{"id":283,"date":"2016-11-06T16:37:01","date_gmt":"2016-11-06T16:37:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.evolterra.com\/?p=283"},"modified":"2023-07-18T12:43:29","modified_gmt":"2023-07-18T11:43:29","slug":"los-cuentos-de-grimm-modo-de-empleo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=283","title":{"rendered":"LOS CUENTOS DE GRIMM, MODO DE EMPLEO"},"content":{"rendered":"<p><strong>Kassel, 1812<\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_286\" aria-describedby=\"caption-attachment-286\" style=\"width: 668px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-large wp-image-286\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/grimm_1304x2000-668x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"668\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/grimm_1304x2000-668x1024.jpg 668w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/grimm_1304x2000-196x300.jpg 196w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/grimm_1304x2000-768x1178.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/grimm_1304x2000-1200x1840.jpg 1200w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/grimm_1304x2000.jpg 1304w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-286\" class=\"wp-caption-text\">Los Grimm wn 1855. Elisabeth Jerichau-Baumann<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Los que hemos sido hijos y tambi\u00e9n padres nos beneficiamos en su momento de dos personajes que luego resultaron de dudosa reputaci\u00f3n: Walt Disney y Bruno Bettelheim, quienes nos ofrecieron la oportunidad de conocer los cuentos de los hermanos Grimm. El primero en sus pel\u00edculas de dibujos animados m\u00e1s logradas:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Blancanieves<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El sastrecillo valiente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> desde 1938, m\u00e1s tarde<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> La cenicienta <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">y<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> La bella durmiente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, entre otras. El segundo en un libro que hizo furor cuando se public\u00f3 en 1976: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The Uses of Enchantment<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> (sobre la utilidad del embrujo). Por Disney pudimos como ni\u00f1os absorber, sin saberlo, la sabidur\u00eda ancestral de aquellos cuentos. Con Bettleheim conocimos su valor educativo, la posibilidad de transmitir a nuestros hijos un tesoro de ense\u00f1anzas que deber\u00edan penetrar en sus mentes a trav\u00e9s de la simple diversi\u00f3n de o\u00edr contar historias intrigantes y aparentemente absurdas. El libro de Bettleheim fue escrito por una persona realmente poco id\u00f3nea para ense\u00f1arnos a ense\u00f1ar. Era un austr\u00edaco nacido en 1902, internado en un campo de concentraci\u00f3n por los nazis y exiliado en Estados Unidos, donde se present\u00f3 como psiquiatra y fund\u00f3 una instituci\u00f3n para el tratamiento de ni\u00f1os autistas. Se suicid\u00f3 en 1990 y luego se fue sabiendo que en realidad no era psiquiatra, que hab\u00eda plagiado el citado libro, que trataba a sus pacientes seg\u00fan teor\u00edas discutibles y encima con violencia y desprecio. Su libro, sin embargo, fue una revelaci\u00f3n, est\u00e1 bien escrito y revela aspectos del arte de contar cuentos hasta entonces s\u00f3lo conocidos por los especialistas. En cuanto a Disney, su reputaci\u00f3n sufri\u00f3 por sus simpat\u00edas ultraderechistas y su colaboraci\u00f3n con las purgas del \u201cmacartismo\u201d en los a\u00f1os de la guerra fr\u00eda. Si despu\u00e9s de su muerte en 1966 la industria Disney acentu\u00f3 el conservadurismo de sus mensajes, de sus primeras pel\u00edculas basadas en los cuentos de Grimm s\u00f3lo se critica que suavizaran \u00a0algunos de los detalles m\u00e1s truculentos de los cuentos originales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Pero eso, como se ver\u00e1, lo hab\u00edan hecho ya los hermanos Grimm. Jacobo (1785-1863) y Guillermo (1786-1959) eran naturales de Hanau (Alemania) y vivieron en su juventud circunstancias hist\u00f3ricas muy dram\u00e1ticas. En 1806 vieron a su pa\u00eds invadido por las tropas napole\u00f3nicas, a las instituciones alemanas impugnadas, al sacro imperio romano-germ\u00e1nico cancelado y a un hermano de Napole\u00f3n, J\u00e9r\u00f4me, impuesto como rey en el principado de Hesse, al que pertenec\u00edan. Los dos hermanos decidieron dedicar sus vidas a la investigaci\u00f3n de las antig\u00fcedades literarias alemanas, con el fin de preservar las tradiciones y la memoria de la identidad de su pueblo