{"id":208,"date":"2016-08-20T19:37:57","date_gmt":"2016-08-20T18:37:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.evolterra.com\/?p=208"},"modified":"2023-05-26T18:12:42","modified_gmt":"2023-05-26T17:12:42","slug":"violinistas-de-ficcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=208","title":{"rendered":"VIOLINISTAS DE FICCI\u00d3N"},"content":{"rendered":"<p><strong>Lyon, 1566<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Les sanglots longs\/\u00a0<\/span><span style=\"line-height: 1.75\">Des violons\/\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400\">De l\u2019automne\/\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400\">Blessent mon coeur\/\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400\">D\u2019une langueur\/\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400\">Monotone.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">(Paul Verlaine, 1866)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">No se me ocurre que pueda haber actividad m\u00e1s inocente, ben\u00e9fica y edificante que tocar el viol\u00edn, y creo que esta es una opini\u00f3n ampliamente compartida en nuestros tiempos. No siempre fu\u00e9 as\u00ed. En la antig\u00fcedad cl\u00e1sica se hac\u00edan distinciones entre m\u00fasicas y m\u00fasicas, as\u00ed como \u00a0entre instrumentos e instrumentos, a los que se enjuiciaba con mirada moralizante. Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles ensalzaban la m\u00fasica armoniosa del dios de la perfecci\u00f3n, Apolo, que se interpretaba con la lira, mientras que repudiaban las melod\u00edas desenfrenadas inspiradas por Dioniso, y su instrumento caracter\u00edstico el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">aulos, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">una especie de flauta. Hemos visto a muchos \u00e1ngeles en la pintura medieval que, a semejanza del rey David, acompa\u00f1aban desde el cielo a los santos y a las madonnas ta\u00f1endo instrumentos varios. El Renacimiento, sin embargo, recuper\u00f3 la ilustre tradici\u00f3n griega y discrimin\u00f3 de nuevo. En 1566, el franc\u00e9s Philibert Jambe de Fer escribi\u00f3 un<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Ep\u00edtome musical <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">en el que distingue a las violas o violones, a los que considera apropiados para el entretenimiento privado de \u201ccaballeros, comerciantes y otras personas virtuosas\u201d, del viol\u00edn, usado para acompa\u00f1ar la danza. El viol\u00edn en su forma moderna hab\u00eda nacido pocos a\u00f1os antes, era f\u00e1cil de afinar en quintas y ligero para acompa\u00f1ar los desfiles de las bodas o del carnaval y para animar la conversaci\u00f3n en las tabernas. Lo tocaban profesionales modestos, que repet\u00edan piezas f\u00e1ciles aprendidas de memoria y sus tonos agudos excitaban las ganas de bailar. Fu\u00e9 mal visto tanto por la Reforma protestante como por el Catolicismo contra-reformador. Solo empez\u00f3 a ser estimado dos siglos m\u00e1s tarde en Italia, donde los compositores lo usaron ya para sus sonatas, que se interpretaban incluso en la iglesia.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_210\" aria-describedby=\"caption-attachment-210\" style=\"width: 768px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-large wp-image-210\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/09\/Stradivarius-Violin1709_1-768x1024.jpg\" alt=\"Violin Stradivarius 1709\" width=\"768\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/09\/Stradivarius-Violin1709_1-768x1024.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/09\/Stradivarius-Violin1709_1-225x300.jpg 225w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/09\/Stradivarius-Violin1709_1.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-210\" class=\"wp-caption-text\">Violin Stradivarius 1709<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Repasando un viejo volumen dedicado a los violinistas en la literatura de ficci\u00f3n pude comprobar que hasta tiempos relativamente recientes el viol\u00edn y los violinistas siguieron sufriendo de mala reputaci\u00f3n, propia en todo caso de una posici\u00f3n social y musicalmente inferior. En la literatura se les reserva casi siempre un papel secundario, como contrapunto de historias pat\u00e9ticas y desastrosas. Sin llegar a las exageraciones que se urdieron en torno a Tartini y Paganini, cuyo virtuosismo se atribu\u00eda a supuestos tratos con el demonio, podr\u00edamos empezar por el ejemplo m\u00e1s famoso, la novela<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> La sonata a Kreutzer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, de Le\u00f3n Tolstoi. Es sobre todo una historia de amor ad\u00faltero y celos criminales. El violinista que se interfiere fugazmente en la vida de la pareja principal tiene todas las caracter\u00edsticas del g\u00e9nero: un seductor oscuro y atractivo que enloquece a la dama con su sonido t\u00f3xico. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Alberto, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">otra novela corta de Tolstoi, tiene como protagonista a un violinista talentoso pero desordenado y bebedor, que ha desperdiciado una carrera como profesional por un amor imposible y rechaza la compasi\u00f3n de los burgueses que quieren enderezar su camino: \u201c\u00a1Estoy vivo, dice, \u00bfpor qu\u00e9 quer\u00e9is enterrarme?\u201d. Ve visiones, lo que introduce un elemento de fantas\u00eda que es frecuente en la literatura rom\u00e1ntica sobre el viol\u00edn: en su delirio sue\u00f1a que toca un instrumento hecho enteramente de cristal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El pionero de este g\u00e9nero de ficci\u00f3n dedicada a los violinistas hab\u00eda sido, tempranamente, E.T.A. Hoffmann (1776-1882), un aut\u00e9ntico genio prol\u00edfico y polifac\u00e9tico, jurista y violinista, compositor, pintor y escritor. Uno de sus cuentos fant\u00e1sticos fu\u00e9 convertido en \u00f3pera por el franc\u00e9s Jacques Offenbach, quien adapt\u00f3 para el tercer acto la historia titulada<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El consejero Krespel<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. El compositor lo centr\u00f3 en Antonia, la hija del protagonista, cantante a la que una grave enfermedad impide ejercer su arte sin poner en riesgo su vida (acaba haci\u00e9ndolo por amor y muere, previsiblemente). El Krespel del cuento es un personaje sorprendente y m\u00e1s complejo que el de la \u00f3pera. Tambi\u00e9n jurista y violinista, su extra\u00f1a pasi\u00f3n consiste en desarmar valiosos violines y volverlos a componer para obtener sonidos m\u00e1s sublimes, desech\u00e1ndolos una vez que los ha probado. Un cierto profesor M. define en el cuento la excentricidad de Krespel, apasionado y col\u00e9rico en su empe\u00f1o de impedir que Antonia cante con objeto de preservar su salud: seg\u00fan sus misteriosas palabras, \u201chay personas a quienes la naturaleza ha desprovisto de la cubierta bajo la cual escondemos nuestra propia locura\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Franz Grillparzer (1791-1872), afamado dramaturgo vien\u00e9s, tambi\u00e9n cr\u00edtico musical y amigo de Beethoven, insiste en un cuento publicado en 1847, caracter\u00edsticamente titulado<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El pobre violinista, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">en el car\u00e1cter marginal y anti-heroico del m\u00fasico que le sirve de protagonista. Se trata de un rico heredero posteriormente arruinado, con escasa formaci\u00f3n musical, que acaba gan\u00e1ndose la vida tocando por las calles una melod\u00eda que ha o\u00eddo fascinado y que repite una y otra vez, disfrutando de ella sin preocuparse del ritmo ni de otros requerimientos de la t\u00e9cnica musical. Insiste en tocar con partitura (para diferenciarse sin duda de los violinistas primitivos, que tocaban sus danzas de memoria). Vive y muere pobremente, enamorado de la mujer que cantaba la melod\u00eda y feliz en la creencia de que est\u00e1 haciendo una m\u00fasica que le comunica con la divinidad. Otro vien\u00e9s, Ferdinand von Saar (1833-1906) dedica <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0La violinista <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">a otra historia <\/span><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0de\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400\">amor desgraciado. La protagonista podr\u00eda haber sido cualquier cosa, pianista o escritora: el viol\u00edn no tiene m\u00e1s parte en la historia que subrayar el patetismo de las vicisitudes de la mujer, seducida y abandonada por un desaprensivo.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_212\" aria-describedby=\"caption-attachment-212\" style=\"width: 840px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-large wp-image-212\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/09\/Le_Songe_de_Tartini_par_Louis-L\u00e9opold_Boilly_1824-1024x682.jpg\" alt=\"El sue\u00f1o de Tartini. Louis-L\u00e9opold Boilly 1824\" width=\"840\" height=\"559\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/09\/Le_Songe_de_Tartini_par_Louis-L\u00e9opold_Boilly_1824-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/09\/Le_Songe_de_Tartini_par_Louis-L\u00e9opold_Boilly_1824-300x200.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/09\/Le_Songe_de_Tartini_par_Louis-L\u00e9opold_Boilly_1824-768x512.