{"id":493,"date":"2017-03-18T13:03:24","date_gmt":"2017-03-18T13:03:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.evolterra.com\/?p=493"},"modified":"2023-05-26T18:12:20","modified_gmt":"2023-05-26T17:12:20","slug":"el-inimitable-p-g-wodehouse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=493","title":{"rendered":"EL INIMITABLE P.G. WODEHOUSE"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400\">Berl\u00edn, 1941<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El caso de Sir Pelham Grenville Wodehouse (1881-1975) plantea dos interrogantes sobre los que vale la pena reflexionar. El primero: \u00bfc\u00f3mo es posible que un escritor genial, admirado por contempor\u00e1neos tan ilustres como Aldous Huxley, Evelyn Waugh, Ludwig Wittgenstein y George Orwell, se prestara al colaboracionismo con la Alemania nazi o, cuando menos, se dejara manipular por sus servicios de propaganda? El segundo: \u00bfsuponiendo que la actuaci\u00f3n de Wodehouse respondiera a una u otra de estas posibilidades, ser\u00eda l\u00edcito trasladar el l\u00f3gico juicio condenatorio de su conducta a su obra, como hizo en su momento el Daily Mirror de Londres cuando afirm\u00f3 que \u201cWodehouse ya no hace gracia\u201d?<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_494\" aria-describedby=\"caption-attachment-494\" style=\"width: 740px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-494\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/PG_Wodehouse_with_his_adopted_daughter_Leonora_1930.jpg\" alt=\"\" width=\"740\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/PG_Wodehouse_with_his_adopted_daughter_Leonora_1930.jpg 740w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/PG_Wodehouse_with_his_adopted_daughter_Leonora_1930-300x243.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-494\" class=\"wp-caption-text\">Wodehouse con su hija adoptiva Leonora, 1930<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Los hechos que dan lugar a estas preguntas pueden resumirse f\u00e1cilmente. Wodehouse, tras una larga carrera como escritor de \u00e9xito en su Inglaterra natal y en los teatros de Broadway, decidi\u00f3 evitar las pesquisas de los recaudadores de impuestos ingleses y norteamericanos y se traslad\u00f3 en 1934 a Francia, donde se instal\u00f3 en una lujosa mansi\u00f3n en la ciudad de Le Touquet, con vistas al canal de La Mancha. All\u00ed, a pesar de muchos avisos de prudencia, le sorprendi\u00f3 el principio de la Segunda Guerra Mundial y la ocupaci\u00f3n de Francia en 1940. Los alemanes lo internaron durante un a\u00f1o en diferentes establecimientos, a cual m\u00e1s siniestro, en Francia, B\u00e9lgica y Alemania. En junio de 1941, tras ser sondeado por diferentes funcionarios del r\u00e9gimen nazi, accedi\u00f3 a hablar en la radio alemana para contar a sus amigos en Estados Unidos, que a\u00fan no estaba en guerra con Alemania, sus experiencias en el cautiverio y tranquilizar a todos sobre su salud y estado de \u00e1nimo. Se instal\u00f3 en el lujoso hotel Adler de Berl\u00edn y empez\u00f3 las emisiones, que pronto fueron conocidas en Inglaterra y causaron una ola de indignadas protestas, en las que se le lleg\u00f3 a acusar de traici\u00f3n. Despu\u00e9s vivi\u00f3 en la hacienda de una simpatizante alemana, la baronesa Anga von Bodenhausen, antes de volver a Berl\u00edn cuando empezaron a llover las bombas de los aliados sobre la capital alemana. De all\u00ed le trasladaron al Par\u00eds ocupado, donde sigui\u00f3 viviendo con todo lujo hasta la liberaci\u00f3n en 1944. Detenido por las nuevas autoridades francesas, fue interrogado intensivamente por un comisario de los servicios secretos brit\u00e1nicos, que no encontr\u00f3 motivos para una acusaci\u00f3n contra \u00e9l. Wodehouse consigui\u00f3 entonces un visado para viajar a Estados Unidos, de donde no se movi\u00f3 desde 1947 hasta su muerte en 1975.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_495\" aria-describedby=\"caption-attachment-495\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-495\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/Dulwich_College_College_Road_Dulwich._-_geograph.org_.uk_-_58443.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"292\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/Dulwich_College_College_Road_Dulwich._-_geograph.org_.uk_-_58443.jpg 640w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/Dulwich_College_College_Road_Dulwich._-_geograph.org_.uk_-_58443-300x137.