{"id":149,"date":"2016-07-29T11:29:14","date_gmt":"2016-07-29T10:29:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.evolterra.com\/?p=149"},"modified":"2023-05-26T18:12:42","modified_gmt":"2023-05-26T17:12:42","slug":"los-canibales-de-michel-montaigne","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=149","title":{"rendered":"LOS CAN\u00cdBALES DE MICHEL DE MONTAIGNE"},"content":{"rendered":"<p><strong>Rouen, 1562.<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En octubre del a\u00f1o 1562 Francia estaba envuelta en la guerra civil. Michel de Montaigne (1533-1592) era un joven noble del s\u00e9quito real de Carlos IX que participaba en una campa\u00f1a del bando cat\u00f3lico contra los hugonotes para recuperar la ciudad de Rouen. Las autoridades de la ciudad le ofrecieron un espect\u00e1culo ins\u00f3lito, presentando a la comitiva como entretenimiento un grupo de ind\u00edgenas tra\u00eddos del Brasil, que los franceses llamaban <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">La France Antarctique<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Montaigne pudo entrevistarse con ellos a trav\u00e9s de un int\u00e9rprete y preguntarles sobre sus costumbres. Era ya un curioso devorador de libros y seguramente estaba fascinado por el encuentro con gentes del reci\u00e9n descubierto \u201cnuevo mundo\u201d, descrito en los memoriales de los descubridores espa\u00f1oles y en especial los del padre Las Casas. Entre ellos estaba una<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Historia de las Indias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> publicada en 1555 por el cl\u00e9rigo espa\u00f1ol Francisco L\u00f3pez de Gomara, un libro que Montaigne sin duda conoc\u00eda. Cuando empez\u00f3 a escribir sus famosos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Ensayos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, no tard\u00f3 en dedicar a este tema una larga divagaci\u00f3n (Libro I, 31) que titul\u00f3 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Sobre los can\u00edbales<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. En \u00e9l da de los llamados \u201csalvajes\u201d una visi\u00f3n contradictoria, cosa habitual en su obra, que el autor reconoc\u00eda como reflejo de las inconsistencias de la vida misma. Empieza por describir las costumbres de los nativos y la inocencia del estado de naturaleza, incontaminado por la civilizaci\u00f3n. A continuaci\u00f3n pasa a detallar sus pr\u00e1cticas guerreras, el atroz trato que dan a los prisioneros, a los que apalean, asan y comen en com\u00fan. De acuerdo, no obstante, con las ideas humanistas del tardo Renacimiento, da por buenas las cualidades de los llamados b\u00e1rbaros, compar\u00e1ndolos con sus contempor\u00e1neos, especialmente con los franceses, en plena y cruenta lucha fratricida poco despu\u00e9s de haber salido de la \u201cbarbarie\u201d de la Edad Media: \u201cpodemos llamarlos b\u00e1rbaros de acuerdo con las reglas de la raz\u00f3n pero no si los comparamos con nosotros, que los superamos en toda clase de barbarie\u201d&#8230; y encima \u201cbajo pretexto de piedad y religi\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-large wp-image-153\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/2.Michel.De_.Montaigne-1-1024x764.jpg\" alt=\"2.Michel.De_.Montaigne-1\" width=\"840\" height=\"627\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/2.Michel.De_.Montaigne-1.jpg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/2.Michel.De_.Montaigne-1-300x224.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/2.Michel.De_.Montaigne-1-768x573.