{"id":1254,"date":"2023-12-26T12:45:11","date_gmt":"2023-12-26T12:45:11","guid":{"rendered":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1254"},"modified":"2023-12-26T12:45:11","modified_gmt":"2023-12-26T12:45:11","slug":"el-danubio-un-rio-grande-y-sabio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1254","title":{"rendered":"El Danubio, un r\u00edo grande y sabio"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">D\u00fcrnstein (Austria), 1192<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1255\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1620px-Durnstein_NO-1024x683.jpeg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"560\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1620px-Durnstein_NO-1024x683.jpeg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1620px-Durnstein_NO-300x200.jpeg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1620px-Durnstein_NO-768x512.jpeg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1620px-Durnstein_NO-1536x1024.jpeg 1536w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1620px-Durnstein_NO-1200x800.jpeg 1200w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1620px-Durnstein_NO.jpeg 1620w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El Danubio a su paso por D\u00fcrnstein<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Sin duda, Ricardo I Coraz\u00f3n de Le\u00f3n hizo honor al sobrenombre que le dieron por su ardor guerrero y su mal car\u00e1cter. Se lo gan\u00f3 en las interminables luchas que libr\u00f3 contra su padre, el rey Enrique II, y sus hermanos hasta que alcanz\u00f3 en el a\u00f1o 1189 la corona de Inglaterra. En cuanto pudo consolidar su poder, se dispuso a participar en la tercera cruzada, convocada por el papa para recuperar la ciudad santa de Jerusal\u00e9n, que hab\u00eda sido arrebatada a los cristianos por el l\u00edder musulm\u00e1n Saladino. Al contrario que las anteriores cruzadas, \u00e9sta no fu\u00e9 protagonizada \u00fanicamente por caballeros francos. Tom\u00f3 parte en ella, junto a Ricardo, el rey franc\u00e9s Felipe Augusto y duques alemanes representantes del Sacro Imperio. No fueron capaces de recuperar Jerusal\u00e9n y adem\u00e1s Ricardo hizo por el camino todo lo necesario para enemistarse con sus aliados. Pas\u00f3 un invierno (1190-1191) muy conflictivo en el reino de N\u00e1poles, controlado entonces por el Imperio y se apropi\u00f3, camino a Tierra Santa, de Chipre, cuyo gobernante, el autoproclamado emperador bizantino Isaac Comneno estaba emparentado con el emperador alem\u00e1n Leopoldo. En fin, en el sitio de Accra, el mayor logro militar de la tercera cruzada, despreci\u00f3 la bandera imperial y la arroj\u00f3 al foso de la muralla. Cuando apremiantes necesidades del reino aconsejaron la presencia del monarca y \u00e9ste pudo sellar una tregua con Saladino, Ricardo emprendi\u00f3 el viaje de vuelta. Con tan mala suerte que un naufragio le oblig\u00f3 a desembarcar en Aquilea, cerca de Venecia, y continuar el camino por tierras imperiales. El emperador lo detuvo cerca de Viena y en represalia por tantos desencuentros durante las hostilidades lo hizo prisionero en un castillo que corona el pueblo llamado D\u00fcrnstein, en el Danubio. All\u00ed estuvo preso dos a\u00f1os, mientras su madre Leonor de Aquitania y sus partidarios consiguieron colectar el rescate que exigi\u00f3 el emperador.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">D\u00fcrnstein merece ciertamente un viaje: el panorama del r\u00edo y el pintoresquismo de la peque\u00f1a ciudad atrajo en el siglo rom\u00e1ntico a numerosos pintores que dejaron testimonio de ello. El castillo est\u00e1 en ruinas y s\u00f3lo se puede llegar a \u00e9l subiendo una empinada vereda. A sus pies se despliega una peque\u00f1a joya, mezcla de la estructura medieval de una ciudad amurallada y del esplendor barroco de su abad\u00eda de la orden de los agustinos, construida en 1372 sobre una ermita dedicada a la virgen Mar\u00eda. Las gu\u00edas tur\u00edsticas no lo dicen pero es casi seguro que este peque\u00f1o asentamiento fue creado para sustituir una fortaleza de las muchas que el Imperio Romano fue creando a lo largo de la frontera, del<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> limes <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">que le separaba de los pueblos germ\u00e1nicos, formado por el Rin al Oeste y por el Danubio de Oeste a Este. El gran r\u00edo europeo nace en alg\u00fan lugar de Suabia (el actual estado de Baden-W\u00fcrttenberg) cercano a la frontera con Francia y acaba vertiendo sus aguas en el Mar Negro. No est\u00e1 claro d\u00f3nde nace exactamente, la discusi\u00f3n empez\u00f3 con Her\u00f3doto y a\u00fan no ha terminado. Varios pueblos compiten por el honor, pues sus primeras aguas bajan desde numerosos puntos en un terreno pantanoso hasta que se organizan como un verdadero r\u00edo cerca de Donaueschingen, donde el r\u00edo toma su nombre. Tampoco es f\u00e1cil precisar donde desemboca, pues al llegar al Mar Negro se deshilacha en un