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-495\" class=\"wp-caption-text\">Dulwich College, geograph.org.uk<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Que Wodehouse no era un nazi qued\u00f3 claro de las pesquisas de franceses e ingleses y lo puede comprobar cualquiera que lea alguna de las noventa novelas que escribi\u00f3, adem\u00e1s de unos doscientos cuentos, obras de teatro, ensayos, comedias musicales, etc. Todo ello es ligero y humor\u00edstico, fr\u00edvolo podr\u00edamos decir si no tuviera tanta calidad literaria. La pol\u00edtica no aparece por ninguna parte, salvo de manera impl\u00edcita en el retrato ben\u00e9volo de las clases pudientes de la sociedad inglesa en torno a 1900. Pueden encontrarse de vez en cuando referencias c\u00f3micas a Mussolini, que se prestaba a la farsa m\u00e1s que Hitler. En la novela<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El c\u00f3digo de los Wooster <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">ridiculiza Wodehouse a un personaje que representa al fascismo, Sir Roderick Spode, en estos t\u00e9rminos: \u201dera como si la naturaleza hubiera querido crear un gorila y hubiera cambiado de idea en el \u00faltimo minuto\u201d. No obstante, si bien no parece que tuviera simpat\u00edas por el nazismo, lo cierto es que el car\u00e1cter jocoso de sus charlas radiof\u00f3nicas dio lugar a un gran esc\u00e1ndalo en la opini\u00f3n p\u00fablica, exacerbada en el peligroso a\u00f1o 1941 por la belicosidad patri\u00f3tica de la propaganda en una Inglaterra bombardeada por los alemanes y poco dada, comprensiblemente, a matices. Los ataques del periodista William Connor bajo el seud\u00f3nimo<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Cassandra <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0fueron tan desaforados que ocasionaron protestas de algunos admiradores de Wodehouse, ofendidos por su exageraci\u00f3n. George Orwell, que admiraba la comicidad de su obra, \u00a0acab\u00f3 asumiendo la defensa del denostado escritor en un ensayo que public\u00f3 en 1945 bajo el t\u00edtulo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">En defensa de P.G. Wodehouse<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. El alegato de Orwell resulta casi m\u00e1s penoso que las acusaciones de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Cassandra<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Cita un texto de Wodehouse \u00a0en el que afirma que nunca hab\u00eda tenido inter\u00e9s por la pol\u00edtica, que carec\u00eda de \u201csentimientos beligerantes\u201d, que la experiencia de su cautiverio hab\u00eda tenido sus aspectos positivos, que ya no estaba tan seguro de su orgullo de ser ingl\u00e9s como antes de la guerra, y que \u201cla \u00fanica concesi\u00f3n que quiero de Alemania es que me d\u00e9 una barra de pan, le diga a los tipos con el mosquet\u00f3n que apunten para otro lado y me dejen en paz\u201d. Estas y otras afirmaciones revelan tanto la inocencia pol\u00edtica de Wodehouse como la irrefrenable necesidad que ten\u00eda de provocar la risa incluso recurriendo a burlarse de lo m\u00e1s sagrado. Privan a cualquiera de argumentos para defenderlo, y por ello Orwell tiene que limitarse a declarar que Wodehouse no sab\u00eda, simplemente, lo que estaba haciendo. Pero \u00bfc\u00f3mo se explica tanta inconsciencia en un autor brillante y exitoso, que adem\u00e1s, seg\u00fan abundantes testimonios, era una buena persona? Orwell explica el caso desde la perspectiva vital de Wodehouse: vivi\u00f3 siempre en el peque\u00f1o mundo del per\u00edodo sobre el que escribi\u00f3, los fr\u00edvolos a\u00f1os del principio de siglo XX en la Inglaterra post-victoriana. Se consideraba m\u00e1s norteamericano que ingl\u00e9s, y su completa falta de conciencia pol\u00edtica se deb\u00eda a que no se hab\u00eda despegado de las experiencias de sus a\u00f1os escolares. V\u00edctima del s\u00edndrome de Peter Pan, viv\u00eda feliz en un mundo irreal, se hab\u00eda hecho rico cont\u00e1ndolo y hab\u00eda acabado por identificarse con alguno de los m\u00e1s divertidos personajes de su abundante repertorio.