{"id":501,"date":"2017-03-25T10:50:46","date_gmt":"2017-03-25T10:50:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.evolterra.com\/?p=501"},"modified":"2023-05-26T18:12:20","modified_gmt":"2023-05-26T17:12:20","slug":"la-ambicion-de-gustav-mahler","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=501","title":{"rendered":"LA AMBICI\u00d3N DE GUSTAV MAHLER"},"content":{"rendered":"<p><strong>Krefeld (Alemania), 1902<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En el mes de julio de 1910, Gustav Mahler, tras largos a\u00f1os de fama y prestigio, se sinti\u00f3 golpeado por el destino y telegrafi\u00f3 a Sigmund Freud para someterse a su tratamiento psicoanal\u00edtico. Se encontraba en un estado de profunda ansiedad y no era para menos. Tres a\u00f1os antes hab\u00eda perdido a Anna, su hija de cuatro a\u00f1os, hab\u00eda sido cesado como director de la \u00d3pera de la Corte de Viena y le hab\u00edan diagnosticado una grave afecci\u00f3n card\u00edaca. A pesar de todo, acept\u00f3 hacerse cargo de la orquesta y la \u00f3pera de Nueva York y continu\u00f3 dirigiendo y componiendo, incansable, pose\u00eddo como estaba por un sentido de misi\u00f3n espiritual al servicio de su m\u00fasica. Aquel verano de 1910, pocos meses antes de morir, supo que la que era su esposa desde 1902, la bella y jovenc\u00edsima Alma Schindler, ten\u00eda amores con Walter Gropius, un famoso arquitecto vien\u00e9s con quien compart\u00eda cura de aguas en un balneario. Desesperado, Mahler se dirigi\u00f3 a Freud pidi\u00e9ndo su ayuda. Todav\u00eda dud\u00f3 a la hora de emprender el viaje pero finalmente tom\u00f3 el tren a Leyden, la ciudad universitaria holandesa donde se encontraba Freud de paso para un viaje a Italia. Era esc\u00e9ptico sobre la eficacia del psicoan\u00e1lisis, pero quiz\u00e1 acept\u00f3 el consejo de su disc\u00edpulo fiel, el director Bruno Walter, otro paciente ocasional de Freud, quien le cur\u00f3 unos sospechosos dolores en el brazo derecho recomend\u00e1ndole simplemente que pasara una temporada de descanso en Sicilia. El encuentro de los dos famosos tuvo lugar el d\u00eda 27 de agosto y consisti\u00f3 en poco m\u00e1s que un largo paseo por las calles de Leyden. Poco se sabe, naturalmente, sobre la larga conversaci\u00f3n. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, Freud escribi\u00f3 a Theodor Reik, un psiquiatra de su escuela, que hab\u00eda admirado \u201cla admirable capacidad de comprensi\u00f3n psicol\u00f3gica que ten\u00eda este hombre genial\u201d y le inform\u00f3 del que hab\u00eda sido su diagn\u00f3stico apresurado: neurosis obsesiva derivada de un \u201ccomplejo marial\u201d. Cre\u00eda haber logrado resultados importantes con su breve intervenci\u00f3n. En efecto, Mahler volvi\u00f3 a Viena decidido a prestar m\u00e1s atenci\u00f3n a Alma, a quien ten\u00eda pr\u00e1cticamente abandonada por su dedicaci\u00f3n obsesiva a la m\u00fasica. As\u00ed consta en un poema que le escribi\u00f3 durante el viaje de vuelta y en apasionadas anotaciones que hizo en la partitura de la d\u00e9cima sinfon\u00eda, que estaba componiendo y nunca pudo acabar.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_502\" aria-describedby=\"caption-attachment-502\" style=\"width: 404px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-502\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/404px-Emil_Orlik_Gustav_Mahler_1902.jpg\" alt=\"\" width=\"404\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/404px-Emil_Orlik_Gustav_Mahler_1902.jpg 404w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/404px-Emil_Orlik_Gustav_Mahler_1902-202x300.jpg 202w\" sizes=\"(max-width: 404px) 85vw, 404px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-502\" class=\"wp-caption-text\">Emil Orlik: retrato de Gustav Mahler, 1902<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Seg\u00fan parece, Mahler y Freud no se conoc\u00edan personalmente cuando el primero tom\u00f3 su desgarrada iniciativa, lo que no deja de resultar sorprendente. Viena era una ciudad relativamente peque\u00f1a y la \u00e9lite de artistas, escritores e intelectuales que floreci\u00f3 en los a\u00f1os del<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Fin de Si\u00e8cle <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">era bastante cohesionada. Se reun\u00edan a diario en los caf\u00e9s Landtmann y Griensteidl y, a pesar de sus muchas diferencias, ten\u00edan en com\u00fan la voluntad de romper con la tradici\u00f3n racionalista y rom\u00e1ntica del siglo XIX para explorar nuevas v\u00edas de expresi\u00f3n y pensamiento. Freud no era muy amante de la m\u00fasica, no asist\u00eda a los conciertos ni a la \u00f3pera y prefer\u00eda una vida retirada. Mahler, por su parte, poco tiempo tendr\u00eda para hacer vida social, absorbido como estaba por su doble trabajo de director de orquesta y compositor. Pero ambos estaban imbu\u00eddos del ambiente de revoluci\u00f3n cultural que hizo de Viena entre 1898 y 1918 la capital art\u00edstica e intelectual de Europa. Los dos eran jud\u00edos nacidos en Bohemia y emigrados a Viena, como tantos otros artistas que llegaban desde los confines del Imperio multinacional y multicultural en que se hab\u00edan convertido los dominios de la casa de Habsburgo. La derrota frente a Prusia en 1866 y la creaci\u00f3n de un nuevo r\u00e9gimen de monarqu\u00eda dual, que reconoc\u00eda amplia autonom\u00eda a Hungr\u00eda, propici\u00f3 la aparici\u00f3n de una clase burguesa adinerada que di\u00f3 paso a una \u00e9poca de esplendor cultural y progreso econ\u00f3mico. La urbanizaci\u00f3n del<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Ring<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> vien\u00e9s, la amplia avenida de circunvalaci\u00f3n que sustituy\u00f3 a la antigua muralla, fue el s\u00edmbolo de esta apertura de un pa\u00eds con escasa tradici\u00f3n literaria y cultural, salvo en la m\u00fasica. La rodearon aparatosos edificios que quer\u00edan ostentar el ef\u00edmero renacimiento del Imperio: un parlamento greco-romano, un ayuntamiento neog\u00f3tico, un teatro barroco y una universidad renacentista. Abierta a todos los vientos, Viena respir\u00f3 libertad y puso al individuo en el centro de toda la reflexi\u00f3n y de la creaci\u00f3n art\u00edstica. Gustav Mahler, el pintor Gustav Klimt y el arquitecto Otto Wagner produjeron la brillante s\u00edntesis final del romanticismo y dieron paso a las diferentes escuelas vienesas que rompieron con todo lo recibido de sus mayores. Carl Schorske llam\u00f3 a este trauma colectivo \u201cuna revuelta ed\u00edpica generalizada\u201d. Schindler convirti\u00f3 en literatura el mon\u00f3logo interior de Freud y Musil caricaturiz\u00f3 como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Kakania<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> al imperio de Franz Joseph I, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Kaiser und King<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Arnold Sch\u00f6nberg y su escuela rompieron con la tonalidad en m\u00fasica y los pintores iniciaron el camino hacia la abstracci\u00f3n mientras el arquitecto Adolf Loos declaraba que el ornamento tan propio del<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Ring <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">como de la escuela de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Secession<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> era un \u201cdelito\u201d y poblaba la ciudad de edificios funcionales, acordes con su \u201cracionalismo arquitect\u00f3nico\u201d.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_503\" aria-describedby=\"caption-attachment-503\" style=\"width: 627px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-503\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/627px-Vienna_state_opera_stairs.jpg\" alt=\"\" width=\"627\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/627px-Vienna_state_opera_stairs.jpg 627w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/627px-Vienna_state_opera_stairs-300x230.