{"id":303,"date":"2016-11-21T12:41:39","date_gmt":"2016-11-21T12:41:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.evolterra.com\/?p=303"},"modified":"2023-05-26T18:12:21","modified_gmt":"2023-05-26T17:12:21","slug":"el-concierto-barroco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=303","title":{"rendered":"EL CONCIERTO BARROCO"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400\">Venecia, 1713<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El novelista y music\u00f3logo cubano Alejo Carpentier llamaba \u201clo real maravilloso\u201d al estilo que antes hab\u00eda sido bautizado como \u201cel realismo fant\u00e1stico\u201d. A finales de los a\u00f1os sesenta estuvo en Bolonia y explic\u00f3 a un p\u00fablico universitario la conexi\u00f3n de este modo de escribir con el mundo vanguardista que hab\u00eda absorbido en Par\u00eds muchos a\u00f1os antes, el surrealismo en particular. Poco despu\u00e9s public\u00f3 una breve novela,<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El concierto barroco <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">(1972) que re\u00fane todas las caracter\u00edsticas del g\u00e9nero, una especie de fantas\u00eda tropical que, seg\u00fan dijo, trasladado a la Am\u00e9rica latina no requer\u00eda mucha imaginaci\u00f3n literaria, pues bastaba simplemente con contar la realidad cotidiana de aquel continente. En el relato, un indiano rico, traficante en plata, viaja a principios del siglo XVIII desde M\u00e9jico a Venecia, con dos escalas bastante accidentadas, una en Cuba y otra en Madrid. Una vez en la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Serenissima Repubblica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, secundado por el habilidoso negro Filomeno, su esclavo, participa en la agitada vida social de la ciudad, en alegre camarader\u00eda con los compositores Antonio Vivaldi, Federico H\u00e4ndel y Domenico Scarlatti. El<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> tour <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">incluye un concierto en el<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Ospedale della Piet\u00e1<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> y el carnaval, por supuesto. Tambi\u00e9n la representaci\u00f3n de la \u00f3pera<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Motezuma<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, que se estren\u00f3 en 1733, con libreto del poeta Albise Giusti y m\u00fasica compuesta por el propio Vivaldi, que la dirig\u00eda. Era una disparatada versi\u00f3n de la conquista de M\u00e9jico, que indigna al indiano y le inspira patri\u00f3ticos deseos de volver a su tierra. Tras correr una de sus numerosas juergas, los tres maestros visitan un cementerio donde se encuentran con la tumba de Igor Stravinsky (que efectivamente est\u00e1 en Venecia). H\u00e4ndel le cuenta a Vivaldi una broma pesada que se le atribuye al compositor ruso, quien habr\u00eda dicho que Vivaldi no hab\u00eda escrito seiscientos conciertos sino el mismo concierto seiscientas veces. \u201cAcaso, dijo Antonio, pero nunca compuse una polca de circo para los elefantes de Barnum\u201d.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_304\" aria-describedby=\"caption-attachment-304\" style=\"width: 502px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-304\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/Vivaldi.jpg\" alt=\"Antonio Vivaldi, anon. 1723\" width=\"502\" height=\"599\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/Vivaldi.jpg 502w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/Vivaldi-251x300.jpg 251w\" sizes=\"(max-width: 502px) 85vw, 502px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-304\" class=\"wp-caption-text\">Antonio Vivaldi, anon. 1723<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Con este anacronismo barroco y disparatado alude Carpentier a la imaginable reacci\u00f3n del suspicaz Vivaldi ante una an\u00e9cdota de la que es comprensible que estuviera harto, pues era hombre soberbio. Nacido en 1678, la partera hab\u00eda tenido que