{"id":420,"date":"2017-01-28T17:58:59","date_gmt":"2017-01-28T17:58:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.evolterra.com\/?p=420"},"modified":"2023-05-26T18:12:21","modified_gmt":"2023-05-26T17:12:21","slug":"el-joven-charles-dickens","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=420","title":{"rendered":"EL JOVEN CHARLES DICKENS"},"content":{"rendered":"<p><strong>Londres, 1836<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Sorprende que Franz Kafka admirara tanto a Charles Dickens (1812-1870), un genio de muy diferentes cualidades. Donde Kafka es sofisticado y reflexivo, misterioso y parco en palabras es Dickens locuaz, vulgar, inocente y enternecedor con su humor y su patetismo. En la biblioteca de Kafka no se encontraron libros de Dickens, pero consta que expres\u00f3 su inter\u00e9s por ellos en apuntes de sus diarios y en sus cartas. Ten\u00edan en com\u00fan un tema central en la obra de ambos: el horror por los misterios del derecho y el mundo de los tribunales. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">La casa desolada <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">est\u00e1 prefigurada la tragedia de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El Proceso<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, cuyo protagonista se enfrenta a jueces y abogados que prolongan indefinidamente \u00a0sus procedimientos en aparente inacci\u00f3n hasta que los litigantes se rinden por agotamiento sin haber vislumbrado el desenlace. La burocracia de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El Castillo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> es un espejo de la delirante \u201cC\u00e1mara del circunloquio\u201d de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">La peque\u00f1a Dorrit<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, una estructura burocr\u00e1tica impenetrable frente a la que no es posible apelar porque los funcionarios que la pueblan tienen prohibido responder. Este inter\u00e9s por la impiedad de los leguleyos les naci\u00f3 pronto a los dos escritores, el uno abogado reticente de una compa\u00f1\u00eda de seguros, joven cronista parlamentario y de tribunales el otro. Ya en las primeras incursiones literarias de Dickens, los esbozos de la vida londinense que public\u00f3 bajo el seud\u00f3nimo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Boz,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> aparecen atisbos de esta obsesi\u00f3n. Pero es en<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Los papeles p\u00f3stumos del Club Pickwick<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> donde encontramos una primera muestra del genio de Dickens para reproducir, con tonos de caricatura, las maquinaciones de los abogados corruptos y los entresijos de los tribunales indolentes. El ingenuo Sr. Pickwick es demandado por la se\u00f1ora Bardell, su casera, por incumplimiento de promesa matrimonial y el cap\u00edtulo 35 de la novela est\u00e1 dedicado \u00edntegramente a la vista oral del pleito. El abogado de la acusaci\u00f3n retuerce groseramente el principio de la carga de la prueba cuando pregunta ret\u00f3ricamente a Pickwck: \u00bfniega que falt\u00f3 a su promesa matrimonial habiendo como hay testigos que le vieron con la se\u00f1ora Bardell desmayada en sus brazos? El juez de la causa, so\u00f1oliento, reprende m\u00e1s tarde al testigo Sr. Winkle: \u00bfC\u00f3mo puede usted decir que se llama Nathaniel si yo acabo de apuntar que se llama Daniel?<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_421\" aria-describedby=\"caption-attachment-421\" style=\"width: 436px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-421\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/Charles_Dickens_sketch_1842.jpg\" alt=\"\" width=\"436\" height=\"599\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/Charles_Dickens_sketch_1842.jpg 436w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/Charles_Dickens_sketch_1842-218x300.jpg 218w\" sizes=\"(max-width: 436px) 85vw, 436px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-421\" class=\"wp-caption-text\">Dickens en 1842, por Fanny Dickens<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El Sr. Pickwick acaba en la c\u00e1rcel de Fleet Street pero no por la supuesta negativa a casarse con la se\u00f1ora Bardell, sino por negarse a pagar su deuda a los abogados de la acusaci\u00f3n. La se\u00f1ora Bardell tambi\u00e9n acaba en la c\u00e1rcel por razones similares y lo mismo le pasa a Jingle, el personaje m\u00e1s picaresco de la novela. \u00c9sta, publicada como serial en la prensa entre los a\u00f1os 1836 y 1837 llega as\u00ed a su cl\u00edmax en tono de dramatismo y de intriga, aunque se resuelve en un final feliz con libertad de todos los detenidos, clausura del Club Pickwick y bodas de los