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/09\/Le_Songe_de_Tartini_par_Louis-L\u00e9opold_Boilly_1824.jpg 1117w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-212\" class=\"wp-caption-text\">El sue\u00f1o de Tartini. Louis-L\u00e9opold Boilly 1824<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En el cuento de Thomas Hardy (1840-1928)<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El violinista en el Reel \u00a0<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">(un baile escoc\u00e9s) volvemos a las antiguas sospechas sobre el poder enloquecedor del sonido del viol\u00edn. El protagonista, Walt Hollamoor, de origen desconocido, llega al pueblo con la reputaci\u00f3n de interpretar sus melod\u00edas perturbadoras con pasi\u00f3n y poder, \u201ccomo un predicador que conmueve\u201d. Seduce a una ingenua joven a la que despu\u00e9s abandona. Ella, que recientemente se hab\u00eda comprometido en matrimonio, rompe su promesa y es abandonada por el m\u00fasico. Al cabo de los a\u00f1os consigue el perd\u00f3n de su prometido junto con la hija que le ha dado el violinista. M\u00e1s tarde, vuelve a caer en sus redes en un encuentro casual en el que el violinista le hace bailar hasta la extenuaci\u00f3n. Huye despu\u00e9s el m\u00fasico con la hija, a la que explota como bailarina en sus andanzas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El colmo del desprestigio lo encontramos en el cuento de Sholom Aleichem \u00a0(1859-1916) titulado simplemente <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El viol\u00edn, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">que refleja crudamente el rechazo del instrumento y sus practicantes por parte de algunos medios sociales. Un ni\u00f1o oye en la banda del pueblo el sonido de un viol\u00edn y queda fascinado. Intenta construirse un instrumento y consigue tomar clases en secreto con el violinista de la banda, un personaje pintoresco que declara que el primer violinista fue Ca\u00edn o Matusal\u00e9n, el segundo el rey David y el tercero Paganini, \u201dotro jud\u00edo\u201d. Pero el secreto es descubierto y revelado a los padres del joven. Como era ya adolescente, \u00e9stos hab\u00edan pactado un matrimonio conveniente con ayuda del casamentero y empezaban a tratarlo con respeto, como a una persona mayor. Al enterarse de las actividades clandestinas de su hijo, el padre, indignado, lo abofetea y rompe el compromiso matrimonial antes de que lo haga la familia de la novia, que sin duda se tendr\u00eda que sentir ofendida y no querr\u00eda pasar por el bochorno de casar a su hija con alguien que se relaciona con m\u00fasicos. La conclusi\u00f3n a la que llega el desgraciado protagonista es pat\u00e9tica: \u201cMe jur\u00e9 no volver a desobedecer a mi padre nunca, no causarle un tal disgusto nunca, nunca. Se acab\u00f3 el viol\u00edn\u201d.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_215\" aria-describedby=\"caption-attachment-215\" style=\"width: 559px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-large wp-image-215\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/09\/green-violinist-559x1024.jpeg\" alt=\"Marc Chagall. Violinista\" width=\"559\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/09\/green-violinist-559x1024.jpeg 559w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/09\/green-violinist-164x300.jpeg 164w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/09\/green-violinist-768x1406.jpeg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/09\/green-violinist.jpeg 1188w\" sizes=\"(max-width: 559px) 85vw, 559px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-215\" class=\"wp-caption-text\">Marc Chagall. Violinista<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En la literatura de Norteam\u00e9rica volvemos a encontrar la figura del \u201cpobre violinista\u201d en Nathaniel, un personaje de la novela de 1871 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Hombrecitos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> de la popular autora Louisa May Alcott. Se trata de un hu\u00e9rfano que ha sido violinista callejero hasta que fue recogido en la instituci\u00f3n de Josephine (Jo), una de las hermanas protagonistas de la no menos popular <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Mujercitas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Nat entretiene las fiestas con su viol\u00edn y es dulce y enfermizo, y tambi\u00e9n algo mentiroso. Otros escritores americanos presentaron una visi\u00f3n menos negativa de los violinistas. Se ocuparon m\u00e1s bien de la cuesti\u00f3n del talento frustrado de artistas que han sido explotados prematuramente y han acabado en la decadencia. Tres a\u00f1os despu\u00e9s de publicar su magistral<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Moby Dick<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, Herman Melville (1819-1891) escribi\u00f3<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El violinista,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> la curiosa historia de un joven artista ingl\u00e9s, que hab\u00eda sido ni\u00f1o prodigio de fama y luego hab\u00eda dejado su carrera de concertista para vivir una vida modesta y oscura en Nueva York, huyendo de la tensi\u00f3n de los escenarios. Tenessee Williams se ocup\u00f3 del drama de una pianista, enamorada del violinista que la acompa\u00f1a. Se queja de que la hagan tocar conciertos sin haber madurado el talento suficiente y fracasa como artista y como enamorada. El cuento, autobiogr\u00e1fico, se titula <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El parecido de un estuche de viol\u00edn con un ata\u00fad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, pero esta alusi\u00f3n no tiene que ver con el argumento, es una simple asociaci\u00f3n visual del autor. Resulta imposible no relacionarla con la truculenta historia de Ant\u00f3n Chejov (1860-1904) titulada <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El viol\u00edn de Rotschild.