{"id":1336,"date":"2023-12-26T18:52:35","date_gmt":"2023-12-26T18:52:35","guid":{"rendered":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1336"},"modified":"2023-12-26T18:52:35","modified_gmt":"2023-12-26T18:52:35","slug":"el-aprendizaje-de-la-prudencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1336","title":{"rendered":"El aprendizaje de la prudencia"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Londres, 1558<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1337\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Elizabeth_I_Armada_Portrait-1024x821.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"673\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Elizabeth_I_Armada_Portrait-1024x821.jpg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Elizabeth_I_Armada_Portrait-300x240.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Elizabeth_I_Armada_Portrait-768x615.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Elizabeth_I_Armada_Portrait-1200x962.jpg 1200w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Elizabeth_I_Armada_Portrait.jpg 1248w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">George Gower: Isabel I y la armada espa\u00f1ola vencida, ca. 1588<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La prudencia no es virtud que atraiga a la juventud, m\u00e1s amante de la verdad y la espontaneidad. Suele comprenderse su necesidad, si no su atractivo, en los a\u00f1os de madurez. Sainte-Beuve empieza su comentario sobre las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Reflexiones y m\u00e1ximas morales<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> del duque de la Rochefoucauld reconociendo que \u201cen los d\u00edas de nuestra juventud, (esos aforismos) nos obligaban a rebelarnos porque nos parec\u00edan falsos, o nos molestaban por demasiado verdaderos\u201d.\u00a0 En efecto, los libros tratan de acercarnos a la prudencia pero lo cierto es que esta virtud teologal se aprende m\u00e1s que nada por la pr\u00e1ctica. La reina Isabel I de Inglaterra rein\u00f3 cuarenta y cinco a\u00f1os, desde que ten\u00eda 25 en 1558 hasta su muerte en 1563. Pas\u00f3 su primera juventud en una corte donde dominaba la lucha violenta por el poder. Fue acusada de traici\u00f3n por su media hermana mayor, la cat\u00f3lica Mar\u00eda Tudor (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Bloody Mary<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">), hija de Enrique VIII y Catalina de Arag\u00f3n, que la hizo interrogar cruelmente y la encerr\u00f3 en la torre de Londres, acus\u00e1ndola de mantenerse fiel al protestantismo que ella hab\u00eda abolido. Era culta, en\u00e9rgica y alegre pero tuvo que mantenerse al margen de las intrigas para salvar su propia vida y la posibilidad de suceder a su hermana en el trono ingl\u00e9s. Cuando ten\u00eda s\u00f3lo tres a\u00f1os fue declarada ileg\u00edtima para que no estorbara el reinado de su hermano Eduardo VI. Tardar\u00eda en saberlo, desde luego, pero pronto se vi\u00f3 rodeada de celos, peligros y tensiones y s\u00f3lo recuper\u00f3 sus derechos sucesorios por una decisi\u00f3n del parlamento en 1544. Aprendi\u00f3 a esperar y a callar, a<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> responder sin dar respuesta<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, a observar uno de los componentes principales de la prudencia: la circunspecci\u00f3n.<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Taceo et video <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">(callo y veo) fue el apropiado lema de su escudo como reina. Mirando aprendi\u00f3 la esencia del poder, la conveniencia de atesorar m\u00e1s del necesario, la habilidad de usar el poder ajeno sin gastar el propio, de centrarse en un obstinado silencio sin revelar las propias intenciones. As\u00ed pudo presidir el lanzamiento de la potencia imperial brit\u00e1nica y una paz de medio siglo que se ha comparado con la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Pax Augustea<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Isabel dominaba varios idiomas, y le\u00eda asiduamente a los cl\u00e1sicos. En ellos, en Is\u00f3crates, Plat\u00f3n, Cicer\u00f3n, san Agust\u00edn, debi\u00f3 sorprenderle la perplejidad de estos