{"id":1226,"date":"2023-12-26T11:32:53","date_gmt":"2023-12-26T11:32:53","guid":{"rendered":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1226"},"modified":"2023-12-26T11:32:53","modified_gmt":"2023-12-26T11:32:53","slug":"morir-en-venecia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1226","title":{"rendered":"Morir en Venecia"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Munich, 1911<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1228\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Turner_J._M._W._-_The_Grand_Canal_-_Venice-1-1024x765.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"628\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Turner_J._M._W._-_The_Grand_Canal_-_Venice-1-1024x765.jpg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Turner_J._M._W._-_The_Grand_Canal_-_Venice-1-300x224.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Turner_J._M._W._-_The_Grand_Canal_-_Venice-1-768x574.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Turner_J._M._W._-_The_Grand_Canal_-_Venice-1-1536x1148.jpg 1536w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Turner_J._M._W._-_The_Grand_Canal_-_Venice-1-2048x1531.jpg 2048w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Turner_J._M._W._-_The_Grand_Canal_-_Venice-1-1200x897.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><br \/>\n<span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">Joseph M.W. Turner (1775-1851): El Gran Canal<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Los restos mortales de Thomas Mann descansan en el cementerio de Kilchberg, una de las aldeas que se asoman a las orillas del lago de Zurich, ciudad en la que el escritor pas\u00f3 sus \u00faltimos a\u00f1os y donde muri\u00f3 en 1955. \u00c9l, me atrevo a pensar, hubiera preferido encontrar<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> La muerte en Venecia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, como Gustav Aschenbach, el protagonista de su corta novela publicada en 1912. Mann ten\u00eda s\u00f3lo veintisiete a\u00f1os y ya se hab\u00eda consagrado con su primera novela, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Los Buddenbroock<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> y numerosos relatos. En la novela, Aschenbach, un escritor solitario y depresivo, huye de M\u00fanich, donde reside como el autor, y busca un paraje ex\u00f3tico para pasar el verano. Descartadas las selvas tropicales, acaba en Venecia, instalado en un lujoso hotel en el Lido, al borde de la playa y frente al sol del amanecer. All\u00ed coincide con varias familias extranjeras y con Tadzio, un joven polaco del que se enamora perdidamente, como le hab\u00eda pasado ya a Mann en varias ocasiones, un enamoramiento vivido, en la ficci\u00f3n como en la realidad, como grave transgresi\u00f3n. Una epidemia de c\u00f3lera llegada de la India se propaga por la ciudad ante la pasividad de las autoridades y de los venecianos, todos ellos temerosos de que el p\u00e1nico perjudique la temporada tur\u00edstica. Aschenbach va comprendiendo el peligro al ver como se exageran las precauciones sanitarias hasta que finalmente un empleado de su banco le revela la realidad. A pesar de todo, y tras intentar huir sin mucho convencimiento, Aschenbach no quiere separarse del bello joven y decide imprudentemente permanecer en la ciudad. No se ha atrevido a intercambiar con \u00e9l ni una palabra, se ha limitado a contemplarlo en la playa escondido bajo su parasol. Al final muere contagiado por la epidemia o por la enorme tensi\u00f3n de su amor culpable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Mann se retrat\u00f3 fielmente en el protagonista de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> La muerte en Venecia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, como \u00e9l un escritor con el alma atormentada por m\u00faltiples sentimientos de culpa. El principal estaba causado por el conflicto de su vocaci\u00f3n art\u00edstica y su origen burgu\u00e9s acomodado, pues era hijo de un rico comerciante de L\u00fcbeck que vi\u00f3 con horror sus primeros pasos como escritor de \u00e9xito, mientras que su madre, de origen brasile\u00f1o, lo estimulaba en su vocaci\u00f3n. De ah\u00ed el perfeccionismo extremo que caracterizaba tanto al autor como a su protagonista, su af\u00e1n de excelencia y las vagas alusiones a un supuesto origen aristocr\u00e1tico. Aschenbah, adem\u00e1s, daba rienda suelta a otra fuente de culpabilidad: la que sent\u00eda a causa de su amor por el bello Tadzio. Al igual que Mann, el protagonista hab\u00eda podido adquirir desde su primera juventud una amplia cultura cl\u00e1sica, a la que acude repetidamente en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">La muerte en Venecia <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">para justificar c\u00f3mo en tiempos antiguos tales amores no s\u00f3lo no estaban vedados sino que eran propios de h\u00e9roes. Instalado por segunda vez por varias semanas en su hotel veneciano tras su frustrada huida, defiende con el apoyo de los sabios griegos la armon\u00eda de una vida de sacrificio y perfecci\u00f3n como la suya con \u201cese tipo de Eros\u201d, como llama a los sentimientos de Aschenbach: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">\u00bfacaso no lo hab\u00edan tenido en especial consideraci\u00f3n las naciones m\u00e1s bravas? <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">El escritor se imagina como parte de un di\u00e1logo de Plat\u00f3n en que, a la orilla de un arroyo y protegidos por la sombra de un \u00e1rbol, S\u00f3crates instruye a Fedro sobre el deseo y la virtud.