{"id":1241,"date":"2023-12-26T12:10:20","date_gmt":"2023-12-26T12:10:20","guid":{"rendered":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1241"},"modified":"2023-12-26T12:10:20","modified_gmt":"2023-12-26T12:10:20","slug":"bartleby-y-otros-copistas-kafkianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1241","title":{"rendered":"Bartleby y otros copistas kafkianos"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Nueva york, 1853<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1242\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/876px-Herman_Melville_by_Joseph_O_Eaton-831x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"831\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/876px-Herman_Melville_by_Joseph_O_Eaton-831x1024.jpg 831w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/876px-Herman_Melville_by_Joseph_O_Eaton-243x300.jpg 243w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/876px-Herman_Melville_by_Joseph_O_Eaton-768x947.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/876px-Herman_Melville_by_Joseph_O_Eaton.jpg 876w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><br \/>\n<span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">Herman Melville, por Joseph Oriel Eaton, 1870<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El ucraniano Nikolai Gogol (1809-1852) era un alma inquieta, no ten\u00eda nada que ver con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Las almas muertas <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">de su principal novela. Fue viajero impenitente por toda Europa y rom\u00e1ntico con todos los ingredientes necesarios, incluidos un tard\u00edo misticismo y grandes apuros econ\u00f3micos. Tuvo que paliarlos trabajando en oscuros empleos de la burocracia o de la ense\u00f1anza hasta que empez\u00f3 a ser reconocido como el gran genio que fue. En la colecci\u00f3n de cuentos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Las historias de San Petersburgo,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> que public\u00f3 en 1842, incluy\u00f3 uno titulado <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El capote<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, que inaugur\u00f3 una moda literaria consistente en parodiar las vidas y las mentes de los funcionarios y empleados de bajo rango. Gogol empieza la historia reconociendo que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">ciertos escritores se divierten y hacen sus bromas obedeciendo la digna costumbre de atacar a aquellos que no pueden devolver los golpes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Su personaje principal lleva un nombre de risa: Akakij Akakievitch y cuando lo bautizaron ya se vio por sus que iba para funcionario. Cuando se desarrolla la acci\u00f3n, Akakij no tiene una edad determinada, parece que ha nacido ya calvo y vestido con el uniforme de trabajo. Su oficio es el de copista y lo ejerce con total devoci\u00f3n: trabaja, se nos dice, con amor. Nunca se supo que hubiera cometido un error, nunca rehus\u00f3 una orden de copiar, aunque el que se la diera no fuera la persona competente para hacerlo. Copiaba a la perfecci\u00f3n hasta en las horas de soledad en su modesta pensi\u00f3n, incluso se inventaba originales con los que trabajar para pasar el tiempo. Soportaba estoicamente las burlas de sus colegas j\u00f3venes y el trato despectivo de sus superiores. En una ocasi\u00f3n quisieron ofrecerle un trabajo de mayor enjundia y \u00e9l lo rehus\u00f3 horrorizado, pues prefer\u00eda limitarse a copiar. A las burlas responde siempre con la misma frase:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Dejadme en paz, \u00bfpor qu\u00e9 me insultais?<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Parec\u00eda pensar, como tantos otros subordinados v\u00edctimas de jefes arbitrarios: primero te atropellan y luego no te lo perdonan. Uno de los bromistas, cae en la cuenta de la crueldad de su comportamiento y oye en su interior la voz divina: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">\u00bfno soy yo tu hermano?<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El resto de la historia mezcla realismo con fantas\u00eda: el pobre bur\u00f3crata tiene que comprarse un capote para resguardarse del fr\u00edo, se lo roban, aparecen fantasmas, muere abandonado. Pasan tantas cosas que los int\u00e9rpretes del cuento no saben si en realidad por debajo de la an\u00e9cdota nos est\u00e1 contando Gogol una historia completamente distinta.