delta que cubre una amplia zona tambi\u00e9n pantanosa. En los siete brazos que describi\u00f3 ya el ge\u00f3grafo Estrab\u00f3n termina un recorrido de cerca de tres mil kil\u00f3metros con un gran caudal que va creciendo por el camino gracias a la aportaci\u00f3n de sus 300 afluentes, entre los que se cuentan algunos tan ilustres como el Isar, que atraviesa Munich todav\u00eda joven y vigoroso y se le une en Deggendorf, y el Inn, a cuyo puente debe su nombre la ciudad alpina de Innsbruck. En su ancho y poderoso trayecto el Danubio, como una padre generoso (o m\u00e1s bien madre, si nos atenemos al nombre femenino que tiene en alem\u00e1n:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> die Donau)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> ha regado y alimentado a numerosas poblaciones desde la m\u00e1s remota antig\u00fcedad. Muy cerca de D\u00fcrnstein se descubri\u00f3 en 1908 una peque\u00f1a figura paleol\u00edtica que los cient\u00edficos datan en aproximadamente 28000 a\u00f1os antes de nuestra era: la Venus de Willendorf.\u00a0 Aparte de alimentarlos, el Danubio permiti\u00f3 a los habitantes de sus m\u00e1rgenes comerciar, pues despu\u00e9s de su primeros balbuceos es navegable desde la ciudad de Ulm. Tambi\u00e9n los ha castigado con inundaciones catastr\u00f3ficas cuando recibe el deshielo de las nieves alpinas y con destrozos medioambientales irreparables causados por la industrializaci\u00f3n de sus orillas.Ulm fue hist\u00f3ricamente un importante puerto fluvial y se precia de que la torre de su catedral es con sus 162 metros la m\u00e1s alta del mundo, o al menos m\u00e1s alta que la catedral de San Esteban de Viena. En Ulm penetra el Danubio en Baviera. Es todav\u00eda un r\u00edo plenamente alem\u00e1n y recorre sus 350 kil\u00f3metros b\u00e1varos atravesando ciudades notables y cargadas de historia. Ingolstadt fue importante por sus fortificaciones militares y porque all\u00ed se fund\u00f3 la primera universidad de Baviera, que s\u00f3lo en 1800 pas\u00f3 a Munich tras tres siglos de docta existencia. Regensburg, fundada en el a\u00f1o 179 por el emperador Marco Aurelio como<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Castra Regina<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, fue otro puerto notable del comercio fluvial. Conserva un gran puente romano y abundantes muestras de arte g\u00f3tico y barroco, pues desde 1664 fue la capital estable del<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Reichstag<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, la asamblea del Sacro Imperio Romano-germ\u00e1nico.Passau es el punto de salida del Danubio del territorio b\u00e1varo. En esta bell\u00edsima ciudad confluye el gran r\u00edo con otros dos, el Inn y el Ilz, que baja desde los bosques de Bohemia. Dejando atr\u00e1s su espl\u00e9ndida catedral barroca y sus edificios episcopales, el Danubio entra en Austria y nos sigue deslumbrando con el esplendor de sus grandes monasterios y ciudades ribere\u00f1as, que sustituyeron a las antiguas fortalezas romanas y conservan el orgullo de su construcci\u00f3n desafiante.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1256\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1732px-Stift_melk_001_2004-1-1024x639.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"524\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1732px-Stift_melk_001_2004-1-1024x639.jpg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1732px-Stift_melk_001_2004-1-300x187.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1732px-Stift_melk_001_2004-1-768x479.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1732px-Stift_melk_001_2004-1-1536x958.jpg 1536w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1732px-Stift_melk_001_2004-1-1200x748.jpg 1200w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1732px-Stift_melk_001_2004-1.jpg 1732w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">La abad\u00eda de Melk<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Melk es una mezcla de convento y palacio que domina al Danubio desde un alto mirador que vigila la navegaci\u00f3n y seguramente tuvo en la antig\u00fcedad una misi\u00f3n defensiva. Ya conocemos a D\u00fcrnstein, en la margen izquierda del r\u00edo. Luego siguen apareciendo monasterios (G\u00f6ttweig, St. P\u00f6lten\u2026) cada treinta kil\u00f3metros m\u00e1s o menos: es la distancia que los romanos pon\u00edan entre sus fortalezas en el<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> limes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Y despu\u00e9s del puerto de Tulln, famoso por una leyenda medieval relacionada con el vino, llega el Danubio a Viena, cuyo nombre romano hace referencia precisamente a los buenos vinos que en sus colinas se cultivaron desde la antig\u00fcedad (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Vindobona<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> se llamaba).