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1229\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1583px-Canaletto_-_The_Entrance_to_the_Grand_Canal_Venice_-_Google_Art_Project-1024x699.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"573\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1583px-Canaletto_-_The_Entrance_to_the_Grand_Canal_Venice_-_Google_Art_Project-1024x699.jpg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1583px-Canaletto_-_The_Entrance_to_the_Grand_Canal_Venice_-_Google_Art_Project-300x205.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1583px-Canaletto_-_The_Entrance_to_the_Grand_Canal_Venice_-_Google_Art_Project-768x524.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1583px-Canaletto_-_The_Entrance_to_the_Grand_Canal_Venice_-_Google_Art_Project-1536x1048.jpg 1536w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1583px-Canaletto_-_The_Entrance_to_the_Grand_Canal_Venice_-_Google_Art_Project-1200x819.jpg 1200w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1583px-Canaletto_-_The_Entrance_to_the_Grand_Canal_Venice_-_Google_Art_Project.jpg 1583w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">Canaletto: Venezia, La Salute<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Esta fascinaci\u00f3n por la antig\u00fcedad griega era muy popular entre las escuelas literarias del fin de siglo y es muy posible que la idea de una muerte en Venecia se la inspirara a Mann la lectura de una corta obra de Hugo von Hofmannsthal que se hab\u00eda publicado en Viena en 1892 cuando su autor ten\u00eda s\u00f3lo 18 a\u00f1os. Hofmannsthal se revel\u00f3 como un gran poeta precoz y particip\u00f3 activamente en el brillante mundo literario del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">fin de si\u00e8cle<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> vien\u00e9s junto con \u201clos modernos vieneses\u201d, que se reun\u00edan en el caf\u00e9 Griensteidl.<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Der Tod des Titian<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> es un \u201cfragmento de drama l\u00edrico\u201d que fantasea con la muerte del gran pintor Tiziano, despoj\u00e1ndola de sus aspectos m\u00e1s tr\u00e1gicos, como un juego literario que le da ocasi\u00f3n de exponer temas art\u00edsticos generales que se empezaban a plantear en el mundo de la Secesi\u00f3n. La acci\u00f3n se desarrolla en una villa en las cercan\u00edas de Venecia desde la que se adivina la ciudad en la lejan\u00eda y se percibe vagamente la tragedia que la asola en el momento en que Tiziano agoniza v\u00edctima de una grave enfermedad. El pintor no aparece en la escena, en la que sus hijos y colaboradores polemizan sobre la contraposici\u00f3n del arte con la vida y sobre la diferencia entre el verdadero artista y el diletante. Son los temas sobre los que reflexiona tambi\u00e9n en su \u00faltima visita a Venecia el Aschenbach de Thomas Mann. Como \u00e9ste y su personaje, Hofmannsthal fue un personaje narcisista y solitario, perfeccionista hasta la angustia. Ambos rechazaron la literatura social e hist\u00f3rica del naturalismo en busca de obras centradas en lo \u201cpuramente humano\u201d, con estilos que reflejan, cada uno a su manera, el nerviosismo propio de la \u00e9poca, la cultura del yo y una tendencia a la magia y al misticismo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Es de suponer que Thomas Mann tuvo en su mente el recuerdo de la muerte del gran pintor cuando ide\u00f3 su novela. En efecto, Tiziano, este m\u00e1ximo genio de Venecia, hall\u00f3 la muerte como Aschenbach, en una ciudad desierta, aterrada por la peste negra, la epidemia real que hab\u00eda llegado tambi\u00e9n del Oriente, desde Constantinopla. Hab\u00eda nacido en torno al 1473 en el pueblo de Cadore, cercano a Venecia. En seguida aprendi\u00f3 el arte de la pintura con los grandes de la ciudad, con Bellini y Giorgione y pronto los super\u00f3 con su incomparable dominio del color. Tiziano hizo una carrera brillante y nos dej\u00f3 miles de obras maestras. Se movi\u00f3 con igual dominio en los temas religiosos que en las escenas mitol\u00f3gicas pero sobre todo sac\u00f3 partido a los numerosos retratos que hizo de los poderosos de la \u00e9poca, empezando por los duques de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Serenissima Repubblica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Nunca quiso abandonar por mucho tiempo su Venecia, a pesar de que el emperador Carlos V y m\u00e1s tarde Felipe II quisieron atraerlos a sus cortes. Trat\u00f3 con papas y duques y a todos procuraba satisfacer la incesante demanda de sus cuadros. Su taller en Venecia, en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Bori Grande<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, estaba siempre lleno de ayudantes y de clientes, y durante mucho tiempo fue testigo de largas veladas del artista con sus amigos el poeta y sat\u00edrico Pietro Aretino y el arquitecto Jacopo Sansovino.