{"id":362,"date":"2016-12-29T17:49:51","date_gmt":"2016-12-29T17:49:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.evolterra.com\/?p=362"},"modified":"2023-05-26T18:12:21","modified_gmt":"2023-05-26T17:12:21","slug":"el-peligro-de-leer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=362","title":{"rendered":"SOBRE EL PELIGRO DE LEER"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">No hace muchos a\u00f1os se public\u00f3 en Alemania un libro con un t\u00edtulo llamativo: \u201cLas mujeres que leen son peligrosas\u201d. Se trata de un amplio recorrido por la historia de la pintura desde el siglo XIII hasta la actualidad y muestra en los m\u00e1s diversos estilos un personaje femenino que est\u00e1 leyendo. O bien ha interrumpido la lectura y descansa con la mirada perdida de quien medita sobre lo que ha le\u00eddo. A veces la lectora duerme con el libro en la mano. Otras, mira al artista que la retrata con expresi\u00f3n desafiante: podr\u00eda estar urdiendo una venganza. Los personajes van desde monjas y santas medievales hasta arist\u00f3cratas rodeadas por el lujo, pasando por modestas burguesas como las que aparecen en los cuadros del holand\u00e9s Vermeer. El t\u00edtulo del libro es suficientemente expresivo de su mensaje y los autores, Stefan Bollmann y Elke Heidenreich, explican ampliamente en la introducci\u00f3n la tesis que sugiere tan deslumbrante despliegue. A lo largo de la historia, mantienen, son sobre todo las mujeres quienes han le\u00eddo, mientras los hombres se dedicaban a otros menesteres. E incluso cuando no han le\u00eddo, han sido ellas quienes han conservado en la memoria y transmitido oralmente la sabidur\u00eda pr\u00e1ctica y los cuentos de hadas que forman la tradici\u00f3n de su pueblo. \u00bfC\u00f3mo explicar si no que la Santa Inquisici\u00f3n quemara tantos libros y tantas mujeres, muchas m\u00e1s que hombres? Las mujeres que leen son peligrosas porque leyendo pueden adquirir ideas y con ellas es de temer que quieran tener una vida propia, evadirse de sus labores y, al final, independizarse de la autoridad competente. Y no s\u00f3lo leen sino que \u00a0son capaces de conservar \u00a0el saber colectivo para transmitirlo a la posteridad incluso cuando cuando el Poder decide quemar todos los libros. As\u00ed ha sucedido no pocas veces en la historia, como ilustr\u00f3 la novela de Ray Bradbury <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Farenheit 451 <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">(y la pel\u00edcula de Truffaut de 1966). Y lo peor de todo: como muestran los cuadros, las mujeres suelen leer a solas, buscando para ello un lugar de aislamiento e independencia del que la sociedad recela, con raz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_363\" aria-describedby=\"caption-attachment-363\" style=\"width: 505px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-363\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/Vittorio_Matteo_Corcos_-_Dreams_-_1896.jpg\" alt=\"\" width=\"505\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/Vittorio_Matteo_Corcos_-_Dreams_-_1896.jpg 505w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/Vittorio_Matteo_Corcos_-_Dreams_-_1896-253x300.jpg 253w\" sizes=\"(max-width: 505px) 85vw, 505px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-363\" class=\"wp-caption-text\">Vittorio Mateo Corcos: Sue\u00f1os, 1896<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Precisamente, el tema de la soledad en la lectura fue abordado por Marcel Proust en su pr\u00f3logo a un libro de John Ruskin, que fue publicado separadamente bajo el t\u00edtulo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Sur la lecture<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. En \u00e9l, Proust polemiza con la tesis del autor ingl\u00e9s seg\u00fan la cual el lector entra en una especie de aristocr\u00e1tica relaci\u00f3n con la mente del autor, seg\u00fan la idea de Descartes: la lectura de buenos libros es, en esencia, \u201cuna conversaci\u00f3n con las personas m\u00e1s honradas de los siglos pasados que han sido sus