{"id":921,"date":"2017-12-23T11:36:32","date_gmt":"2017-12-23T11:36:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.evolterra.com\/?p=921"},"modified":"2023-07-18T12:38:05","modified_gmt":"2023-07-18T11:38:05","slug":"berlin-entre-dos-guerras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=921","title":{"rendered":"BERLIN ENTRE DOS GUERRAS"},"content":{"rendered":"<p><strong>Weimar, 1919<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_923\" aria-describedby=\"caption-attachment-923\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-923\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/0_IcBb4HUr7_dgKKiU.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"553\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/0_IcBb4HUr7_dgKKiU.jpg 640w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/0_IcBb4HUr7_dgKKiU-300x259.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-923\" class=\"wp-caption-text\">Marlene Dietrich<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Pocas im\u00e1genes como las de Otto Dix (1891-1969) expresan, mejor que cualquier palabra, el horror y la desesperaci\u00f3n de la violencia b\u00e9lica. A los veinte a\u00f1os se alist\u00f3 en el ej\u00e9rcito y vivi\u00f3 en primera persona el apocalipsis de la Primera Guerra Mundial en las trincheras. Volvi\u00f3 a su Dresde natal, donde ense\u00f1\u00f3 arte hasta que fu\u00e9 destituido por el r\u00e9gimen nazi, que lo incluy\u00f3 en la categor\u00eda de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Artista Degenerado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Vivi\u00f3 en Berl\u00edn entre 1925 y 1927 y sigui\u00f3 pintando traumatizado por lo que tuvo que presenciar: cuerpos destrozados por nuevas armas, que aparecen en sus cuadros con pr\u00f3tesis que les hacen parecer mitad hombre y mitad m\u00e1quinas. Sin dejar ni un m\u00ednimo resquicio al consuelo, dej\u00f3 el testamento del sufrimiento en una serie de cincuenta grabados titulada <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">La guerra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, quiz\u00e1 en homenaje a la similar de Francisco de Goya. No menos inquietantes fueron sus sus cuadros inspirados en la decadente atm\u00f3sfera de los a\u00f1os veinte berlineses, con su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">glamour <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">vulgar de cabaret, espejo de la Alemania empobrecida de la Rep\u00fablica de Weimar. Aunque las vanguardias expresionistas ven\u00edan de atr\u00e1s, rechazando el concepto de belleza que culmin\u00f3 con el Impresionismo, la guerra de 1914-1918 exacerb\u00f3 la cruel demolici\u00f3n de los valores morales de la sociedad y de las pautas que hab\u00edan estado vigentes en el arte durante siglos. El<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> dadaismo <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">naci\u00f3 en Zurich en 1916 y se traslad\u00f3 al Berl\u00edn conmocionado por la revuelta comunista de 1918, que se anticip\u00f3 a la derrota. Quiso socavar los c\u00e1nones del idioma, como el atonalismo de Sch\u00f6nberg prescindi\u00f3 de la armon\u00eda cl\u00e1sica y el cubismo y el surrealismo abandonaron la b\u00fasqueda de la belleza en la representaci\u00f3n de la naturaleza. La cultura cultiv\u00f3 en aquellos a\u00f1os de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">feismo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> la trasgresi\u00f3n acelerada de cualquier valor est\u00e9tico heredado.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_922\" aria-describedby=\"caption-attachment-922\" style=\"width: 560px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-922\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/kuspit3-24-10-17.jpg\" alt=\"\" width=\"560\" height=\"387\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/kuspit3-24-10-17.jpg 560w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/kuspit3-24-10-17-300x207.