v\u00edctima de la agresi\u00f3n. Jacobo ten\u00eda una mentalidad cient\u00edfica, hab\u00eda estudiado derecho con el maestro de la escuela hist\u00f3rica alemana, Friedrich Karl von Savigny, y le hab\u00eda acompa\u00f1ado como ayudante en un viaje que \u00e9ste hizo a Par\u00eds para investigar en las fuentes del derecho romano medieval. Aconsejado por su hermano Guillermo, de inclinaciones m\u00e1s literarias, hab\u00eda aprovechado para buscar por su parte vestigios de la literatura alemana m\u00e1s antigua. Tras una breve carrera como diplom\u00e1tico, que le llev\u00f3 a participar sin mayor relevancia en el famoso Congreso de Viena en 1814, decidi\u00f3 dejar la administraci\u00f3n y consigui\u00f3 un empleo modesto como bibliotecario para poder consagrar su vida a la investigaci\u00f3n de la historia literaria. Su hermano lo quiso acompa\u00f1ar en esta tarea y ambos dedicaron varios a\u00f1os a recopilar los cuentos populares que se hab\u00edan transmitido oralmente a los ni\u00f1os de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Para ello entrevistaron a numerosas mujeres en su regi\u00f3n natal en torno a Hanau y Kassel, pues la tradici\u00f3n del cuento se hab\u00eda vehiculado sobre todo a trav\u00e9s de las madres y abuelas reunidas con los ni\u00f1os en torno al fuego familiar. Algunas de ellas, como la esposa del farmac\u00e9utico Wild o la viuda Marie M\u00fcller eran conocidas por su buena memoria y proporcionaron a los Grimm la mayor parte del material que fueron recopilando. Dos famosos poetas de la \u00e9poca, Clemens Brentano y Achim von Arnim, amigos de la familia Grimm y autores ya de una colecci\u00f3n de poemas alemanes medievales, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Des Knaben Wunderhorn<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, les animaron a publicar el resultado de sus pesquisas, inmersos como estaban todos ellos en la ideolog\u00eda del romanticismo alem\u00e1n. Savigny rechazaba el c\u00f3digo civil de Napole\u00f3n como una ley impuesta autoritariamente y pensaba que el derecho verdadero estaba contenido en la costumbre jur\u00eddica, emanaci\u00f3n hist\u00f3rica del esp\u00edritu del pueblo. Los literatos cre\u00edan lo mismo sobre la historia literaria como ra\u00edz de la esencia cultural del mundo alem\u00e1n. Con ellos, los hermanos Grimm quer\u00edan salvar de entre los escombros dejados por la invasi\u00f3n francesa lo que hab\u00eda creado ese mismo esp\u00edritu en su tradici\u00f3n oral.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_287\" aria-describedby=\"caption-attachment-287\" style=\"width: 692px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-large wp-image-287\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/Arthur_Rackham_Little_Red_Riding_Hood-692x1024.jpg\" alt=\"Caperucita Roja. 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Arthur Rackham<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">As\u00ed naci\u00f3 el primer volumen de cuentos que publicaron en 1812: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Cuentos para los ni\u00f1os y para el hogar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. En \u00e9l aparecen los relatos en la versi\u00f3n original obtenida por Jacobo, con toda la crudeza y primitivismo que los caracteriza, junto con algunos otros tomados de recopilaciones literarias m\u00e1s antiguas. Sigui\u00f3 una segunda edici\u00f3n en 1857 y algunas m\u00e1s \u00a0que fueron preparadas por Guillermo mientras Jacobo se dedicaba a su vocaci\u00f3n cient\u00edfica como fil\u00f3logo, que le llev\u00f3, entre otros trabajos, a iniciar el primer diccionario de la lengua alemana. Guillermo unific\u00f3 el estilo po\u00e9tico de los cuentos y suprimi\u00f3 algunas aristas, no muchas, para adaptarlos a un p\u00fablico burgu\u00e9s amplio. Por eso digo que tambi\u00e9n los hermanos Grimm edulcoraron ciertas historias como m\u00e1s tarde har\u00eda Disney. Por ejemplo: el cuento de Caperucita roja hab\u00eda sido ya publicado por Charles Perrault en 1697 (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Contes de ma m\u00e8re l\u2019Oye<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">) y el relato era muy simple: el lobo enga\u00f1a a Caperucita, se adelanta a la ni\u00f1a y cuando ella llega a casa de la abuelita se la come, sin m\u00e1s. En la versi\u00f3n de los Grimm aparece oportunamente el guarda forestal que descubre la fechor\u00eda del lobo, saca a Caperucita y a la abuela del vientre del animal y se lo llena de piedras, etc.