pickwickianos que se han enamorado durante sus correr\u00edas. Hab\u00eda empezado siendo una sucesi\u00f3n deslavazada de episodios a cual m\u00e1s disparatado. El Club fundado por Pickwick acuerda en una sesi\u00f3n solemne comisionar al presidente y tres amigos m\u00e1s, Winkle, Tupman y Snodgrass, para que viajen por Londres y sus alrededores y elaboren informes sobre la vida y costumbres del pueblo ingl\u00e9s. Los episodios ganan en inter\u00e9s cuando aparece en escena Sam Weller, un c\u00f3mico sirviente que hace de contrapunto al bondadoso y algo inocente amo. Nada que ver con Don Quijote y Sancho, aunque es frecuente relacionarlos, salvo la idea de contrastar dos personajes muy dispares para realzar sus caracteres. Don Quijote rechaza la realidad vulgar en busca del hero\u00edsmo, mientras que el bonach\u00f3n Pickwick la acepta sufre con paciencia sus consecuencias adversas. Sancho es profundo en su concisi\u00f3n popular donde Weller es tramposo, fr\u00edvolo y parlanch\u00edn. Pero en el transcurso de la acci\u00f3n, Pickwick gana en solidez humana mientras que Weller asume para s\u00ed el peso de la farsa. Ambos deambulan con el resto de la comitiva por caminos embarrados, posadas, bodas y juergas, componiendo un libro de viajes repleto de aventuras y peque\u00f1as intrigas contadas con mucho humor y ternura.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_422\" aria-describedby=\"caption-attachment-422\" style=\"width: 450px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-422\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/450px-The_Writings_of_Charles_Dickens_v1_p4_engraving.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/450px-The_Writings_of_Charles_Dickens_v1_p4_engraving.jpg 450w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/450px-The_Writings_of_Charles_Dickens_v1_p4_engraving-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 450px) 85vw, 450px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-422\" class=\"wp-caption-text\">Robert Seymour: El Club Pickwick<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Esta novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">sui generis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> conoci\u00f3 un \u00e9xito enorme. Dickens ten\u00eda 24 a\u00f1os cuando empez\u00f3 a publicar sus episodios y salt\u00f3 a la fama instant\u00e1neamente. Sus trabajos period\u00edsticos le hab\u00edan procurado el encargo por parte de un editor que necesitaba textos breves para acompa\u00f1ar como comentario los dibujos de un famoso ilustrador, Robert Seymour. Dickens se resisti\u00f3 brevemente a trabajar por encargo, pero pronto sucumbi\u00f3 a la tentaci\u00f3n y con su car\u00e1cter fuerte y decidido logr\u00f3 que cambiaran los t\u00e9rminos del encargo: empez\u00f3 a escribir las entregas del Club Pickwick y \u00e9stas se convirtieron en la parte principal del proyecto, quedando las ilustraciones en segundo plano. Dickens sab\u00eda lo que quer\u00eda y a pesar de su corta edad hab\u00eda tenido unos principios lo bastante movidos como para adquirir una amplia experiencia vital. Su padre era un modesto empleado en la oficina de pagadur\u00eda de la Armada dotado de un gran talento para contraer deudas excesivas que dieron con \u00e9l m\u00e1s de una vez en la c\u00e1rcel de Marshalsea. La prisi\u00f3n por deudas, que ahora nos horroriza, era de lo m\u00e1s com\u00fan en la \u00e9poca del primer liberalismo. Charles, con su madre y sus hermanos, acompa\u00f1\u00f3 al preso en la c\u00e1rcel seg\u00fan la costumbre de la \u00e9poca y fue obligado a trabajar en una factor\u00eda betunando zapatos para ganar unos pocos chelines. En un momento raro de bonanza familiar pudo inscribirse brevemente en una escuela local y en ella curs\u00f3 todos sus estudios. Pero el padre, aunque despilfarrador, no era tonto y supo contribuir al futuro \u00e9xito de Charles: hizo que aprendiera el \u00fatil arte de la taquigraf\u00eda y le di\u00f3 para leer unos cuantos libros que el joven pudo devorar antes de que se los quitaran de las manos para llevarlos a la casa de empe\u00f1o. Inclu\u00edan el Quijote, Tom Jones, Gil Blas, el Vicario de Wakefield, en suma la flor y nata de la literatura picaresca. Con estos rudimentarios elementos de formaci\u00f3n y un genio natural extraordinario pudo nuestro h\u00e9roe conseguir trabajo bien pronto, como ayudante en una firma de abogados primero, como cronista parlamentario a continuaci\u00f3n, como sorpresivo escritor de gran \u00e9xito finalmente. Los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Papeles p\u00f3stumos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> le procuraron otro encargo para una novela muy diferente que escribi\u00f3 al mismo tiempo: el resultado fu\u00e9<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Oliver Twist<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, un retrato pat\u00e9tico de los bajos fondos del industrialismo sin control que dominaba la vida inglesa en aquel tiempo. Los ingresos inesperados de estos trabajos le permitieron tambi\u00e9n un casamiento temprano con Catherine Hogarth, la hija de su editor, esposa de conveniencias que tom\u00f3 para sustituir a su primer amor por Maria Beadnell.