autores\u201d. El maestro franc\u00e9s opone a esta idea la relevancia de la soledad del lector. De hecho, comienza su ensayo con una larga y divagatoria descripci\u00f3n de las lecturas veraniegas de su infancia, en las que con un libro en la mano pasaba los momentos m\u00e1s plenamente vividos, esos que a uno le parece que \u201clos hab\u00eda dejado pasar sin vivirlos\u201d. Interrumpido por las actividades normales, por las conversaciones de su t\u00eda, las largas comidas y las visitas, el joven Proust se impacientaba por volver a su lectura solitaria, temiendo que el libro se le acabara sin poder preguntar al autor sobre lo que pasaba despu\u00e9s. No hay verdadera conversaci\u00f3n con el autor sino s\u00f3lo una comunicaci\u00f3n \u00a0que el lector recibe en la soledad. La lectura, concluye, nos deja en el umbral de la vida espiritual \u201cpero no la constituye\u201d, se limita a incitarnos a entrar en un santuario donde podremos encontrar toda clase de personas y hechos a los que no tenemos acceso en la realidad. Nos invita a seguir solos, formando nuestro propio mundo de ideas, mientras el autor, una vez que ha entregado su texto, desaparece y queda a merced del lector. La lectura nos da poder: por ejemplo, el de ser nosotros quienes convocamos a los reyes y a otros poderosos sin esperar a que ellos nos den audiencia. Pero tambi\u00e9n tiene riesgos, sobre todo el de la erudici\u00f3n, el riesgo de que lo le\u00eddo sustituya nuestra propia capacidad de pensar.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_364\" aria-describedby=\"caption-attachment-364\" style=\"width: 492px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-364\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/492px-Jacques-Emile_Blanche_Portrait_de_Marcel_Proust_1892.jpg\" alt=\"\" width=\"492\" height=\"599\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/492px-Jacques-Emile_Blanche_Portrait_de_Marcel_Proust_1892.jpg 492w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/492px-Jacques-Emile_Blanche_Portrait_de_Marcel_Proust_1892-246x300.jpg 246w\" sizes=\"(max-width: 492px) 85vw, 492px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-364\" class=\"wp-caption-text\">Jacques-\u00c9mile Blanche: Proust a los 21 a\u00f1os, 1892<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La lectura en soledad, sin embargo, no existi\u00f3 siempre. Al principio hab\u00eda pocos lectores y sin duda las primeras inscripciones descubiertas en Mesopotamia ten\u00edan una finalidad puramente pr\u00e1ctica. Eran dif\u00edciles de descifrar y ello daba a sus int\u00e9rpretes un gran predominio social. Ellos, adem\u00e1s, procuraban envolver su funci\u00f3n en un halo de magia y misterio, ya que leer no es una operaci\u00f3n natural, pues el ser humano no naci\u00f3 con esa capacidad para descifrar s\u00edmbolos y hacer conexiones de sentido entre ellos. San Agust\u00edn de Hipona fu\u00e9 el primero en contar c\u00f3mo le sorprendi\u00f3 su primera experiencia de la lectura individual, silenciosa. Visitaba en el a\u00f1o 383 a Ambrosio, obispo de Mil\u00e1n, y observ\u00f3 que \u00e9ste le\u00eda y \u201csus ojos recorr\u00edan las p\u00e1ginas y su coraz\u00f3n entend\u00eda su mensaje, pero su voz y su lengua quedaban quietas\u201d. \u00bfC\u00f3mo se explica tanta sorpresa? Simplemente, porque la lectura hasta entonces y todav\u00eda mucho despu\u00e9s no era una actividad solitaria, sino que casi siempre se le\u00eda en alta voz, para los dem\u00e1s. Al principio, probablemente, por razones rituales en el \u00e1mbito de la religi\u00f3n, m\u00e1s tarde para transmitir la tradici\u00f3n po\u00e9tica de juglares y trovadores o las epopeyas hist\u00f3ricas a las personas que no sab\u00edan leer, que eran la gran mayor\u00eda. M\u00e1s recientemente, se mantuvo viva la lectura de poemas u obras de ficci\u00f3n, a veces con un componente dram\u00e1tico que quer\u00eda insuflar vida a la letra escrita. Sabemos de algunos escritores, como Charles Dickens, que le\u00edan sus obras con entusiasmo teatral, escenific\u00e1ndolas como un actor. Kafka, m\u00e1s