{"id":563,"date":"2017-05-12T21:06:18","date_gmt":"2017-05-12T20:06:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.evolterra.com\/?p=563"},"modified":"2023-05-26T18:11:57","modified_gmt":"2023-05-26T17:11:57","slug":"en-los-mares-del-sur","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=563","title":{"rendered":"EN LOS MARES DEL SUR"},"content":{"rendered":"<p><strong>Tahit\u00ed, 1788<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En medio del Oc\u00e9ano Pac\u00edfico, a igual distancia de las costas de Nueva Zelanda y las del Per\u00fa se encuentra una peque\u00f1a isla a la que los ingleses llamaron Pitcairn, el nombre de un marino del balandro brit\u00e1nico<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Swallow<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> que la descubri\u00f3 en 1767. Tanto este como el portugu\u00e9s Fernandes de Queir\u00f3s, que la avist\u00f3 en 1606, pasaron de largo y la dejaron languidecer solitaria y despoblada. Iba a hacerse famosa un siglo m\u00e1s tarde como escenario de una aut\u00e9ntica tragedia moderna popularizada en la literatura y el cine, ya que fue en ella donde recalaron los amotinados del velero<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Bounty<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Era un mercante que hab\u00eda sido acondicionado por la Armada brit\u00e1nica con la misi\u00f3n de recolectar ejemplares del \u00e1rbol del pan, el modesto alimento de los polinesios que el Imperio pretend\u00eda transplantar al Caribe para usarlo con los esclavos de las plantaciones de las antillas brit\u00e1nicas. El Bounty lleg\u00f3 a la bah\u00eda de Matavai, en Tahit\u00ed, en octubre de 1788 tras un viaje muy largo: diez meses en total, pues, despu\u00e9s de tocar en la isla de Tenerife intent\u00f3 alcanzar el Pac\u00edfico bordeando el Cabo de Hornos pero los fuertes vientos le obligaron a rehacer el camino para llegar a Tasmania desde el Cabo de Buena Esperanza. La traves\u00eda no s\u00f3lo fue larga, fu\u00e9 tambi\u00e9n penosa por otras razones. Su comandante era el teniente William Blight, un marino irascible que maltrataba a sus hombres con toda clase de improperios y castigos corporales, am\u00e9n de regatearles las escasas raciones de comida. Tahit\u00ed fue para ellos un descanso en lo que el propio Blight describi\u00f3 en su diario de a bordo como \u201cel para\u00edso del mundo\u201d. Se demoraron cinco meses en reunir 1015 plantas del famoso \u00e1rbol, en medio de la abundancia y la amistosa compa\u00f1\u00eda de los nativos \u201cy las nativas\u201d. Zarparon de vuelta desconsolados. Blight se hab\u00eda abstenido de los placeres sensuales de la isla y volv\u00eda a\u00fan m\u00e1s malhumorado y violento. Su segundo Fletcher Christian no pudo soportar las humillaciones y encabez\u00f3 un mot\u00edn a bordo. Redujo al capit\u00e1n y a unos pocos fieles y los abandon\u00f3 a la deriva en una lancha de salvamento. En ella, contra todo pron\u00f3stico, el mar los llev\u00f3 a Timor y finalmente pudieron llegar a Londres, donde denunciaron el caso. Christian y el resto de los marinos, m\u00e1s un grupo de nativos, se apropiaron del<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Bounty <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">y navegaron hasta la isla de Pitcairn, de la que tomaron posesi\u00f3n. \u00a0En un memorable <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">actus tragicus, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">quemaron la nave<\/span> <span style=\"font-weight: 400\">y vivieron 35 a\u00f1os en la isla sin ser descubiertos. Pero no supieron crear el para\u00edso so\u00f1ado. Acabaron enfrent\u00e1ndose entre s\u00ed y con los polinesios con gran violencia y mortandad. Dos fragatas inglesas visitaron la isla en 1814 y s\u00f3lo encontraron a un superviviente de los amotinados originales, un cierto John Adams que pretend\u00eda pastorear a la peque\u00f1a comunidad con el uso de la Biblia rescatada del<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Bounty<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Hoy es Pitcairn la \u00faltima colonia brit\u00e1nica en el Pac\u00edfico, tiene 42 habitantes y las cosas no parecen haber mejorado mucho: hemos sabido hace pocos meses que Michael Warren, ex-alcalde de la isla, fue condenado por delitos sexuales graves; y no era la primera vez.