{"id":1317,"date":"2023-12-26T17:39:44","date_gmt":"2023-12-26T17:39:44","guid":{"rendered":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1317"},"modified":"2023-12-26T17:39:44","modified_gmt":"2023-12-26T17:39:44","slug":"esclavos-del-mar-negro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1317","title":{"rendered":"Esclavos del Mar Negro"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Estambul, 1453<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1318\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1787px-Hagia_Sophia_228968325-1024x619.jpeg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"508\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1787px-Hagia_Sophia_228968325-1024x619.jpeg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1787px-Hagia_Sophia_228968325-300x181.jpeg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1787px-Hagia_Sophia_228968325-768x464.jpeg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1787px-Hagia_Sophia_228968325-1536x928.jpeg 1536w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1787px-Hagia_Sophia_228968325-1200x725.jpeg 1200w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1787px-Hagia_Sophia_228968325.jpeg 1787w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt\">Estambul, Hagia Sof\u00eda<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Muchos a\u00f1os antes de que el imperio otomano acabara con el bizantino, la ciudad de Constantinopla se hab\u00eda convertido, seg\u00fan frase que hizo \u00e9poca, en \u201cuna isla bizantina en un mar otomano\u201d. Parec\u00eda inexpugnable: rodeada de impresionantes murallas y protegida por el mar, resisti\u00f3 varios asedios, siete desde 1390 hasta el definitivo en 1453. Su importancia comercial no hab\u00eda disminuido y segu\u00eda siendo una encrucijada estrat\u00e9gica entre el Mar Negro al norte y el Mediterr\u00e1neo al sur, entre Europa y Asia en el eje este-oeste. Para los otomanos, su conquista ten\u00eda adem\u00e1s un valor simb\u00f3lico, pues el sult\u00e1n Mehmet II ambicionaba convertirse en el sucesor del imperio romano. Un nuevo fracaso en el asalto, sin embargo, hubiera sido demasiado humillante para los turcos y muchos lo desaconsejaron, empezando por el influyente visir Halil Pasha. Mehmet lleg\u00f3 al sultanato en 1444 cuando s\u00f3lo ten\u00eda 13 a\u00f1os. Tan pronto como pudo acceder al poder efectivo nadie pudo disuadirlo de alcanzar la m\u00e1xima gloria apoder\u00e1ndose de la gran capital bizantina. Y tom\u00f3 una decisi\u00f3n estrat\u00e9gica trascendental: asfixiar a la ciudad desde el norte, romper sus suministros desde el Mar Negro. Su abuelo el sult\u00e1n Beyazit I hab\u00eda hecho construir un castillo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">(Anadolu Hisari) <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">en la parte asi\u00e1tica del B\u00f3sforo. Lo hizo con el acuerdo del emperador de Bizancio y escogi\u00f3 astutamente el punto m\u00e1s estrecho del R\u00edo. Mehmet decidi\u00f3 completar la maniobra y construy\u00f3 otro castillo enfrente, en la parte europea que llamaban romana <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">(Rumeli Hisari)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Lo hizo arrasando pueblos e iglesias cristianas para conseguir materiales de construcci\u00f3n y sin atender a las protestas del emperador, a cuyos embajadores pas\u00f3 a cuchillo cuando insistieron m\u00e1s de lo tolerable para el joven sult\u00e1n. El castillo estuvo terminado en un tiempo r\u00e9cord en agosto de 1452 , tras cuatro meses de trabajos intensivos. Desde \u00e9l, los otomanos se atribuyeron el derecho de hundir cualquier nav\u00edo que se acercara a Constantinopla y no se detuviera o se negara a pagar una onerosa tasa.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1320\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1440px-Crimea_Laspi_Sunset-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"630\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1440px-Crimea_Laspi_Sunset-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1440px-Crimea_Laspi_Sunset-300x225.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1440px-Crimea_Laspi_Sunset-768x576.