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 560px) 85vw, 560px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-922\" class=\"wp-caption-text\">Otto Dix: mujer sobre piel de pantera, 1927<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Esta impugnaci\u00f3n desafiante de la cultura secular fue una r\u00e9plica frente a la actitud de la intelectualidad alemana en los a\u00f1os previos a la explosi\u00f3n b\u00e9lica. Frente a lo que despreciaban como mercantilismo ingl\u00e9s y grandilocuencia francesa, la \u00e9lite cultural opon\u00eda la superioridad de su mundo sobre la que tildaban de degenerada pol\u00edtica de los reg\u00edmenes parlamentarios occidentales. La suya era alta <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">cultura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, adquirida con esfuerzo intelectual y moral en contraste con la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">civilizaci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> francesa en acelerada decadencia. Un grupo de escritores, entre los que figuraban algunos tan ilustres como Thomas Mann, firmaron en 1914 el<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Manifiesto de los 93, una llamada al mundo de la cultura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">., en el que profetizaban, con un apenas disimulado toque de racismo, que la victoria en la guerra llevar\u00eda a Alemania al rango de potencia mundial que se merec\u00eda. Esta euforia b\u00e9lica, con la que se contagi\u00f3 la burgues\u00eda orgullosa, fue la que en 1918 tuvo que hacer frente incr\u00e9dula a una derrota militar humillante. Los vencedores desmembraron al poderoso imperio alem\u00e1n, lo privaron de todas sus colonias, lo desmilitarizaron, lo declararon <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">culpable<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> de la guerra y le impusieron la obligaci\u00f3n de compensar sus costes en una cuant\u00eda astron\u00f3mica, quiz\u00e1 justa \u00a0pero impagable. No le permitieron participar en las negociaciones de la Paz de Versalles en 1919 y le obligaron a adoptar una constituci\u00f3n republicana que estaba en las ant\u00edpodas de las aspiraciones imperiales. Para colmo, los alemanes se sintieron \u201crobados\u201d pues pensaban que habr\u00edan ganado la guerra de no ser por la tard\u00eda pero decisiva intervenci\u00f3n de los norteamericanos. No es de extra\u00f1ar que el mundo cultural y art\u00edstico de Berl\u00edn reaccionara con una mezcla de desaf\u00edo y provocaci\u00f3n. Inaugur\u00f3 as\u00ed una fecunda era de creaci\u00f3n cultural, como con frecuencia ha ocurrido en la historia con las grandes potencias en retirada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La Rep\u00fablica de Weimar tuvo una vida azarosa. Su constituci\u00f3n fue aprobada a toda prisa en la peque\u00f1a ciudad de la Turingia no por su prestigio cultural sino por puras razones de seguridad, pues en los momentos inmediatos a la derrota Berl\u00edn estaba agitada en una revuelta en cuya dura represi\u00f3n perdi\u00f3 la vida, entre otros, la l\u00edder del movimiento espartaquista Rosa Luxemburgo. Con Baviera declarada rep\u00fablica sovi\u00e9tica y una amplia zona del margen derecho del Rin ocupada por los aliados, los partidos centristas y socialistas moderados impusieron el parlamentarismo en una ley fundamental muy avanzada t\u00e9cnicamente (sirvi\u00f3 de modelo a la constituci\u00f3n espa\u00f1ola de la Rep\u00fablica de 1931) y portadora de un contenido social inspirado en la influencia del modelo colectivista que hab\u00eda triunfado poco antes en la URSS. Ignacio Sotelo ha explicado c\u00f3mo el<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> estado social<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> de la Alemania de Bismarck, meramente ben\u00e9fico, di\u00f3 paso en Weimar al<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> estado del bienestar,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> que elev\u00f3 el derecho al trabajo a la categor\u00eda de exigencia de la \u201cdignidad humana\u201d. La rep\u00fablica arranc\u00f3 con poco entusiasmo, atacada como imposici\u00f3n de los vencedores por los partidos revolucionarios y por la extrema derecha revanchista, precursora del nazismo. Desde luego, era econ\u00f3micamente inviable: por un lado ten\u00eda que hacer frente al pago de las desorbitantes reparaciones de guerra, que los aliados fijaron en 132.000.000.000 de marcos-oro. Por otro lado, la avanzada legislaci\u00f3n laboral introdujo costosas contribuciones del estado en servicios sociales. Era un c\u00edrculo vicioso: una prolongada huelga hizo imposible el pago del subsidio de paro y sumi\u00f3 a la rep\u00fablica en la bancarrota. La constituci\u00f3n, por a\u00f1adidura, hab\u00eda conservado para el presidente de la rep\u00fablica amplios poderes ejecutivos. Al principio de los a\u00f1os treinta, el presidente de turno hizo uso de ellos para imponer su programa econ\u00f3mico por decreto cuando no hubo manera de conseguir mayor\u00edas parlamentarias suficientes debido al ascenso de los partidos extremistas. El final es bien conocido: la elecci\u00f3n de Hitler como canciller en 1933.