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_424\" aria-describedby=\"caption-attachment-424\" style=\"width: 553px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-424\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/Hablot_Knight_Browne_-_The_Pickwick_Papers_Pickwick_at_the_slide.jpg\" alt=\"\" width=\"553\" height=\"639\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/Hablot_Knight_Browne_-_The_Pickwick_Papers_Pickwick_at_the_slide.jpg 553w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/Hablot_Knight_Browne_-_The_Pickwick_Papers_Pickwick_at_the_slide-260x300.jpg 260w\" sizes=\"(max-width: 553px) 85vw, 553px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-424\" class=\"wp-caption-text\">Hablot Knight Browne (Phiz): Pickwick patinando<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Hay quien opina que el \u00e9xito prematuro priv\u00f3 a Dickens de la maduraci\u00f3n necesaria para ser un escritor a la altura de los m\u00e1s grandes. Public\u00f3 mucho, quince largas novelas y muchos cuentos, panfletos humanitarios, cartas y discursos. Escrib\u00eda a borbotones y con un instinto certero para agradar al p\u00fablico lector. Se resist\u00eda a escribir por encargo como hizo con sus dos primeras obras pero era un gran escritor y sab\u00eda sacar el mejor partido a cualquier tema que le propusieran. Adem\u00e1s, inaugur\u00f3 el caracter\u00edstico modo de producci\u00f3n literaria por folletines o entregas basados en temas originales, similar a los actuales seriales televisivos. Es decir que sus novelas apenas estaban concebidas en bruto cuando empezaba a entregar sus episodios y se desarrollaban a remolque de la actualidad y de las circunstancias y altibajos personales del escritor. Eran tambi\u00e9n resultado de la respuesta de los lectores, que Dickens observaba cuidadosamente para calibrar el acierto de lo que iba escribiendo. As\u00ed, Pickwick tuvo una acogida moderadamente exitosa pero solo se convirti\u00f3 en un<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> best-seller<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> absoluto cuando en la sexta entrega Dickens introdujo el personaje del mayordomo Weller, que apuntala la narraci\u00f3n en el resto de la novela como protagonista secundario. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Martin Chuzzlewit<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> (1843-44) es un caso extremo en este arte de la manipulaci\u00f3n. Esta historia de un joven que ha sido desheredado por su acaudalado abuelo empez\u00f3 tambi\u00e9n teniendo una acogida tibia entre el p\u00fablico. En vista de ello, Dickens lo hace viajar a Estados Unidos a buscar fortuna. Las tribulaciones del joven en Am\u00e9rica recuperaron la atenci\u00f3n y la simpat\u00eda del p\u00fablico ingl\u00e9s y convirtieron la novela en uno m\u00e1s de los grandes \u00e9xitos editoriales de Dickens. El escritor hab\u00eda visitado el pa\u00eds en 1842 y hab\u00eda sufrido el rechazo del p\u00fablico americano, ya que hab\u00eda hecho en sus charlas comentarios imprudentes sobre la joven naci\u00f3n, que hirieron la susceptibilidad patri\u00f3tica de los nativos, como por ejemplo su acerba cr\u00edtica de la esclavitud.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_425\" aria-describedby=\"caption-attachment-425\" style=\"width: 583px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-425\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/Hablot_Knight_Browne_-_The_Pickwick_Papers_Sam_Weller_with_his_father_Chapter_XXXII.jpg\" alt=\"\" width=\"583\" height=\"662\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/Hablot_Knight_Browne_-_The_Pickwick_Papers_Sam_Weller_with_his_father_Chapter_XXXII.jpg 583w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/Hablot_Knight_Browne_-_The_Pickwick_Papers_Sam_Weller_with_his_father_Chapter_XXXII-264x300.jpg 264w\" sizes=\"(max-width: 583px) 85vw, 583px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-425\" class=\"wp-caption-text\">Phiz: el se\u00f1or Sam Weller y su padre<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Nuestro autor escrib\u00eda a destajo y hac\u00eda estos viajes porque necesitaba el dinero. \u00c9l era generoso y manirroto, y adem\u00e1s su padre segu\u00eda contrayendo deudas y su numerosa familia causando gastos. Elevado a la fama repentinamente y sociable como era, Dickens quiso estar a la altura de una sociedad aristocr\u00e1tica