha vivido, visita el tilo donde ha grabado sus palabras de amor, siente el viento fr\u00edo que congela sus cabellos, huye de los cuervos que le acechan desde los tejados y de los perros que le ladran amenazadores, oye el cuerno ligero del correo que ya no le traer\u00e1 cartas de la amada, se refugia para descansar en la caba\u00f1a de un carbonero. En los \u00faltimos versos siente el soplo fr\u00edo de la muerte en un cartel que le indica \u201cun camino por el que no podr\u00e1 volver\u201d, en una tumba que querr\u00eda tener por posada. El final, como casi todo, queda en suspenso, tenemos que adivinarlo.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_978\" aria-describedby=\"caption-attachment-978\" style=\"width: 598px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-978\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/Two_Men_Contemplating_the_Moon_-_Caspar_David_Friedrich-2.jpg\" alt=\"\" width=\"598\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/Two_Men_Contemplating_the_Moon_-_Caspar_David_Friedrich-2.jpg 598w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/Two_Men_Contemplating_the_Moon_-_Caspar_David_Friedrich-2-300x241.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 598px) 85vw, 598px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-978\" class=\"wp-caption-text\">C.D. Friedrich: dos hombres contemplan la luna, 1825<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El tenor Ian Bostridge, int\u00e9rprete e historiador, estudioso de esta obra, compara este vago recorrido con una pieza de Samuel Beckett. Tiene algo, en efecto, de teatro del absurdo: no sabemos qui\u00e9n es el personaje. Tampoco lo que le ha pasado ni donde est\u00e1, s\u00f3lo sabemos lo que siente. El resto de la historia tiene que suplirlo nuestra libre imaginaci\u00f3n. El protagonista es un caminante, un peregrino, el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Wanderer <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">que tantas y tantas veces aparece en la literatura del Romanticismo alem\u00e1n. La figura del peregrino se pierde, naturalmente, en la noche de los tiempos literarios, empezando por Ulises y Tel\u00e9maco. Goethe lo convirti\u00f3 en el personaje central de su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Wilhelm Meister<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">: un joven que emprende su viaje de iniciaci\u00f3n para aprender un oficio. Es el primer exponente de la literatura de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Bildung<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, t\u00edpica de la Ilustraci\u00f3n, impregnada de la curiosidad por la naturaleza y de la confianza en la capacidad del ser humano para alcanzar el progreso personal. El<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Wanderer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> mejora su cuerpo y cura su mente a trav\u00e9s del caminar. Schubert puso m\u00fasica a varios poemas de Goethe sobre caminantes, en los que domina esta continua alusi\u00f3n al viaje de iniciaci\u00f3n del que se ha de volver madurado para enfrentarse con la vida real. Ahora bien, si en la Alemania del siglo XVIII se fomentaron las excursiones de aprendizaje, de camarader\u00eda universitaria, el mundo trastornado por las guerras napole\u00f3nicas y por las dif\u00edciles condiciones pol\u00edticas de la Restauraci\u00f3n canta m\u00e1s bien a un caminante solitario. El Romanticismo fue la respuesta de una cultura establecida en lo seguro e inmutable a las turbulencias revolucionarias que acabaron con las certezas del orden social y pol\u00edtico. Adopt\u00f3 con naturalidad el motivo del caminante, pero lo hizo con una nueva visi\u00f3n. No se trataba ya de caminar para aprender, sino de vagar sin rumbo, incesantemente, para huir de una realidad cambiante y amenazadora. El peregrino rom\u00e1ntico es esencialmente nost\u00e1lgico de algo que desconoce pero que tiene necesariamente que estar<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> lejos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">: una patria que no existe. Hacia esa meta desconocida camina sin destino, pues el caminar se convierte en un fin en s\u00ed mismo.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_979\" aria-describedby=\"caption-attachment-979\" style=\"width: 780px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-979\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/rBVaGFbNSyiAI8c3AALSA6xrtAE603.jpg\" alt=\"\" width=\"780\" height=\"543\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/rBVaGFbNSyiAI8c3AALSA6xrtAE603.jpg 780w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/rBVaGFbNSyiAI8c3AALSA6xrtAE603-300x209.