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_924\" aria-describedby=\"caption-attachment-924\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-924\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/6f7a5c42c5ae4861801de8c29f06ac75.jpeg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"359\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/6f7a5c42c5ae4861801de8c29f06ac75.jpeg 600w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/6f7a5c42c5ae4861801de8c29f06ac75-300x180.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-924\" class=\"wp-caption-text\">William Open: firma de la paz de Versalles,1919<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El r\u00e9gimen de Weimar dur\u00f3, a pesar de todo, catorce a\u00f1os y su final s\u00f3lo lo precipit\u00f3 la crisis mundial de 1929 pues tras el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">crash<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> de la bolsa de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Wall Street <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">Alemania se vi\u00f3 privada de los cr\u00e9ditos estadounidenses que hab\u00edan empezado a fluir desde 1924, cuando los gobiernos de Berl\u00edn consiguieron estabilizar la hiperinflaci\u00f3n de los primeros a\u00f1os. Vinieron ahora los \u201ca\u00f1os dorados\u201d de la rep\u00fablica, la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Belle \u00c9poque <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">de Berl\u00edn, que vi\u00f3 florecer entre tanta tensi\u00f3n una cultura nueva, din\u00e1mica y transgresora. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">La monta\u00f1a m\u00e1gica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> de Thomas Mann (1924) y<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El lobo estepario<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> de Hermann Hesse (1927) son dos entre muchos testimonios literarios del mundo turbio e inseguro que sigui\u00f3 a la Gran Guerra. La colaboraci\u00f3n de Kurt Weill y Bertold Brecht llev\u00f3 a la escena este esplendor cultural que exaltaba la vida con acentos de amargura. Weil se inici\u00f3 como compositor vanguardista inclinado a los experimentos atonales que hac\u00edan furor en Viena. Pero con el tiempo quiso llegar al gran p\u00fablico con f\u00f3rmulas m\u00e1s tradicionales e inici\u00f3 una colaboraci\u00f3n larga y rica con Brecht, el poeta comunista asiduo de los cabarets literarios, que hab\u00eda iniciado su carrera como dramaturgo con<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Baal<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, un primer exponente de su \u201cteatro \u00e9pico\u201d. Weil era ya un compositor famoso y \u00a0consegu\u00eda componer \u00f3peras con temas psicol\u00f3gicos no lejanos a la moda freudiana mientras que al mismo tiempo lograba convencer al dramaturgo de que sus argumentos pod\u00edan interpretarse como una cr\u00edtica de la corrupci\u00f3n del individuo en la sociedad capitalista. Sus relaciones fueron tormentosas no s\u00f3lo por la ideolog\u00eda: tambi\u00e9n por celos personales y conflictos financieros. Pero el trabajo conjunto culmin\u00f3 con un \u00e9xito total en 1928 con<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> La \u00f3pera de tres peniques, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">ambientada en el hampa de Londres, en la que Brecht pudo transmitir su mensaje social y Weil brillar con una partitura rompedora, con una orquesta de cabaret, ritmos canallescos y una mezcla de estilos en la que no faltan alusiones a Schubert y a Mahler. La \u00f3pera tradujo v\u00edvidamente la atm\u00f3sfera de aquella d\u00e9cada amarga y violenta entre 1918 y 1928, una paz ominosa amenazada por el paro y la inflaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_925\" aria-describedby=\"caption-attachment-925\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-925\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/Marlene_Dietrich_in_The_Blue_Angel.png\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"428\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/Marlene_Dietrich_in_The_Blue_Angel.png 600w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/Marlene_Dietrich_in_The_Blue_Angel-300x214.png 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-925\" class=\"wp-caption-text\">El \u00e1ngel azul, 1930<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Pero fue sobre todo el cinemat\u00f3grafo el que rein\u00f3 como en el arte m\u00e1s caracter\u00edstico de esta extra\u00f1a \u00e9poca. El estallido de la guerra hab\u00eda interrumpido la