que lo despreciaba por sus or\u00edgenes modestos. Se cuenta que un cierto Lord Jeffrey coment\u00f3, tras una cena a la que Dickens le hab\u00eda invitado, que hab\u00eda sido \u201cdemasiado suntuosa para un hombre que solo est\u00e1 empezando a ser rico\u201d. La sociedad victoriana era, en efecto, intolerante y puritana, pero sobre todo clasista. La burgues\u00eda cortejaba a la aristocracia y ambas manten\u00edan discriminadas a las clases m\u00e1s desfavorecidas sufriendo las peores consecuencias del industrial-liberalismo incipiente. Dickens, que hab\u00eda sido testigo temprano de la vida miserable en las f\u00e1bricas y en los dormitorios de pobres, se convirti\u00f3 en un cr\u00edtico implacable de las injusticias de la sociedad victoriana. Algo de ello cont\u00f3 en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">David Copperfield <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">(1849-50), su novela m\u00e1s claramente autobiogr\u00e1fica, aunque su primer bi\u00f3grafo John Forster insin\u00faa que quiz\u00e1 el gran novelista exager\u00f3 un poco al contar sus tribulaciones infantiles. Pero no se equivocaba respecto de las condiciones sociales de la \u00e9poca y adem\u00e1s estaba resentido de que se le considerase incapaz de pintar a un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">gentleman<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, cosa que \u00e9l no era, mientras que brillaba al describir a toda clase de seres marginales vulgares y pintorescos. \u00c9l no era comparable a otros escritores victorianos, William Thackeray en particular. Este \u00faltimo no invent\u00f3 ciertamente el \u201cesnobismo\u201d pero s\u00ed fue el primero en llamarlo as\u00ed en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El Libro de los Snobs<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, tan revelador del car\u00e1cter casticista de los tiempos de la reina Victoria. El propio Dickens cre\u00f3 un t\u00edpico <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">snob<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> en Pip, el personaje de la novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Grandes esperanzas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> que recibe una herencia inesperada y trata sin \u00e9xito de comportarse como un aut\u00e9ntico rico.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_426\" aria-describedby=\"caption-attachment-426\" style=\"width: 581px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-426\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/Hablot_Knight_Browne_-_The_Pickwick_Papers_Mr._Pickwick_in_debtors_prison.jpg\" alt=\"\" width=\"581\" height=\"613\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/Hablot_Knight_Browne_-_The_Pickwick_Papers_Mr._Pickwick_in_debtors_prison.jpg 581w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/Hablot_Knight_Browne_-_The_Pickwick_Papers_Mr._Pickwick_in_debtors_prison-284x300.jpg 284w\" sizes=\"(max-width: 581px) 85vw, 581px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-426\" class=\"wp-caption-text\">Phiz: Pickwick en la c\u00e1rcel de Fleet Street<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En una \u00e9poca dominada por el racionalismo y en el utilitarismo, Dickens se sum\u00f3 a la reacci\u00f3n rom\u00e1ntica contra los excesos liberales. El cardenal cat\u00f3lico Newman hab\u00eda puesto el contrapunto teol\u00f3gico, el escoc\u00e9s Carlyle hab\u00eda predicado la virtud con su ominoso misticismo puritano, el esteta John Ruskin rechazaba el racionalismo del Renacimiento y fundaba el movimiento pre-rafaelita. Dickens entr\u00f3 en tromba en este movimiento cr\u00edtico describiendo en sus novelas el mundo s\u00f3rdido de las prisiones por deudas, los juzgados corruptos, la podredumbre de unas f\u00e1bricas donde los representantes del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">laissez passer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> hab\u00edan sometido a los trabajadores a una miseria sin esperanza, amparados en la Ley de pobres, que se aprob\u00f3 en 1834 para obligar a toda persona h\u00e1bil a trabajar. Chesterton escribi\u00f3 que en Dickens dominaba el instinto, podr\u00edamos decir el \u201casco\u201d. \u00c9l era una persona tumultuosa y formul\u00f3 su cr\u00edtica social por medio de un tumulto de personajes caricaturescos, aut\u00e9nticas joyas de la creaci\u00f3n literaria. Era un burgu\u00e9s irritado y filantr\u00f3pico, aunque no un socialista consciente, como algunos le han reprochado con cierto anacronismo. Quer\u00eda, t\u00edpicamente, todo para el pueblo pero sin el pueblo.