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Los cuentos no fueron publicados para ser le\u00eddos por ni\u00f1os, salvo en una edici\u00f3n simplificada de 1825 que los Grimm dedicaron a lectores infantiles. Reproduc\u00edan en general las versiones orales originales y su finalidad era que fueran le\u00eddos por adultos y, en su caso, que sirvieran de gu\u00eda a los padres para que los contaran a sus hijos, pues Jacobo y Guillermo lamentaban que la tradici\u00f3n de contar cuentos se estuviera extinguiendo, ya en su \u00e9poca (!). En muchas ocasiones los cuentos incluyen largos recorridos fantasiosos y detalles aparentemente superfluos para mantener a los ni\u00f1os \u201cembrujados\u201d en el simple gozo de escucharlos y para dar tiempo a que los mensajes impl\u00edcitos en el relato penetren en sus mentes. Otros detalles pueden ser inventados, desde luego, al contarlos, para adaptar los relatos a las edades y caracteres de los oyentes concretos. Por lo dem\u00e1s los rasgos del cuento tienen que ser claros: no se trata de relatos hist\u00f3ricos ni se refieren a un tiempo y a un lugar determinados. Los personajes son estereotipos sin definici\u00f3n psicol\u00f3gica precisa. Las leyes de la naturaleza no se aplican a la acci\u00f3n, de modo que los animales y las piedras hablan tanto como los humanos, se transforman, pueden dormir cuarenta a\u00f1os y volver a la vida o calzarse con botas de siete leguas. Sobre todo, carecen de una moraleja expl\u00edcita como tienen las f\u00e1bulas al uso (y los cuentos, entre otros, de Perrault) y no explican cu\u00e1l es su significado pues, en apariencia, s\u00f3lo quieren entretener al oyente, aprovechando la preferencia de la mente para aprender a trav\u00e9s de estructuras narrativas. Pretenden tener la fuerza de la poes\u00eda sin ser poemas y son aut\u00e9nticamente basados en la tradici\u00f3n oral y no inventados literariamente como los cuentos de Brentano, Goethe, Andersen y otros escritores: no son fantas\u00edas creadas, pues lo que en la vida real ser\u00edan milagros son hechos perfectamente reales en el cuento, como ocurre en los sue\u00f1os<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_288\" aria-describedby=\"caption-attachment-288\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-288\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/800px-Kinder_title_page.jpg\" alt=\"Edici\u00f3n de 1819. Ludwig Emil Grimm (otro hermano)\" width=\"800\" height=\"529\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/800px-Kinder_title_page.jpg 800w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/800px-Kinder_title_page-300x198.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/800px-Kinder_title_page-768x508.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-288\" class=\"wp-caption-text\">Edici\u00f3n de 1819. Ludwig Emil Grimm (otro hermano)<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">\u00bfY para qu\u00e9 sirven? Esto es lo que divulg\u00f3 en su libro Bruno Bettleheim y ha sido, antes y despu\u00e9s, estudiado cient\u00edficamente sobre todo por Carl J. Jung y los psiquiatras de su escuela. Para ellos, los cuentos son expresiones, transmitidas de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, de fuerzas ps\u00edquicas del inconsciente colectivo. Expresan una sabidur\u00eda an\u00edmica ancestral en forma simb\u00f3lica, la infiltran en la mente de los ni\u00f1os sin tener que explicarles nada, de modo que los padres no tengan que interferir en sus secretos ni ellos que revelar cu\u00e1les son sus problemas, su miedos, los obst\u00e1culos que encuentran en el desarrollo de su personalidad. En un cuento, los malos son absolutamente malos y los buenos no tienen tacha alguna. No se ahorran ni el terror ni las situaciones de peligro, pues el oyente sabe que la historia va a acabar bien, pase lo que pase. La trama se desarrolla de acuerdo con un gui\u00f3n previsible y ritual que consiste en que el protagonista ha de pasar una serie de pruebas de car\u00e1cter inici\u00e1tico, que le llevar\u00e1n a aprender sobre su vida en la fase de transici\u00f3n hacia la madurez. Tampoco se regatean las alusiones al sexo ni la crueldad de algunos castigos que suele sufrir al final el \u201cmalo\u201d del cuento. As\u00ed, por ejemplo, sucede cuando nos cuentan que la reina de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Blancanieves<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> ha exigido al guardabosques que le traiga no el coraz\u00f3n, como en la versi\u00f3n m\u00e1s popular, sino los pulmones y el h\u00edgado de la ni\u00f1a y se los come, para acabar muriendo por las quemaduras de las zapatillas de hierro ardiente que le obligan a calzarse en castigo por sus enga\u00f1os. Se comprende que Disney haya querido ahorrarnos en sus pel\u00edculas este tipo de detalles, m\u00e1s bien desagradables y poco apropiados para su representaci\u00f3n gr\u00e1fica.