{"id":140,"date":"2016-07-14T11:16:58","date_gmt":"2016-07-14T10:16:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.evolterra.com\/?p=140"},"modified":"2023-05-26T18:12:42","modified_gmt":"2023-05-26T17:12:42","slug":"miranda-o-el-politico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=140","title":{"rendered":"MIRANDA O EL POL\u00cdTICO"},"content":{"rendered":"<p><strong>Ocumare\u00a0(Venezuela), 1806.<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Si me atrevo a parafrasear el t\u00edtulo de un conocido \u00a0ensayo de Ortega y Gasset publicado en 1927 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">(Mirabeau o el pol\u00edtico<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">) es porque, en su concisa formulaci\u00f3n, el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol describe al revolucionario franc\u00e9s Honor\u00e9 G. Riquetti, conde de Mirabeau, con palabras que podr\u00edan aplicarse casi literalmente al pol\u00edtico arquet\u00edpico del mundo latinoamericano, Francisco de Miranda (1750-1816). Arquet\u00edpico, que no ideal: no el pol\u00edtico como quisi\u00e9ramos que fuera, sino el pol\u00edtico en su \u201cineluctable realidad\u201d \u00bfY cu\u00e1les son para Ortega los rasgos de estos pol\u00edticos de pura raza? Son \u201c&#8230; su inagotable energ\u00eda, la tensi\u00f3n constante de su esfuerzo, la fertilidad y monumentalidad de sus proyectos, la rapidez, la eficacia con que los ejecutan, la previsi\u00f3n genial de los acontecimientos, la entereza y serenidad con que acogen los peligros, el garbo triunfal de su actitud en todas las circunstancias\u2026(el) af\u00e1n indomable de crear cosas, de organizar la historia\u201d. En relaci\u00f3n con personas de esta magnitud, se nos advierte, no caigamos en la tentaci\u00f3n de acusarlos de vicios que son propios de los \u201cpusil\u00e1nimes\u201d: el ego\u00edsmo, la ambici\u00f3n, la avidez de fama y riquezas, la corrupci\u00f3n. Ni tampoco busquemos en ellos virtudes propias de quienes no tienen nada que crear: la honradez, la veracidad, la templanza sexual. Mirabeau, Miranda y la mayor parte de los de esa clase tienen una misi\u00f3n y est\u00e1n por encima de esas peque\u00f1eces de la moral.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-146\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/t_francisco_miranda_112.jpg\" alt=\"Francisco Miranda\" width=\"360\" height=\"485\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/t_francisco_miranda_112.jpg 360w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/t_francisco_miranda_112-223x300.jpg 223w\" sizes=\"(max-width: 360px) 85vw, 360px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Ni que decir tiene que estos seres excepcionales no tienen garantizado el \u00e9xito personal: sus grandes empresas pueden triunfar a la larga pero sus vidas a menudo acaban en tragedia y fracaso. As\u00ed acab\u00f3 Miranda, preso en la c\u00e1rcel de La Carraca (C\u00e1diz), tras haber alcanzado el grado de General\u00edsimo y Presidente de la Primera Rep\u00fablica de Venezuela y perdido la primera batalla de la guerra de independencia contra Espa\u00f1a. Sobre este desolador final y sobre la contribuci\u00f3n de Miranda en la independencia americana he escrito en otro lugar (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Los papeles de Volterra, n\u00ba<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> 59). Aqu\u00ed quisiera detenerme m\u00e1s bien en la personalidad del pol\u00edtico y seguir las trazas de su vida azarosa. La variedad de escenarios, de personajes y de guiones en que se desarroll\u00f3 supera todo lo imaginable y es \u00fatil para la reflexi\u00f3n. Ya que suele ser presentado alternativamente bajo el halo de la pasi\u00f3n partidaria, para la que no est\u00e1 permitido el menor resquicio de duda o matiz, o bien desde el \u00e1ngulo cr\u00edtico de sus detractores, que los tuvo y abundantes, casi todos fuera de Venezuela.