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_564\" aria-describedby=\"caption-attachment-564\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-564\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/640px-HMS_BOUNTY_II_with_Full_Sails-1.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"427\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/640px-HMS_BOUNTY_II_with_Full_Sails-1.jpg 640w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/640px-HMS_BOUNTY_II_with_Full_Sails-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-564\" class=\"wp-caption-text\">Dan Kasberger: Reproducci\u00f3n del Bounty, 2010<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Como no es dif\u00edcil imaginar, historias como la del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Bounty<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> hubieron de suceder con frecuencia durante los siglos de dominio colonial de las islas del Pac\u00edfico. En 1498 el portugu\u00e9s Vasco de Gama hab\u00eda llegado como explorador a las costas de la India bordeando el continente africano y en el 1502 volvi\u00f3 con veinte buques de guerra para instaurar el imperio portugu\u00e9s en Oriente, negociando con los pr\u00edncipes locales o arrebat\u00e1ndoles el control de los puertos por la fuerza. Portugal alegaba como t\u00edtulo de soberan\u00eda sobre las islas y el mar las bulas<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Inter Coetera, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">con las que un a\u00f1o antes el Papa Inocencio IV \u00a0hab\u00eda repartido el oc\u00e9ano entre los reinos de Castilla y Portugal siguiendo un meridiano que divid\u00eda el Atl\u00e1ntico entre ambas potencias y les daba derechos exclusivos respectivamente al oeste y al este de la l\u00ednea. Espa\u00f1a y Portugal acordaron m\u00e1s tarde extender al conjunto del globo terr\u00e1queo la divisi\u00f3n y se adjudicaron entre s\u00ed el oc\u00e9ano y las islas del Pac\u00edfico, haciendo coincidir la l\u00ednea divisoria con un meridiano que pasa por las islas Molucas. Esta fue la frontera de demarcaci\u00f3n que consolid\u00f3 su dominio por un siglo: los portugueses llegaban desde \u00c1frica, los espa\u00f1oles desde el Per\u00fa y Acapulco. Pronto llegaron los holandeses con su poderosa Compa\u00f1\u00eda de las Islas Orientales a desafiar el dominio hispano-portugu\u00e9s, pues obviamente se negaron a reconocer la autoridad del Papa para distribuir la soberan\u00eda sobre el mundo y no estaban dispuestos a respetar el monopolio de las potencias ib\u00e9ricas sobre el comercio asi\u00e1tico de las especias y la seda. En 1603, cuando Espa\u00f1a y Portugal estaban unidos bajo el reinado de Felipe II, el apresamiento del buque portugu\u00e9s Santa Catarina en aguas del sultanato de Johor, al sur de Malasia, dio lugar a una controversia famosa. El jurista holand\u00e9s Hugo Grocio defendi\u00f3 el derecho de sus compatriotas a navegar y comerciar en el Pac\u00edfico seg\u00fan un novedoso principio: el de \u201cla libertad de los mares\u201d. Este negaba validez al monopolio y a los t\u00edtulos del Imperio espa\u00f1ol argumentando la existencia de un derecho natural de todos los pueblos a comunicarse y a comerciar entre s\u00ed, un derecho que, precisamente, hab\u00eda defendido el espa\u00f1ol padre Vitoria como t\u00edtulo de la conquista de Am\u00e9rica por Castilla. Discutido el principio, todo se reduc\u00eda a la correlaci\u00f3n de fuerzas entre las potencias mar\u00edtimas. Espa\u00f1a mantuvo las Filipinas y Portugal Goa y otros enclaves en la India pero el resto del Pac\u00edfico fue presa de los imperios emergentes, los Pa\u00edses Bajos, Francia y Gran Breta\u00f1a.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_565\" aria-describedby=\"caption-attachment-565\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-565\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/640px-William_Hodges_-_Tahitian_War_Galleys_in_Matavai_Bay_Tahiti_-_Google_Art_Project.