bautizarlo de urgencia,<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> in periculo mortis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, lo que hac\u00eda presagiar una salud delicada, como efectivamente lo fue la suya. Su padre, de profesi\u00f3n barbero y adem\u00e1s competente violinista en la orquesta de la catedral de San Marcos, le ense\u00f1\u00f3 su arte y, por si acaso, lo inscribi\u00f3 en el seminario de San Geminiano, donde curs\u00f3 sus estudios y se orden\u00f3 sacerdote en 1703. Luego, siempre atento y preocupado, le consigui\u00f3 un empleo bien remunerado y compatible con el sacerdocio, el de maestro de viol\u00edn en una instituci\u00f3n t\u00edpica de aquella Venecia, el<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Ospedale della Piet\u00e1,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> un orfanato para ni\u00f1as pobres, que a la vez era escuela y conservatorio de m\u00fasica. Pose\u00eda orquesta y coro famosos en toda Europa, formados por las m\u00e1s dotadas instrumentistas de la ciudad, pues ten\u00edan que actuar en p\u00fablico para visitantes ilustres y el p\u00fablico en general, eso s\u00ed, tras la reja conventual. Vivaldi no era un m\u00fasico m\u00e1s: muy pronto revel\u00f3 una pasmosa facilidad para tocar el viol\u00edn y para escribir m\u00fasica. Estaba obligado por su trabajo a componer conciertos para estas actuaciones y ten\u00eda a su disposici\u00f3n el laboratorio ideal: una disciplinada orquesta de virtuosas, sin los inconvenientes de los m\u00fasicos profesionales. No lo desaprovech\u00f3. Era ambicioso e inquieto, hiperactivo. Dej\u00f3 de decir misa a los dos a\u00f1os de su ordenaci\u00f3n, escud\u00e1ndose en su mala salud (seg\u00fan algunos, el rito le impacientaba y estorbaba su creatividad musical) y pronto empez\u00f3 a publicar sus sonatas y conciertos y a viajar para exhibirse como violinista y para conseguir el apoyo de los poderosos, dentro y fuera de Italia. En 1713 estren\u00f3 su primera \u00f3pera en el teatro Sant\u2019Angelo, del que se hizo cargo como empresario, y el mismo a\u00f1o consigui\u00f3 publicar en Amsterdam una importante colecci\u00f3n de conciertos:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> L\u2019Estro armonico<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, Opus 3. A veces interrump\u00eda sus servicios en el \u00a0Ospedale con el permiso reticente de sus superiores, que se resist\u00edan a prescindir de \u00e9l. En un nuevo contrato firmado a \u00a0la vuelta de una de sus ausencias le exigieron componer dos conciertos al mes, aparte de la m\u00fasica sacra necesaria para los servicios religiosos. Tratando de ampliar sus horizontes, sirvi\u00f3 en la corte del ducado de Mantua durante dos a\u00f1os como maestro de capilla e hizo un \u00faltimo intento en Viena, donde falleci\u00f3 en 1741, pobre y desconocido. El emperador Carlos VI, cuya protecci\u00f3n esperaba, hab\u00eda muerto un a\u00f1o antes y su sucesora, la severa Mar\u00eda Teresa, no estaba para m\u00fasicas barrocas, pues se ve\u00eda envuelta en una guerra europea por la sucesi\u00f3n en el Imperio.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_305\" aria-describedby=\"caption-attachment-305\" style=\"width: 973px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-305\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/Giovanni_Antonio_Canal_il_Canaletto_-_View_of_the_Ducal_Palace_-_WGA03884.jpg\" alt=\"Canaletto, el palacio ducal, 1730\" width=\"973\" height=\"636\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/Giovanni_Antonio_Canal_il_Canaletto_-_View_of_the_Ducal_Palace_-_WGA03884.jpg 973w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/Giovanni_Antonio_Canal_il_Canaletto_-_View_of_the_Ducal_Palace_-_WGA03884-300x196.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/Giovanni_Antonio_Canal_il_Canaletto_-_View_of_the_Ducal_Palace_-_WGA03884-768x502.