<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El capote<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> es una narraci\u00f3n muy original, totalmente rom\u00e1ntica en la estela de E.T.A. Hoffmann y tuvo una repercusi\u00f3n inmediata. Dostoievsky se inspir\u00f3 en ella para su primera novela,<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Pobres gentes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, que public\u00f3 en 1846. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s, de la pluma de Hermann Melville sali\u00f3 a la luz la obra maestra del g\u00e9nero funcionarial:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Bartleby<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Nos encontramos de nuevo con un copista muy especial. Recientemente admitido con todas las recomendaciones en el bufete de un abogado de Wall Street, Bartleby es un copista ejemplar, limpio y puntual, no se mueve del rinc\u00f3n semiprivado que le han asignado en la oficina, vive pr\u00e1cticamente en ella y come solamente bollos de jengibre. Es afable y educado con sus extra\u00f1os compa\u00f1eros de oficio, Turkey y Nippers, que turnan su nerviosismo y agresividad en horarios de ma\u00f1ana y tarde. Bartleby tiene solo un defecto: no est\u00e1 dispuesto a hacer otra cosa que no sea copiar, no hace\u00a0 recados ni participa en el control de las copias con sus compa\u00f1eros y su jefe. A cualquier requerimiento que no sea copiar, incluso cuando le piden explicaciones por su extra\u00f1a conducta, Bartleby replica con su frase favorita:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> preferir\u00eda no hacerlo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. De ah\u00ed no hay quien le saque. El jefe, que es a la vez el narrador del cuento, le ruega que reconsidere su actitud, se desespera por la mon\u00f3tona respuesta del empleado y su indiferencia ante las justas protestas de sus compa\u00f1eros. En un estado de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">resentimiento nervioso<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, acaba mudando la oficina a otro edificio para librarse de \u00e9l. Bartleby muere al final en un asilo, desahuciado, enfermo y siempre pasivo ante las desgracias. El jefe oscila entre los accesos de c\u00f3lera y la llamada de la caridad, recordando la frase b\u00edblica:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> os doy un mandamiento nuevo, que os am\u00e9is los unos a los otros<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">.\u00a0 Aqu\u00ed nos reencontramos con los sentimientos de culpa que provoca, como en el cuento de Gogol, la pat\u00e9tica situaci\u00f3n del empleado. El jefe de Bartleby, incapaz de actuar, reconoce que, m\u00e1s all\u00e1 de otras consideraciones, la caridad opera como<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> un principio ampliamente sabio y prudente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, una gran garant\u00eda para quien la practica,<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">No es dif\u00edcil ver al propio Melville retratado en algunas de las consideraciones del jefe de Bartleby. Al contrario que el impert\u00e9rrito oficinista, el escritor tuvo una vida bien agitada. A la muerte de su padre tuvo que trabajar como empleado en un banco y de vez en cuando ten\u00eda que aceptar por necesidad empleos menores en los negocios de sus hermanos, uno comerciante en pieles, abogado el otro. En el intervalo entre sus destinos burocr\u00e1ticos, Melville viaj\u00f3 ampliamente, a Europa y a los mares del Sur como marino en un ballenero y en un buque de la marina americana. Su obra maestra, Moby Dick se sit\u00faa en 1831, en el ecuador de sus a\u00f1os creativos.\u00a0 Antes hab\u00eda contado sus aventuras marineras en novelas de diversa calidad. Despu\u00e9s, casado e instalado en la granja Arrowhead en las monta\u00f1as Berkshires de Massachussets, altern\u00f3 el trabajo del campo con la colaboraci\u00f3n en revistas literarias. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Bartleby <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">fue en 1853 su primera contribuci\u00f3n al <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Putman\u2019s Monthly Magazine<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Siguieron algunas m\u00e1s en los pr\u00f3ximos seis a\u00f1os de productividad literaria, que acabaron con el fracaso de su novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Pierre or the ambiguities.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-1243\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Peck_Moby_Dick.jpg\" alt=\"\" width=\"680\" height=\"850\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Peck_Moby_Dick.jpg 680w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Peck_Moby_Dick-240x300.jpg 240w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">Gregory Peck como capit\u00e1n Ahab.