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1440px-Crimea_Laspi_Sunset-1200x900.jpg 1200w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1440px-Crimea_Laspi_Sunset.jpg 1440w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><span style=\"font-size: 10pt\">Puesta del sol en el Mar Negro<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El 26 de noviembre del mismo a\u00f1o un capit\u00e1n veneciano llamado Antonio Rizzo quiso correr el riesgo de burlar la vigilancia otomana y pag\u00f3 el atrevimiento con su vida y la de toda su tripulaci\u00f3n. La noticia lleg\u00f3 a Venecia y puso en alerta a toda Europa: Mehmet iba en serio y el ataque a la capital bizantina era inminente. Desde el oeste fue concentrando frente a las murallas construidas por el emperador Teodosio II un enorme ej\u00e9rcito dotado de toda clase de armas. Un ingeniero h\u00fangaro llamado Urban hab\u00eda construido por encargo del sult\u00e1n un ca\u00f1\u00f3n de una potencia nunca vista, capaz de proyectar a gran distancia enormes bolas de granito. El 1 de abril de 1543 comenz\u00f3 el asedio con bombardeos constantes y masivos. La ciudad, muy poco poblada y con escasos medios defensivos, resisti\u00f3 milagrosamente durante semanas de angustia hasta que las bombas abrieron brecha en la muralla. Mientras tanto, la armada otomana hab\u00eda intentado penetrar en el estrecho golfo llamado Cuerno de Oro, cuya entrada estaba protegida por una gruesa cadena sobre barcazas y defendido por la marina imperial. Tras varias derrotas de su flota en la cercan\u00edas de la ciudad, los otomanos tomaron una decisi\u00f3n no menos sorprendente que la audaz iniciativa de construir el castillo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Rumeli Hisari<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">: trasladaron setenta nav\u00edos de varias clases desde el B\u00f3sforo hasta el Cuerno de Oro por tierra, remontando una empinada colina, aproximadamente por donde hoy se encuentra la plaza Taksim. La suerte de la ciudad estuvo echada cuando se vio cercada por tierra y mar por fuerzas muy superiores. Sucumbi\u00f3 en 29 de mayo de 1453 y fue ocupada y saqueada por los otomanos. El \u00faltimo emperador romano-bizantino, Constantino IX, muri\u00f3 en la refriega final.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Los hechos de esta terrible batalla sin cuartel son suficientemente conocidos: los relataron testimonios de participantes tanto turcos como europeos, los venecianos y genoveses que presenciaron el asedio desde la ciudad de Pera, en la orilla norte del Cuerno de Oro. Los ha resumido con gran detalle y dramatismo el historiador ingl\u00e9s Steven Runciman en un libro cl\u00e1sico. En \u00e9l relata tambi\u00e9n las dudas que tuvieron las potencias europeas cuando se acercaba el asalto final a Constantinopla. Estaban empobrecidas Francia y Gran Breta\u00f1a por su guerra de cien a\u00f1os, y concentrada Castilla en rematar la Reconquista en el reino de Granada. Venecia era la m\u00e1s interesada en mantener el comercio de Levante, pero quer\u00eda cobrar la deuda que le deb\u00eda el imperio bizantino y se resist\u00eda a ayudar. Ni siquiera la Santa Sede fue capaz de conseguir que la rep\u00fablica se prestara a enviar a tiempo refuerzos a la capital asediada. Las p\u00e9simas relaciones del patriarcado ortodoxo con Roma por raz\u00f3n de su cisma religioso no ayudaron a excitar el inter\u00e9s de las potencias cat\u00f3licas por defender la capital de la iglesia disidente. A todo ello se a\u00f1ad\u00eda la incredulidad de todos: no cre\u00edan posible que la ciudad fuera vulnerable a un asalto tras haber visto c\u00f3mo hab\u00eda resistido secularmente cualquier intento de conquista. De este modo, el imperio se qued\u00f3 solo en el momento final. Occidente, por lo dem\u00e1s, hab\u00eda perdido inter\u00e9s en una Constantinopla rodeada por los turcos, que llevaban siglos convertidos desde su capital en Edirne (Adrian\u00f3polis) en el verdadero poder regional.