{"id":1235,"date":"2023-12-26T11:53:20","date_gmt":"2023-12-26T11:53:20","guid":{"rendered":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1235"},"modified":"2023-12-26T11:53:20","modified_gmt":"2023-12-26T11:53:20","slug":"praga-en-tiempos-de-kafka","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1235","title":{"rendered":"Praga en tiempos de Kafka"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Praga, 1893<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-1236\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Kafka1906.jpg\" alt=\"\" width=\"494\" height=\"794\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Kafka1906.jpg 494w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Kafka1906-187x300.jpg 187w\" sizes=\"(max-width: 494px) 85vw, 494px\" \/><br \/>\n<span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">Franz Kafka en 1906<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Dicen los poetas que a Praga es mejor conocerla en oto\u00f1o, oculta en espesas nieblas que van dejando descubrir su belleza paso a paso, con cierto rubor. La primera vez que la visitamos deambulando sin rumbo fijo se nos apareci\u00f3 en medio de la nada la fuente de la Peque\u00f1a Plaza (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Mal\u00e8 Namest<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">i) que acompa\u00f1a como un monaguillo a la gran plaza de la Ciudad Vieja, con sus grandes iglesias, la hermosa torre del ayuntamiento, el viejo recinto del mercado medieval, del que parten callejuelas mohosas y retorcidas. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s supe que Franz Kafka (1883-1924) naci\u00f3 en una de esas calles y vivi\u00f3 precisamente en el n\u00famero 2 de la Peque\u00f1a Plaza, en una casa llamada Minuta. Ten\u00eda nueve a\u00f1os y pas\u00f3 all\u00ed tres, pues su familia se mudaba de una casa a otra con extra\u00f1a frecuencia. En la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Carta al padre<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> nos cuenta que en ocasiones ped\u00eda agua por la noche sin tener sed, por capricho, porque se aburr\u00eda. Como sus amenazas no surt\u00edan efecto, el temible padre lo sac\u00f3 al patio interior de la casa Minuta que llamaban Pawlatsche y lo dej\u00f3 all\u00ed castigado durante largas horas. La familia Kafka ten\u00eda mal asiento. El joven Franz hab\u00eda nacido en lo que hab\u00eda sido un convento, desacralizado y convertido en casa de pisos, en el n\u00famero 5 de la actual calle U Radnice. S\u00f3lo del 1885 al 1888 se movi\u00f3 ya la familia nada menos que tres veces. Luego pararon en la llamada Sixthaus, en Celetn\u00e1 2 y m\u00e1s tarde en la Minuta de Mal\u00e8 N\u00e1mesty. De all\u00ed a la Casa de los tres reyes, de vuelta a Celetn\u00e0 (en el n\u00famero 3) hasta que la familia instal\u00f3 casa y tienda en un ala del palacio Kinsky, en plena plaza de la Ciudad Vieja. Y as\u00ed podr\u00edamos seguir contando esta asombrosa movilidad y pregunt\u00e1ndonos qu\u00e9 influencia pudo tener en el ni\u00f1o Franz Kafka.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En el plano de Praga podemos ver que todas estas casas estaban en el centro de la Ciudad Vieja, a pocos metros una de la otra y siempre bordeando el ghetto jud\u00edo, un reducto en tiempos amurallado, que hab\u00eda sido una ciudad dentro de la ciudad. Hermann Kafka hab\u00eda llegado a Praga desde un pueblecito del sur de Bohemia, reci\u00e9n casado y dispuesto a emprender un negocio de telas en la capital. Lleg\u00f3 en torno a 1880, poco antes del nacimiento de Franz, y opt\u00f3 por instalarse fuera de la juder\u00eda, cosa que no hubiera sido posible para un jud\u00edo pocos a\u00f1os antes. En 1789, el emperador austr\u00edaco Josef II hab\u00eda emitido su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Edicto de tolerancia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> y a\u00f1os m\u00e1s tarde cayeron los muros del ghetto, que en honor del emperador pas\u00f3 a llamarse Josefstadt. Ten\u00eda una larga historia. Caravanas de mercaderes jud\u00edos se hab\u00edan establecido en la orilla del r\u00edo Moldava ya desde el siglo IX y en 1262 el rey de Bohemia les hab\u00eda dado un estatuto de limitada autonom\u00eda, con su propio