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-503\" class=\"wp-caption-text\">Smtunli: Interior de la \u00d3pera de Viena<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En este ambiente ejerci\u00f3 su ambici\u00f3n arrolladora Gustav Mahler, el superdotado hijo de una modesta familia originaria del pueblo de Kalischt, en Bohemia, donde naci\u00f3 en 1860. Su progreso musical fu\u00e9 verdaderamente fulgurante. Tras estudiar piano en Praga se traslad\u00f3 en 1875 a Viena y all\u00ed se puso bajo la protecci\u00f3n de Anton Bruckner en el conservatorio de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Gesellschaft der Musikfreunde<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. El viejo maestro reconoci\u00f3 su talento y le lanz\u00f3 a una carrera de director de orquesta que le llev\u00f3 en r\u00e1pido ascenso a los teatros y auditorios de Cassel, Praga, Leipzig, Budapest y Hamburgo. Imparable, se convirti\u00f3<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> pro forma<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> al catolicismo en 1897 para conseguir el puesto musical m\u00e1s ambicionado en el Imperio: la direcci\u00f3n de la \u00f3pera de la Corte en Viena, que mantuvo durante diez a\u00f1os, hasta el fat\u00eddico 1907. Estudi\u00f3 tambi\u00e9n en la universidad de Viena, aunque brevemente, al parecer porque no pudo obtener ayuda econ\u00f3mica y tuvo que empezar a ganarse la vida como m\u00fasico profesional. Pero en el ambiente universitario conoci\u00f3 al fil\u00f3sofo Siegfried Lipiner, pocos a\u00f1os mayor que \u00e9l, que le introdujo en la metaf\u00edsica y en las teor\u00edas filos\u00f3fico-musicales de Richard Wagner. Con \u00e9l aprendi\u00f3 el joven Mahler el pesimismo de Schopenhauer mezclado con el vitalismo y el culto a la naturaleza del primer Nietzsche. Se convirti\u00f3 en un compositor con ambiciones filos\u00f3ficas e introdujo en sus obras contenidos conceptuales y emocionales de car\u00e1cter \u201cextra-musical\u201d. Todas estas novedades se reflejan en las sinfon\u00edas y ciclos de canciones que compon\u00eda durante las pausas veraniegas que se reservaba en medio de su incesante actividad como director de orquesta, refugiado en id\u00edlicos parajes a la orilla de los lagos del sur de Austria. Mahler concibi\u00f3 su actividad art\u00edstica como un \u201csacerdocio\u201d, oponiendo a los obst\u00e1culos del mundo cotidiano la trascendencia del arte, un universo espiritual puro y sin concesiones. Su \u00e9xito como director de orquesta escrupuloso y perfeccionista fue grande gracias a una exigencia extrema y tir\u00e1nica a sus m\u00fasicos para que no se limitasen a reproducir las partituras sino que las hicieran \u201cnacer de nuevo\u201d. Menos afortunada fue la presentaci\u00f3n de sus propias obras en un mundo como el de Viena, de gusto musical muy conservador. Estaba abriendo brecha con sinfon\u00edas chocantes y rompedoras en lo formal, de instrumentaci\u00f3n casi megal\u00f3mana (para la octava prescribi\u00f3 1000 ejecutantes) y movimientos de duraci\u00f3n nunca vista. A pesar de ello, segu\u00eda siendo fiel al mundo tonal del postromanticismo, con deudas indudables a Wagner y Bruckner. La obra de Mahler, rehabilitada tard\u00edamente cuando se cumpli\u00f3 su centenario, fue vista con reticencia por los cr\u00edticos m\u00e1s exigentes. Reflejaba seg\u00fan ellos una formaci\u00f3n musical insuficiente debido a la premura con que inici\u00f3 su carrera como director y gestor de orquestas. Entre los espa\u00f1oles, Adolfo Salazar fue severo cuando le reprochaba en 1946 que su m\u00fasica fuera pobre en polifon\u00eda, difusa y caprichosa, pues su imaginaci\u00f3n viajaba m\u00e1s r\u00e1pido de lo que su mano pod\u00eda construir. En Mahler, siempre seg\u00fan Salazar, la personalidad prima sobre la m\u00fasica: no era Beethoven, no calculaba ni constru\u00eda con la precisi\u00f3n del maestro de Bonn de quien pretend\u00eda ser el heredero.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_504\" aria-describedby=\"caption-attachment-504\" style=\"width: 620px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-504\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/alma.jpg\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"330\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/alma.jpg 620w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/alma-300x160.