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"424\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/640px-William_Hodges_-_Tahitian_War_Galleys_in_Matavai_Bay_Tahiti_-_Google_Art_Project.jpg 640w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/640px-William_Hodges_-_Tahitian_War_Galleys_in_Matavai_Bay_Tahiti_-_Google_Art_Project-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-565\" class=\"wp-caption-text\">Williams Hodges: la bah\u00eda de Matavai, 1776<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Lo que hab\u00eda sido precaria posesi\u00f3n de enclaves para la protecci\u00f3n de las rutas mar\u00edtimas se convirti\u00f3 as\u00ed en dominio imperial sistem\u00e1tico, apoyado en los descubrimientos cient\u00edficos que a partir de 1700 cobraron creciente importancia en la navegaci\u00f3n. Los nuevos conocimientos de astronom\u00eda n\u00e1utica, la mayor precisi\u00f3n de los instrumentos cient\u00edficos y los m\u00e9todos de c\u00e1lculo matem\u00e1tico permitieron definir con exactitud la geograf\u00eda del planeta. Franceses y brit\u00e1nicos extendieron entonces a Ocean\u00eda la pugna que manten\u00edan entre s\u00ed y con Espa\u00f1a por el control del comercio mar\u00edtimo mundial. El siglo XVIII fue el per\u00edodo de m\u00e1xima confrontaci\u00f3n por el control \u00a0de las comunicaciones oce\u00e1nicas y la ocupaci\u00f3n de las islas. Y la pugna no era solo militar: el caso del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Bounty <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">muestra que hab\u00eda tambi\u00e9n intereses cient\u00edficos de importancia estrat\u00e9gica para descubrir y clasificar plantas desconocidas, \u00fatiles para la alimentaci\u00f3n y tambi\u00e9n para la medicina. Se crearon importantes instituciones para promover los descubrimientos cient\u00edficos, como \u00a0la<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Royal Society<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> londinense en 1660, y el Observatorio de Par\u00eds y la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Acad\u00e9mie des Sciences<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde. De todas sus exploraciones los viajeros, empezando por el brit\u00e1nico capit\u00e1n Cook, el franc\u00e9s marqu\u00e9s de Bougainville y el sueco Carlos Linneo, daban cuenta detallada en informes o en libros y art\u00edculos. Espa\u00f1a particip\u00f3 en este movimiento ya bien entrado el siglo XVIII, con la expedici\u00f3n bot\u00e1nica de Jos\u00e9 Celestino Mutis en busca de plantas medicinales. La de Alejandro Malaspina en el Pac\u00edfico entre 1789 y 1794 pretendi\u00f3 hacer una descripci\u00f3n exhaustiva de los recursos naturales y humanos de las posesiones espa\u00f1olas. Los Estados Unidos se unieron a estas exploraciones ya al comienzo del siglo XIX siguiendo las rutas de la industria ballenera.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_566\" aria-describedby=\"caption-attachment-566\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-566\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/Mutiny_HMS_Bounty.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"466\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/Mutiny_HMS_Bounty.jpg 640w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/Mutiny_HMS_Bounty-300x218.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-566\" class=\"wp-caption-text\">Robert Dodd: el mot\u00edn en el Bounty, 1790<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Las noticias sobre el Pac\u00edfico cautivaron la imaginaci\u00f3n de la Europa ilustrada al igual que hab\u00eda hab\u00eda sucedido con el descubrimiento de Am\u00e9rica dos siglos antes, con relatos de aventureros a los que inspiraba una especie de narcisismo del sufrimiento y el deseo de obtener recompensas en este mundo y en la eternidad. Y siendo esto as\u00ed \u00bfc\u00f3mo no iban las revelaciones sobre el nuevo para\u00edso terrenal de Ocean\u00eda a excitar la fantas\u00eda de escritores y artistas? Tras las huellas de exploradores y cient\u00edficos surgi\u00f3 as\u00ed toda una rica literatura en la que la ficci\u00f3n se mezcla con la realidad en un mundo de peligro y aventura lejos de la dura