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Los hombres del nuevo mundo afloran con frecuencia en los ensayos de Montaigne, y en uno de ellos, dedicado a<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Los carruajes <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">(Libro III, 6)<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> Montaigne se pierde en una prolija disgresi\u00f3n sobre su \u201cdevoci\u00f3n, claridad de esp\u00edritu natural y pertinencia\u201d y sobre el esplendor de este \u201cmundo ni\u00f1o\u201d, sobre todo en los imperios de M\u00e9jico y Per\u00fa tal como los describ\u00eda Gomara. Ahora bien, que Montaigne utilizara para encabezar su ensayo m\u00e1s temprano la palabra \u201ccan\u00edbales\u201d no deja de ser intrigante. Creo que tiene una explicaci\u00f3n en el ambiente de enfrentamiento religioso que viv\u00eda en aquellos a\u00f1os Francia, que sufri\u00f3 los estragos de nada menos que de diez guerras civiles entre 1562 y 1598. Partido en dos entre los cat\u00f3licos y los protestantes, el pa\u00eds sufri\u00f3 una gran devastaci\u00f3n hasta que el hugonote rey de Navarra se convirti\u00f3 al catolicismo, declar\u00f3 aquello de que \u201cPar\u00eds bien vale una misa\u201d y unific\u00f3 al pa\u00eds reinando como Enrique IV. Estas guerras que dividieron a Europa empezando con la reforma de Lutero, extendida a Francia de la mano de Juan Calvino, tuvieron causas variadas, como es obvio, no s\u00f3lo religiosas. Pero uno de sus detonantes teol\u00f3gicos me ha llamado la atenci\u00f3n porque resulta bastante ex\u00f3tico para la mentalidad de nuestros d\u00edas. Me refiero a la discusi\u00f3n sobre la frase evang\u00e9lica<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Hoc est corpus meum \u00a0(<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">esto es mi cuerpo)<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">. <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">Los protestantes la interpretaban d\u00e1ndole un sentido puramente simb\u00f3lico o espiritual y acusaban a los cat\u00f3licos, que tomaban esas palabras al pi\u00e9 de la letra, de comportarse como aut\u00e9nticos \u201ccan\u00edbales\u201d cada vez que practicaban el sacramento de la eucarist\u00eda. Nuestro autor, como cat\u00f3lico aunque no muy ferviente, debi\u00f3 sentirse aludido. Esta extra\u00f1a fascinaci\u00f3n con la violencia no es de sorprender en alguien que como Montaigne vivi\u00f3 rodeado por ella. Y la curiosidad por el canibalismo, que no fue infrecuente en la \u00e9poca, se prolong\u00f3 hasta la Ilustraci\u00f3n, como se puede comprobar en autores como Voltaire, que dedic\u00f3 un art\u00edculo a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Los antrop\u00f3fagos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> en su Diccionario Filos\u00f3fico.<\/span><\/p>\n<p>Montaigne tuvo ciertamente una vida accidentada. Un padre rico y ennoblecido, Pierre Eyquem, y una madre de origen judeo-espa\u00f1ol de apellido Louppes (L\u00f3pez) le dieron la educaci\u00f3n m\u00e1s esmerada posible en la \u00e9poca, poni\u00e9ndolo en manos de un preceptor alem\u00e1n que le hizo aprender el lat\u00edn antes incluso que su nativo franc\u00e9s, lo que explica la abundancia en de las citas latinas que utiliza en sus ensayos para reforzar sus argumentos. Con 24 a\u00f1os su padre, que hab\u00eda sido alcalde de Burdeos, lo coloc\u00f3 ya en las instituciones, donde tuvo diversos cometidos judiciales y particip\u00f3 en numerosos procesos al mismo tiempo que le\u00eda intensamente a los autores cl\u00e1sicos. En plena guerra civil, cuando ten\u00eda 35 a\u00f1os, muri\u00f3 Eyquem y Michel hered\u00f3 toda su fortuna, incluyendo las extensas propiedades y el castillo de Montaigne, en el valle del r\u00edo Dordo\u00f1a . En \u00e9l se reserv\u00f3 una torre donde se hizo habilitar una capilla, una estancia y una biblioteca con la intenci\u00f3n de retirarse a meditar y escribir. Se retir\u00f3 efectivamente en 1571, aunque sin abandonar por completo la actividad p\u00fablica como hombre de confianza de Enrique de Navarra, ni la administraci\u00f3n de su patrimonio, que no le divert\u00eda especialmente.