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_289\" aria-describedby=\"caption-attachment-289\" style=\"width: 456px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-289\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/Walter_Crane-la-bella-durmiente12.jpg\" alt=\"La bella durmiente. Walter Crane\" width=\"456\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/Walter_Crane-la-bella-durmiente12.jpg 456w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/11\/Walter_Crane-la-bella-durmiente12-228x300.jpg 228w\" sizes=\"(max-width: 456px) 85vw, 456px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-289\" class=\"wp-caption-text\">La bella durmiente. Walter Crane<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Como era de esperar, la literatura interpretativa de los cuentos de Grimm desde el punto de vista psicol\u00f3gico es abundante. Interesa y mucho a los especialistas, no tanto a los padres que quieran aprovechar su riqueza educativa y nada, como es natural, a sus j\u00f3venes destinatarios. Cada detalle de las historias ha sido desmenuzado buscando significados ocultos. As\u00ed, la recurrencia del n\u00famero siete en<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Blancanieves <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">(siete a\u00f1os, siete enanitos, etc) o la importancia del azar en los avatares de la vida de los protagonistas, pues toda la acci\u00f3n, en este y otros relatos, sigue los meandros de casualidades y encuentros fortuitos. Pero hay un mensaje que es com\u00fan a muchos de los cuentos y quiz\u00e1 el m\u00e1s significativo. Lo encontramos desde el t\u00edtulo en la historia de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El mozo que quer\u00eda aprender lo que es el miedo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> y sale a los caminos en su busca. Tambi\u00e9n en los m\u00e1s conocidos, como<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Caperucita roja <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Blancanieves<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">: es una ense\u00f1anza ancestral, ajena a la moral cristiana al uso y contrario a cualquier intento de presentar al mundo como \u201cel mejor de los mundos\u201d. Caperucita y Blancanieves act\u00faan con incre\u00edble torpeza, como si no existiera el mal, desobedecen con contumacia los consejos de prudencia sobre lo peligrosos que son los lobos previsiblemente malvados o las madrastras disfrazadas de ancianitas. Siempre acaban bien pero s\u00f3lo a duras penas, a veces sentimos que tendr\u00edan que ser ellas y no los malvados los que acaben siendo castigados. Es una advertencia escasamente velada, dirigida \u00a0especialmente por las madres a sus hijas adolescentes. Perrault la hace expl\u00edcita con humor en la moraleja versificada de su versi\u00f3n de la<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Caperucita<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">: cuidado, j\u00f3venes amigas, \u201chac\u00e9is mal en escuchar a toda clase de gentes\u2026 qui\u00e9n no sabe que, en las casas y en las calles, estos lobos zalameros son los m\u00e1s peligrosos de todos los lobos\u201d<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">(GRIMM, Hermanos:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Cuentos completos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Labor, Madrid, 1957.&#8211;BETTLEHEIM, Bruno: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The Uses of Enchantment<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Vintage Books, Nueva York 1977.&#8211;GERSTNER. Hermann:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Br\u00fcder Grimm<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Rowohlt, Hamburgo, 1973.&#8211;JUNG, Carl ed.:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Man and his Symbols;<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> Doubleday, Nueva York, 1964.&#8211;GIRARD, Yvon: Prefacio a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Grimm, La lumi\u00e8re bleue et autres contes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Gallimard, Paris 1999.&#8211;KARDAUN, Maria S.:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Jung and the Fairy Tale<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; www.psyartjournal.com, 2010)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\"> \u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\"> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Kassel, 1812 Los que hemos sido hijos y tambi\u00e9n padres nos beneficiamos en su momento de dos personajes que luego resultaron de dudosa reputaci\u00f3n: Walt Disney y Bruno Bettelheim, quienes nos ofrecieron la oportunidad de conocer los cuentos de los hermanos Grimm. 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