importaci\u00f3n de films de las florecientes industrias francesa \u00a0e inglesa y provoc\u00f3 as\u00ed el desarrollo imparable del cine alem\u00e1n. El llamado \u201cs\u00e9ptimo arte\u201d era el veh\u00edculo perfecto para reflejar la ansiedad de los tiempos y la vulgaridad de las costumbres. Antes de que Joseph von Sternberg inaugurara en 1930 la era del cine sonoro, hab\u00edan brillado en miles de pel\u00edculas de todas clases los directores de esta \u00e9poca dorada: Fritz Lang, F.W. Murnau, Billy Wilder, Otto Preminger y tantos otros. Destaca entre todos el superdotado Ernst Lubitsch (1892-1947). Jud\u00edo como muchos que acabaron en Hollywood expulsados por el nazismo, Lubitsch fue disc\u00edpulo del director y cr\u00edtico teatral Max Reinhardt, quien lo lanz\u00f3 al cine mudo en vista de su vocaci\u00f3n irrefrenable de payaso. Lo vemos en muchas pel\u00edculas que hizo como actor y como director movi\u00e9ndose acrob\u00e1ticamente y gestualizando con la t\u00edpica exageraci\u00f3n del g\u00e9nero en sus m\u00e1s diversos estilos, c\u00f3mico, hist\u00f3rico y terror\u00edfico. Lubitsch emigr\u00f3 a Hollywood tempranamente, en 1922, antes de que los a\u00f1os de bonanza permitieran el desarrollo masivo del cine. Rico y famoso, dirigi\u00f3 a las principales estrellas del momento y lleg\u00f3 a hacerse cargo de la direcci\u00f3n de la Paramount. Con m\u00e1s medios y aprovechando el auge del cine sonoro, Lubitsch moder\u00f3 su histrionismo y evolucion\u00f3 hacia un estilo sofisticado y amable en suaves y divertidas comedias que reflejaban el lujo de los poderosos, tan apreciado por las clases medias de la postguerra. Poco dado a la pol\u00edtica y ajeno a la lucha activa contra Hitler, le asest\u00f3 sin embargo un golpe mortal parodiando al f\u00fchrer hasta el rid\u00edculo en su memorable <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">To Be or not to Be <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">de 1942.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_926\" aria-describedby=\"caption-attachment-926\" style=\"width: 541px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-926\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/cartel-pel\u00edcula-cabarte_948447480.jpg\" alt=\"\" width=\"541\" height=\"338\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/cartel-pel\u00edcula-cabarte_948447480.jpg 541w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/cartel-pel\u00edcula-cabarte_948447480-300x187.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 541px) 85vw, 541px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-926\" class=\"wp-caption-text\">Cartel de \u00abCabaret\u00bb, Bob Fosse, 1972<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Superdotado y prosaico, este personaje tuvo una \u00fanica pero feliz coincidencia con la superdiva Marlene Dietrich (1901-1992). Lubitsch y Marlene eran casi contempor\u00e1neos, ambos disc\u00edpulos de Reinhardt en el<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Deutsches Theater <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">berlin\u00e9s, ambos estrellas del cine mudo de los a\u00f1os veinte. Ella fue desde muy joven una personalidad carism\u00e1tica y transgresora, con su desafiante sexualidad ambidextra. Por suerte para nosotros, una lesi\u00f3n de mu\u00f1eca que tuvo a los quince a\u00f1os le impidi\u00f3 dedicarse profesionalmente a una carrera como concertista de viol\u00edn, como era su intenci\u00f3n inicial. Actu\u00f3 en cabarets y pel\u00edculas mudas, pronto como protagonista brillante y sensual (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Beso a usted la mano, se\u00f1ora, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">de 1929<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Pero fue el descubrimiento de Joseph Sternberg el que la propuls\u00f3 a una carrera muy larga como actriz y cantante. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El \u00e1ngel azul<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> (1930) es probablemente la cinta m\u00e1s representativa de la podredumbre de la sociedad alemana tras la gran guerra. Se basa en una novela de Heinrich Mann en la que un \u00a0personaje de extremo patetismo, el viejo profesor Unrath, cae por azar, locamente enamorado, en las redes de Lola, una joven cantante de cabaret, descarada e inocente en su amoralidad. Descubierto por sus alumnos, el profesor es expulsado de su instituto y acaba cas\u00e1ndose con Lola y actuando como payaso, enloquecido por la humillaci\u00f3n, degradado como la rep\u00fablica de la Alemania derrotada.