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\"> Al final de muchas vicisitudes sus amigos intentaron sin \u00e9xito conseguirle un puesto de c\u00f3nsul en alg\u00fan destino lejano y tuvo que conformarse con un modesto empleo en la Aduana de Nueva York en el que se mantuvo hasta el fin de sus d\u00edas. El cuento de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Bartleby<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> acaba con una extra\u00f1a exclamaci\u00f3n: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Ah, Bartleby!, Ah, Humanity.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> El narrador parece contrastar la actitud insondable del copista con su propia existencia atormentada por las dudas y por los fracasos, por buscar en la lejan\u00eda la paz que el ser humano s\u00f3lo puede encontrar en su interior. Tambi\u00e9n por la obsesi\u00f3n religiosa que detiene la mano del jefe a la hora de ejecutar su sentencia contra el empleado transgresor, cuya resistencia pasiva parece inspirada m\u00e1s en vagos recuerdos de la filosof\u00eda oriental que en el mandamiento de la Biblia\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En contraste con Gogol y Melville, Franz Kafka (1883-1924) fue un funcionario ejemplar, querido por sus compa\u00f1eros y apreciado por sus superiores por su competencia, sentido de la iniciativa y perfeccionismo en el cumplimiento de sus deberes. Obtuvo en 1906 el t\u00edtulo de doctor en derecho en la universidad Carolina de Praga y muy pronto, cuando ten\u00eda s\u00f3lo 24 a\u00f1os, las influencias familiares le consiguieron un empleo en la compa\u00f1\u00eda italiana de seguros Assicurazioni Generali, en su imponente sede en plena plaza de san Wenceslao. Los horarios eran largos, de ocho de la ma\u00f1ana a seis de la tarde, y la paga, que era corta en opini\u00f3n de Franz. \u00c9l ten\u00eda una vocaci\u00f3n de escritor muy exigente, necesitaba tiempo para escribir y lo encontr\u00f3 cambiandose de empleo, siempre dentro de la misma especialidad. La Compa\u00f1\u00eda de Seguros de Accidentes de Trabajo era una entidad p\u00fablica austr\u00edaca, fruto de la pol\u00edtica social de nuevo cu\u00f1o inventada por el canciller Bismarck tras las revoluciones de 1848 con objeto de contrarrestar \u201clas peligrosas aspiraciones de la socialdemocracia\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1244\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1463px-Mulberry_Street_NYC_c1900_LOC_3g04637u_edit-1024x756.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"620\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1463px-Mulberry_Street_NYC_c1900_LOC_3g04637u_edit-1024x756.jpg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1463px-Mulberry_Street_NYC_c1900_LOC_3g04637u_edit-300x221.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1463px-Mulberry_Street_NYC_c1900_LOC_3g04637u_edit-768x567.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1463px-Mulberry_Street_NYC_c1900_LOC_3g04637u_edit-1200x886.jpg 1200w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1463px-Mulberry_Street_NYC_c1900_LOC_3g04637u_edit.jpg 1463w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">Nueva York en tiempos de Melville<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La galopante industrializaci\u00f3n de finales del siglo XIX hizo ver a las autoridades que el equilibrio social requer\u00eda urgentes medidas para paliar los rigores del trabajo asalariado. Austria-Hungr\u00eda sigui\u00f3 pronto el ejemplo bajo la fuerte presi\u00f3n alemana y aprob\u00f3 en 1885 sus propias leyes de seguridad social. La compa\u00f1\u00eda en la que trabaj\u00f3 Kafka ten\u00eda siete sedes en todo el imperio, la m\u00e1s importante de ellas en Praga. Como correspond\u00eda a un principiante, acogi\u00f3 al pulcro joven praguense, que hablaba y escrib\u00eda tanto el alem\u00e1n como el checo, en sus rangos inferiores. Le encargaron redactar informes y cartas y pronto se percataron de la precisi\u00f3n del lenguaje que utilizaba a\u00fan en los documentos m\u00e1s anodinos, su capacidad para formular literariamente los conceptos jur\u00eddicos, para describir con belleza los \u201csupuestos de hecho\u201d de los casos que hab\u00eda que resolver. Kafka fue ascendido pronto de categor\u00eda y fue escalando los niveles de responsabilidad. lleg\u00f3 a puestos de direcci\u00f3n importantes hasta que la tuberculosis le oblig\u00f3 a partir de 1917 a pedir largas bajas por enfermedad y finalmente una jubilaci\u00f3n