\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En Viena el r\u00edo pasa de largo y la gran capital del imperio austr\u00edaco lo contempla algo aprensiva desde una distancia prudencial, temerosa de sus crecidas primaverales. Aqu\u00ed empieza a cambiar su car\u00e1cter. Deja de ser completamente alem\u00e1n y completamente barroco, como l\u00edmite tambi\u00e9n entre el catolicismo de la Contrarreforma y los territorios del Norte donde triunf\u00f3 la reforma protestante. El Imperio Otomano lleg\u00f3 hasta Viena en 1529 en una imparable expansi\u00f3n que hab\u00eda empezado el sult\u00e1n Murad I casi exactamente dos siglos antes. En pugna con el imperio de Bizancio, con los albaneses y los griegos, con el reino de Serbia, los turcos establecieron su capital en Adrian\u00f3polis (Edirne) y organizaban cada a\u00f1o una expedici\u00f3n militar a la conquista de nuevas tierras, en Asia Menor, en \u00c1frica y en Europa. Para llegar al coraz\u00f3n de nuestro continente no necesitaban flotas. Las amplias llanuras por las que transcurre el Danubio les permit\u00edan un avance r\u00e1pido por tierra y su superioridad militar hac\u00eda el resto. Tras tomar Constantinopla en 1453, siguieron su avance hacia el centro de Europa, a la que aspiraban someter a su poder y a su religi\u00f3n. La batalla de Mohacs en 1526 fue decisiva. El rey Segismundo de Hungr\u00eda fue derrotado por Solim\u00e1n el Magn\u00edfico y los turcos llegaron a Budapest. Aqu\u00ed, su imperio alcanz\u00f3 su m\u00e1xima expansi\u00f3n, que mantuvo durante dos siglos antes de empezar a sufrir la decadencia inexorable de todos los imperios.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">No pudieron con Viena, sin embargo, y el imperio austr\u00edaco sigui\u00f3 haci\u00e9ndoles frente en los Balcanes, en Grecia, en todos los recovecos que dibuja el Danubio a su paso por ocho naciones. Y as\u00ed r\u00edo abajo por el resto de su accidentado trayecto, el Danubio fue testigo privilegiado de la pugna fundamental de los pueblos agrarios de su parte oriental con los n\u00f3madas invasores que llegaron desde las estepas asi\u00e1ticas. Ahora separa o une, seg\u00fan se mire, a los variados pueblos que encuentra en su camino, que los alemanes quisieron ganar para su cultura en pugna con los vientos culturales que ven\u00edan del Este. En la regi\u00f3n llamada el Banato, efectivamente, el gran r\u00edo parece dudar del camino a seguir y se entretiene en una serie de meandros que re\u00fanen en las cercan\u00edas de Belgrado a los pueblos germ\u00e1nicos con otros de las m\u00e1s variopintas procedencias: turcos, z\u00edngaros, caucasianos, b\u00falgaros, valacos, serbios y rusos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">A nadie puede extra\u00f1ar que Austria, perdedora en su pugna por la hegemon\u00eda germ\u00e1nica frente a Prusia y el imperio alem\u00e1n, que la humill\u00f3 en la guerra de 1866 por el dominio del Schleswig-Holstein, volviera sus ojos hacia el Este y quisiera convertir la cuenca del Danubio en su verdadera cultura, un mundo de convivencia armoniosa de diversos pueblos, etnias, culturas y religiones. Robert Musil, en su famosa novela<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El hombre sin cualidades<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, brome\u00f3 con el supuesto intento austr\u00edaco de definir la esencia de su imperio creando doctas comisiones para buscarla en la historia&#8230;solo para descubrir que la esencia de Austria consist\u00eda en no tener esencia. Pero otros no fueron tan iconoclastas. Escritores originarios de Bohemia y de Hungr\u00eda definieron la esencia del imperio como la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Mitteleuropa,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> un reino ideal de convivencia pac\u00edfica y de riqueza cultural, un oasis m\u00e1s tarde en medio de las tensiones de la guerra fr\u00eda. Esto habr\u00eda sido Austria una vez que fracas\u00f3 en su intento de ser la potencia dominante del mundo alem\u00e1n. Claudio Magris explic\u00f3 estos esfuerzos por definir la<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Mitteleuropa <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">en su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El Danubio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, de 1988. Explic\u00f3 tambi\u00e9n, con lujo de detalles, el abigarramiento de pueblos al que los austr\u00edacos buscaban dar unidad, despu\u00e9s de haber intentado \u201ccivilizarlos\u201d con sus colonos y sus misioneros a los largo del cauce del Danubio. Sin \u00e9xito al parecer, como lo prueba el abigarramiento de etnias que parece determinar la indefinici\u00f3n del delta cuando el r\u00edo llega al final de su andadura. Por el camino nos hemos encontrado con Nic\u00f3polis, famosa por haber sido la sede de una famosa derrota cristiana en 1392 a manos del sult\u00e1n Bayaceto I, llamado <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El rayo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Tambi\u00e9n porque mil a\u00f1os antes hab\u00eda predicado all\u00ed el obispo arriano Ulfila, que inici\u00f3 la ilustre historia de la literatura germ\u00e1nica al traducir la Biblia a la lengua de los godos, a los que evangeliz\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1257\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1360px-Rudolf_Ritter_von_Alt_001-1024x813.