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_496\" aria-describedby=\"caption-attachment-496\" style=\"width: 483px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-496\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/P.G._Wodehouse_-_My_Man_Jeeves_-_1st_American_edition_1920_printing_-_Crop.jpg\" alt=\"\" width=\"483\" height=\"767\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/P.G._Wodehouse_-_My_Man_Jeeves_-_1st_American_edition_1920_printing_-_Crop.jpg 483w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/P.G._Wodehouse_-_My_Man_Jeeves_-_1st_American_edition_1920_printing_-_Crop-189x300.jpg 189w\" sizes=\"(max-width: 483px) 85vw, 483px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-496\" class=\"wp-caption-text\">Primera edici\u00f3n en EEUU, 1920<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Es triste que la \u00fanica defensa que pueda hacerse del comportamiento del escritor sea decir que \u201clo que pas\u00f3 en 1941 no acusa a Wodehouse de nada peor que la estupidez\u201d y que por ello carec\u00eda de compromiso c\u00edvico y de sensibilidad pol\u00edtica. Orwell mataba con el ca\u00f1onazo de una reprobaci\u00f3n moral la mosca de una acusaci\u00f3n de nazismo o colaboracionismo que nunca se materializ\u00f3 por falta de pruebas. Resulta significativo que Wodehouse hubiera pasado los a\u00f1os de la Primera Guerra Mundial en Nueva York escribiendo canciones para comedias musicales sin darse por enterado de la tragedia que se libraba en Europa, ya que su miop\u00eda le hab\u00eda librado de participar como soldado en las hostilidades. Los Estados Unidos acogieron con naturalidad al escritor en su exilio de 1947, pues desde su primer viaje en 1904 hab\u00eda formado parte integrante del mundo del espect\u00e1culo tanto en Broadway como en Hollywood. Mientras tanto, continu\u00f3 su motorizada producci\u00f3n de novelas y cuentos, para los que hab\u00eda ido creando un universo de personajes a cual m\u00e1s divertido. Sus iniciales relatos cortos versaban sobre la vida en el colegio o sobre los deportes que practic\u00f3 con pasi\u00f3n: rugby, boxeo, cricket, golf. Luego apareci\u00f3 el entra\u00f1able Ukridge, sablista impenitente y desordenado empresario de negocios imposibles; Psmith, el primer lechuguino sofisticado y condescendiente con su eterno mon\u00f3culo; Jeeves, el imponente mayordomo de Bertram Wooster, el espejo del propio escritor; Lord Emsworth, el se\u00f1or del castillo de Blandings, dedicado \u00edntegramente al cuidado de su \u201cEmperatriz\u201d, una cerda mimada y sobrealimentada. Y as\u00ed tantos otros, entre los que ocupan lugar muy principal las t\u00edas de los personajes j\u00f3venes, formidables mujeres que vigilan severamente sus vidas disipadas.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_497\" aria-describedby=\"caption-attachment-497\" style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-497\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/Edward_VII_Puck_magazine.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"616\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/Edward_VII_Puck_magazine.jpg 460w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/Edward_VII_Puck_magazine-224x300.jpg 224w\" sizes=\"(max-width: 460px) 85vw, 460px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-497\" class=\"wp-caption-text\">Caricatura de Eduardo VII en la revista \u00abPuck\u00bb, 1901<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La obra de Wodehouse es, dentro de su g\u00e9nero ligero, la perfecci\u00f3n pura, se piense lo que se piense de su comportamiento en 1941. Hay quienes no acaban todav\u00eda hoy de perdonarlo, como si dos cosas tan contradictorias como la obra suprema y el d\u00e9ficit moral y pol\u00edtico, no pudieran ser compatibles y verdaderas a la vez. Vivi\u00f3 una infancia extra\u00f1a a finales de la \u00e9poca victoriana. Pas\u00f3 sus primeros dos a\u00f1os en Hong Kong, donde su padre era juez del Imperio brit\u00e1nico, y el resto internado en diferentes colegios e instituciones en Inglaterra, o al cuidado de t\u00edos y otros parientes. No volvi\u00f3 a ver a sus padres hasta quince a\u00f1os m\u00e1s tarde y a pesar de ello (o qui\u00e9n sabe si por lo mismo) sent\u00eda que su infancia hab\u00eda sido feliz, que hab\u00eda pasado \u201ccomo una brisa\u201d. Y no digamos sus a\u00f1os en el colegio de Dulwich, al que fue fiel hasta el final, y que le di\u00f3 los materiales para sus comienzos literarios. Su padre no pudo costearle la educaci\u00f3n universitaria en Oxford y le consigui\u00f3 