{"id":1330,"date":"2023-12-26T18:42:01","date_gmt":"2023-12-26T18:42:01","guid":{"rendered":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1330"},"modified":"2023-12-26T18:42:01","modified_gmt":"2023-12-26T18:42:01","slug":"la-confesion-como-genero-literario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1330","title":{"rendered":"La confesi\u00f3n como g\u00e9nero literario"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Hipona, 398<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1331\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/904px-Allan_Ramsay_003-857x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"1004\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/904px-Allan_Ramsay_003-857x1024.jpg 857w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/904px-Allan_Ramsay_003-251x300.jpg 251w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/904px-Allan_Ramsay_003-768x918.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/904px-Allan_Ramsay_003.jpg 904w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">Allan Ramsay (1713-1784): Jean Jacques Rousseau<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La confesi\u00f3n es un sacramento de la iglesia cat\u00f3lica y tambi\u00e9n un g\u00e9nero literario. Ambas cosas est\u00e1n bastante relacionadas, aunque pueda parecer sorprendente. Hist\u00f3ricamente, porque el g\u00e9nero fu\u00e9 inaugurado, con escasos antecedentes, por el obispo de Hipona, san Agust\u00edn. Materialmente porque ambos parten de una expresi\u00f3n o desahogo psicol\u00f3gico. La confesi\u00f3n como la conocemos, una conversaci\u00f3n privada con un oficiante en la que un fiel le relata sus pecados y recibe la absoluci\u00f3n previo arrepentimiento y promesa de cumplir cierta penitencia, no existi\u00f3 antes aproximadamente del a\u00f1o 800. Los evangelios mencionan solamente un poder gen\u00e9rico de Dios de perdonar los pecados (Juan 20.23) y es s\u00f3lo en la ep\u00edstola de Santiago (5.16) donde se aconseja a los fieles: \u201cconfesad mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros para que sean curados\u201d. La confesi\u00f3n fue originalmente, pues, una pr\u00e1ctica comunitaria. El bautismo perdonaba el pecado original y esta remisi\u00f3n se consider\u00f3 suficiente. M\u00e1s tarde, la iglesia introdujo la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">confesi\u00f3n penitencial<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, un acto posterior a modo de segundo bautizo en el que\u00a0 los fieles eran redimidos de los pecados de toda una vida, normalmente <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">in articulo mortis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. La absoluci\u00f3n s\u00f3lo se obten\u00eda despu\u00e9s de cumplir la penitencia, lo que a veces supon\u00eda\u00a0 largos a\u00f1os de ayuno. La influencia de la iglesia celta, que se desarroll\u00f3 aisladamente en las islas brit\u00e1nicas en la alta Edad Media, dio nacimiento a la confesi\u00f3n particular. Fu\u00e9 mal vista en principio por la iglesia de Roma, como lo prueba el hecho de que el III concilio de Toledo celebrado en el a\u00f1o 589 condenara esta pr\u00e1ctica. Pero se fue generalizando y el concilio de Letr\u00e1n la acept\u00f3 en 1215 en su canon 21, aunque limitada a una \u00fanica confesi\u00f3n anual. Las \u00f3rdenes mendicantes redactaron entonces, para uso de los monjes, minuciosos c\u00f3digos de los pecados y sus penas, una aut\u00e9ntica<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> penitencia tarifada<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, como se la llamaba en tiempos, que convirti\u00f3 el sacramento en un acto cuasi-judicial. Y luego se inventaron diferentes subterfugios para evitar penitencias demasiado onerosas: los guerreros feudales, ante la duda de si pecaban por matar en batalla, consiguieron que fueran los monjes quienes cumplieran sus penitencias. Y m\u00e1s tarde se pudieron evitar los sufrimientos del purgartorio previo pago de una cantidad de dinero: comprando una \u201cbula de indulgencia\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">As\u00ed pues, cuando San Agust\u00edn, pocos a\u00f1os antes nombrado obispo de Hipona (Annaba en la actual Argelia) escribi\u00f3 entre 395 y 398 sus <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Treinta libros de Confesiones<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, como inicialmente se llam\u00f3 su famosa obra, la confesi\u00f3n como sacramento no exist\u00eda a\u00fan. Por eso es tan llamativo que este libro extraordinario pudiera surgir de la nada. Los cl\u00e1sicos eran contrarios a esta clase de literatura y en la antig\u00fcedad s\u00f3lo el libro de Job puede considerarse un antecedente: las almas grandes, reiter\u00f3 