ayuntamiento. Seguramente lo hizo para evitar que se reprodujeran los<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> pogroms<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> como el que hab\u00edan sufrido en el 1096 cuando los primeros cruzados atravesaron el centro de Europa de camino a la Tierra Santa y arrasaron todo asentamiento jud\u00edo que encontraron a su paso. A partir de 1852 los jud\u00edos pudieron adquirir casas fuera del recinto y as\u00ed lo hicieron los m\u00e1s pudientes. Tambi\u00e9n optaron por instalarse fuera los inmigrantes m\u00e1s ambiciosos, como el padre de Kafka, que llegaban a Praga al calor de su progreso econ\u00f3mico.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1237\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1079px-Karluv_most_Praha_Stare_Mesto_20170810_007-1024x683.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"560\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1079px-Karluv_most_Praha_Stare_Mesto_20170810_007-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1079px-Karluv_most_Praha_Stare_Mesto_20170810_007-300x200.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1079px-Karluv_most_Praha_Stare_Mesto_20170810_007-768x512.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1079px-Karluv_most_Praha_Stare_Mesto_20170810_007.jpg 1079w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">El Castillo de Praga<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El ghetto jud\u00edo era una secci\u00f3n muy peque\u00f1a de la Ciudad Vieja, entre la actual calle Pariska y el r\u00edo Moldava. Con una densidad de poblaci\u00f3n siempre creciente, se convirti\u00f3 con los siglos en un hervidero de m\u00ednimas viviendas de madera construidas al azar en callejones retorcidos y oscuros, muy estrechos, tanto que desde una casa se pod\u00eda tocar la ventana de la casa de enfrente. Los callejones estaban atiborrados de tiendas donde se trasegaban toda clase de mercanc\u00edas marginales, baratijas enmohecidas y artesan\u00eda barata. No menos de cinco sinagogas punteaban con sus edificios de piedra el estrecho recinto. No hab\u00eda m\u00e1s \u00e1rboles que los del cementerio que ha sobrevivido. No hab\u00eda tampoco facilidades sanitarias y los frecuentes incendios de las casuchas de madera eran apagados por los propios vecinos. Cuando el ghetto fue abierto y se permiti\u00f3 a los jud\u00edos salir de \u00e9l, la situaci\u00f3n se agrav\u00f3 con la llegada de mendigos y prostitutas de toda Praga. Gustav Meyrinc describi\u00f3 en su novela<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El Golem<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> toda la sordidez y la vida en movimiento de una poblaci\u00f3n contenida en tan estrechos l\u00edmites. Y otro escritor checo de habla alemana, Paul Lepin, nos relat\u00f3 en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El fantasma de la ciudad jud\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> la conmovedora historia de Johanna, una prostituta alegre de uno de los numerosos burdeles del ghetto, que contrae una enfermedad mortal y lamenta la destrucci\u00f3n de su barrio cuando las picas comenzaron la demolici\u00f3n y saneamiento de Josefstadt para trazar las elegantes avenidas que surcaron sin piedad los antiguos callejones. Las obras fueron planificadas con tiempo y comenzaron en 1893. Fueron derribadas 240 casas en el ghetto y 325 en las calles cercanas a la gran plaza.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-1238\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/CharlesBridge2.jpg\" alt=\"\" width=\"782\" height=\"567\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/CharlesBridge2.jpg 782w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/CharlesBridge2-300x218.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/CharlesBridge2-768x557.