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Para los comerciantes venecianos y genoveses, sin embargo, las consecuencias de la ca\u00edda de Constantinopla amenazaban con la cat\u00e1strofe desde el punto de vista de sus intereses econ\u00f3micos. Ambos comerciaban por igual con europeos y otomanos y manten\u00edan relaciones muy cordiales con el sult\u00e1n, hasta el punto de que los genoveses de Pera prometieron mantenerse neutrales en la batalla final por Constantinopla y adem\u00e1s lo cumplieron. Para ellos el mayor riesgo consist\u00eda en la interrupci\u00f3n del tr\u00e1fico mar\u00edtimo desde el Mar Negro. Genoveses y venecianos hab\u00edan aprovechado un momento hist\u00f3rico favorable para instalar pr\u00f3speras colonias comerciales en Crimea y en el mar de Azov. La infame cuarta cruzada, financiada en gran parte por Venecia, expuls\u00f3 a los griegos de Constantinopla desde el 1204 al 1261 y abri\u00f3 el B\u00f3sforo al comercio de los nav\u00edos italianos. Ello permiti\u00f3 a los genoveses instalar sus colonias en Caffa y en otras ciudades en la costa de Crimea y a los venecianos en Tana, en la desembocadura del r\u00edo Don. Su mercanc\u00eda era variada: inclu\u00eda caviar, pieles y, sobre todo, esclavos. La trata de esclavos, blancos y paganos, llegados de las estepas asi\u00e1ticas y desde la regi\u00f3n de Karelia en la actual Finlandia hab\u00eda existido desde la antig\u00fcedad romana. Conoci\u00f3 una resurrecci\u00f3n con el imperio t\u00e1rtaro aliado a los comerciantes italianos y lleg\u00f3 a su m\u00e1ximo esplendor en el siglo catorce gracias a la peste negra que desde el 1347 invadi\u00f3 a Europa tra\u00edda por las caravanas de la ruta de la seda: produjo por doquier una gran mortandad, casi un tercio de la poblaci\u00f3n. La escasez de mano de obra dio nueva vida al mercado de esclavos de raza eslava (de ah\u00ed su nombre) y cre\u00f3 las enormes fortunas que permitieron el esplendor de templos e iglesias de la Venecia dorada.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">1453 signific\u00f3 el principio del fin de todo eso. Una vez asentado en Constantinopla, que los turcos empezaron a llamar Estambul, Mehmet ii el conquistador quiso consolidar su dominio.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1319\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/800px-Gentile_Bellini_003-759x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"759\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/800px-Gentile_Bellini_003-759x1024.jpg 759w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/800px-Gentile_Bellini_003-222x300.jpg 222w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/800px-Gentile_Bellini_003-768x1036.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/800px-Gentile_Bellini_003.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Gentile Bellini: Mehmet II<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">sobre los pocos restos que quedaban del imperio bizantino. Empez\u00f3 por conquistar el imperio de Trabzon, en la orilla sur del Mar Negro y para 1475 hab\u00eda terminado con las colonias latinas en las ciudades de Crimea y sus alrededores. Los genoveses quisieron evitar la debacle \u201cexternalizando\u201d las colonias comerciales a una empresa, la compa\u00f1\u00eda del Consejo de San Jorge, que pronto fracas\u00f3 ante el embate de los turcos. El kanato t\u00e1rtaro de Crimea, vasallo del imperio otomano, se hizo cargo entonces del comercio de esclavos, que entonces se destinaron sobre todo a sus posesiones en el Oriente Medio. Aunque lejanas a las cifras de lo que fue m\u00e1s tarde el comercio de esclavos africanos en el Atl\u00e1ntico, el tr\u00e1fico desde el Mar Negro fue considerable. Casi un 80 por ciento de los ingresos de Tana proced\u00edan del comercio de esclavos y Caffa suministraba anualmente una media de 1500 esclavos en el siglo XIV. Desde el conjunto de las colonias del Mar Negro se estima que\u00a0 entre 1200 y 1760 fueron exportados m\u00e1s de seis millones de esclavos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La irrupci\u00f3n otomana, por tanto, no detuvo el tr\u00e1fico sino que lo desvi\u00f3 al Oriente edio y a los dominios turcos en el Mediterr\u00e1neo. La propia Constantinopla continu\u00f3 recibiendo abundantes esclavos cristianos, algunos de los cuales lograron con el tiempo posiciones de importancia. No hay que olvidar que los jen\u00edzaros, la formidable fuerza armada que protagoniz\u00f3 la expansi\u00f3n del imperio, fueron reclutados originalmente por el sult\u00e1n Murad I cuando lanz\u00f3 la primera ofensiva otomana sobre Europa en el 1360. Eran capturados