sabios a la hora de definir la prudencia, una virtud de la acci\u00f3n personal y pol\u00edtica y no del pensamiento especulativo, la m\u00e1s necesaria al pr\u00edncipe y al cortesano. Un cl\u00e9rigo ingl\u00e9s del que s\u00f3lo se conoce el nombre, Catulfo, escribi\u00f3 uno de aquellos \u201cespejos de para pr\u00edncipes\u201d que fueron numerosos en el imperio carolingio. Como era de esperar en una \u00e9poca marcada por la completa identificaci\u00f3n del poder con la religi\u00f3n, los consejos a los futuros reyes sol\u00edan intentar recordar a \u00e9stos su misi\u00f3n divina, su sagrada obligaci\u00f3n de proteger a la iglesia y de administrar sus reinos aplicando la ley de Dios. Pero Catulfo iba m\u00e1s all\u00e1 y enumeraba los \u201cpilares\u201d en que debe apoyarse el buen gobernante. Inici\u00f3 as\u00ed la tradici\u00f3n de tantos escritores que intentaban definir las armas de la prudencia. \u201cLa primera es la veracidad en las decisiones regias; la segunda tener paciencia en todos los asuntos; la tercera la largueza en los dones; la cuarta la persuasi\u00f3n en las palabras; la quinta, la represi\u00f3n y correcci\u00f3n de los malvados; la sexta, el encumbramiento y exaltaci\u00f3n de los buenos; la s\u00e9ptima, la moderaci\u00f3n de los tributos exigidos al pueblo; y la octava, la equidad en el juicio entre pobres y ricos\u201d. A \u00e9stos pilares a\u00f1adi\u00f3 un \u00faltimo consejo que prefigura ya los futuros catecismos de prudencia que se escribir\u00e1n para uso no s\u00f3lo del rey sino tambi\u00e9n de sus cortesanos: rodearse de buenos asesores que conozcan la ley y no sean venales.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1338\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/868px-Baldassare_Castiglione_by_Raffaello_Sanzio_from_C2RMF_retouched-823x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"823\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/868px-Baldassare_Castiglione_by_Raffaello_Sanzio_from_C2RMF_retouched-823x1024.jpg 823w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/868px-Baldassare_Castiglione_by_Raffaello_Sanzio_from_C2RMF_retouched-241x300.jpg 241w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/868px-Baldassare_Castiglione_by_Raffaello_Sanzio_from_C2RMF_retouched-768x956.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/868px-Baldassare_Castiglione_by_Raffaello_Sanzio_from_C2RMF_retouched.jpg 868w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">Rafael: Baltasar de Castiglione<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En el Renacimiento, Maquiavelo, Guicciardini y tantos otros desacralizaron la pol\u00edtica y crearon un verdadero \u201carte\u201d de prudencia, que miraba no tanto a los fines como a los medios. El famoso florentino consideraba la pol\u00edtica como una ciencia neutral, con sus fines propios, le interesaba como un puro juego y no como medio para un fin. Schopenhauer resumi\u00f3 el nuevo esp\u00edritu cuando dijo que Maquiavelo ense\u00f1aba el arte de la esgrima pero no prejuzgaba si el espadach\u00edn ten\u00eda que salvar a inocentes doncellas o bien asesinar venerables ancianos. La iglesia se apresur\u00f3 a condenar las doctrinas de Maquiavelo e intent\u00f3 contrarrestarlas predicando una prudencia basada en los valores de la religi\u00f3n. Distingui\u00f3 entre la \u201csind\u00e9resis\u201d, o fidelidad al fin del bien com\u00fan, y la prudencia propiamente dicha, que atiende solamente a los medios pero siempre dentro del cumplimiento de valores morales. Hobbes insisti\u00f3 en la distinci\u00f3n de Arist\u00f3teles entre la sabidur\u00eda, que es el resultado de las ciencias especulativas, y la prudencia, que se aplica a la acci\u00f3n pol\u00edtica y social. Kant, por su parte, formul\u00f3 una concepci\u00f3n laica de la prudencia al definirla como \u201cla habilidad de elegir los mejores medios conducentes a la consecuci\u00f3n del bienestar propio\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Baltasar de Castiglione (1478-1529), que fue pr\u00e1cticamente contempor\u00e1neo de Maquiavelo, representa en el Renacimiento la defensa de un arte de la pol\u00edtica inspirado a\u00fan por consideraciones religiosas. Se comprende, pues la parte m\u00e1s importante de su vida