{"id":1260,"date":"2023-12-26T13:17:45","date_gmt":"2023-12-26T13:17:45","guid":{"rendered":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1260"},"modified":"2023-12-26T13:17:45","modified_gmt":"2023-12-26T13:17:45","slug":"la-blancura-de-la-ballena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1260","title":{"rendered":"La blancura de la ballena"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Nueva York, 1851<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1261\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1624px-Brig_Niagara_full_sail-1024x681.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"559\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1624px-Brig_Niagara_full_sail-1024x681.jpg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1624px-Brig_Niagara_full_sail-300x200.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1624px-Brig_Niagara_full_sail-768x511.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1624px-Brig_Niagara_full_sail-1536x1021.jpg 1536w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1624px-Brig_Niagara_full_sail-1200x798.jpg 1200w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1624px-Brig_Niagara_full_sail.jpg 1624w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><br \/>\n<span style=\"font-weight: 400\"><span style=\"font-size: 10pt\">Un bergant\u00edn como el Pequod<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El libro del profeta Jon\u00e1s cuenta una de las m\u00e1s extra\u00f1as historias de la Biblia. Jon\u00e1s era un profeta de menor cuant\u00eda, tanto que cuando Dios le env\u00eda un mensaje ordenandole viajar a la gran ciudad de N\u00ednive en Asiria para convertir a los pecadores, \u00e9l toma la direcci\u00f3n contraria. Desobedece a Dios y huye hacia el Oeste, se embarca en Jaffa y emprende el viaje a Tarsis, la actual C\u00e1diz, el fin del mundo de entonces, huyendo del mandato divino. Sus compa\u00f1eros de viaje, gentes de diversas religiones, descubren que ha traicionado a su Se\u00f1or y provocado la gran tormenta que los azota. Consiguen que se calme el hurac\u00e1n arrojando a Jon\u00e1s por la borda, de donde deducen que Yahv\u00e9, el dios del jud\u00edo, es el dios verdadero. El atribulado profeta es entonces engullido por un gran pez, en cuyo vientre pasa tres d\u00edas y tres noches, navegando no sabemos por qu\u00e9 mares. Al final el pez lo arroja a una playa desde la que, arrepentido, viaja a N\u00ednive y consigue que sus habitantes hagan penitencia. Dios queda complacido pero no as\u00ed Jon\u00e1s, que no entiende que sean perdonados los pecados a los seguidores de falsas religiones. Esta peque\u00f1a f\u00e1bula no es comparable a las impresionantes revelaciones de los grandes profetas, aunque se aduce como prueba de la magnanimidad de Yahv\u00e9, que permite el arrepentimiento no s\u00f3lo de los jud\u00edos sino tambi\u00e9n de los paganos. No tendr\u00eda mayor trascendencia si no fuera por otra que aparece en el evangelio de san Mateo (12.38). En ella se cuenta que los fariseos pidieron a Jes\u00fas una se\u00f1al para probar que era el mes\u00edas prometido. Jes\u00fas les contesta indignado que no tendr\u00e1n otra se\u00f1al que la de Jon\u00e1s: que as\u00ed\u00a0 como el profeta estuvo tres d\u00edas y tres noches en el vientre de la ballena, \u00e9l resucitar\u00eda a los tres d\u00edas de su crucifixi\u00f3n. Es, seg\u00fan parece, la \u00fanica vez en los evangelios en que Jes\u00fas alude a su condici\u00f3n divina. Dios s\u00f3lo sabe si lo dijo en la realidad o fue un argumento del evangelista para demostrar que Jes\u00fas fue algo m\u00e1s que un profeta, sobre todo m\u00e1s que el pobre Jon\u00e1s, como afirma en este episodio.*<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1262\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/876px-Herman_Melville_by_Joseph_O_Eaton-1-831x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"831\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/876px-Herman_Melville_by_Joseph_O_Eaton-1-831x1024.jpg 831w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/876px-Herman_Melville_by_Joseph_O_Eaton-1-243x300.jpg 243w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/876px-Herman_Melville_by_Joseph_O_Eaton-1-768x947.