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-504\" class=\"wp-caption-text\">Alma Mahler<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">S\u00f3lo con la distancia de los a\u00f1os se ha podido relativizar esta reticencia y comprender que la grandeza de Mahler estuvo en su valiente desaf\u00edo de lo tradicional. Lo llev\u00f3 a cabo parad\u00f3jicamente con los medios t\u00e9cnicos tradicionales que estaban a su alcance, subvirtiendo las formas, y construyendo sus obras con materiales sorprendentes, con frecuentes auto-citas o pr\u00e9stamos tomados de otros compositores; muchas veces tambi\u00e9n de la m\u00fasica, a veces vulgar, de las bandas y las danzas del pueblo. Quien preste atenci\u00f3n a la Sinfon\u00eda n\u00ba 3 en Re menor, estrenada en Krefeld (Alemania) en 1902, encontrar\u00e1 respuesta a la pregunta ret\u00f3rica que formul\u00f3 entonces el cr\u00edtico Ian Macdonald: \u201c\u00bfPara qu\u00e9 sirve Mahler?\u201d. Nuestro compositor complet\u00f3 su \u201ctercera\u201d en 1897, siendo a\u00fan director en Hamburgo y la hab\u00eda compuesto en un orden curioso. Cre\u00f3 primero una segunda parte que comprend\u00eda cinco movimientos, enunciados seg\u00fan un programa que el compositor hizo expl\u00edcito, aunque m\u00e1s tarde reneg\u00f3 de la m\u00fasica program\u00e1tica. Formaban una progresi\u00f3n coherente con intenciones metaf\u00edsicas: el artista va relatando lo que le dicen las flores en el prado, lo que le dicen los animales en el bosque, lo que le dice la humanidad, lo que le dicen los \u00e1ngeles. Como conclusi\u00f3n, un adagio extenso y sublime revela \u201clo que al artista dice el amor\u201d. En el curso de este viaje inici\u00e1tico se hace expl\u00edcita en el cuarto movimiento la aportaci\u00f3n filos\u00f3fica de Nietzsche tomada de su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">As\u00ed habl\u00f3 Zaratustra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">: \u201c\u00a1Oh hombres\u2026! Prestad atenci\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 os dice la profunda hora de la medianoche?\u201d. Sin soluci\u00f3n de continuidad, un coro de ni\u00f1os y sopranos cantan un aire popular superficialmente religioso, con el eco de las campanas de iglesia, intercalado con el lamento ominoso de la contralto. Mahler a\u00f1adi\u00f3 como primera parte a toda esta excursi\u00f3n m\u00edstica un aut\u00e9ntico manifiesto de ruptura como s\u00edmbolo del triunfo de la vida en la naturaleza: \u201cDespierta (el dios) Pan. Irrumpe el verano\u201d. Dos marchas se enfrentan aqu\u00ed violentamente: la primera, decidida, es enunciada por ocho trompas desafiantes en un\u00edsono y reproduce un ritmo tomado del<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> finale <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">de la primera sinfon\u00eda de Brahms. La otra es lenta y ominosa, f\u00fanebre, insinuada por los fagots y desarrollada por un largu\u00edsimo solo de tromb\u00f3n. Todo ello mezclado con alusiones a toda clase de ritmos militares, con un despliegue t\u00edmbrico ensordecedor y curiosos y repetidos momentos culminantes que no acaban de culminar porque la m\u00fasica contin\u00faa, volviendo a empezar en un \u201ceterno retorno\u201d. Las bromas y las alusiones a su propia m\u00fasica y a la de los dem\u00e1s son continuas. Est\u00e1 Brahms, como he dicho, pero est\u00e1 tambi\u00e9n el Berlioz de la<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Grande Symphonie fun\u00e8bre et triomphale<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> y se adivinan ecos del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Nabucco<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> y del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Otello<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> de Verdi. Y lo m\u00e1s sorprendente: en el cuarto movimiento, los sonidos de los animales del bosque se ven interrumpidos por un canto lejano, a cargo de un corno de postill\u00f3n, que representa la presencia del ser humano. El tema elegido par Mahler, por razones que no he podido averiguar, es una versi\u00f3n so\u00f1adora de la \u201cjota aragonesa\u201d que hab\u00eda utilizado antes Franz Liszt en su<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Rapsodie Espagnole<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> y Michail Glinka en su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Capriccio Brillante<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_505\" aria-describedby=\"caption-attachment-505\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-505\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/640px-Grinzinger_Friedhof_-_Gustav_Mahler.