un empleo en el Banco de Hong Kong y Shanghai, en el que fracas\u00f3 totalmente como bur\u00f3crata. Pronto empez\u00f3 a escribir para revistas como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The Globe <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Punch <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">y a producir sus primeras novelas, muy influenciadas por el ambiente de la \u00e9poca. Todav\u00eda fresco el recuerdo de la reina Victoria y de su puritano consorte el alem\u00e1n pr\u00edncipe Alberto, el reinado de Eduardo VII entre 1901 y 1910 cambi\u00f3 el ambiente por completo. El propio rey hab\u00eda sido ya, durante su larga espera como pr\u00edncipe de Gales, un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">play boy<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> viajero, cosmopolita, sociable y fr\u00edvolo. El Imperio brit\u00e1nico dominaba medio mundo y la riqueza crec\u00eda de modo galopante, como tambi\u00e9n iban emergiendo las tensiones sociales, alentadas por reivindicaciones sindicales y feministas: en una palabra, la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Belle \u00c9poque<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> en versi\u00f3n inglesa. Wodehouse se form\u00f3 en este ambiente, ley\u00f3 ampliamente a los cl\u00e1sicos y se lanz\u00f3 con asombroso br\u00edo a convertir su particular c\u00f3ctel de experiencias en un r\u00edo de ocurrencias literarias dirigidas al gran p\u00fablico. Pronto se vio premiado con el \u00e9xito y pudo permitirse llevar una vida de lujo que no es dif\u00edcil ver reflejada en el escenario favorito de sus novelas, las grandes mansiones se\u00f1oriales de la campi\u00f1a inglesa. Como contraste con este mundo aristocr\u00e1tico, en los a\u00f1os treinta di\u00f3 con uno de sus m\u00e1s logrados personajes: Mr Mulliner, el veh\u00edculo ideal para desahogar la espont\u00e1nea invenci\u00f3n de sus farsas m\u00e1s disparatadas. Mulliner es un burgu\u00e9s acomodado que toma un brandy con lim\u00f3n todas las tardes en el bar llamado <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Al reposo del pescador<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Pescador \u00e9l mismo y por tanto bajo sospecha de ser algo mentiroso, no puede resistir la tentaci\u00f3n entretener a sus contertulios con las incre\u00edbles aventuras vividas por sus m\u00faltiples familiares, sobre todo sobrinos suyos en apuros.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_498\" aria-describedby=\"caption-attachment-498\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-498\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/Broadway_Crowds_5896264776_crop.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"435\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/Broadway_Crowds_5896264776_crop.jpg 640w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/03\/Broadway_Crowds_5896264776_crop-300x204.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-498\" class=\"wp-caption-text\">Alex Proimos: Broadway (Wikipedia)<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">M\u00e1s apropiada para el formato de la novela es la pareja formada por Bertram Wooster, un joven rico con oscuros antecedentes en la nobleza de las Cruzadas, y su mayordomo Jeeves, correcto, algo pomposo y con un aire de superioridad sobre su amo, cuyo intelecto juzga \u201cirrelevante\u201d. Bertie, como le llaman los amigos, es fr\u00edvolo, simp\u00e1tico y vago, y sufre ataques de p\u00e1nico cuando alguien le pregunta si ha encontrado un empleo o est\u00e1 leyendo alg\u00fan libro. Invariablemente, se mete en l\u00edos intrincados, muchos de ellos relacionados con su tenaz resistencia al matrimonio, unida a un gran talento para enamorarse de la persona equivocada. As\u00ed, de la temible Honoria Glossop, que le inspir\u00f3 uno de sus s\u00edmiles m\u00e1s inveros\u00edmiles: \u201cuna de esas j\u00f3venes robustas y din\u00e1micas, con la musculatura de un peso<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> welter<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> y una risa que resuena como un escuadr\u00f3n de caballer\u00eda a la carga&#8230;\u201d. De \u00e9stos y de otros peligros le suele librar el omnisciente Jeeves, a veces tomando iniciativas arriesgadas y sin darse cuenta de que, a pesar de las apariencias, es el fr\u00edvolo Bertram