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-305\" class=\"wp-caption-text\">Canaletto, el palacio ducal, 1730<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En su corta y agitada vida, Vivaldi escribi\u00f3 no menos de quinientos conciertos, muchos de ellos para viol\u00edn solista y orquesta, am\u00e9n de numerosos oratorios y misas y nada menos que cincuenta \u00f3peras. Esta actividad incesante, esta furia compositiva, no se explica s\u00f3lo por la facilidad ni por la necesidad econ\u00f3mica. Hab\u00eda algo m\u00e1s: una extraordinaria demanda social. Venecia se encontraba en decadencia en la \u00e9poca en que vivi\u00f3 Vivaldi, pero la suya fue una decadencia muy especial. Hab\u00eda sido un gran imperio comercial que hab\u00eda desbancado a G\u00e9nova y a Pisa en el mediterr\u00e1neo desde mediados del siglo XIV y se hab\u00eda hecho con parte de los territorios del imperio bizantino gracias a su calculado apoyo a la infame cuarta cruzada, en 1204. Pose\u00eda gran parte de la costa d\u00e1lmata y de Grecia, las islas de Corf\u00fa, Creta, Naxos, Chipre y otras islas del mar Egeo. Con la riqueza as\u00ed adquirida hab\u00eda extendido adem\u00e1s sus dominios en el norte de Italia a toda la regi\u00f3n v\u00e9neta y m\u00e1s al oeste, hasta Verona y Brescia. Al final, como suele suceder a todos los imperios, acab\u00f3 sobre-extendi\u00e9ndose. Entr\u00f3 en conflicto en Italia con el papado y los estados europeos emergentes, Francia y Espa\u00f1a, y en oriente con los turcos, convertidos en imperio otomano en 1453. As\u00ed, fue perdiendo territorios y quedando reducida a su tama\u00f1o natural. Compr\u00f3 su neutralidad en las m\u00faltiples guerras europeas del siglo XVIII, incluida la guerra de sucesi\u00f3n de Espa\u00f1a, y pudo mantener una cierta bonanza econ\u00f3mica, que fue en aumento en los ochenta a\u00f1os de paz que vivi\u00f3 a partir del Tratado de Passarowitz, que dej\u00f3 fijadas sus fronteras en 1718. Como es bien sabido, y el Siglo de Oro espa\u00f1ol es otro ejemplo ilustre, la decadencia como potencia pol\u00edtica y comercial no tiene por qu\u00e9 suponer decadencia cultural, m\u00e1s bien suele suceder todo lo contrario. Venecia floreci\u00f3 en todas las actividades necesarias para la buena vida, en la m\u00fasica, el teatro y la pintura y todas contribuyeron a un per\u00edodo de plet\u00f3rica diversi\u00f3n. El carnaval, las grandes fiestas populares, religiosas o profanas, todo atra\u00eda hacia Venecia a lo m\u00e1s ilustre de la sociedad europea. Se dice que para la fiesta de la<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Sensa <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">(Asunci\u00f3n), que simbolizaba \u201clos esponsales de Venecia con el mar\u201d llegaban a la ciudad hasta cien mil visitantes. Nada extra\u00f1o, su belleza inigualable se impon\u00eda.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_306\" aria-describedby=\"caption-attachment-306\" style=\"width: 702px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-306\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/tiepolo.jpg\" alt=\"Tiepolo, Allegoria, s.f.\" width=\"702\" height=\"944\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/tiepolo.jpg 702w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/tiepolo-223x300.jpg 223w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-306\" class=\"wp-caption-text\">Tiepolo, Allegoria, s.f.<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">As\u00ed es que, aislada, Venecia se entreg\u00f3 a todas las extravagancias, encantada de quedar al margen de un mundo que se orientaba al Atl\u00e1ntico, tras haber sido ella el centro del mundo mediterr\u00e1neo. Y demandaba diversi\u00f3n por encima de todo, con lo justo de sentimentalismo y pocas emociones fuertes, instalada en un culto del placer que Mounier-Thouret defini\u00f3 con acierto al decir que en aquellos a\u00f1os \u201chab\u00eda una noci\u00f3n estrictamente veneciana del pecado\u201d. \u00a0Vivaldi respondi\u00f3 a este mercado exigente con todo su talento y con su vivacidad incansable. Escribi\u00f3 \u00f3peras con libretos imposibles (como el de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Motezuma,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> que