anticipada. Era, como tantos otros, un escritor a tiempo parcial, ten\u00eda que dedicarse a su arte por la noche. En algunas cartas tempranas a su prometida Felice Bauer, se quejaba de la soledad del trabajo y de la dificultad de concentrarse en la escritura. Pero lo cierto es que el final de su vida se mostraba satisfecho y agradecido con el trabajo. A Milena Jesensk\u00e1, su tard\u00eda novia berlinesa, intelectual y algo despreciativa del funcionariado, le escribi\u00f3 m\u00e1s de una carta en la que defend\u00eda a su compa\u00f1\u00eda: ha sido mi vida, me ha protegido, ha sido mi castillo, el<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Feste Burg <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">del himno protestante. No hay m\u00e1s que ver la pomposidad algo ir\u00f3nica del lenguaje con la que solicitaba sus bajas por enfermedad. Y la pulcritud con la que redact\u00f3 los informes anuales de la compa\u00f1\u00eda y los dict\u00e1menes jur\u00eddicos que describian con exactitud la peligrosidad de las m\u00e1quinas con las que ten\u00edan que trabajar los obreros.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1245\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/687px-De_Kafka_Brief_an_den_Vater_001-651x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"651\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/687px-De_Kafka_Brief_an_den_Vater_001-651x1024.jpg 651w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/687px-De_Kafka_Brief_an_den_Vater_001-191x300.jpg 191w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/687px-De_Kafka_Brief_an_den_Vater_001.jpg 687w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><span style=\"font-size: 10pt\">Kafka, manuscrito de la Carta al Padre<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">A pesar de ello, los int\u00e9rpretes de la obra de Kafka no han podido resistir en general\u00a0 la tentaci\u00f3n de ver en su obra una especie de denuncia general de la burocracia y sus m\u00e9todos, una queja amarga por su propia vida de escritor frustrado. Y es verdad que la experiencia profesional de Kafka le di\u00f3 acceso abundante a las circunstancias de la vida laboral y a los m\u00e9todos de las grandes organizaciones administrativas que surgieron en su momento para abarcar crecientes competencias en el mundo social que antes estaban confiadas a la caridad. Kafka conoc\u00eda todo eso con precisi\u00f3n y su prosa administrativa aparece una y otra vez en sus novelas y en sus cuentos. Entonces, \u00bfhemos de pensar que minti\u00f3 cuando se mostraba tan integrado con su trabajo? \u00bfMinti\u00f3 m\u00e1s bien cuando describi\u00f3 los horrores de la burocracia en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El proceso<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> y<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El castillo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">No hay que confundir mentira con ficci\u00f3n, como hace a\u00f1os le o\u00ed explicar l\u00facidamente al escritor Javier Mar\u00edas. Es ciertamente posible mentir en la ficci\u00f3n pero entonces se notar\u00e1 que no es buena ficci\u00f3n. La buena ficci\u00f3n tiene que resultar verdadera. Kafka no ment\u00eda, simplemente usaba los materiales de su experiencia personal y profesional para crear un mundo ficticio, eso s\u00ed con una pasi\u00f3n aparentemente fr\u00eda y precisa. Usaba en sus novelas el lenguaje que hab\u00eda aprendido y practicaba en a\u00f1os de trabajo burocr\u00e1tico. A la inversa, sus informes sobre seguros rozan a veces la ficci\u00f3n y la fantas\u00eda, como se puede comprobar en la abundante muestra de estos escritos que public\u00f3 en 1984 Klaus Hermsdorf. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El proceso<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> retrat\u00f3 Kafka de modo fragmentario el mundo de la justicia, o m\u00e1s bien de la injusticia. Los personajes de la burocracia judicial de niveles \u00ednfimos son el blanco de su acerada cr\u00edtica. Conocen los detalles m\u00ednimos de las causas de las que se ocupan pero s\u00f3lo de manera parcial, porque no tienen acceso al resto de las actuaciones ni saben cual es el contexto de la parcela que tienen encomendada.<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Aunque parecen tranquilos, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">escribe Kafka<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">, est\u00e1n todos ellos agitados, nerviosos, son como ni\u00f1os por su extrema vulnerabilidad interior, una tendencia a alterarse que se muda r\u00e1pidamente en alegr\u00eda&#8230;est\u00e1n perdidos en la jerarqu\u00eda de las instancias, totalmente separados de la vida y la sociedad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Son \u201cneurast\u00e9nicos\u201d,\u00a0 insomnes (como Kafka), embebidos en la ley y privados del sentido de lo humano.