<\/span><\/p>\n<p>Mariano Pic\u00f3n-Salas (1901-1965), el luminoso ensayista y diplom\u00e1tico venezolano, escribi\u00f3 sobre nuestro h\u00e9roe en varios de sus libros y le dedic\u00f3 una detallada biograf\u00eda. Creo que da en la clave de su drama sicol\u00f3gico y pol\u00edtico: seg\u00fan \u00e9l, Miranda tard\u00f3 demasiado en enfrentarse con la realidad mezquina del poder, vivi\u00f3 prepar\u00e1ndose para una gran empresa liberadora pero en sus m\u00faltiples viajes y en sus contactos con los m\u00e1s cultos y poderosos de su \u00e9poca se fu\u00e9 convirtiendo en un arist\u00f3crata del saber y un asiduo de la alta sociedad. Acab\u00f3 siendo arrollado por la brutalidad del mundo real que quiso revolucionar.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-145\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/Manuel-Cabre-El-Avila.jpeg\" alt=\"Manuel Cabre - El Avila\" width=\"620\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/Manuel-Cabre-El-Avila.jpeg 620w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/Manuel-Cabre-El-Avila-300x131.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><\/p>\n<p>Su personalidad resulta enigm\u00e1tica: inteligente, obstinado, irascible, sarc\u00e1stico y altanero, recorri\u00f3 el mundo dotado de una virtud poco com\u00fan: se cre\u00eda importante por su valor personal sin m\u00e1s y era capaz de imponer autoridad por la mera fuerza de su propia convicci\u00f3n y seguridad psicol\u00f3gica. Creci\u00f3 humillado en la Venezuela provinciana del siglo XVIII contemplando c\u00f3mo los Mantuanos, como se llamaba a los arist\u00f3cratas de Caracas, humillaban a su padre, un honrado tendero canario al que por envidia quisieron mantener prisionero de una casta inferior, la de los espa\u00f1oles \u201cde orilla\u201d, sembrando la sospecha de su ascendencia guanche (como se conoce a los abor\u00edgenes de Tenerife). Es sabido que, despu\u00e9s de estudiar en el m\u00e1ximo nivel que permit\u00eda la Caracas colonial, consigui\u00f3 en 1781 un empleo militar en Espa\u00f1a, pa\u00eds que en la \u00e9poca del rey Carlos III y su despotismo ilustrado no pod\u00eda menos que deslumbrar a este joven criollo evadido de su modesto medio. Su firme voluntad de trepar en la sociedad y adquirir una cultura superior a la de los altaneros Mantuanos fue evidente desde el principio y adquiri\u00f3 ra\u00edces s\u00f3lidas durante los a\u00f1os que pas\u00f3 en Espa\u00f1a. Viaj\u00f3, ley\u00f3 a los fil\u00f3sofos de la Ilustraci\u00f3n, se enfrent\u00f3 por ello con la Inquisici\u00f3n y con sus superiores por desobediente y osado en las dos expediciones militares en que particip\u00f3, en Melilla y en Argel. Pero consigui\u00f3 la amistad y la protecci\u00f3n de un jefe que ser\u00eda decisivo en su vida. Juan Manuel de Cagigal lo llev\u00f3 consigo a Cuba cuando se preparaba la participaci\u00f3n de Espa\u00f1a en la guerra de independencia de Am\u00e9rica del Norte y le encarg\u00f3 misiones de observaci\u00f3n en Jamaica que le permitieron entrar en contacto con los ingleses y con el mundo turbio del espionaje y el contrabando. Su resentimiento contra Espa\u00f1a, combinado con la empresa revolucionaria con la que iba a colaborar, le iluminaron sobre lo que tendr\u00eda que ser la misi\u00f3n de su vida: liberar a la Am\u00e9rica espa\u00f1ola del yugo colonial.<\/p>\n<p>En 1783, cumplidos 33 a\u00f1os, escribi\u00f3 un curiosa carta a Cagigal. En ella le informaba que hab\u00eda decidido cultivar la semilla que se ha ido sembrando en su mente \u201cen los treinta a\u00f1os que tengo de edad\u201d y acceder a \u201cla experiencia y el conocimiento que el hombre adquiere visitando y examinando personalmente con inteligencia prolija en el gran libro del Universo\u201d. Cagigal, que se arriesgaba a ser perseguido \u00e9l mismo por proteger al joven oficial, le dej\u00f3 escapar, evit\u00e1ndole as\u00ed el castigo por haberse pasado al enemigo, por estar \u201capasionado de los ingleses\u201d. Las simpat\u00edas seguramente ven\u00edan de atr\u00e1s, de los dos meses que hab\u00eda pasado en Gibraltar en sus a\u00f1os espa\u00f1oles y de su inter\u00e9s por atraer a la Gran Breta\u00f1a para el proyecto que empezaba a urdir. Miranda viaja a Londres donde, a pesar de su juventud, logr\u00f3 pronto establecerse en la sociedad. Consigue medios econ\u00f3micos, se atribuye el t\u00edtulo de conde, mantiene contactos culturales y pol\u00edticos y comienza a solicitar el apoyo de Inglaterra para la liberaci\u00f3n de las colonias hispanoamericanas. El primer ministro Pitt se aprovecha de su \u00edmpetu pidi\u00e9ndole toda clase de informaciones y documentos que nunca le devolver\u00e1, entre los que figura una lista de los jesuitas expulsados por Espa\u00f1a de Am\u00e9rica, que podr\u00edan convertirse, en su momento, en agitadores en favor de la independencia. Pitt no se f\u00eda del joven megal\u00f3mano que se introduce solemnemente como representante de toda la Am\u00e9rica, o bien no puede complacerlo con la cuantiosa ayuda que le pide porque ello ser\u00eda incompatible con las circunstancias internacionales, las complejas alianzas y guerras de una Europa dividida por la aventura napole\u00f3nica.