antes mencion\u00e9) sabiendo que su p\u00fablico iba a la representaci\u00f3n a divertirse, sin m\u00e1s complicaciones: los espectadores paseaban por la sala, jugaban a las cartas o cenaban tranquilamente, prestando atenci\u00f3n s\u00f3lo cuando llegaba el \u201cn\u00famero\u201c cumbre del o de la cantante de moda. Y escribi\u00f3 conciertos a cientos porque sab\u00eda que, como en la \u00f3pera, nadie se interesaba por lo que ya se hab\u00eda o\u00eddo el a\u00f1o anterior. Cada evento del<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Ospedale<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> ten\u00eda que ofrecer sorpresas, nuevas combinaciones instrumentales, nuevos ritmos y nuevas proezas violin\u00edsticas, a ejecutar por parte del maestro o de sus aventajadas alumnas. De ah\u00ed la impronta r\u00edtmica de sus obras, siempre excitantes y casi siempre alegres, de trazo breve como las pinceladas de Tiepolo, el pintor de moda. Evocaban en ocasiones la vida en el campo, tan a\u00f1orada en una Venecia encerrada en su laguna; as\u00ed, las famosas <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Cuatro Estaciones<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, tan t\u00edpicas del culto a la naturaleza favorecido por la filosof\u00eda de la Ilustraci\u00f3n. Vivaldi trabajaba de acuerdo con lo que se le demandaba y no exig\u00eda de los instrumentistas m\u00e1s de lo que razonablemente le pod\u00edan dar, un virtuosismo efectista aunque lejano a las pirotecnias que iban a popularizar poco despu\u00e9s sus colegas Giuseppe Tartini y Pietro Locatelli y m\u00e1s tarde el gran Paganini. \u00c9l mismo, seg\u00fan testimonios de la \u00e9poca, se aventuraba m\u00e1s all\u00e1 de lo que escrib\u00eda cuando se quedaba solo improvisando una de sus \u201ccadencias\u201d. Pero en el fondo de esta m\u00fasica, algo fr\u00edvola para o\u00eddos rom\u00e1nticos, laten momentos de gran inspiraci\u00f3n. En sus numerosas obras religiosas sin duda, pero tambi\u00e9n escondidas entre el f\u00e1rrago de los conciertos. Quien preste atenci\u00f3n al Adagio del Oto\u00f1o en las Cuatro Estaciones o al del concierto para dos violines en La menor (Op. 3,n\u00ba 8) podr\u00e1 comprobar que Vivaldi fue el inventor del \u201cnocturno\u201d, pues en ellos se reconoce, envuelto en aromas del oriente, el silencio caluroso de la noche veneciana, cuando han acabado las fiestas y las g\u00f3ndolas se deslizan sin ruido por los canales.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_309\" aria-describedby=\"caption-attachment-309\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-309\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/Venedig-Canale-delle-Giudecca-mit-der-Chiesa-dei-Gesuati.jpg\" alt=\"F. Guardi, Canale della Giudecca, s.f.\" width=\"600\" height=\"349\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/Venedig-Canale-delle-Giudecca-mit-der-Chiesa-dei-Gesuati.jpg 600w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/Venedig-Canale-delle-Giudecca-mit-der-Chiesa-dei-Gesuati-300x175.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-309\" class=\"wp-caption-text\">F. Guardi, Canale della Giudecca, s.f.<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Vivaldi fue famoso en toda Europa mientras recorr\u00eda sus cortes principescas, como por ejemplo cuando en 1725 compuso un<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Gloria <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">para la boda de Luis XIV en Versalles. A su muerte le sigui\u00f3 un silencio sepulcral, sobre todo en Italia: fue uno de esos pocos compositores que es realmente injusto olvidar. El romanticismo menospreci\u00f3 su m\u00fasica en apariencia superficial porque no comprend\u00eda que lo que \u00e9l escrib\u00eda no era m\u00e1s que la punta del iceberg, que requer\u00eda que el int\u00e9rprete aportara su libertad creativa. Pero cuando F\u00e9lix Mendelsohn descubri\u00f3 a Bach y dirigi\u00f3 la Pasi\u00f3n seg\u00fan San Mateo en 1829, se produjo la gran paradoja. Miles de partituras