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"415\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/640px-Grinzinger_Friedhof_-_Gustav_Mahler.jpg 640w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/640px-Grinzinger_Friedhof_-_Gustav_Mahler-300x195.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-505\" class=\"wp-caption-text\">M. Kranewitter: tumba de Mahler en Grinzig, Viena<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Como ha mostrado detalladamente el cr\u00edtico Peter Franklin, los contempor\u00e1neos reaccionaron ante este despliegue tan llamativo con el comprensible asombro, al toparse con la novedad de la iron\u00eda aplicada a la m\u00fasica. Los m\u00e1s conservadores denunciaron la vulgaridad de todo aquel esc\u00e1ndalo, cuya \u201cperversi\u00f3n apelaba a los m\u00e1s bajos instintos de las multitudes, queriendo con melod\u00edas seductoras complacer tanto al noble como al campesino, desafiando nuestro esp\u00edritu cristiano con su esp\u00edritu jud\u00edo y nietzscheano\u201d (Hans Ritter). El checo Richard Batka observ\u00f3: \u201cMahler tiene el valor de ser vulgar\u201d al utilizar elementos populares como contexto para las ideas sublimes que quiere transmitir. Robert Hirschfeld, en fin, compar\u00f3 la Tercera con los festivales dionis\u00edacos de la Grecia cl\u00e1sica: \u201cuna sinfon\u00eda de Mahler se utiliza en nuestro mundo post-helen\u00edstico para liberar las fuerzas explosivas que se han venido acumulando en los callados oficios y deberes de la burgues\u00eda\u201d. En cambio, Arnold Sch\u00f6nberg, Alban Berg y Anton Webern, los creadores de la escuela de Viena que rompi\u00f3 con la armon\u00eda tradicional, supieron comprender la semilla revolucionaria que hab\u00eda plantado Mahler en sus sinfon\u00edas, concertadas y desconcertantes a la vez. Cuando en 1907, apartado de la \u00f3pera de Viena, tuvo que emigrar para \u00a0ganarse la vida en Nueva York, le acompa\u00f1aron a la estaci\u00f3n para despedirle Sch\u00f6nberg y toda su escuela junto con otros muchos amigos y admiradores. Se cuenta que Klimt estaba entre ellos y expres\u00f3 el sentir de todos cuando el tren se alejaba, murmurando una palabra que resum\u00eda el fin de aquella \u00e9poca:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> vorbei <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">(\u201cse acab\u00f3\u201d).<\/span><\/p>\n<p>(Nuevos papeles de Volterra)<\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\"><span style=\"font-weight: 400\">(REIK, Theodor:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Variaciones psicoanal\u00edticas sobre un tema de Mahler<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Taurus Ed., Madrid 1975.&#8211;FRANKLIN, Peter:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Mahler. Symphony N\u00ba 3<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Cambridge University Press, 1991.&#8211;HURWITZ, David: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The Mahler Symphonies<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Amadeus Press, Cambridge, 2004.&#8211;SALAZAR, Adolfo:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Music in our Time<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Norton, Nueva York, 1946.&#8211;SCHORKE, Carl E.:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Fin de Si\u00e8cle Vienna<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Vintage Books, Nueva York, 1981.&#8211;SPIEL, Hilde:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Glanz und Untergang<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Wien 1866-1938; List Verlag, Munich, 1987) \u00a0\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Krefeld (Alemania), 1902 &nbsp; En el mes de julio de 1910, Gustav Mahler, tras largos a\u00f1os de fama y prestigio, se sinti\u00f3 golpeado por el destino y telegrafi\u00f3 a Sigmund Freud para someterse a su tratamiento psicoanal\u00edtico. Se encontraba en un estado de profunda ansiedad y no era para menos. 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