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">El puente de Carlos<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Franz Kafka ten\u00eda diez a\u00f1os cuando esto sucedi\u00f3 y tuvo que pasar su adolescencia en el margen del derribo, oyendo los ruidos incesantes de las picas y respirando el aire f\u00e9tido y el polvo de la incesante demolici\u00f3n, que dur\u00f3 veinte a\u00f1os. Viena hab\u00eda empezado\u00a0 a derruir las murallas que luego se convirtieron en la Ringstrasse ya en 1857 y Praga no pod\u00eda ser menos. Desde 1875 el ayuntamiento decret\u00f3 el derribo de las murallas que rodeaban la Ciudad Vieja, que se convirtieron en las actuales\u00a0 avenidas Narodni Trida, na Prikope y na Revolucni. La avidez de los especuladores inmobiliarios hizo el resto y convirti\u00f3 a la provinciana ciudad en la esplendorosa capital que conocemos hoy. El cambio fue vertiginoso. Se abrieron grandes v\u00edas por las que empezaron a circular los tranv\u00edas en 1897, dos a\u00f1os despu\u00e9s de que los praguenses pudieran ya comunicarse por tel\u00e9fono. Los m\u00e1s tradicionalistas protestaron que se estaba destruyendo el alma de la ciudad hist\u00f3rica. Sorprenden estas protestas, pues Praga es hoy una ciudad bien conservada arquitect\u00f3nicamente y que mantiene en el centro hist\u00f3rico algo de su aspecto medieval mezclado con los grandes palacios de pisos y las grandes fachadas modernistas que recuerdan a Viena, aunque probablemente quisieron imitar a Par\u00eds.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Kafka calific\u00f3 en una ocasi\u00f3n a la plaza de la Ciudad Vieja, en torno a la cual pas\u00f3 gran parte de su vida, como \u201cel decorado m\u00e1s hermoso de todo el mundo y de todos los tiempos\u201d. Y en sus diarios y cartas alude con frecuencia a los lugares de su vida praguense, a sus largos paseos a un lado y a otro del gran r\u00edo Moldava. Por lo dem\u00e1s, la ciudad no aparece en su obra m\u00e1s que de modo marginal:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Hombres que caminan sobre puentes oscuros\/ delante de santos\/ con d\u00e9biles luces<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, escribi\u00f3 en unos versos tempranos. En la primera narraci\u00f3n que public\u00f3, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Descripci\u00f3n de una lucha<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, la acci\u00f3n se relaciona expresamente con uno de los paseos que el escritor tanto disfrutaba. El protagonista y su acompa\u00f1ante ocasional recorren el margen del r\u00edo hasta llegar a la plaza que da entrada al puente de Carlos, lo atraviesan y suben, del lado de la Mal\u00e1 Strana hasta el Petrin, la colina que los alemanes llamaban el Laurenziberg. Praga est\u00e1 g\u00e9lida tras una larga nevada y los personajes se enzarzan en una interminable discusi\u00f3n que incluye episodios surrealistas y on\u00edricos. Kafka ten\u00eda 21 a\u00f1os cuando escribi\u00f3 este extra\u00f1o cuento y ya hab\u00eda mostrado una decidida vocaci\u00f3n de escritor. Se vio obligado a trabajar en la compa\u00f1\u00eda italiana de seguros Assicurazioni Generali y despu\u00e9s de un a\u00f1o consigui\u00f3 un empleo en un organismo oficial de beneficencia, cuyos horarios m\u00e1s ligeros le permit\u00edan pasear largamente despu\u00e9s del mediod\u00eda y escribir por la noche. Era muy joven y escogi\u00f3 como tema el mito de la lucha, tradicional en la literatura desde Homero hasta sus contempor\u00e1neos, Dickens o Dostoievsky. En sus cartas a Felice Bauer, con quien estuvo desastrosamente prometido dos veces, \u00e9l mismo reconoce que la verdadera lucha es la que se produce en su interior,entre el artista innovador y perfeccionista contra el probo funcionario temeroso de su padre. Sin que ninguno de los dos logre imponerse al otro.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En otras dos narraciones significativas aparecen la alusiones a Praga, aunque siempre veladas e impl\u00edcitas. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">La sentencia <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">el narrador imagina al personaje mirando desde una ventana frente al r\u00edo y al puente llamado hoy Cechuv Most, y es claro que se trata del edificio que se alzaba donde hoy se encuentra el Hotel Intercontinental, que fue una de las muchas viviendas de la familia Kafka. El padre sentencia al hijo a quitarse la vida saltando el puente, lo que \u00e9l hace obediente aprovechando el ruido del tr\u00e1fico en la calle que bordea el r\u00edo. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El proceso<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, siempre sin nombrarla, aparece Praga exhalando un prosaico misterio. La catedral en la que Josef K. discute sobre la ley con el presb\u00edtero es seg\u00fan todos los indicios la de San Vito, encaramada en el Castillo. Y tambi\u00e9n es ella sin duda en el cap\u00edtulo final, cuando los esbirros detienen al acusado y le obligan a dar un \u00faltimo paseo, otra vez atravesando el puente de piedra y subiendo la colina de la M\u00e1la Strana para asestarle el golpe final y dejar su cadaver abandonado en las antiguas canteras de Strajov. En esta como en otras obras, las alusiones a la ciudad son significativamente neutras, as\u00e9pticas. No revelan sentimientos del escritor ni son literatura descriptiva de la ciudad como lo fueron tantas otras obras de muchos autores alemanes y checos, empezando por los deliciosos cuentos de la Mal\u00e1 Strana del precursor Jan Neruda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Praga, la plaza de la ciudad vieja<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Kafka manifest\u00f3 en ocasiones una clara intenci\u00f3n de huir de Praga.\u201dTriste, nervioso&#8230;en la cama por miedo a Praga\u201d, escribi\u00f3 en su diario. Ten\u00eda a Berl\u00edn como el oscuro objeto su af\u00e1n de evadirse, \u201cuna medicina contra Praga\u201d. Quiso estudiar en Munich y en otros lugares y envidiaba a alguno de sus parientes lejanos que viv\u00edan en lugares ex\u00f3ticos como Madrid, o incluso m\u00e1s lejos. \u00c9l mismo viaj\u00f3 bastante antes de caer enfermo de tuberculosis: estuvo en Brescia, en Par\u00eds, en Zurich, Mil\u00e1n y Lugano. Y ya enfermo recorri\u00f3 no pocos sanatorios cercanos a Praga y m\u00e1s tarde a Viena, donde acab\u00f3 su vida en 1924. Muy joven escribi\u00f3 a su amigo Oskar Pollak una conocida frase: \u201cPraga no te suelta&#8230;Esta madrecita tiene garras y el hombre tiene que someterse\u2026\u201d Prenderle fuego, a\u00f1adi\u00f3, ser\u00eda la \u00fanica manera de escapar. Estas ambiguas palabras podr\u00edan referirse al embrujo que produce una ciudad tan bella y tan vibrante de historia. O todo lo contrario. La primera novela que escribi\u00f3, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Am\u00e9rica <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">(su t\u00edtulo original era<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El desaparecido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">) revela seguramente la ilusi\u00f3n del autor de liberarse en la lejan\u00eda, en un continente desconocido en el que s\u00f3lo ocasionalmente recuerda con nostalgia a su ciudad natal. En el breve relato titulado<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El escudo de la ciudad,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> aparece Praga como la ciudad que quiere construir la Torre de Babel y nunca la acaba, porque tiene que hacerla llegar hasta el cielo y eso es imposible. En el escudo aparece una espada empu\u00f1ada por un guerrero que permanece invisible. El narrador, desesperado, le pide que con cinco golpes destruya la ciudad para acabar con tantos sue\u00f1os y leyendas prof\u00e9ticas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La obra de Kafka est\u00e1 llena de miedo a algo desconocido, a no poder llegar al final, a lo inalcanzable. Por eso no acab\u00f3 ninguna de sus novelas como tampoco acaba el proceso de Josef K. ni el Castillo llega a resolver las peticiones de los solicitantes. Kafka era un un jud\u00edo descre\u00eddo que en la famosa<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Carta <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">le reprocha al padre su adhesi\u00f3n hip\u00f3crita a una religi\u00f3n formalista y social. Pero progresivamente fue sinti\u00e9ndose cada vez m\u00e1s cercano a sus ra\u00edces religiosas e incluso jug\u00f3 con la idea de trasladarse a Palestina. En \u201cel monstruo que llevaba en su mente\u201d como \u00e9l mismo dijo, ten\u00eda que bullir el recuerdo de la demolici\u00f3n del ghetto, la Josefstadt de la que tom\u00f3 el nombre para designar al protagonista de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El proceso<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, Josef K. Todo nos transporta a la lucha entre la ciudad antigua que ve\u00eda desaparecer y la emergencia de un nuevo mundo prosaico, burocr\u00e1tico y fr\u00edo en el que tuvo por necesidad que vivir. Praga, dicen algunos, es para Kafka menos una ciudad concreta que una met\u00e1fora de las contradicciones que existieron en la realidad y que \u00e9l tuvo que sufrir tan agudamente, v\u00edctima de su extrema sensibilidad. De la lucha que sus diferentes identidades libraban en su interior: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">No me siento en mi sitio aqu\u00ed&#8230;y no es que luche contra lo que me rodea&#8230;yo solamente lucho contra m\u00ed mismo.