como esclavos entre j\u00f3venes cristianos de los Balcanes, elegidos entre los m\u00e1s h\u00e1biles para las armas. Convertidos al islam, les adiestraban como guardianes fan\u00e1ticamente fieles al emperador. Solo en el siglo diecinueve pudo el imperio otomano librarse de esa fuerza que lleg\u00f3 a poner y quitar sultanes y se convirti\u00f3 en un estado dentro del estado. El harem del sult\u00e1n tambi\u00e9n se nutri\u00f3 de esclavas blancas que llegaron a alcanzar gran poder. Solim\u00e1n, el sult\u00e1n que nosotros llamamos el Magn\u00edfico (y los turcos el Legislador por su importante obra de organizaci\u00f3n del imperio) vivi\u00f3 durante muchos a\u00f1os bajo el embrujo de Roxelana, una esclava capturada en la regi\u00f3n de Galitzia que lleg\u00f3 a suplantar a la sultana Valide, la poderosa madre de Solim\u00e1n. A ella le debemos la construcci\u00f3n de una bell\u00edsima mezquita que se puede admirar a\u00fan a la sombra de la gran mezquita de Solim\u00e1n y que lleva el nombre de R\u00fcstem Pach\u00e1, el visir protegido por la favorita.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1321\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/DSC04139_Istanbul_-_Rustem_Pasha_camii_-_Foto_G._DallOrto_26-5-2006-1024x768.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"630\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/DSC04139_Istanbul_-_Rustem_Pasha_camii_-_Foto_G._DallOrto_26-5-2006-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/DSC04139_Istanbul_-_Rustem_Pasha_camii_-_Foto_G._DallOrto_26-5-2006-300x225.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/DSC04139_Istanbul_-_Rustem_Pasha_camii_-_Foto_G._DallOrto_26-5-2006-768x576.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/DSC04139_Istanbul_-_Rustem_Pasha_camii_-_Foto_G._DallOrto_26-5-2006-1200x900.jpg 1200w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/DSC04139_Istanbul_-_Rustem_Pasha_camii_-_Foto_G._DallOrto_26-5-2006.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">De la mezquita de R\u00fcstem Pacha en Estambul<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">A nuestras mentes modernas pueden resultar ex\u00f3ticas todas estas historias de la esclavitud. Extra\u00f1a sobre todo la pertinaz supervivencia de una instituci\u00f3n que parec\u00eda incompatible con la llegada del cristianismo. Esclavos los hubo desde tiempo inmemorial. El fabuloso c\u00f3digo de Hammurabi, promulgado por el sexto rey de Babilonia casi 1800 a\u00f1os antes de Cristo ya impon\u00eda la pena de muerte a todo el que fuera c\u00f3mplice de la fuga de un siervo. Los esclavos construyeron las pir\u00e1mides de Egipto y las calzadas romanas por toda Europa. Ulises se jactaba de tener 50 esclavos en su palacio de \u00cdtaca y en la Atenas de Pericles se calcula que pudo haber hasta 60.000 esclavos. La Roma del siglo segundo contaba con hasta 400.000 para una poblaci\u00f3n de 20.000 ciudadanos (a raz\u00f3n de veinte por cabeza). El derecho romano les asignaba un estatuto civil especial, pues los consideraba cosas, no personas con derechos c\u00edvicos (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">servile caput nullum ius habet)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, con independencia de que el origen de su condici\u00f3n fuera la captura en guerra o la prisi\u00f3n por deudas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Tras el colapso del imperio, todo se derrumb\u00f3, leyes y costumbres; todo menos la instituci\u00f3n de la esclavitud. El estoicismo y el cristianismo intentaron paliar las crueldades derivadas de la condici\u00f3n de los esclavos y San Ambrosio de Mil\u00e1n recordaba en el siglo III que los due\u00f1os tienen obligaciones para con sus esclavos. Hasta muchos siglos m\u00e1s tarde, sin embargo, nadie puso en cuesti\u00f3n la instituci\u00f3n en s\u00ed misma. San Isidoro de Sevilla no ten\u00eda dudas sobre el car\u00e1cter divino del derecho a poseerlos y todav\u00eda los concilios del siglo V prohibieron que los esclavos testificaran en juicio o fueran ordenados sacerdotes. La esclavitud fue regulada minuciosamente en los c\u00f3digos de los reyes visigodos y en Castilla el c\u00f3digo de las Siete partidas de Alfonso X se ocupa minuciosamente del r\u00e9gimen jur\u00eddico aplicable a los esclavos