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/rBVaGFbNSyiAI8c3AALSA6xrtAE603-768x535.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-979\" class=\"wp-caption-text\">Gustav Klimt: Schubert al al piano, ca. 1899<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Numerosos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Lieder <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">de Schubert tienen el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Wanderer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> como tema. Todav\u00eda en el esp\u00edritu de la Ilustraci\u00f3n, varios de ellos representan la visi\u00f3n ilustrada y cantan el viaje de iniciaci\u00f3n y aprendizaje. En la misma l\u00ednea positiva hab\u00eda puesto m\u00fasica a un poema de su amigo Mayrhofer que reflejaba una versi\u00f3n m\u00edstica de la soledad: \u201cdadme la plenitud de la soledad\u201d, entona un monje que al final de una larga y agitada vida se retira a meditar en el atardecer de su convento en busca de la santidad (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Eimsamkeit<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, D. 620). Pero ya el propio Goethe hab\u00eda se\u00f1alado el camino hacia la concepci\u00f3n rom\u00e1ntica en un sereno nocturno donde aparece un aviso ominoso del peligro del eterno caminar: en las cumbres reina la paz, los \u00e1rboles no se mueven por el m\u00e1s m\u00ednimo soplo, los p\u00e1jaros callan en el bosque: caminante,\u201dpronto descansar\u00e1s t\u00fa tambi\u00e9n\u201d (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Wanderer<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400\">Nachtlied II<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, D. 768). Tambi\u00e9n est\u00e1 ya en pleno esp\u00edritu rom\u00e1ntico un<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Lied<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> significativo que Schubert bas\u00f3 en un poema de Georg Philipp Schmidt <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">(Der Wanderer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, D 489). Su protagonista se siente extra\u00f1o en todos sitios. El sol es fr\u00edo en la monta\u00f1a, las flores se marchitan, la vida envejece: \u201cAll\u00ed donde tu no est\u00e1s, est\u00e1 la felicidad\u201d. El caminante del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Viaje en invierno <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">tambi\u00e9n se siente extra\u00f1o y s\u00f3lo. El ciclo empieza con las palabras clave: \u201cllegu\u00e9 como un extra\u00f1o y como un extra\u00f1o me voy\u201d. No sabemos si se refiere al desolado paisaje o a la casa de la que ha sido despedido, forma parte de la ambig\u00fcedad del ciclo. El protagonista vaga solitario y s\u00f3lo al final aparece otro ser humano, un organillero mendigo que repite mon\u00f3tonamente su cantinela. Se trata, lo mismo que en los personajes solitarios de los cuadros de Caspar David Friedrich, de la versi\u00f3n m\u00e1s pat\u00e9tica de la soledad. El enfermo compositor eligi\u00f3 los l\u00fagubres versos de M\u00fcller para darnos la \u00edntima versi\u00f3n de sus sufrimientos finales. El protagonista se compara en su caminar a una nube oscura que corre impulsada por el viento: arrastra sus pies por los caminos contemplando la vida alegre de los dem\u00e1s, s\u00f3lo \u201cy sin que nadie lo salude&#8230;\u201d<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_981\" aria-describedby=\"caption-attachment-981\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-981\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/640px-Rudolf_Alfred_H\u00f6ger_Beim_Heurigen-1.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"467\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/640px-Rudolf_Alfred_H\u00f6ger_Beim_Heurigen-1.jpg 640w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2018\/01\/640px-Rudolf_Alfred_H\u00f6ger_Beim_Heurigen-1-300x219.