del gran compositor alem\u00e1n empezaron a ser exhumadas de archivos y bibliotecas y entre ellas se encontraron varios conciertos de Vivaldi que Bach hab\u00eda transcrito para el clavec\u00edn, reconociendo al maestro de Venecia como el inventor del concierto para solista y orquesta. Y siguiendo esta pista se encontraron las olvidadas obras del maestro veneciano. Primero en Dresde, donde las hab\u00edan llevado el flautista Johann Joachim Quantz y el violinista Johann Pisendel, \u00a0que hab\u00edan conocido y admirado a Vivaldi en Venecia. M\u00e1s tarde, el gran descubrimiento lo ofreci\u00f3 la biblioteca de Tur\u00edn: en 1927 aparecieron cientos de manuscritos de obras no publicadas en vida del maestro. Un trabajo paciente de clasificaci\u00f3n y restauraci\u00f3n condujo, tras el fin de la segunda guerra mundial, a la fulgurante reaparici\u00f3n del veneciano en numerosas grabaciones discogr\u00e1ficas y en las salas de conciertos. Quiz\u00e1 la Europa deprimida de la segunda postguerra mundial necesitaba animarse con los ritmos contagiosos y las melod\u00edas so\u00f1olientas de los conciertos de Vivaldi. En 1947, el norteamericano Louis Kaufman hizo en Zurich la primera grabaci\u00f3n de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Las Cuatro Estaciones<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, a la que seguir\u00edan numerosas versiones. Kaufman era el t\u00edpico virtuoso de Hollywood, cuyo sonido hemos podido escuchar en la banda sonora de tantas pel\u00edculas conocidas, como<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Lo que el viento se llev\u00f3 y La viuda alegre<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> de Lubitsch (el violinista z\u00edngaro en la escena inicial). Su estilo es el t\u00edpico del momento, lleno de efectos violin\u00edsticos, incluido un vibrato intenso y portamentos al modo de Jascha Heifetz. Con el tiempo oiremos versiones m\u00e1s sobrias, como la espl\u00e9ndida del violinista espa\u00f1ol F\u00e9lix Ayo con el conjunto I Musici en 1955, que pretend\u00edan ser m\u00e1s fieles a las intenciones del compositor. Y m\u00e1s tarde a\u00fan, las llamadas versiones \u201caut\u00e9nticas\u201d, con instrumentos originales que quieren imitar el estilo interpretativo del siglo de Vivaldi. Hegel se sorprender\u00eda si pudiera enterarse de esta curiosa transgresi\u00f3n de su dial\u00e9ctica: tras la tesis, la s\u00edntesis se adelant\u00f3 unos pocos a\u00f1os a la ant\u00edtesis.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">(CARPENTIER. Alejo:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El concierto barroco<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Siglo veintiuno, M\u00e9jico 1974.&#8211;PINCHERLE, Marc:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Vivaldi. Genius of the Baroque<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Norton, Nueva York, 1957.&#8211;SCHWARZ, Boris:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Great Masters of the Violin<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Touchstone, Nueva York, 1983.&#8211;MEUNIER-THOURET, Marc: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Vivaldi <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">Hachette, Paris, 1972.&#8211;NORWICH, John Julius:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> A History of Venice<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Penguin, Londres 1977.&#8211;BRAUDEL, Fernand:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Venezia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, en<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Il Mediterraneo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Bompiani, Mil\u00e1n 1987) \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\"> \u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Venecia, 1713 El novelista y music\u00f3logo cubano Alejo Carpentier llamaba \u201clo real maravilloso\u201d al estilo que antes hab\u00eda sido bautizado como \u201cel realismo fant\u00e1stico\u201d. 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