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> El protagonista<\/span> <span style=\"font-weight: 400\">es un constructor de ata\u00fades que toca el viol\u00edn en fiestas y bodas y tambi\u00e9n en privado para olvidar sus penas: sus apuros de avaro que apunta minuciosamente las p\u00e9rdidas, la relaci\u00f3n amarga que tiene con su mujer, que acaba muriendo pero no puede pagarse el ata\u00fad, su odio por el flautista de la banda, un jud\u00edo llamado Rotschild (nada que ver con los banqueros del mismo apellido). Al final, arrepentido, nuestro \u00abh\u00e9roe\u00bbacaba leg\u00e1ndo su viol\u00edn a Rotschild, para que cambie de instrumento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Para variar, podemos consignar en fin un cuento reciente que fue escrito con humor y con final feliz por Barry Targan en 1975:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Harry Belten y el concierto para viol\u00edn de Mendelssohn. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">Belten es el modesto empleado de la ferreter\u00eda de un peque\u00f1o pueblo. En su juventud se hab\u00eda enamorado locamente del viol\u00edn y hab\u00eda conseguido estudiar el instrumento a ratos perdidos. Despu\u00e9s de dedicar 18 a\u00f1os a practicar el concierto en Mi mayor de Mendelssohn, anuncia que va a alquilar un sal\u00f3n y la orquesta sinf\u00f3nica de la ciudad vecina (Oswego, N.Y.), para interpretarlo en p\u00fablico. Naturalmente, lo toman por loco. Su jefe en la ferreter\u00eda le reprocha que su ocurrencia le est\u00e1 haciendo perder negocio (\u201c\u00bfquieres convertirte en un gitano?\u201d, le grita airado). Un profesor ruso con el que quiere dar los \u00faltimos toques para \u201cpulir\u201d el concierto, se lo desaconseja, pues lo considera falto de la categor\u00eda art\u00edstica suficiente. Los responsables de la orquesta le reprochan que ponga en peligro su reputaci\u00f3n profesional y recomiendan que sea examinado por un psiquiatra. No hay manera de disuadirlo, es su capricho y ha reunido el dinero suficiente para permit\u00edrselo. Llega la fecha para el concierto y Belten ha sorteado impert\u00e9rrito los numerosos obst\u00e1culos, incluido, desde luego, el de la gran dificultad t\u00e9cnica de la partitura. Asi, se presenta ante un p\u00fablico escaso y a duras penas consigue llegar al endiablado final del concierto. Los familiares y amigos presentes acaban aplaudiendo aliviados su haza\u00f1a. Cumpli\u00f3 contra viento y marea su noble e inofensiva ilusi\u00f3n y no hizo da\u00f1o a nadie. Tampoco a Mendelssohn, a quien imagino sonriendo en su tumba ante tama\u00f1a devoci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"line-height: 1.75\">E.Volterra<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">(LEVITH, Murray:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Fiddlers in fiction<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Paganiniana Publications, 1979.&#8211;BOYDEN, David D.: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The History of Violin Playing from its Origin to 1761<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Oxford University Press, 1965.&#8211;MAY ALCOTT, Louisa:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Little men<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Signet Classics, 1986.&#8211;SAAR. Ferdinand von:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Die Geigerin;<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> Projekt Gutenberg.&#8211;GUANTI, Giovanni: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Romanticismo e musica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; EDT Musica, Torino 1981.&#8211; McKINNON, James: The Rejection of the aulos in classical Greece; www.catholicculture.org)<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lyon, 1566 &nbsp; Les sanglots longs\/\u00a0Des violons\/\u00a0De l\u2019automne\/\u00a0Blessent mon coeur\/\u00a0D\u2019une langueur\/\u00a0Monotone. (Paul Verlaine, 1866) &nbsp; No se me ocurre que pueda haber actividad m\u00e1s inocente, ben\u00e9fica y edificante que tocar el viol\u00edn, y creo que esta es una opini\u00f3n ampliamente compartida en nuestros tiempos. No siempre fu\u00e9 as\u00ed. 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