t\u00edmido, le\u00eda sus historias a grupos reducidos de iniciados, y a menudo las dejaba abiertas, dejando al lector la libertad de completar la trama en su propia imaginaci\u00f3n. A su amigo Gustav Janouk le advert\u00eda que no se fiara de los libros, que la vida est\u00e1 fuera de ellos y no es bueno intentar aprisionarla como un p\u00e1jaro en la jaula. Pero la lectura en alta voz pod\u00eda tener tambi\u00e9n usos pr\u00e1cticos. Alberto Manguel cuenta c\u00f3mo en 1865 Saturnino Mart\u00ednez, poeta y propietario cubano de una f\u00e1brica tabaquera, cre\u00f3 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">La Aurora<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, una revista con textos literarios que se le\u00edan a los trabajadores para facilitar su concentraci\u00f3n en la mon\u00f3tona labor de liar cigarros. El preferido era la historia del conde de Montecristo, al que debe su nombre una conocida marca de puros habanos.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_365\" aria-describedby=\"caption-attachment-365\" style=\"width: 425px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-365\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/425px-Paoloefrancesca.jpg\" alt=\"\" width=\"425\" height=\"599\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/425px-Paoloefrancesca.jpg 425w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/425px-Paoloefrancesca-213x300.jpg 213w\" sizes=\"(max-width: 425px) 85vw, 425px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-365\" class=\"wp-caption-text\">Anselm Feuerbach: Paolo y Francesca, 1864<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La industrializaci\u00f3n y la democratizaci\u00f3n de Europa en el siglo XIX consiguieron la alfabetizaci\u00f3n masiva y, con ella, la extensi\u00f3n de la lectura a amplias capas de la sociedad. De este modo se generaliz\u00f3 la lectura individual silenciosa y privada. Se empez\u00f3 a leer por el puro placer y no s\u00f3lo, como antes, por razones de piedad o de utilidad pr\u00e1ctica. Era una novedad social algo escandalosa e inquietante, como hemos visto. Daba acceso a los \u201ctesoros\u201d que ocultan los libros, con los que la persona que lee se enriquece penetrando en vidas ajenas, en culturas y \u00e9pocas lejanas a la suya, experimentando a veces emociones prohibidas por la moral en la vida diaria. Los cimientos del orden p\u00fablico se estremecieron con esta invasi\u00f3n imparable de lecturas ociosas y es l\u00f3gico que la sociedad y las religiones organizadas trataran de contenerla, vanamente por fortuna. Quemaban los libros, los censuraban suprimiendo frases inconvenientes o tergiversando su sentido, o bien decretaban que con su lectura se comet\u00eda pecado, como hizo la Iglesia cat\u00f3lica al crear en 1599 su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Indice <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">de libros prohibidos, que mantuvo hasta 1966.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_366\" aria-describedby=\"caption-attachment-366\" style=\"width: 741px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-366\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/741px-Edouard_Manet_005.jpg\" alt=\"\" width=\"741\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/741px-Edouard_Manet_005.jpg 741w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/741px-Edouard_Manet_005-300x243.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-366\" class=\"wp-caption-text\">Edouard Manet: La lectura, 1865<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Y es que escribir pod\u00eda ser tambi\u00e9n peligroso para el autor, que a veces acompa\u00f1aba a sus libros a la hoguera. Todo aqu\u00e9l que escribe quiere, comprensiblemente, ser le\u00eddo, est\u00e1 en su derecho. Pero se expone a otra serie de serie de peligros, quiz\u00e1 menos graves. El riesgo de que no le lean es el m\u00e1s evidente y frustrante para el autor: con frecuencia ser\u00e1 debido a que \u00e9l no escribe bien, que es confuso, farragoso o excesivamente pedante. Pero hay