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Dedic\u00f3 casi una d\u00e9cada a escribir sus <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Ensayos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> hasta que<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> en torno a 1580, le pasaron muchas cosas relevantes: en primer lugar, public\u00f3 una primera edici\u00f3n de los dos primeros vol\u00famenes, que entreg\u00f3 al rey como homenaje aunque hab\u00edan sido mal recibidos por la censura. Con la excusa, por otro lado, de sus problemas de salud, que refiere<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> ad nauseam \u00a0<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">(literalmente) en sus escritos, viaj\u00f3 a Suiza y a Italia para tomar aguas termales. All\u00ed visit\u00f3 Florencia, Venecia y Roma, donde fue recibido por el papa Gregorio XIII. Por fin, estando a\u00fan en el extranjero, fue elegido alcalde de Burdeos, cargo que desempe\u00f1\u00f3 hasta 1584. A partir de esa fecha y hasta su muerte en 1592 continu\u00f3 viviendo una vida trepidante entre nuevas lecturas y peligros varios. Durante esos a\u00f1os public\u00f3 el tercer libro de sus ensayos, los m\u00e1s maduros y personales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Llegados a este punto, l\u00f3gicamente, no podemos menos que preguntarnos: \u00bfpor qu\u00e9 este hombre aparentemente tan afortunado y tan ocupado decidi\u00f3 en un momento dado retirarse a escribir una obra de tan enormes dimensiones, variada, desordenada y jugosa, b\u00e1sicamente sobre el tema de su vida y su car\u00e1cter? La huida de los des\u00f3rdenes de la guerra puede ser una raz\u00f3n, y ser\u00eda suficiente. Pero hay m\u00e1s: la realidad de la muerte (\u201cNo mueres por estar enfermo, mueres por estar vivo\u201d: Libro III, 13) fu\u00e9 se\u00f1alada por el propio Montaigne como el detonante de su desahogo literario, una terapia o defensa contra el sufrimiento. Como revulsivo principal, \u00e9l menciona concretamente la muerte de su amigo \u00c9tienne de la Bo\u00e9tie, colega suyo en el parlamento o tribunal de Burdeos, poeta y escritor al que quer\u00eda y admiraba. Pero adem\u00e1s su padre, a quien tambi\u00e9n veneraba, hab\u00eda muerto en 1568. Y a\u00fan m\u00e1s: el propio Montaigne pudo experimentar en su propia carne y sobre todo en su propia mente una especie de muerte temporal producida por un accidente, una ca\u00edda del caballo que describe con todo detalle en uno de sus ensayos m\u00e1s impactantes (Libro II, 6). De todos modos, s\u00f3lo es posible especular, en \u00e9ste como en otros casos, sobre las causas detonantes del acto de la creaci\u00f3n literaria. El c\u00f3mo es, seg\u00fan creo, m\u00e1s f\u00e1cil de comprender. Se trata, como digo, de un desahogo, de un exabrupto (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">ex-ab-rupto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">: lo que brota de algo que se ha roto). Montaigne ten\u00eda acumulados saberes abundantes y meditaciones sobre s\u00ed mismo y su propia vida. Perturbado por tantas desgracias, los verti\u00f3 en estos que llam\u00f3 \u201censayos\u201d. Utilizaba el t\u00e9rmino por vez primera en el sentido de intentos, pruebas o tentativas de formular experiencias, saberes, principios de moral, sin mucho orden y sin preocupaci\u00f3n met\u00f3dica. Aspiraba a estar \u00e9l mismo presente en todo momento, con una sinceridad total, y no le importaba para ello incurrir en contradicciones o tratar los m\u00e1s diversos temas personales hasta llegar al borde del exibicionismo. No investigaba sino que m\u00e1s bien, como ha dicho Fernando Savater que hacen los ensayistas, \u201cmerodeaba\u201d en torno a los diferentes temas que le interesaban. Quer\u00eda explicarlos y describirse a s\u00ed mismo sin aspiraci\u00f3n ni esperanza de llegar a una definici\u00f3n filos\u00f3fica y un\u00edvoca del \u201cyo\u201d, aceptando su inconsistencia.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-154 size-large\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/St_Michel_de_Montaigne_Tour03-768x1024.jpg\" alt=\"St_Michel_de_Montaigne_Tour03\" width=\"768\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/St_Michel_de_Montaigne_Tour03-768x1024.