vida cotidiana de Europa y Am\u00e9rica. Fueron no pocos los literatos que recrearon este mundo fabuloso despu\u00e9s de haber experimentado personalmente la exploraci\u00f3n. R.L. Stevenson, que pas\u00f3 los \u00faltimos a\u00f1os de su vida en Samoa, hizo un recuento detallado de costumbres y paisajes que se anticip\u00f3 a los estudios cient\u00edficos de etn\u00f3grafos y antrop\u00f3logos. Y en su m\u00e1s famosa novela,<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> La isla del Tesoro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, nos invita, significativamente, a buscar allende los mares un tesoro que simboliza alg\u00fan misterio oculto.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_567\" aria-describedby=\"caption-attachment-567\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-567\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/640px-Gauguin_Paul_-_Sacred_Spring_Sweet_Dreams_Nave_nave_moe.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"476\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/640px-Gauguin_Paul_-_Sacred_Spring_Sweet_Dreams_Nave_nave_moe.jpg 640w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/640px-Gauguin_Paul_-_Sacred_Spring_Sweet_Dreams_Nave_nave_moe-300x223.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-567\" class=\"wp-caption-text\">Paul Gaugin: tahitianas, 1894<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En efecto, los escritores m\u00e1s conocidos por su ficci\u00f3n oce\u00e1nica suelen contar lo que han visto personalmente pero se sirven de las islas del sur y sus mares como escenario, o m\u00e1s bien como excusa, para tratar temas m\u00e1s trascendentes: escriben filosof\u00eda disfrazada de aventura. El pionero fue Daniel Defoe con su<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Robinson Crusoe <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">publicada en 1719. El protagonista descubre un mundo virgen, un trasunto de los mares del sur que sit\u00faa en una isla cercana a la desembocadura del r\u00edo Orinoco. Poco importa d\u00f3nde: de lo que se trata es de presentar la ins\u00f3lita peripecia de un hombre s\u00f3lo, desgarrado por la culpa de haber abandonado su mundo para navegar a la aventura, que tiene que crear de la nada una \u201cnaci\u00f3n\u201d unipersonal, por supuesto brit\u00e1nica y puritana. Herman Melville navega en<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Typee, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">su primera novela, enrolado en un buque de la pr\u00f3spera industria ballenera de Nueva Inglaterra. Deserta de la disciplina y de las penalidades de la navegaci\u00f3n al llegar a la isla de Nuku Hiva, donde conviven dos tribus violentamente enfrentadas, la una compuesta de amistosos \u201cbuenos salvajes\u201d y agresiva la otra, los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Typee<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, que practican el canibalismo. Melville muestra as\u00ed su visi\u00f3n sobre el misterio del hombre s\u00f3lo fuera de la civilizaci\u00f3n y de este modo ofrece una traducci\u00f3n de su car\u00e1cter atormentado, que le llev\u00f3 a navegar en su juventud para huir del penoso trabajo de la tierra y a escribir en su edad madura para combatir la desesperaci\u00f3n. John Griffith Chaney (Jack London), norteamericano como Melville pero nacido en California, se distingui\u00f3 como autor de novelas sociales y acab\u00f3 incluyendo a las islas del Pac\u00edfico entre los variados escenarios de sus aventuras filos\u00f3ficas, extremando la violencia de la exploraci\u00f3n del ser humano que se arriesga en parajes desconocidos. Joseph Conrad, tambi\u00e9n a finales del siglo XIX, nos da el ejemplo m\u00e1s acabado de este g\u00e9nero literario de aventuras que son viajes al fondo del alma. Nativo de una Polonia subyugada por el imperialismo ruso, se hace ingl\u00e9s pero vive siempre sus viajes ex\u00f3ticos como un descastado: no llega a ser \u201cuno de los nuestros\u201d, como<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Jim<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> en su novela que lleva este t\u00edtulo. Sus vivencias en los los mares del sur, incluso en los parajes m\u00e1s paradis\u00edacos, no le aclaran el secreto de la existencia; por todas partes encuentra la oscura presencia del mal y del pecado. \u201c\u00bfQu\u00e9 ocurre, resume Jos\u00e9 Vicente Selma, en aquellos lugares donde termina Occidente y arranca una selva hostil, una impenetrable tiniebla?