m\u00e1s, pues puede pasar tambi\u00e9n que los lectores no entendamos lo que le ofrece el libro que leemos. A veces ser\u00e1 simplemente porque no captamos el sentido correcto de lo que el escritor nos propone y debemos descifrar, ya que lo escrito revela solamente una parte de lo pensado y es posible que no sepamos adivinar lo que queda oculto o impl\u00edcito. Otras ser\u00e1 por razones m\u00e1s trascendentes, como ocurre cuando el lector decide por su cuenta no darse por satisfecho con el sentido literal y hacer en cambio una lectura aleg\u00f3rica de lo que lee. As\u00ed sucedi\u00f3 frecuentemente con los textos, tan decisivos, de las \u00abreligiones del libro\u00bb, cristiana, jud\u00eda o musulmana. Fil\u00f3n de Alejandr\u00eda aplic\u00f3 a los primeros libros de la Biblia este tipo de lectura metaf\u00f3rica, interpretando los extraordinarios acontecimientos concretos que aquellos narran como meras representaciones del devenir del alma humana. Le\u00eda, por ejemplo, la cruda historia de Ca\u00edn y Abel como un mero s\u00edmbolo de la divisi\u00f3n del yo en facetas contradictorias, entre el amor de s\u00ed mismo y el amor de Dios. La lectura es, pues, un acto de libertad y por lo tanto, como escribi\u00f3 Roland Barthes, el lector es siempre \u201cim-pertinente\u201d, ya que no existe una regla fija de \u201cpertinencia\u201d en la interpretaci\u00f3n de un texto. Como tampoco la hay para la elecci\u00f3n de lo que se lee, donde reina, m\u00e1s a\u00fan, la anarqu\u00eda y el azar. Cada lector desarrollar\u00e1 su mente e incluso su vida en una u otra direcci\u00f3n seg\u00fan qu\u00e9 libros llegaron a sus manos y cu\u00e1les decidi\u00f3 leer.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_367\" aria-describedby=\"caption-attachment-367\" style=\"width: 720px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-367\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/Jove_decadent.jpg\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/Jove_decadent.jpg 720w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/Jove_decadent-300x250.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-367\" class=\"wp-caption-text\">Ram\u00f3n Casas i Carb\u00f3: Joven decadente, 1899<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">\u00bfExiste tal cosa como \u201cdemasiados libros\u201d? He visto no hace mucho que una librer\u00eda conocida hac\u00eda publicidad con esta pregunta ret\u00f3rica para vender su mercanc\u00eda. Pues bien, algunos autores creen que as\u00ed es. Ortega y Gasset, dirigi\u00e9ndose al gremio de los bibliotecarios, declaraba categ\u00f3ricamente (\u00a1hace ochenta a\u00f1os!): \u201chay<em> ya<\/em> demasiados libros\u201d. Y a\u00f1ad\u00eda algunas ideas de inter\u00e9s sobre el arte de leer. Seg\u00fan \u00e9l, se lee demasiado por la facilidad de acceso y la incesante producci\u00f3n de libros de todas clases, no siempre afortunados. La lectura es una actividad ut\u00f3pica, pues el significado que se da a lo le\u00eddo depende, t\u00edpicamente, de las \u201ccircunstancias\u201d del lector y tambi\u00e9n de las del escritor. El escribir a\u00f1ade a lo que se dice una permanencia que resta a la lectura parte de su esencial subjetivismo. Por eso hay que tener cuidado con lo que se lee. Otros escritores concuerdan, y aconsejan rechazar la lectura de libros que no sean de primera calidad. Henry D. Thoreau recomend\u00f3 leer s\u00f3lo aquellos que puedan causar un cambio de rumbo en la vida. Italo Calvino aconseja dar preferencia a los cl\u00e1sicos, los libros que, dice, nos ense\u00f1an a relegar las preocupaciones inmediatas y a saber qui\u00e9nes somos y d\u00f3nde estamos. Graham Greene, en fin, dec\u00eda que los libros decisivos son los que leemos en la infancia. Seg\u00fan opinan otros, esos libros conviene re-leerlos en la madurez para comprenderlos mejor a la luz de la experiencia, o bien para tener mayor capacidad de disfrutarlos.