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-143\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/Declaracion-de-Independencia.jpg\" alt=\"Declaracion-de-Independencia\" width=\"507\" height=\"340\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/Declaracion-de-Independencia.jpg 507w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/Declaracion-de-Independencia-300x201.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 507px) 85vw, 507px\" \/><\/p>\n<p>Miranda parte de Londres decepcionado e inicia su asombroso periplo europeo, portador siempre de recomendaciones de los poderosos: recorre B\u00e9lgica, Prusia, Austria, Hungr\u00eda, Polonia, y visita a la emperatriz Catalina II de Rusia tras haber pasado por Constantinopla, ciudad de la que deja en su diario una descripci\u00f3n sumamente despectiva. Acaba en Francia, donde participa como general en las guerras de la revoluci\u00f3n francesa hasta que los jacobinos acaban por expulsarlo. Incre\u00edble periplo, digo, si no fuera porque el voraz viajero ha dejado todo ello documentado en m\u00e1s de 15000 folios de diarios de viaje donde anota todos los detalles de la cultura, ingenier\u00eda, ej\u00e9rcito y pol\u00edtica de los pa\u00edses que intenta ganar para su causa, am\u00e9n de sus abundantes placeres privados. Diarios que comprenden s\u00f3lo una parte de los 63 tomos de documentaci\u00f3n que nos dej\u00f3 como legado: 26 de viajes, 18 relativos a la revoluci\u00f3n francesa, 19 a sus negociaciones. Todo ello acompa\u00f1ado de documentos, proclamas y manifiestos escritos en un lenguaje sin pretensiones literarias pero dotado de la vehemencia y convicci\u00f3n con la que podemos suponer que nuestro h\u00e9roe se expresaba de palabra.<\/p>\n<p>De vuelta a Londres, vuelve a toparse con la reticencia de Pitt, que no se f\u00eda del pintoresco general de la revoluci\u00f3n francesa y sonr\u00ede con iron\u00eda ante el proyecto pol\u00edtico que Miranda le expone para el continente americano, un sistema aristocr\u00e1tico coronado por un \u201cInca\u201d o monarca hereditario. John Adams, embajador de Estados Unidos en Inglaterra y futuro presidente, tampoco se f\u00eda y adem\u00e1s objeta que su pa\u00eds no puede ayudar a la revoluci\u00f3n en hispanoam\u00e9rica pues no est\u00e1 en guerra con Espa\u00f1a. Miranda se traslada desalentado, pero siempre con buenas cartas de recomendaci\u00f3n, a Nueva York, donde pasa a\u00f1o y medio de preparativos e intrigas con financieros, armadores y contrabandistas. Consigue entrevistarse con el presidente Jefferson y con el ministro Madison. A pesar de presentarse por escrito ante las autoridades \u201cen nombre de las colonias hispanoamericanas\u201d, lo que en derecho se considerar\u00eda gesti\u00f3n de negocios sin mandato, sigue cosechando s\u00f3lo buenas palabras. Pero acaba logrando algo m\u00e1s: el compromiso informal de los Estados Unidos de \u201cmirar para otro lado\u201d si Miranda consigue montar con medios privados una expedici\u00f3n para la liberaci\u00f3n de Venezuela y otras tierras espa\u00f1olas.