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/876px-Herman_Melville_by_Joseph_O_Eaton-1.jpg 876w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Joseph Oriel Eaton, 1870: Herman Melville<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La historia de Jon\u00e1s es el tema del serm\u00f3n que pronunci\u00f3 el pastor Mapple a los marineros y familiares reunidos en la capilla de Nueva Bedford, Masachussets. Lo reproduce el noveno cap\u00edtulo de la novela de Herman Melville <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Moby Dick<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, publicada en Nueva York en 1851. El relato es impresionante por su detalle y dramatismo, que supera con mucho el de la sencilla par\u00e1bola b\u00edblica. Ismael, el protagonista y narrador de la novela, ha llegado a la ciudad, cercana a Nantucket, desde donde pretende embarcar en un ballenero en busca de una nueva aventura, pues confiesa que el mar le libra de sus tentaciones de caer en la melancol\u00eda y el suicidio:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> con un arrogante gesto filos\u00f3fico, Cat\u00f3n se arroj\u00f3 sobre su espada; yo, tranquilamente, tomo un barco.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> Entra en la iglesia y recorre sobrecogido con la mirada las l\u00e1pidas de muchos marineros muertos en la mar. Entonces llega el solemne pastor, sube a su p\u00falpito, que imita la proa de un buque, en un estado de trance:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> elev\u00f3 los ojos al cielo y enton\u00f3 una plegaria con tan profunda devoci\u00f3n que parec\u00eda estar de rodillas y rezando en el fondo del mar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. El Pequod es el barco ballenero cuya partida esperan las los arponeros, los marinos y sus familias. Todo hace presagiar una historia tr\u00e1gica similar a la de Jon\u00e1s, que el pastor va refiriendo con detalles realistas y terribles. Parece que tenga en su mente la premonici\u00f3n de que la navegaci\u00f3n del Pequod ser\u00e1 tr\u00e1gica. Y es que conoce la reputaci\u00f3n del capit\u00e1n Ahab, famoso por su odio eterno a Moby Dick, la ballena que ha perseguido por todos los mares y que le arrebat\u00f3 su pierna. La lecci\u00f3n de la historia de Jon\u00e1s es que hay que pregonar la verdad a la cara de la falsedad:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> \u00a1ay de aquel para quien el buen nombre est\u00e1 por encima del bien; ay de aqu\u00e9l que no sea verdadero, aunque pudiera salvarse siendo falso!. Porque el arrepentimiento verdadero no clama por el perd\u00f3n, sino que agradece el castigo.<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Estas terribles palabras de resonancias calvinistas fueron escritas por alguien que hasta entonces hab\u00eda recorrido el mundo y cumplido con trabajos variados, aunque ninguno de importancia. Herman Melville naci\u00f3 en 1819 y tuvo pronto que buscarse la vida como pudo cuando su padre, un comerciante de Nueva York, muri\u00f3 en 1832 tras un largo per\u00edodo viendo c\u00f3mo agonizaba su negocio. El joven Melville se cans\u00f3 de trabajar en una oscura oficina y decidi\u00f3 embarcarse hacia Inglaterra primero (lo relat\u00f3 en su novela<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Redburn<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">) y m\u00e1s tarde como tripulante del ballenero Acushnet. Huyendo de las condiciones de la traves\u00eda, desert\u00f3 con un compa\u00f1ero en las Marquesas y fue hecho prisionero en la isla de Nuku-Hiva. En la novela<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Typee <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">(1846) refiri\u00f3 sus rocambolescas peripecias entre los can\u00edbales de la tribu de ese nombre, tomando prestado de libros anteriores algunos de los episodios m\u00e1s terror\u00edficos. Tambi\u00e9n vivi\u00f3 en Tahit\u00ed despu\u00e9s de escapar de Nuku-Hiva y m\u00e1s tarde se enrol\u00f3 en un buque de guerra, el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">United States<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, donde fue testigo de las duras leyes de la marina norteamericana, como relat\u00f3 en la novela<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> White Jacket<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> (1850). Produjo otros libros de aventuras siempre con el fondo de los mares del sur, ninguno de ellos muy notable como literatura, aunque tuvieron cierto \u00e9xito popular. De vuelta a su pa\u00eds, se cas\u00f3 y se instal\u00f3 en Massachusetts junto a su esposa. All\u00ed cultivaron una granja en Pittsfield durante trece a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Melville hab\u00eda le\u00eddo intensivamente, como se puede comprobar en sus libros y demostr\u00f3 de sobra en los ochenta extractos de la literatura universal referidos a las ballenas que introdujo en el umbral de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Moby Dick<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Tambi\u00e9n hab\u00eda frecuentado en las monta\u00f1as Berkshires a Nathaniel Hawthorne, un autor adicto a los temas profundos y muy poco americano, pues no compart\u00eda el optimismo tan propio de las primeras generaciones de la independencia. Su influencia sobre Melville fue grande, como lo fueron las obras de Shakespeare, cuya huella es f\u00e1cil detectar en la gran obra que por sorpresa produjo en 1851, tras dedicarle poco m\u00e1s de un a\u00f1o de trabajo intensivo. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Moby Dick <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">es uno de los libros m\u00e1s impresionantes de la historia de la literatura: nada igual hab\u00eda sido visto antes, no s\u00f3lo en Norteam\u00e9rica sino en todo el mundo. No es propiamente una novela, sino m\u00e1s bien un libro m\u00e1s de viajes, s\u00f3lo que con un trasfondo filos\u00f3fico y cient\u00edfico de una intensidad extraordinaria. No ha sido posible explicar de una manera convincente las circunstancias que posibilitaron que este escritor discreto y m\u00e1s bien convencional produjera de improviso una \u00fanica obra maestra de la magnitud de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Moby Dick<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Somerset Maugham se embarc\u00f3 en una interpretaci\u00f3n basada en las supuestas tendencias sexualesde Melville y su infelicidad en el matrimonio. Recuerda que hay una extendida opini\u00f3n de que el libro es una alegor\u00eda sobre el bien y del mal, aunque quiz\u00e1 ni siquiera el propio Melville sab\u00eda qu\u00e9 exactamente quer\u00eda simbolizar. La interpretaci\u00f3n de un cierto profesor Mumford invierte el significado usual de la relaci\u00f3n de Ahab con la Ballena, reminiscente del Leviat\u00e1n b\u00edblico: en realidad quien representa al mal es el capit\u00e1n, la ballena blanca se limita a defenderse cuando la atacan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Si Jon\u00e1s acab\u00f3 arrepinti\u00e9ndose tras su cautividad en el vientre de la ballena, Ahab en cambio desaf\u00eda a Dios y a la naturaleza con su enconada carga de odio. El tambi\u00e9n, que reconoce haber cre\u00eddo en varias religiones, sermonea repetidamente a la tripulaci\u00f3n, a la que su energ\u00eda sat\u00e1nica seduce en la interminable y fat\u00eddica persecuci\u00f3n de la terrible ballena. Cuando la tormenta produce los fuegos fatuos que iluminan los tres m\u00e1stiles del Pequod, Ahab se encara con el fuego:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> l\u00edmpido esp\u00edritu de l\u00edmpida llama que en otros tiempos ador\u00e9&#8230;en estos mares y que en el acto sacramental me quemaste de tal modo que a\u00fan llevo la cicatriz. Ahora te conozco&#8230;y s\u00e9<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400\">que para adorarte hay que desafiarte&#8230;M\u00e1s all\u00e1 de ti, oh l\u00edmpido esp\u00edritu, hay algo inextenso, frente a lo cual la eternidad misma s\u00f3lo es tiempo\u2026 <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">Esta sobrecogedora invocaci\u00f3n a un abismo anterior a la creaci\u00f3n del mundo prefigura la tragedia con la que concluye una historia que progresa con un ritmo desbocado hacia el desastre final.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-1263\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Sistine_jonah-1.jpg\" alt=\"\" width=\"483\" height=\"570\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Sistine_jonah-1.jpg 483w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Sistine_jonah-1-254x300.jpg 254w\" sizes=\"(max-width: 483px) 85vw, 483px\" \/><span style=\"font-size: 10pt\">Miguel Angel: Jon\u00e1s en la capilla Sixtina<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Si Jon\u00e1s acab\u00f3 arrepinti\u00e9ndose tras su cautividad en el vientre de la ballena, Ahab en cambio desaf\u00eda a Dios y a la naturaleza con su enconada carga de odio. El tambi\u00e9n, que reconoce haber cre\u00eddo en varias religiones, sermonea repetidamente a la tripulaci\u00f3n, a la que su energ\u00eda sat\u00e1nica seduce en la interminable y fat\u00eddica persecuci\u00f3n de la terrible ballena. Cuando la tormenta produce los fuegos fatuos que iluminan los tres m\u00e1stiles del Pequod, Ahab se encara con el fuego:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> l\u00edmpido esp\u00edritu de l\u00edmpida llama que en otros tiempos ador\u00e9&#8230;en estos mares y que en el acto sacramental me quemaste de tal modo que a\u00fan llevo la cicatriz. Ahora te conozco&#8230;y s\u00e9<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400\">que para adorarte hay que desafiarte&#8230;M\u00e1s all\u00e1 de ti, oh l\u00edmpido esp\u00edritu, hay algo inextenso, frente a lo cual la eternidad misma s\u00f3lo es tiempo\u2026 <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">Esta sobrecogedora invocaci\u00f3n a un abismo anterior a la creaci\u00f3n del mundo prefigura la tragedia con la que concluye una historia que progresa con un ritmo desbocado hacia el desastre final.