siglos m\u00e1s tarde el marqu\u00e9s de Vauvenargues, no deben nunca hablar de s\u00ed mismas ni para humillarse ni para ensalzarse. Y sin embargo Agust\u00edn, un obispo de origen africano, que no hac\u00eda muchos a\u00f1os se hab\u00eda convertido al cristianismo, regal\u00f3 a sus fieles y a la posteridad un impactante <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">ex-abrupto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, el relato minucioso de una juventud plagada de pecados grandes y peque\u00f1os y del proceso espiritual de su conversi\u00f3n. La exposici\u00f3n de los hechos y sobre todo la l\u00facida descripci\u00f3n de las emociones y sentimientos vividos hacen de esta obra una cumbre de la literatura, con independencia de su valor espiritual, que es probablemente el que Agust\u00edn ten\u00eda como principal objetivo. Pronto surgieron los seguidores de este g\u00e9nero de catequesis basada en el relato de la evoluci\u00f3n del alma hacia la iluminaci\u00f3n: san Patricio, el patriarca irland\u00e9s, el ingl\u00e9s Bunyan, Santa Teresa entre nosotros<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Montaigne en cierto modo tambi\u00e9n verti\u00f3 en sus <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Ensayos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> numerosos elementos fragmentarios de una sincera confesi\u00f3n. Y lo mismo hizo Benvenuto Cellini, el artista del Renacimiento en su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Vita<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Pero el objetivo que ambos persegu\u00edan no estaba dirigido a la \u201csalvaci\u00f3n de las almas\u201d, y ello les hace m\u00e1s bien precursores lejanos de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Las confesiones<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> de Jean Jacques Rousseau. El de Rousseau es un libro no menos valioso como obra literaria de estilo fluido y expresivo que el de san Agust\u00edn, pero se sit\u00faa en las ant\u00edpodas en cuanto a su finalidad. Describe tambi\u00e9n m\u00faltiples pecados, se expone en toda la crudeza de su naturaleza demasiado humana pero sin la intenci\u00f3n de convertir a nadie, m\u00e1s bien lo contrario, pues se trata de un producto t\u00edpico del individualismo humanista y secular. No es una confesi\u00f3n ante Dios sino ante los hombres, el testimonio de una vida de aventuras en episodios a los que no une un hilo cronol\u00f3gico tan claro como el de san Agust\u00edn, pero que en conjunto quieren presentar sobre todo el an\u00e1lisis de una esencia personal. Rousseau tuvo m\u00e1s continuadores que san Agust\u00edn, de hecho puede decirse que inaugur\u00f3 toda una \u00e9poca de confesiones, un nuevo g\u00e9nero literario de gran \u00e9xito en el romanticismo. \u00bfTienen algo en com\u00fan, aparte de la riqueza del estilo, las confesiones de dos personajes tan distantes y las de sus m\u00faltiples seguidores distantes, y las de sus m\u00faltiples seguidores?<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1332\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/SantAgostino_dIppona-766x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"766\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/SantAgostino_dIppona-766x1024.jpg 766w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/SantAgostino_dIppona-224x300.jpg 224w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/SantAgostino_dIppona-768x1027.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/SantAgostino_dIppona.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">San Agust\u00edn de Hipona<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Las confesiones suelen escribirlas personajes p\u00fablicos y famosos que quieren dar testimonio de la parte privada, menos conocida, de sus vidas, normalmente para justificar algunos hechos de su trayectoria. Ahora bien, no siempre hay que fiarse de la motivaci\u00f3n declarada por el que se confiesa en un libro\u00a0 autobiogr\u00e1fico. M\u00e1s all\u00e1 de la justificaci\u00f3n expresa, muchas veces no saben los propios autores cuales son los motivos profundos de su decisi\u00f3n de confesarse. A san Agust\u00edn no se le puede negar su intenci\u00f3n apolog\u00e9tica, la salvaci\u00f3n de las almas y a la vez la refutaci\u00f3n de las herej\u00edas que proliferaban en los primeros tiempos del cristianismo. Pero queda siempre la sospecha, pues entra en considerable detalle para describir unos pecados que objetivamente y con la distancia no dejan de parecernos triviales, el robo de unas peras o la admisi\u00f3n de su escaso talento para la castidad. Escribi\u00f3 sus <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Confesiones <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">poco despu\u00e9s de ser elevado al episcopado, y posiblemente con el objetivo de salir al paso de las cr\u00edticas que ello ocasion\u00f3,\u00a0 pues se trataba de un converso reciente y notorio que coquete\u00f3 en su juventud con el manique\u00edsmo, una herej\u00eda condenada en\u00e9rgicamente por la iglesia por su clara reminiscencia con la religi\u00f3n de Zoroastro y otras filosof\u00edas orientales.