\u201d<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_568\" aria-describedby=\"caption-attachment-568\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-568\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/Paul_Gauguin_049.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"583\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/Paul_Gauguin_049.jpg 800w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/Paul_Gauguin_049-300x219.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/05\/Paul_Gauguin_049-768x560.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-568\" class=\"wp-caption-text\">Paul Gaugin: la monta\u00f1a sagrada, 1892<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En fin, Somerset Maugham viaj\u00f3 por los mares del sur y escribi\u00f3 excelentes cuentos basados en sus correr\u00edas. Pero penetra m\u00e1s a fondo en la esencia evasiva de estos mares de ficci\u00f3n cuando novela sin mencionarlo (en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The Moon and Sixpence<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">) la vida del pintor Paul Gaugin, que pas\u00f3 su vida a\u00f1orando la evasi\u00f3n hacia mares lejanos y la termin\u00f3 en 1903 en su exilio de las islas Marquesas. En todos ellos, y en tantos otros autores el Pac\u00edfico volvi\u00f3 a ser \u201cMar del Sur\u201d, el nombre bien literario que le hab\u00eda dado Nu\u00f1ez de Balboa cuando lo avist\u00f3 por primera vez en septiembre de 1513 desde la costa occidental de Panam\u00e1: una enso\u00f1aci\u00f3n irresistible, un ed\u00e9n formado por islas que surgen a la vista desde la \u201cazul soledad\u201d de los mares con su verdor luminoso, escenario del misterio de los letales efectos de la civilizaci\u00f3n sobre el \u201cbuen salvaje\u201d. Un lugar de la mente donde se esconde una vida a la que aspiramos y que se nos escapa, el mar al que querr\u00eda viajar el personaje de la novela de V\u00e1zquez Montalb\u00e1n obsesionado con un verso de Salvatore Quasimodo:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> pi\u00fa nessuno mi porter\u00e1 nel Sud <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">(ya nadie me llevar\u00e1 al sur).<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\"><span style=\"font-weight: 400\">(SELMA, Jos\u00e9 Vicente: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El espejo de Narciso<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Mascar\u00f3n, Barcelona, 1983.&#8211;PUJOL, Carlos: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Victorianos y modernos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Ediciones Nobel, Oviedo, s.f..&#8211;BARROW, Sir Charles: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The Eventful History of the Mutiny and Piratical Seizure of H.M.S. Bounty<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Folio Society, Londres, 1976.&#8211;GREWE, Wilhelm G.:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> The Epochs of International Law<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; De Gruyter, Berlin, 2000.&#8211;VAZQUEZ MONTALBAN, Manuel:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Los mares del Sur<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Planeta, Barcelona, 2013.&#8211;BAULENAS I PUBILL, Ariadna y otros:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Las grandes exploraciones. El nacimiento de un mundo global<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; en National Geographic. Historia, s.f.)<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tahit\u00ed, 1788 &nbsp; En medio del Oc\u00e9ano Pac\u00edfico, a igual distancia de las costas de Nueva Zelanda y las del Per\u00fa se encuentra una peque\u00f1a isla a la que los ingleses llamaron Pitcairn, el nombre de un marino del balandro brit\u00e1nico Swallow que la descubri\u00f3 en 1767. 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