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">De \u00e9l s\u00f3lo un marinero del Pequod pudo dar testimonio. Ismael, que se salv\u00f3 flotando en el ata\u00fad de su amigo el arponero Peequegg, narra la historia con tanta intensidad que a veces tiene que interrumpirla, como para tomar aliento, con cap\u00edtulos enteros que nos ofrecen toda clase de detalles sobre la ciencia de la cetolog\u00eda (Cap. 32), las medidas del esqueleto de una ballena (Cap. 103), la tecnolog\u00eda de los arponeros y tantas cosas m\u00e1s. Entre ellas destaca su teor\u00eda sobre el terror que le produce<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> La blancura de la ballena<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> (Cap. 42). El blanco, color de la pureza en muchas religiones, puede transmitir tambi\u00e9n el miedo a lo desconocido, a los espacios sin fin, a los hielos de las monta\u00f1as y a las praderas nevadas. \u00bfC\u00f3mo es posible que el s\u00edmbolo de la espiritualidad cristiana pueda ser tambi\u00e9n el s\u00edmbolo de misterios terribles para la humanidad? <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">\u00bfSer\u00e1 acaso que la blancura ensombrece con su vaguedad el vac\u00edo, las despiadadas inmensidades del universo y nos apu\u00f1ala por la espalda con el pensamiento de la nada, cuando contemplamos las albas profundidades de la v\u00eda l\u00e1ctea?<\/span><\/i><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-1264\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/576px-Peck_Moby_Dick.jpg\" alt=\"\" width=\"576\" height=\"720\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/576px-Peck_Moby_Dick.jpg 576w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/576px-Peck_Moby_Dick-240x300.jpg 240w\" sizes=\"(max-width: 576px) 85vw, 576px\" \/><span style=\"font-size: 10pt\">Gregory Peck como Capit\u00e1n Ahab (1956)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Moby Dick es una novela llena de sermones y largas disquisiciones. Toda la literatura inaugural de los Estados Unidos fue oratoria, pues la literatura de un pueblo nuevo, como escribi\u00f3 Daniel Drake en 1834, ha de ser declamatoria. La profundidad podr\u00e1 en su momento moderar su verbosidad, pero de entrada \u201cnuestros escenarios naturales, nuestras instituciones liberales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas, tendr\u00e1n que mantener su car\u00e1cter florido\u201d. Un pueblo en expansi\u00f3n continua como era el norteamericano a principios del siglo XIX necesitaba ser amonestado para impulsar su af\u00e1n de libertad y su ambici\u00f3n de progreso. El p\u00falpito de los puritanos hered\u00f3 de las tradiciones inglesas una oratoria que fue asumida por los l\u00edderes pol\u00edticos; construyeron la rep\u00fablica a base de discursos que se convert\u00edan en libros y circulaban ampliamente en la sociedad. Ralph Waldo Emerson dedic\u00f3 toda una vida a aleccionar a los americanos con largas conferencias que repet\u00eda una y otra vez antes de convertirlas en sus famosos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Ensayos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, una colecci\u00f3n notable de elucubraciones filos\u00f3ficas con un cariz pante\u00edsta que se distanci\u00f3 del protestantismo oficial y naveg\u00f3 entre\u00a0 el gnosticismo, el misticismo y el modelo americano de idealismo que se llam\u00f3 el<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> trascendentalismo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Fund\u00f3 lo que Harold Bloom ha reconocido como una verdadera religi\u00f3n americana, junto con Henry Thoreau, que predicaba la adoraci\u00f3n de la naturaleza en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Walden<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, una finca propiedad precisamente de Emerson cerca de su pueblo en Massachusetts, Concord. La influencia de ambos en Melville fue grande, aunque el autor de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Moby Dick <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">prefer\u00eda considerarse disc\u00edpulo de Hawthorne, a quien dedic\u00f3 su gran novela.