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Rousseau tuvo tambi\u00e9n una vida agitada y una gran fama debida a sus obras te\u00f3ricas sobre la bondad original del hombre en la naturaleza antes de ser corrompido por la cultura, y su teor\u00eda del gobierno basado en un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">contrato social<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. La finalidd declarada del autor aparece en el pr\u00f3logo de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Las Confesiones<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">: hacer \u201cel \u00fanico retrato de un hombre, pintado exactamente seg\u00fan la naturaleza y en toda su verdad que existe y que probablemente existir\u00e1 jam\u00e1s\u201d. Pureza de intenci\u00f3n que se ve contradicha por el evidente af\u00e1n de defenderse de sus cr\u00edticos y enemigos, que aparece claramente en la segunda parte del libro.Si presenta sus pecados es para desafiar a los que lo acusaban de predicar la responsabilidad social despu\u00e9s de haber abandonado a sus hijos en un hospicio. Y es que los m\u00f3viles declarados sufren con frecuencia la interferencia inconsciente de la vanidad, no menos que del af\u00e1n de venganza. Pascal reprochaba a Montaigne haber querido retratar su persona a trav\u00e9s de ensayos acus\u00e1ndole de ceder al m\u00f3vil del amor propio, lo que luego hemos llamado narcisismo. El mismo Rousseau lo reconoc\u00eda: \u201cSe muy bien que el lector no tiene necesidad (de saber) todo esto; pero yo tengo necesidad de dec\u00edrselo\u201d.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1333\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Portrait_of_Michel_de_Montaigne_circa_unknown-750x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"750\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Portrait_of_Michel_de_Montaigne_circa_unknown-750x1024.jpg 750w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Portrait_of_Michel_de_Montaigne_circa_unknown-220x300.jpg 220w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Portrait_of_Michel_de_Montaigne_circa_unknown-768x1048.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Portrait_of_Michel_de_Montaigne_circa_unknown-1126x1536.jpg 1126w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Portrait_of_Michel_de_Montaigne_circa_unknown.jpg 1168w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><br \/>\n<span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">Michel de Montaigne<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">As\u00ed pues, no siempre ten\u00edan las confesiones un motivo \u201cedificante\u201d, ya sea religioso o laico. A veces eran publicadas por personajes poco conocidos que no ten\u00edan como intenci\u00f3n \u201cedificar\u201d a nadie. As\u00ed el famoso libertino veneciano Giacomo Casanova public\u00f3 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">La historia de mi vida <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">(1790) simplemente para lograr, exponiendo sus 132 aventuras amorosas, una notoriedad que no hab\u00eda conseguido como autor de mediocres ensayos. Otros, como Benjamin Franklin escribieron con objetivos did\u00e1cticos o pol\u00edticos, para dejar constancia de acontecimientos hist\u00f3ricos en los que participaron y de los que s\u00f3lo ellos pudieron dar testimonio. En estos casos, no obstante, estamos lejos del g\u00e9nero de las confesiones, que requiere un elemento de exposici\u00f3n de vivencias y pecados puramente personales. As\u00ed pues, ciertos rasgos\u00a0 separan claramente al g\u00e9nero de las confesiones de otros modelos de relato de la propia vida que gen\u00e9ricamente se encuadran dentro de la categor\u00eda de la autobiograf\u00eda: las memorias, los simples testimonios de hechos hist\u00f3ricos. Sin embargo, es inevitable pensar si no ser\u00e1 cierto que toda escritura creativa es en alguna medida confesi\u00f3n. De manera indirecta el novelista y el poeta vierten en sus obras una parte de s\u00ed mismos derivada de su propia experiencia, en cierto modo se confiesan aunque lo oculten o no sean conscientes de ello. Y lo mismo puede decirse de los g\u00e9neros literarios m\u00e1s aparentemente as\u00e9pticos, como el ensay\u00edstico. Hay en \u00e9l un elemento de confesi\u00f3n que radica especialmente en la selecci\u00f3n de los temas tratados, que ser\u00e1 siempre indicativa de una vivencia