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-981\" class=\"wp-caption-text\">Rudolf Alfred H\u00f6ger: Heurigen en Grinzig, 1900<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Schubert se sum\u00f3 a este culto del caminante solitario a pesar de haber pasado una vida m\u00e1s bien sedentaria y nada solitaria, al menos en apariencia. S\u00f3lo sali\u00f3 de su ciudad para instalarse en la cercana finca de los Esterh\u00e1zy en Zelesz, entonces en la vecina Hungr\u00eda. Vivi\u00f3 adem\u00e1s una existencia gregaria, pues cuando no estaba dedicado a componer su m\u00fasica sol\u00eda buscar la compa\u00f1\u00eda de sus amigos literatos en sus casas y en las tabernas de Viena, o probando el vino nuevo en los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Heurigen <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">de las cercanas colinas de Grinzig. La Viena que vivi\u00f3 Schubert estuvo dominada por un r\u00e9gimen opresivo que toleraba mal la frivolidad de los artistas y no toleraba en absoluto la libertad pol\u00edtica. Austria hab\u00eda cerrado la etapa revolucionaria y el desorden napole\u00f3nico con el sistema policial de los Decretos de Carlsbad, que el canciller Metternich dict\u00f3 en 1819 y que en lo cultural dieron paso al llamado per\u00edodo Biedermeier, marcado por un estilo burgu\u00e9s y familiar, antiheroico. Todos los indicios apuntan a que nuestro compositor y sus amigos burlaban con su vida aparentemente fr\u00edvola la vigilancia de la polic\u00eda y las trabas que los censores pon\u00edan a las pocas \u00f3peras que le dejaron estrenar. En una ocasi\u00f3n, sin embargo, encontramos a Franz interrogado por la polic\u00eda a prop\u00f3sito de la detenci\u00f3n de un amigo suyo revolucionario, Johann Senn, que fue condenado a una larga pena de prisi\u00f3n. Poco despu\u00e9s, Schubert convirti\u00f3 en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Lieder<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> dos de sus poemas, una venganza tan impl\u00edcita como inocua, el desaf\u00edo propio de un t\u00edmido que no quiere correr el riesgo de comprometerse activamente en pol\u00edtica para defender sus ideas. Su rechazo del r\u00e9gimen represivo se deduce tambi\u00e9n de su admiraci\u00f3n por Wilhelm M\u00fcller. Tambi\u00e9n el berlin\u00e9s supo nadar y guardar la ropa en un modesto puesto de bibliotecario en su nativa Dessau, protegido ben\u00e9volamente por el duque local. Pero hab\u00eda apoyado a los griegos que luchaban por emanciparse del Imperio otomano y hab\u00eda viajado a Italia, donde conoci\u00f3 la rebeli\u00f3n clandestina de los<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Carbonari<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. \u00bfEs casualidad que el \u00fanico descanso que encuentra el caminante del<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Winterreise<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> en su amargo vagar sea al abrigo de la caba\u00f1a de un carbonero? \u00a0<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">(EINSTEIN, Alfred: <em>Schubert. The man and his Music<\/em>; Panther Books, Londres 1951.&#8211;SCHNEIDER, Marcel:<em> Schubert<\/em>; Seuil, Par\u00eds 1994.&#8211;BOSTRIDGE, Ian: <em>Schuberts Winterreise<\/em>; C.H.Beck, Munich, 2015.&#8211;BUDDE, Elmar: <em>Schuberts Liederzyklen, Ein Musikalischer Werkf\u00fchrer<\/em>; C.H.Beck, Munich 2012.&#8211;H\u00c4RTLING, Peter:<em> Schubert. Novela;<\/em> Seix y Barral, Barcelona, 1997.&#8211;ROSS, Alex<em>: Great Soul; searching for Schubert, en <\/em>Listen to This; Fourth Estate, Londres 2011.&#8211;ROSEN, Charles: <em>The Romantic Generation<\/em>; Harvard U.P., 1958)<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viena, 1828 &nbsp; Franz Schubert (1797-1828) vivi\u00f3 poco, no lleg\u00f3 a los treinta y dos a\u00f1os. Cuando Beethoven cumpli\u00f3 esa edad, en 1802, se encontraba en el arrabal vien\u00e9s de Heiligenstadt componiendo su segunda sinfon\u00eda, es decir que apenas hab\u00eda empezado a acometer las obras de su per\u00edodo heroico ni, por tanto, las m\u00e1s tard\u00edas &hellip; <a href=\"https:\/\/evolterra.com\/?p=970\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVIAJAR EN INVIERNO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[434],"tags":[420,423,419,426,425,418,421,424,422],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/970"}],"collection":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=970"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/970\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":989,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/970\/revisions\/989"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=970"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=970"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=970"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}