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Melville, aunque educado en el calvinismo de su madre de origen holand\u00e9s, pertenec\u00eda a la cultura m\u00e1s liberal de Nueva York, Pensilvania y los otros estados centrales. Se situ\u00f3 al margen del renacimiento cultural de Nueva Inglaterra con una obra \u00fanica, aunque comparte con toda la literatura norteamericana el papel protagonista de la religi\u00f3n. Aunque repudi\u00f3 el calvinismo oficial y atac\u00f3 m\u00e1s o menos directamente los dogmas eclesi\u00e1sticos y la hipocres\u00eda, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Moby Dick <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">explora continuamente los temas caros a esta secta: la depravaci\u00f3n innata en el hombre, el determinismo y la libre voluntad. Su conocimiento de la Biblia era extensivo y las alusiones b\u00edblicas abundan en su gran novela. Con ellas, como ha se\u00f1alado Cristina Arsene-Onu, quer\u00eda poner el \u00e9nfasis de su narraci\u00f3n en temas y personajes con dimensi\u00f3n sobrenatural, sugiriendo la existencia de un mundo m\u00e1s all\u00e1 de lo que perciben los sentidos. Ahab lo afirma dram\u00e1ticamente en uno de sus sermones a la tripulaci\u00f3n que aparece en el cap\u00edtulo 36, reminiscente de Shakespeare hasta en la introducci\u00f3n de indicaciones esc\u00e9nicas: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">entra Ahab; luego todos.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> En \u00e9l, el capit\u00e1n promete un dobl\u00f3n de oro espa\u00f1ol para aqu\u00e9l que aviste a su enemiga la ballena blanca por primera vez y juramenta a los miembros de la tripulaci\u00f3n para que lo secunden en la caza a muerte del monstruo, para que olviden todo otro objetivo, incluido su provecho econ\u00f3mico. Y ante el escepticismo del primer oficial Starbuck, Ahab declara su peculiar filosof\u00eda:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> todos los objetos visibles, amigo, no son sino m\u00e1scaras de cart\u00f3n. Pero en cada acontecimiento, en el acto vivo, en la acci\u00f3n resuelta, algo desconocido pero siempre razonable proyecta sus rasgos tras la m\u00e1scara que no razona. \u00a1Y si el hombre quiere golpear, ha de golpear (a trav\u00e9s de) la m\u00e1scara!**<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0* Alg\u00fan m\u00edstico como el monje trapense Thomas Merton ha se\u00f1alado que la experiencia de Jon\u00e1s se asemeja m\u00e1s que nada a la experiencia de la noche oscura del alma antes de la iluminaci\u00f3n divina.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">** Las versiones al espa\u00f1ol son de Enrique Pezzoni en la edici\u00f3n de Penguin cl\u00e1sicos, megustaleerbboks.com.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">&#8212;&#8211;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">(MELVILLE, Herman:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Moby Dick or The White Whale<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Collins, Londres, 1972.&#8211;BOORSTIN, Daniel: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The Creators<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Random House. Nueva york, 1997.&#8211;ARSENE-ONU, Cristina: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Guilt, Sacrifice and Redemption in Herman Melville\u2019s Moby Dick, Pierre and Billy Budd<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. diacronia.ro, 2009.&#8211;BLOOM, Harold: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Genius<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Warner Books, 2002.&#8211;MERTON, Thomas: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The Sign of Jonas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Image Books. Nueva York, 1956.&#8211;SOMERSET MAUGHAM: Herman <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Melville and Moby Dick<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Ten Novels and their Authors;<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> William Heinemann Ed. Londres, 1954)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Nueva York, 1851 Un bergant\u00edn como el Pequod El libro del profeta Jon\u00e1s cuenta una de las m\u00e1s extra\u00f1as historias de la Biblia. Jon\u00e1s era un profeta de menor cuant\u00eda, tanto que cuando Dios le env\u00eda un mensaje ordenandole viajar a la gran ciudad de N\u00ednive en Asiria para convertir a los pecadores, \u00e9l &hellip; <a href=\"https:\/\/evolterra.com\/?p=1260\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLa blancura de la ballena\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[435],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1260"}],"collection":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1260"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1260\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1265,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1260\/revisions\/1265"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1260"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1260"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1260"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}