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_427\" aria-describedby=\"caption-attachment-427\" style=\"width: 468px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-427\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/468px-Charles_Dickens_by_Daniel_Maclise.jpg\" alt=\"\" width=\"468\" height=\"599\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/468px-Charles_Dickens_by_Daniel_Maclise.jpg 468w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2017\/01\/468px-Charles_Dickens_by_Daniel_Maclise-234x300.jpg 234w\" sizes=\"(max-width: 468px) 85vw, 468px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-427\" class=\"wp-caption-text\">Daniel Maclise: Dickens en 1839<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Aunque afable en el trato, Dickens transmite en sus obras, junto a un humor contagioso, una amargura impl\u00edcita, a veces un afectado patetismo, como si quisiera convencerse de haber sufrido mucho en su vida, que fue sin duda tormentosa. Viaj\u00f3 a Estados Unidos y a Italia por necesidad econ\u00f3mica, invent\u00f3 los<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Cuentos de Navidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> como una serie anual algo sensiblera, lo suficientemente fuerte en ventas como para permitirle salir de apuros. Acab\u00f3 separ\u00e1ndose con gran esc\u00e1ndalo de su esposa por el amor de una actriz, Ellen Ternan, que encima no correspond\u00eda su pasi\u00f3n crepuscular. Aparte de dirigir revistas y participar en m\u00faltiples iniciativas humanitarias para ayudar a viudas y hu\u00e9rfanos, al final de su vida quiso aumentar sus ingresos ejerciendo un arte que hab\u00eda admirado y practicado desde su m\u00e1s temprana juventud: el teatro. A partir de 1858 puso de moda con gran \u00e9xito la lectura p\u00fablica de sus obras en largas sesiones agotadoras en las que se empleaba a fondo como actor. Hicieron las delicias de sus numerosos admiradores, incluso volvi\u00f3 a viajar a Estados Unidos para una gira de lecturas. Pero su salud era precaria y con frecuencia ten\u00eda que interrumpir la sesi\u00f3n para poder respirar. Esta \u00faltima aventura acab\u00f3 con \u00e9l. No ha sido ni ser\u00e1 olvidado porque sus interminables novelas, a pesar de que las escrib\u00eda muy atento a la actualidad de su tiempo, emocionan a\u00fan por el amor que expresan a sus semejantes m\u00e1s desfavorecidos. Fue un extraordinario \u201cobservador de la naturaleza humana\u201d, definici\u00f3n que pone en boca del se\u00f1or Pickwick muy al principio de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Los papeles p\u00f3stumos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, cuando Jingle, al poco tiempo de conocerlo, le pregunta: \u00bfes usted fil\u00f3sofo, se\u00f1or?.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-size: 8pt\"><span style=\"font-weight: 400\">(DICKENS, Charles:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Papeles p\u00f3stumos del club Pickwick<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Aguilar, Madrid, 1958.&#8211;ACKROYD, Peter: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Dickens<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Harper, Londres 1990.&#8211;CHESTERTON, g.k.: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Appreciations and Criticisms of the Works of Charles Dickens<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; en The essential G.K. Chesterton, Kindle Books.&#8211;HAUSER, Arnold:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Historia social de la literatura y el arte<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Guadarrama, Madrid 1964.&#8211;SOMERSET MAUGHAM, W.: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Ten Novels and their Authors<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; William Heinemann, Londres 1954)<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Londres, 1836 Sorprende que Franz Kafka admirara tanto a Charles Dickens (1812-1870), un genio de muy diferentes cualidades. Donde Kafka es sofisticado y reflexivo, misterioso y parco en palabras es Dickens locuaz, vulgar, inocente y enternecedor con su humor y su patetismo. En la biblioteca de Kafka no se encontraron libros de Dickens, pero consta &hellip; <a href=\"https:\/\/evolterra.com\/?p=420\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEL JOVEN CHARLES DICKENS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[434],"tags":[80,76,79,77,81,78],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/420"}],"collection":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=420"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/420\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":432,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/420\/revisions\/432"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=420"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=420"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=420"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}