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400\">El Castillo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> va un paso m\u00e1s all\u00e1 en su definici\u00f3n del mundo funcionarial. Es curioso porque Kafka escribi\u00f3 esta novela en torno a 1922, al tiempo que manifestaba a Milena su agradecimiento por la empresa que lo hab\u00eda acogido toda su vida y a la que ahora le ped\u00eda un retiro digno. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El Castillo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, de la psicolog\u00eda del empleado pasamos al desarrollo de una filosof\u00eda sobre el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">aparato.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> La explican los diferentes personajes en sus conversaciones con K., el agrimensor que llega a tomar su puesto y no consigue ser recibido por las autoridades que lo han contratado. Algunas veces lo hacen con la extensi\u00f3n y solemnidad propias de documentos administrativos muy similares a los escritos que \u00e9l redactaba para la compa\u00f1\u00eda de seguros. El foco se pone ahora sobre la distancia entre el aparato y los administrados. El insomne secretario Momus y el alcalde del pueblo se pierden en disquisiciones sobre la perfecci\u00f3n del funcionamiento de la administraci\u00f3n. Las distintas secciones est\u00e1n tan divididas y lejanas entre s\u00ed que nadie sabe cual es el contenido real de la solicitud que hay que resolver. De este modo, el agrimensor no puede trabajar porque las instancias no se ponen de acuerdo sobre qui\u00e9n sea el \u00f3rgano competente para tomar las decisiones necesarias. No se permite que existan lagunas y todo requiere hacerse con tal coherencia l\u00f3gica que al final el resultado es la inacci\u00f3n, cuando no la arbitrariedad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">&#8212;&#8211;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">GOGOL, Nikolai<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">: The overcoat, en The Collected Works;<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> Alcyon.Classics, Kindle version<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">.&#8211;<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">MELVILLE, Herman, introd by Harold Weaver<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">: Bartleby, en Billy Bud Sailor and other Stories;<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> Penguin Books, 1979<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">.&#8211;<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">KAFKA, Franz<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">: Amtliche Schriften (<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">Essay by HERMSDORF, Klaus); Akademie-Verlag, Berl\u00edn 1984<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">.&#8211;<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">Id. Das Schloss, Fischer Verlag, Frankfurt 2001<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">.&#8211;<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">REKLAM. Varios autores<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">: Interpretationen Franz Kafka. Romane und Erzh\u00e4lungen)\u00a0\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Nueva york, 1853 Herman Melville, por Joseph Oriel Eaton, 1870 &nbsp; El ucraniano Nikolai Gogol (1809-1852) era un alma inquieta, no ten\u00eda nada que ver con Las almas muertas de su principal novela. Fue viajero impenitente por toda Europa y rom\u00e1ntico con todos los ingredientes necesarios, incluidos un tard\u00edo misticismo y grandes apuros econ\u00f3micos. &hellip; <a href=\"https:\/\/evolterra.com\/?p=1241\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBartleby y otros copistas kafkianos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[435],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1241"}],"collection":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1241"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1241\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1246,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1241\/revisions\/1246"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1241"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1241"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1241"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}