personal. \u00bfPor qu\u00e9 esos y no otros? El caso de Montaigne es el m\u00e1s claro: \u00e9l no habla de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">confesiones<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> pero muchos de sus ensayos confiesan algo, acontecimiento o emoci\u00f3n, a trav\u00e9s de personas interpuestas. Adem\u00e1s, no es imposible que exista una confesi\u00f3n soterrada en las alusiones personales que inconsciente o conscientemente deslizan los autores a\u00fan cuando est\u00e1n tratando los temas m\u00e1s anodinos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Mar\u00eda Zambrano estudi\u00f3 desde el punto de vista filos\u00f3fico la emergencia del g\u00e9nero de las confesiones y centr\u00f3 el foco en la novedad de san Agust\u00edn, protagonista de una vida agitada en una \u00e9poca convulsa social y religiosamente. Ve su obra como el remedio a la situaci\u00f3n de la persona en la que la confusi\u00f3n, el sentirse \u201ca medias\u201d en la b\u00fasqueda de la verdad, se hace insoportable, desesperada. La confesi\u00f3n le permite redescubrir una verdad que estaba ah\u00ed oculta, es una revelaci\u00f3n. En san Agust\u00edn el alma aparece como atrincherada en una fortaleza de la que la realidad quiere hacerla salir: \u201cTus palabras, Se\u00f1or, se hab\u00edan adherido a mis entra\u00f1as y por todas partes me ve\u00eda cercado de T\u00ed\u201d. La confesi\u00f3n es la soluci\u00f3n, aunque incluso se omita el relato de las culpas, pues basta con la voluntad de salir de la confusi\u00f3n y entregarse a la realidad. R. M. Rilke lo expres\u00f3 as\u00ed en un poema de su<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Libro de horas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Dios cercano,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> s<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">\u00f3lo una fina pantalla nos separa&#8230; una palabra tuya o m\u00eda y se disolver\u00e1 sin ruido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. En la confesi\u00f3n laica de Rousseau vemos tambi\u00e9n este intento de descubrir la realidad a trav\u00e9s de cierta exageraci\u00f3n con la que se defiende de sus muchos enemigos. Pues una paranoia como la que revela el autor franc\u00e9s est\u00e1 siempre basada en una verdad latente, no es una percepci\u00f3n err\u00f3nea de la realidad, solamente exacerbada.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Este trasfondo profundo de la confesi\u00f3n como b\u00fasqueda de un \u201cpara\u00edso perdido\u201d explica su atractivo para toda clase de lectores. Es el g\u00e9nero literario en el que se establece la m\u00e1s perfecta complicidad entre el autor y el lector. Es comprensible, sin duda, una cierta morbosidad de los lectores de confesiones al leer detalles de los pecados ajenos.Tenemos incluso la esperanza de que nos disculpen de los propios y tambi\u00e9n de comprobar que las desgracias ajenas hacen que las nuestras resulten nimias. Algunos autores de confesiones se preguntan con Chateaubriand: \u00bfAparte de m\u00ed, a quien podr\u00edan interesar los detalles de mi vida?. Y sin embargo son precisamente los detalles los que nos atraen y nos conectan con el relato siempre que est\u00e9 hecho con sinceridad de emoci\u00f3n, pues entonces nada de lo que nos cuenten va a parecernos ajeno: todos tenemos recuerdos an\u00e1logos. M\u00e1s all\u00e1 de los pormenores, la confesi\u00f3n conecta al lector con la fuente profunda de la liberaci\u00f3n que produce en el autor, es \u201dejecutiva\u201d, en expresi\u00f3n de Zambrano: \u201cal ser le\u00edda obliga al lector a verificarla, le obliga a leer dentro de s\u00ed mismo\u2026a hacer la misma acci\u00f3n que ha hecho el que se confiesa: ponernos como \u00e9l a la luz\u201d. Georges May lo resumi\u00f3 bellamente: \u201cInclinados sobre la espalda de Narciso, vemos nuestro rostro y no el suyo reflejado en las aguas de la fuente\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">&#8212;&#8211;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">(SAN AGUST\u00cdN: Las confesiones; B.A.C., Madrid 1963.&#8211;ROUSSEAU, Jean-Jacques: Les confessions; Folio classique, par\u00eds 1959.&#8211;ZAMBRANO, Mar\u00eda: La confesion:g\u00e9nero literario; Ed Siruela, Madrid 2004.&#8211;MAY, Georges: La autobiograf\u00eda; Fondo de cultura econ\u00f3mica, M\u00e9xico 1982.&#8211;MacCULLOCH, Diarmaid: A History of Christianity; Penguin Books, Londres 2010.&#8211;WIKIPEDIA: Sacramento de la penitencia, 2018)<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Hipona, 398 Allan Ramsay (1713-1784): Jean Jacques Rousseau &nbsp; La confesi\u00f3n es un sacramento de la iglesia cat\u00f3lica y tambi\u00e9n un g\u00e9nero literario. 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