<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En una ciudad de tres pueblos, checo, alem\u00e1n y jud\u00edo, Kafka, jud\u00edo de habla alemana, se sent\u00eda ajeno a todos, extranjero por doquier. La minor\u00eda alemana, que dominaba la nobleza, el ej\u00e9rcito y la cultura, era una isla en un mar checo que pugnaba por ampliar su poder frente a la monarqu\u00eda vienesa. Franz era de los pocos alemanes que hablaba el idioma local y rend\u00eda homenaje a su cultura. Se encontraba en tierra de nadie, pues era un privilegiado\u00a0 estudiante en los liceos y en la universidad alemana pero al mismo tiempo frecuentaba a Isak L\u00f6wy y sus colegas del del teatro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">yiddish<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> que recal\u00f3 en Praga en 1911 cuando empezaba a arrancar su carrera literaria. Tuvo que sufrir todas las contradicciones de una ciudad provinciana que crec\u00eda desordenadamente, de un r\u00e9gimen pol\u00edtico que se hund\u00eda bajo el impulso del nacionalismo checo. En fin, de una salud corporal que lo minaba y de la que pensaba poder huir. Kafka hered\u00f3 la inestabilidad de los primeros a\u00f1os y cuando pudo evadirse de la casa familiar vivi\u00f3 en varios rincones de Praga. Su hermana Ottla le ofreci\u00f3 instalarse para trabajar en una diminuta casa que le alquil\u00f3 en la Zlat\u00e1 Ulicka, el callej\u00f3n de viviendas apoyadas en los muros del Castillo que el emperador Rodolfo reservaba para sus alquimistas. Viv\u00eda entonces en un apartamento alquilado en el palacio de Sch\u00f6nborn y sub\u00eda al Castillo por las noches para dedicarse en silencio a su arte. \u00bfNo estar\u00eda buscando en su mente el hacinamiento del ghetto que hab\u00eda visto sucumbir al otro lado del r\u00edo?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">&#8212;&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">(KAFKA, Franz:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> S\u00e4mtliche Erz\u00e4hlungen<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Fischer Verlag,. Frankfurt 1969.&#8211;Id:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Brief an den Vater<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Reklam. Stuttgart 1995.&#8211;RIPELLINO, Angelo Mar\u00eda:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Praga M\u00e1gica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Julio Ollero ed. Madrid 1991.&#8211;WAGENBACH. Klaus: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Kafkas Prag<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Verlag Klaus Wagenbach, Berl\u00edn 1993.&#8211;CERMAK, Joseph:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Kafka y Praga<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; en www.nada.es, 2006.&#8211;ZIMMERMANN, Hans Dieter: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Kafka f\u00fcr Fortgeschrittene<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Verlag C.H. Beck. Munich 2004.&#8211; LEPPIN,, Paul: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Das Gespenst der Judenstadt<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">: en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Prager Deutsche Erz\u00e4hlungen<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Reklam, Stuttgart 1992.&#8211;BECHKOV\u00c1, Katerina:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Lost Prague<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Paseka, Praga, 2007)<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Praga, 1893 Franz Kafka en 1906 Dicen los poetas que a Praga es mejor conocerla en oto\u00f1o, oculta en espesas nieblas que van dejando descubrir su belleza paso a paso, con cierto rubor. 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