activa gir\u00f3 en torno a los estados pontificios y a la diplomacia romana. Castiglione pas\u00f3 sus primeros a\u00f1os al servicio de las t\u00edpicas cortes italianas del Renacimiento. Se educ\u00f3 en el Mil\u00e1n de los Sforza y prest\u00f3 servicio m\u00e1s adelante en las cortes de Mantua y Urbino, peque\u00f1os principados dotados de poderosas burocracias, capaces de proveer a la defensa y promover adem\u00e1s la cultura y las artes. El ducado de Urbino, bajo el gobierno de Federico de Montefeltro contaba con 355 funcionarios y servidores, entre ellos cuarenta y cinco condes, cinco altos secretarios, veintid\u00f3s pajes, diecinueve camareros, etc. Castiglioni lleg\u00f3 a ser uno de los principales consejeros del duque y, tras desarrollar una distinguida actividad como militar, empez\u00f3 pronto a realizar misiones diplom\u00e1ticas, primero en Mil\u00e1n y m\u00e1s tarde en la corte papal, donde fue durante tres a\u00f1os embajador del duque de Urbino. Al caer \u00e9ste, el papa Clemente VII, de la familia Medicis, le nombr\u00f3 en 1524 protonotario apost\u00f3lico y en seguida nuncio pontificio en Espa\u00f1a, donde llevaba el encargo de enderezar las siempre dif\u00edciles relaciones del papado con el imperio del c\u00e9sar Carlos I. Tuvo que pasar momentos dram\u00e1ticos cuando estas relaciones se deterioraron y se desencaden\u00f3 la crisis m\u00e1xima: el saqueo de Roma por tropas imperiales en 1527. Castiglione tuvo que representar al papa en un ambiente de gran hostilidad y polemizar con Alfonso de Vald\u00e9s, el humanista secretario del emperador, que le hab\u00eda dirigido una carta defendiendo en t\u00e9rminos en\u00e9rgicos la actuaci\u00f3n imperial: el<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Di\u00e1logo de las cosas ocurridas en Roma <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">(1527).\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Podemos adivinar los apuros del bravo nuncio en el ambiente pasional de la \u00e9poca, que recuerdan en algo a las circunstancias que pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde rodearon la educaci\u00f3n de la reina Isabel en la corte de la cruel Mar\u00eda, aprendiendo la prudencia sobre la marcha. Consigui\u00f3 la reconciliaci\u00f3n de Carlos con el papado con los acuerdos de Bolonia en 1529, pero no sobrevivi\u00f3 a tantas experiencias, interesantes en exceso. Muri\u00f3 en Toledo a finales de ese a\u00f1o, entre honores y condecoraciones imperiales por su trabajo. Sin duda record\u00f3 durante sus duros a\u00f1os en la corte imperial, la dulzura de sus a\u00f1os en la corte de Urbino, en los que tuvo el tiempo y el buen humor de componer una obra maestra: el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Libro del Cortegiano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Se trata, como su nombre indica, de un catecismo del servidor de los pr\u00edncipes y, como tantos tratados de la \u00e9poca, fue redactado, con acentos muy personales, en forma de di\u00e1logos entre los cortesanos y los miembros de la familia ducal. Revelador de la amplia experiencia del autor como soldado y diplom\u00e1tico, tiene una finalidad esencial, la de educar a quien tenga que servir a su pr\u00edncipe y \u201ccriarle\u201d para que conduzca su una acci\u00f3n pol\u00edtica al amparo de la verdad y la justicia. En estos di\u00e1logos se incluyen abundantes consejos para el pr\u00edncipe, similares a los que daba Catulfo a los sucesores de Carlomagno. Pero adem\u00e1s prescribe detalladamente las habilidades que debe adquirir el aspirante para llegar a ser el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">perfecto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> cortesano, un ideal de excelencia muy caro al individualismo renacentista: moverse con soltura en la corte y poder cumplir su alta misi\u00f3n junto al pr\u00edncipe. Estas habilidades se desgranan en los tres primeros libros: incluyen el ejercicio f\u00edsico y la habilidad discursiva, as\u00ed como la disposici\u00f3n a animar bromas y juegos, incluida la m\u00fasica y otras artes: ha de saber \u201ccantar y ta\u00f1er, pero sin hacer ostentaci\u00f3n de tales gracias\u201d. El libro incluye tambi\u00e9n un amplio desarrollo sobre las virtudes de la \u201cperfecta dama\u201d y sobre el amor plat\u00f3nico.