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Se cumple entonces el desastre que Pic\u00f3n-Salas ve\u00eda como inevitable. Este pretendido arist\u00f3crata, refinado, culto y cosmopolita, resulta asimismo ser un ingenuo. Parece no sospechar que est\u00e1 siendo estrechamente vigilado por el c\u00f3nsul espa\u00f1ol en Nueva York y el embajador en Washington, Marqu\u00e9s de casa Irujo, y se embarca en una operaci\u00f3n torpe y ca\u00f3tica, propia de piratas aficionados. Fleta con ayuda de sus amigos el<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Leander <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">y otros dos buques, contrata en los muelles de Brooklyn a una tripulaci\u00f3n de doscientos americanos heterog\u00e9neos y zarpa en direcci\u00f3n de Hait\u00ed sin revelarles el prop\u00f3sito del viaje. Ante los ojos de Miranda se multiplican las deserciones y los motines, choca con el capit\u00e1n del<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Leander<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, a quien desprecia, y a duras penas logra llegar a las costas de Venezuela. All\u00ed, debidamente advertido por el embajador espa\u00f1ol, le espera el Gobernador de Venezuela con una armada capaz de frustrar sin dificultad el pretendido desembarco. El<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Leander <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">y Miranda pueden escapar a Trinidad, pero las otras dos naves, el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Bacchus<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> y el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Bee<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> son capturadas y sus tripulantes apresados en Puerto Cabello. Diez de ellos ser\u00edan decapitados de manera ejemplar, como refiere John Sherman, un tripulante en la malhadada expedici\u00f3n que dej\u00f3 escrito un breve pero sustancioso op\u00fasculo sobre los avatares de la \u201cinvasi\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-144\" src=\"http:\/\/perezschroder.com\/evolterrablog\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/franciscomiranda-g-060213.jpg\" alt=\"Francisco Miranda\" width=\"644\" height=\"384\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/franciscomiranda-g-060213.jpg 644w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2016\/08\/franciscomiranda-g-060213-300x179.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El gobierno norteamericano se neg\u00f3 a reconocer haber estado en tratos con el venezolano cuando sus financieros y c\u00f3mplices fueron juzgados en Nueva York por participar en una expedici\u00f3n a todas luces ilegal. Miranda vuelve a Inglaterra sin poder admitir que este triste final fuera la coronaci\u00f3n de sus magnas ambiciones y de sus arduos trabajos. En 1810, Sim\u00f3n Bol\u00edvar y Andr\u00e9s Bello le convencen para que vuelva a Caracas y participe en la declaraci\u00f3n de independencia de Venezuela. Tras subir a la c\u00faspide de la nueva rep\u00fablica, todav\u00eda tendr\u00e1 que sufrir a manos de los espa\u00f1oles una nueva derrota, que da con sus huesos en el penal de C\u00e1diz. No ha sido posible hasta hoy identificarlos para que los venezolanos puedan rendirles los honores que sin duda merecen.<\/span><\/p>\n<p>E. Volterra<\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">(ORTEGA Y GASSET, Jos\u00e9:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Mirabeau o el pol\u00edtico<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, en Obras completas t.IV, Taurus, Madrid 2005.&#8211;PIC\u00d3N-SALAS, Mariano: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Miranda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; ed. Losada, Buenos Aires, 1946.&#8211;MONDOLFI, Edgardo: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Testigos norteamericanos de la expedici\u00f3n de Miranda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Monte\u00e1vila, Caracas, 1992.&#8211;MADARIAGA, Salvador de: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Cuadro hist\u00f3rico de las Indias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, Ed Sudamericana, Buenos Aires 1945.&#8211;MIRANDA, Francisco de: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Diario de viajes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, ed por Miguel del Castillo Didier; Monte \u00c1vila, caracas, 1992)<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ocumare\u00a0(Venezuela), 1806. Si me atrevo a parafrasear el t\u00edtulo de un conocido \u00a0ensayo de Ortega y Gasset publicado en 1927 (Mirabeau o el pol\u00edtico) es porque, en su concisa formulaci\u00f3n, el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol describe al revolucionario franc\u00e9s Honor\u00e9 G. 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