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"667\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1360px-Rudolf_Ritter_von_Alt_001-1024x813.jpg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1360px-Rudolf_Ritter_von_Alt_001-300x238.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1360px-Rudolf_Ritter_von_Alt_001-768x610.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1360px-Rudolf_Ritter_von_Alt_001-1200x953.jpg 1200w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1360px-Rudolf_Ritter_von_Alt_001.jpg 1360w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><span style=\"font-weight: 400\"><span style=\"font-size: 10pt\">Rudolf von Alt 1832: Catedral de San Esteban en Viena<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El Danubio fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 2005 tratando de rescatar los testimonios de un pasado tan rico en acontecimientos y en intercambios culturales. El foco principal de los trabajos arqueol\u00f3gicos fue puesto en la restauraci\u00f3n del r\u00edo como<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> limes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> del imperio romano en su flanco norte. Es frecuente confundir el concepto de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">limes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> con el de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> limites<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> y pensar que el Danubio defin\u00eda como frontera lineal el final del territorio del imperio frente a los pueblos llamados b\u00e1rbaros. En realidad el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">limes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> no es una l\u00ednea sino una zona fronteriza donde convivi\u00f3 Roma con otros pueblos. Los dominaba a trav\u00e9s de relaciones de clientela o vasallaje y respetaba sus costumbres aunque les imped\u00eda hacerse la guerra entre s\u00ed. La \u201cfrontera\u201d del imperio fue imprecisa hasta la llegada al poder de Octavio Augusto, que consider\u00f3 que aquel se hab\u00eda expandido suficientemente y deb\u00eda consolidar su territorio, en ello consisti\u00f3 precisamente la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Pax Augustea<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Lo hizo creando provincias imperiales bajo su control directo en las zonas m\u00e1s sensibles de la frontera, all\u00ed donde fuera previsible una pugna debida a la presi\u00f3n demogr\u00e1fica de los pueblos vecinos. El Danubio fue una de estas zonas. Muchas de las fortificaciones que se crearon a lo largo del limes han quedado sepultadas bajo las ciudades que se fueron construyendo sobre ellas. Otras han sido restablecidas y son reveladoras del car\u00e1cter de la dominaci\u00f3n romana, basada no s\u00f3lo en la fuerza militar sino tambi\u00e9n en un elemento propagand\u00edstico: grandes construcciones fortificadas y una impresionante red de v\u00edas o carreteras que un\u00edan a todo el imperio en estructura radial: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">todos los caminos llevan a Roma<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">&#8212;&#8211;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">(MAGRIS, Claudio:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El Danubio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Anagrama, Barcelona 1988.&#8211;RUNCIMAN, Steven:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> A History of the Crusades, vol. III<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Penguin Books, Londres 1990.&#8211;FABRY, Rudolf:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Dunaj, Donau, Duna<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Ed Sport, Bratislava 1969.&#8211;KRUG, Wolfgang:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Wachau. Bilder aus der Land der Romantik<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Christian Brandst\u00e4ter Verlag, Viena 2003.&#8211;MEYER-ZWIFFELHOFFER, Eckhard: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Imperiun Romanum. Geschichte der r\u00f6mischen provinzen<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; C.H. Beck, Munich 2009.&#8211;MANTRAN, Robert:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Histoire de la Turquie<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; P.U.F., Par\u00eds 1968)<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; D\u00fcrnstein (Austria), 1192 El Danubio a su paso por D\u00fcrnstein Sin duda, Ricardo I Coraz\u00f3n de Le\u00f3n hizo honor al sobrenombre que le dieron por su ardor guerrero y su mal car\u00e1cter. 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