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1339\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/841px-Portrait_of_Niccolo_Machiavelli-797x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"797\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/841px-Portrait_of_Niccolo_Machiavelli-797x1024.jpg 797w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/841px-Portrait_of_Niccolo_Machiavelli-233x300.jpg 233w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/841px-Portrait_of_Niccolo_Machiavelli-768x987.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/841px-Portrait_of_Niccolo_Machiavelli.jpg 841w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">Maquiavelo<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La cuarta parte es la m\u00e1s interesante desde el punto de vista de la prudencia pol\u00edtica. Como hemos visto, incluye una preceptiva dirigida al pr\u00edncipe como preludio a la descripci\u00f3n de la tarea del cortesano como su educador, de la \u201ccrianza de pr\u00edncipes\u201d. El perfecto cortesano de Castiglione, al contrario que el pr\u00edncipe maquiav\u00e9lico, debe lograr un equilibrio entre la obediencia a su amo y su moral personal. Son importantes las apariencias y aconsejable la pr\u00e1ctica de un sabio disimulo en muchas situaciones, combinando el respeto de la norma moral abstracta con la inmediata concreci\u00f3n de lo indicado para cada momento. El cortesano se entrega a una vida refinada, culta, caballeresca y virtuosa y debe cultivar un ideal humano que se basa principalmente en el equilibrio, definido como la huida de los extremos y la b\u00fasqueda del \u201ccentro del c\u00edrculo\u201d. Debe tambi\u00e9n actuar con naturalidad, huir de toda afectaci\u00f3n y observar la temperancia y la modestia. Su misi\u00f3n, en definitiva, consiste, por medio de estas habilidades, en obtener del pr\u00edncipe la confianza necesaria para poder revelarle siempre la verdad. Debe agradarle pero sin lisonja, ser cauto y contenido, hablar con templanza y no cobrar fama de mentiroso, aunque, tal como lo expres\u00f3 Baltasar Graci\u00e1n, debe<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> tener un punto de negociante<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Ahora bien, el perfecto cortesano, en esta concepci\u00f3n anti-maquiav\u00e9lica, debe trazar un l\u00edmite m\u00e1s all\u00e1 del cual debe abandonar el servicio de su se\u00f1or si \u00e9ste, a pesar de sus advertencias y consejos, se inclina por la decisi\u00f3n injusta o arbitraria.\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Hasta nuestros d\u00edas insisten los autores cat\u00f3licos en una concepci\u00f3n de la prudencia marcada por los l\u00edmites de una orientaci\u00f3n moral, distinguiendo con santo Tom\u00e1s de Aquino, entre lo \u201cfactible\u201d en pura consideraci\u00f3n de los hechos y lo \u201cagible\u201d, es decir, aquello que adem\u00e1s de factible es acorde con el bien com\u00fan al que debe dirigirse toda acci\u00f3n pol\u00edtica. Pero la pol\u00edtica es l\u00e1bil y pl\u00e1stica, reconocen, fluida e imprevisible y la prudencia no puede ignorar estas imposiciones de la realidad. Tanto el que manda como el que aconseja, por lo tanto, deben actuar seg\u00fan ciertas normas de prudencia, que nunca podr\u00e1n satisfacer con total seguridad, dado lo imprevisible de las circunstancias, pero que ayudar\u00e1n a acertar dentro de los posible. Leopoldo L\u00f3pez Palacios, un autor espa\u00f1ol de escuela cl\u00e1sica, que predic\u00f3 el \u201cprudentismo\u201d frente al \u201cmaquiavelismo\u201d, desarroll\u00f3 con gran detalle las virtudes de la prudencia: memoria e intuici\u00f3n; docilidad al magisterio; solercia o agilidad mental; raz\u00f3n decisoria; providencia; circunspecci\u00f3n; y finalmente, cautela. De todas ellas, tres llaman especialmente la atenci\u00f3n. La<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> memoria <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">en primer lugar aconseja que las decisiones sean adoptadas teniendo en cuenta la experiencia del pasado, es decir, conociendo la historia para poder argumentar sobre el futuro. El verdadero cortesano, al igual