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_368\" aria-describedby=\"caption-attachment-368\" style=\"width: 477px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-368\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/477px-The_Mother_and_Sister_of_the_Artist.jpg\" alt=\"\" width=\"477\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/477px-The_Mother_and_Sister_of_the_Artist.jpg 477w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/12\/477px-The_Mother_and_Sister_of_the_Artist-239x300.jpg 239w\" sizes=\"(max-width: 477px) 85vw, 477px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-368\" class=\"wp-caption-text\">Berthe Morisot: La madre de la artista leyendo, 1870<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Existen, pues, diferentes niveles en el placer de leer. As\u00ed lo atestigua la variada representaci\u00f3n de las mujeres lectoras que aparecen en el libro que da pie a estas l\u00edneas. Muchas de ellas est\u00e1n en la cama y no son pocos los autores que encuentran que es \u00e9ste el lugar que procura la lectura m\u00e1s placentera. Colette, como es sabido, ten\u00eda organizado todo un dispositivo que le permit\u00eda no s\u00f3lo leer sino tambi\u00e9n recibir a sus visitas, comer y escribir en la cama. Es verdad que el gozo de leer no es com\u00fan a todos los mortales, y es perfectamente leg\u00edtimo no entregarse a la lectura o leer s\u00f3lo por razones utilitarias. Pero no hay duda de que, cuando existe, ese placer puede ser intenso. He conocido personas que cuando abren un libro por primera vez hunden la cara entre sus p\u00e1ginas para olerlo, como si fueran a com\u00e9rselo. Y es frecuente relacionar el alimento espiritual que se obtiene de la lectura con el alimento material, no menos necesario, que da la comida. Decimos que \u201csaboreamos\u201d un libro bien escrito, que \u201cdevoramos\u201d el que se lee con facilidad e intriga, que tenemos que \u201cdigerir\u201d el contenido de un libro enjundioso o complicado. Por encima de todo, el placer de la lectura proviene de ese extra\u00f1o estado de olvido de la propia identidad en que a veces se sume el lector, que se pierde, se anula a s\u00ed mismo penetrando en la mente del autor, en su mundo ajeno, convirti\u00e9ndose en \u201cotro\u201d. Walt Whitman expres\u00f3 de modo extremo la \u00edntima relaci\u00f3n del escritor con su lector: \u201ccamarada, esto no es un libro, quien lo toca, toca a un hombre&#8230;Yo salto de sus p\u00e1ginas a tus brazos&#8230;\u201d. Otros autores prefieren no ser tan directos, incluso es frecuente que se oculten tras un seud\u00f3nimo o una identidad imaginaria, como hicieron Pessoa y tantos otros, seguramente para dejar al lector la libertad de creer o no lo que le cuentan.<\/span><\/p>\n<p>(Nuevos papeles de Volterra)<\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">(PROUST, Marcel:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Sur la lecture<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Librio, Angoul\u00e8me, 2000.&#8211;MANGUEL, Alberto:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> A History of Reading<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Penguin Books, 1997.&#8211;ORTEGA Y GASSET, Jos\u00e9:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Misi\u00f3n del Bibliotecario<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, en Obras completas V, Madrid 2006.&#8211;BARTHES, Roland: Le degr\u00e9 z\u00e9ro de l\u2019\u00e9criture; Ed. du Seuil, 1953.&#8211;BOLLMANN, Stefan y HEIDENREICH, Elke:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Frauen, die lesen, sind gef\u00e4hrlich<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Sandmann, Munich, 2005.&#8211;GILBAR, Steven:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Reading in Bed<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">,con textos de John Ruskin, R.W.Emerson, H.D. Thoreau, Henry Miller, Graham Greene, Robertson Davies, Italo Calvino, Hermann Hesse y otros) \u00a0\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; No hace muchos a\u00f1os se public\u00f3 en Alemania un libro con un t\u00edtulo llamativo: \u201cLas mujeres que leen son peligrosas\u201d. 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