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/St_Michel_de_Montaigne_Tour03-225x300.jpg 225w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/St_Michel_de_Montaigne_Tour03-1200x1600.jpg 1200w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/St_Michel_de_Montaigne_Tour03.jpg 1932w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Entre tantas contradicciones, llama la atenci\u00f3n una que afecta a la vida misma de Montaigne. Me refiero a la decisi\u00f3n algo s\u00fabita de retirarse que tom\u00f3 en 1571, cuando a los 38 a\u00f1os renunci\u00f3 a su profesi\u00f3n judicial y se refugi\u00f3 en su torre a escribir. \u00c9l mismo lo explica en su ensayo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Sobre la soledad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> (Libro I, 39). Consideraba que cada una de las facetas de su vida como juez, pol\u00edtico, administrador, escritor, sustra\u00edan algo a su yo: \u00a0eran como infecciones de las que ten\u00eda que curarse. Frente a esta \u201cexpropiaci\u00f3n\u201d de su vida quiso huir, no tanto aislandose del exterior como buscando un espacio interior propio libre de toda ambici\u00f3n. Abandonando las ataduras que nos aprisionan y nos encadenan a los dem\u00e1s, escribi\u00f3, podemos \u201csecuestrarnos\u201d, romper los v\u00ednculos sociales y hacernos compa\u00f1\u00eda a nosotros mismos, viviendo c\u00f3modamente en soledad \u201cen medio de las ciudades y de las cortes reales\u201d. Se adivina en su actitud el cansancio y el miedo de vivir en el fragor de una sociedad desgarrada por el odio y la violencia hasta el punto de que, como cuenta que le hab\u00eda sucedido en su accidentado paseo a caballo, ten\u00eda que aprovechar momentos de relativa calma en los des\u00f3rdenes para poder salir de su fortaleza. Su prolija descripci\u00f3n de la soledad sorprende como una autojustificaci\u00f3n, como<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> excusatio non petita<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Quiz\u00e1 le hubiera gustado conocer la concisa formulaci\u00f3n que en 1904 ofreci\u00f3 Rainer Mar\u00eda Rilke a su amigo el joven poeta Kappus en una de sus cartas: \u201cY si volvemos a hablar de la soledad, resulta cada vez m\u00e1s claro que en el fondo no es nada que se pueda elegir o dejar. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Estamos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> solos\u201d.<\/span><\/p>\n<p>E. Volterra<\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">(MONTAIGNE, Michel de: Essais. Bibliot\u00e8que de la Pl\u00e9iade, Paris 1953.&#8211;B\u00c9N\u00c9VENT, Christine, ed.: Des cannibales; Folioplus classiques, Paris 2008.&#8211;ZWEIG, Stefan: Montaigne; Fischer Verlag, Frankfurt, 1990.&#8211;NAVARRO REYES, Jes\u00fas: Pensar sin certezas, FCE, Madrid 2007.&#8211;SAVATER. Fernando: El arte de ensayar, Galaxia Gutenberg, Barcelona 2008.&#8211;COMPAGNON, Antoine: Un \u00e9t\u00e9 avec Montaigne; Equateurs Paralleles, 2013.&#8211;GIDE, Andr\u00e9: Montaigne, p\u00e1ginas inmortales; Tusquets, Barcelona 1993)<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rouen, 1562. En octubre del a\u00f1o 1562 Francia estaba envuelta en la guerra civil. Michel de Montaigne (1533-1592) era un joven noble del s\u00e9quito real de Carlos IX que participaba en una campa\u00f1a del bando cat\u00f3lico contra los hugonotes para recuperar la ciudad de Rouen. Las autoridades de la ciudad le ofrecieron un espect\u00e1culo ins\u00f3lito, &hellip; <a href=\"https:\/\/evolterra.com\/?p=149\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLOS CAN\u00cdBALES DE MICHEL DE MONTAIGNE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[434],"tags":[26],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/149"}],"collection":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=149"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/149\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":219,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/149\/revisions\/219"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=149"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=149"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=149"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}