que el pr\u00edncipe, no debe ser<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> mens moment\u00e1nea<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, sino que debe conocer las consecuencias que han tenido en el pasado decisiones similares a las que se enfrenta en el presente. \u00cdntimamente relacionada est\u00e1 la<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> docilidad: <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">significa que el que ha de tomar la decisi\u00f3n tiene que tener en cuenta el parecer de quienes le asesoran para poder decidir con perfecto conocimiento de causa, aunque sea para rechazar el consejo recibido: \u201cno te apoyes en tu prudencia\u201d, dice la Biblia (Prov. III, 5). En fin, la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">circunspecci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> (del lat\u00edn\u00a0 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">circum-spicere<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, es decir, mirar alrededor) es la traducci\u00f3n pr\u00e1ctica del lema de la reina Isabel <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Taceo et video<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">: aconseja tener en cuenta las circunstancias y no decidir hasta que que todas hayan sido\u00a0 consideradas. Como a pesar de todas estas precauciones, la imprevisibilidad de la vida nos aboca a decisiones equivocadas, el que decide y el que aconseja deben tener claro cuales son las fronteras de sus respectivas obligaciones. El que manda ha de asumir la responsabilidad de decidir aunque sea en contra del parecer del consejero; \u00e9ste debe aconsejar con verdad y convicci\u00f3n sin pretender mandar al que manda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">&#8212;&#8211;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\"><span style=\"font-weight: 400\">(CASTIGLIONE, Baltasar de: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El cortesano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Austral, Madrid 1984.&#8211;NETTE, Herbert: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Elizabeth I<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Rohwolt, Hamburg 1982.&#8211;BARCALA MU\u00d1OZ, Andr\u00e9s:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Edad media<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Historia de la teor\u00eda pol\u00edtica I<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">,\u00a0 Fernando Vallesp\u00edn ed.; Alianza Ed. Madrid 1990.&#8211;PALACIOS RODR\u00cfGUEZ, Leopoldo:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Prudencia pol\u00edtica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Ed Rialp. Madrid 1957.&#8211;BARTLETT GIAMATTI, A.: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">A Prince and Her Poet<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; The Yale Review, vol 73, abril 1984; MARTINES, Lauro: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Power and Imagination. City States in Renaissance Italy<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Vintage Books, Nueva York 1980)<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Londres, 1558 George Gower: Isabel I y la armada espa\u00f1ola vencida, ca. 1588 &nbsp; La prudencia no es virtud que atraiga a la juventud, m\u00e1s amante de la verdad y la espontaneidad. Suele comprenderse su necesidad, si no su atractivo, en los a\u00f1os de madurez. Sainte-Beuve empieza su comentario sobre las Reflexiones y m\u00e1ximas &hellip; <a href=\"https:\/\/evolterra.com\/?p=1336\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl aprendizaje de la prudencia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[435],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1336"}],"collection":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1336"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1336\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1340,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1336\/revisions\/1340"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1336"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1336"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1336"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}