quien le explota a \u00e9l y no a la inversa. Las novelas y cuentos de Jeeves son sin duda la culminaci\u00f3n de la obra de Wodehouse en cuanto a la sofisticaci\u00f3n de su humorismo. De toda su obra, son estas historias las \u00fanicas en que el escritor utiliz\u00f3 la primera persona para relatar los complejos argumentos, que preparaba minuciosamente, sin dejar nada al azar. El narrador es el propio Bertram, que reproduce los di\u00e1logos, las situaciones y los doctos discursos de Jeeves a trav\u00e9s de los par\u00e1metros de su mente alocada y ca\u00f3tica, mezcla de caballero medieval siempre dispuesto a desfacer un entuerto y fr\u00edvolo miembro del <em>Drones Club<\/em> (el club de los z\u00e1nganos), cuyos miembros se entretienen en juegos infantiles regados con abundante vino de Oporto y whisky de Escocia. Las sorpresas, incongruencias y absurdos t\u00edpicas del g\u00e9nero poseen una comicidad extra\u00f1amente eficaz para provocar en el lector la risa sin interrumpir su inevitable y continua sonrisa ben\u00e9vola. Es todo demasiado risible y tierno, como su autor. Wodehouse vivi\u00f3 absorto en un mundo turbulento y no parece haberse enterado de las dos guerras mundiales del siglo XX, ni de leyes secas o desastres de Wall Street. Este ni\u00f1o trabajador y extra\u00f1amente insensible a la seriedad de la vida se sit\u00faa con todos los m\u00e9ritos en la gran tradici\u00f3n del humor brit\u00e1nico, desde Swift y Sterne hasta su antecesor inmediato, salvando las distancias literarias: Oscar Wilde. Le deslumbr\u00f3 cuando era todav\u00eda un ni\u00f1o con<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> La importancia de llamarse Ernesto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, donde aparece ya el reparto de casi toda su obra, la mansi\u00f3n rural, la t\u00eda imponente, el joven alocado, el mayordomo orgulloso. Wodehouse ofrece en su abundante producci\u00f3n toda la panoplia de los trucos que se asocian al humor ingl\u00e9s: ridiculiza las diferencias sociales, hace hablar a sus personajes en un lenguaje entrecortado y florido, plagado de citas literarias deliberadamente inexactas, ironiza sobre s\u00ed mismo, tanto que hace re\u00edr incluso cuando el motivo en s\u00ed no tiene ninguna gracia. Dos ejemplos solamente: el del escritor t\u00edmido que hace publicidad a su libro presumiendo de que \u201cva ya por la primera edici\u00f3n\u201d. O el del propio Wodehouse cuando se refiere a uno de sus editores con ir\u00f3nico agradecimiento: \u201ca \u00e9l debo sin duda la profundidad de mi obra (\u00e9l me debe a mi unos veinte d\u00f3lares)\u201d.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\"><span style=\"font-weight: 400\">(FRY, Stephen:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> What Ho! The Best of Wodehouse<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; penguin Books, Londres, s.f..&#8211;McCRUM, Robert:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Wodehouse. A Life<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Norton, Londres, 2004.&#8211;ORWELL, George: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">In Defense of PG Wodehouse<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; 1945, en orwell.ru.&#8211;BLACK. Mark:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Edwardian Britain. A Very Brief History<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Kindle Books.&#8211; PUJOL, Carlos: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Victorianos y modernos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Ed. Nobel, s.f..&#8211; DUGAN, Lawrence:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Worcesteshirewards. Wodehouse and the Baroque<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; en connotations.uni-tuebingen.de)<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Berl\u00edn, 1941 &nbsp; El caso de Sir Pelham Grenville Wodehouse (1881-1975) plantea dos interrogantes sobre los que vale la pena reflexionar. El primero: \u00bfc\u00f3mo es posible que un escritor genial, admirado por contempor\u00e1neos tan ilustres como Aldous Huxley, Evelyn Waugh, Ludwig Wittgenstein y George Orwell, se prestara al colaboracionismo con la Alemania nazi o, cuando &hellip; <a href=\"https:\/\/evolterra.com\/?p=493\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEL INIMITABLE P.G. 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