musulmanes (lo mismo que paralelamente hac\u00edan las leyes isl\u00e1micas respecto de los cristianos. El papa P\u00edo II, que rein\u00f3 poco despu\u00e9s de la toma de Constantinopla (desde 1458) conden\u00f3 ef\u00edmeramente la esclavizaci\u00f3n de negros; la de blancos no cristianos no parec\u00eda plantearle mayores problemas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El comercio de esclavos desde el Mar Negro a cargo de los t\u00e1rtaros se prolong\u00f3 hasta que la emperatriz de Rusia Catalina la Grande conquist\u00f3 Crimea en 1783. Los genoveses, desde que fueron expulsados del Mar Negro, ofrecieron sus servicios como financieros y ge\u00f3grafos al Imperio espa\u00f1ol cuando las oportunidades se multiplicaron en 1492 con los descubrimientos en Am\u00e9rica y en Asia. La ocupaci\u00f3n en exclusiva por los otomanos del espacio levantino y m\u00e1s tarde mediterr\u00e1neo oblig\u00f3 a un movimiento pendular de gran alcance hist\u00f3rico que desplaz\u00f3 el centro de gravedad de las rutas comerciales hacia el Atl\u00e1ntico. Ya los portugueses hab\u00edan empezado a importar esclavos desde sus colonias del Oeste africano antes del descubrimiento y los hab\u00edan vendido en Europa cuando empezaron a escasear los nativos de las estepas orientales. El comercio de esclavos desde el Mar Negro fue un precursor de las nuevas rutas, ofreci\u00f3 un modelo de negocio y sobre todo una experiencia de explotaci\u00f3n que result\u00f3 de gran utilidad para la colonizaci\u00f3n del continente americano. El tr\u00e1fico de esclavos continu\u00f3 ininterrumpido hasta bien entrado el siglo XIX. Pero la esclavitud como tal fue m\u00e1s longeva y s\u00f3lo desapareci\u00f3 oficialmente a finales del siglo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">&#8212;&#8211;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\"><span style=\"font-weight: 400\">(RUNCIMAN, Steven: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The fall of Constantinople 1453<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Cambridge Univ. Press 1965.&#8211;CROWLEY, Roger: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Constantinople. The great Siege 1453<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Faber and Faber, Londres 2005.&#8211;ASCHERSON, Neal:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> The Black Sea<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Vintage Books, Londres 2007.&#8211;LORD KINROSS: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The Ottoman Centuries<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Perennial, Nueva York, 2002.&#8211;THOMAS Hugh:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> The Slave Trade<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">.<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> The story of the Atlantic Slave trade 1440-1870<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Simon and Schuster, Nueva York 1997.&#8211;MIQUEL, Joan:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Derecho privado romano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Marcial Pons, Madrid 1992)<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Estambul, 1453 Estambul, Hagia Sof\u00eda &nbsp; Muchos a\u00f1os antes de que el imperio otomano acabara con el bizantino, la ciudad de Constantinopla se hab\u00eda convertido, seg\u00fan frase que hizo \u00e9poca, en \u201cuna isla bizantina en un mar otomano\u201d. Parec\u00eda inexpugnable: rodeada de impresionantes murallas y protegida por el mar, resisti\u00f3 varios asedios, siete desde &hellip; <a href=\"https:\/\/evolterra.com\/?p=1317\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEsclavos del Mar Negro\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[435],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1317"}],"collection":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1317"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1317\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1322,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1317\/revisions\/1322"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1317"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1317"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1317"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}