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_927\" aria-describedby=\"caption-attachment-927\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-927\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/Marlene-Dietrich-Shanghai-Express-COVER.png\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"434\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/Marlene-Dietrich-Shanghai-Express-COVER.png 600w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/12\/Marlene-Dietrich-Shanghai-Express-COVER-300x217.png 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-927\" class=\"wp-caption-text\">Marlene Dietrich en Shanghai Express, 1932<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Sternberg se llev\u00f3 a Marlene Dietrich a Hollywood al poco de estrenar<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El Angel azul <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">y ya en 1930 inici\u00f3 la evoluci\u00f3n de una actriz instintiva y primaria hacia un personaje m\u00edtico, m\u00e1s insinuante que directamente provocador, como ped\u00edan los c\u00e1nones de la industria americana. Ya en 1930 la vemos aparecer, siempre cabaretera abundante pero menos \u201cfresca\u201d, en<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Marocco<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Aqu\u00ed es ella la que se enamora locamente de un fr\u00edvolo legionario (Gary Cooper) y lo abandona todo para seguirlo al desierto. M\u00e1s tarde se implic\u00f3 en la lucha contra el nazismo, que la quiso atraer a su campo sin \u00e9xito, adquiri\u00f3 la nacionalidad norteamericana y particip\u00f3 en el esfuerzo final de la Segunda Guerra mundial cantando para los soldados en el frente europeo, conviviendo con ellos y compartiendo sus sufrimientos. Seguir\u00e1n otras pel\u00edculas memorables, siempre en la progresi\u00f3n de sutileza y seducci\u00f3n, dirigida por los grandes del cine: Billy Wilder, Hitchcock, Orson Welles&#8230;Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde dej\u00f3 el cine y volvi\u00f3 a su vocaci\u00f3n de cantante con su irresistible voz aguardentosa y sensual, algo desafinada. Pero muchos la recordaremos sobre todo como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Angel<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> (1937) su incomparable colaboraci\u00f3n con un genio tan distinto al suyo como fu\u00e9 el de Lubitsch. Es una pel\u00edcula magistral donde el gran director supo, con su famoso \u201ctoque\u201d de humor, sintetizar la cultura de la ansiedad del Berl\u00edn de la postguerra con la gran la edad dorada de Hollywood. As\u00ed lleg\u00f3 la Dietrich a su cumbre, dando vida a la met\u00e1fora de de un pasado pecador oculto tras la opulencia de la alta sociedad londinense.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\"><span style=\"font-weight: 400\">(CONRAD, Germann: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Der Deutsche Staa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">t; Ein Ullstein Buch, Berl\u00edn 1969.&#8211;SCHULZE, Hagen:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Breve historia de Alemania<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Alianza Historia, Madrid 2001.&#8211;SOTELO, Ignacio<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">: La constituci\u00f3n de Weimar y el Estado de Bienesta<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">r; Revista de Occidente, Madrid, Enero de 1999.&#8211;WATSON, Peter:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> The German Genius<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Simon and Schuster, Londres 2010.&#8211;BIHN, N.T. y VIVIANE, Christian<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">: Lubitsch<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; T&amp;B Editores, Madrid 2005.&#8211;URSINI, James:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Dietrich: the Goddess<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Taschen, Colonia 2007.&#8211;ELLIOT, Julian:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> La esencia del cabaret<\/span><\/i><\/span><span style=\"font-weight: 400\"><span style=\"font-size: 10pt\">; en Historia y Vida, especial n. XIII, Barcelona 2016) \u00a0<\/span>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Weimar, 1919 Pocas im\u00e1genes como las de Otto Dix (1891-1969) expresan, mejor que cualquier palabra, el horror y la desesperaci\u00f3n de la violencia b\u00e9lica. A los veinte a\u00f1os se alist\u00f3 en el ej\u00e9rcito y vivi\u00f3 en primera persona el apocalipsis de la Primera Guerra Mundial en las trincheras. 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