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La Venecia fastuosa de Tiziano, que hab\u00eda recibido en triunfo al rey franc\u00e9s Enrique III en 1575 se convirti\u00f3 s\u00f3lo un a\u00f1o m\u00e1s tarde en una ciudad vac\u00eda y silenciosa, literalmente apestada. La peste negra azot\u00f3 a los venecianos como lo hab\u00eda hecho dos siglos antes y caus\u00f3 una depredaci\u00f3n que se cifra en m\u00e1s de cincuenta mil muertos. Como en la narraci\u00f3n de Thomas Mann, las autoridades de la<\/span> <span style=\"font-weight: 400\">rep\u00fablica silenciaron la enfermedad durante muchos meses para evitar el p\u00e1nico. Al final no tuvieron m\u00e1s remedio que admitirla y tomar medidas: crearon varios lazaretos donde reclu\u00edan a los enfermos seg\u00fan la gravedad de su contagio mientras que a los que iban muriendo los evacuaban en barcazas a las fosas comunes.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1230\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/876px-Vivaldi-831x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"831\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/876px-Vivaldi-831x1024.jpg 831w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/876px-Vivaldi-243x300.jpg 243w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/876px-Vivaldi-768x947.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/876px-Vivaldi.jpg 876w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 984px) 61vw, (max-width: 1362px) 45vw, 600px\" \/><br \/>\n<span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">An\u00f3nimo: Antonio Vivaldi (Museo de m\u00fasica de Bolonia)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Debido a la epidemia, el taller de Tiziano se fue vaciando de servidores y aprendices, que se refugiaron en los pueblos de la tierra firme en las cercan\u00edas de la laguna veneciana. Orazio, el hijo del pintor intent\u00f3 retenerlos pero el maestro le oblig\u00f3 a respetar su deseo de salvar la vida. Al final padre e hijo se quedaron s\u00f3los en la casa, intoxicados por los humos de las cremaciones y el hedor de la enfermedad. Los vigilantes que visitaban las casas para llevar a los enfermos a los lazaretos acabaron arrebat\u00e1ndole a su hijo y Tiziano qued\u00f3 totalmente s\u00f3lo en la casa, pintando una <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Piet\u00e1<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> de tonos l\u00fagubres que fu\u00e9 su \u00faltima obra. D\u00edas despu\u00e9s lo encontraron muerto en el taller, que hab\u00eda sido saqueado e incendiado. El maestro se libr\u00f3 de la fosa com\u00fan y recibi\u00f3 todos los honores de un funeral de estado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Richard Wagner tambi\u00e9n muri\u00f3 en Venecia, donde qued\u00f3 naturalmente extasiado cuando conoci\u00f3 las obras de Tiziano Vecellio, y especialmente la<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Anunciaci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> que adorna el altar mayor en la Iglesia de Nuestra Se\u00f1ora dei Frari. Aunque la vida del propio Mann ser\u00eda suficiente para explicar<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> La muerte en Venecia,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> el recuerdo de Wagner, a quien Mann admiraba rendidamente, tuvo que inspirar de alguna manera su idea para esta narraci\u00f3n tan inquietante. El propio Mann hab\u00eda escrito en el verano de 1911, de vacaciones en el Lido de Venecia, uno de los numerosos ensayos que consagr\u00f3 al gran compositor. La clave de la asociaci\u00f3n con Wagner hay que buscarla en el apellido del protagonista. Wolfram von Aschenbach es el nombre de uno de los autores medievales que transcribieron la leyenda de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Trist\u00e1n e Isolda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, que Richard Wagner convirti\u00f3 en su obra maestra y en la que trabaj\u00f3 precisamente durante su primera estancia en Venecia en los a\u00f1os 1858 y 1859*, cuando tuvo que interrumpir la composici\u00f3n de su magna tetralog\u00eda sobre <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El anillo de los Nibelungos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> para huir de su amor ad\u00faltero por Mathilde Wesendonck. Desde Venecia le escribi\u00f3 numerosas cartas apasionadas que revelan su fascinaci\u00f3n por la ciudad y la misteriosa evocaci\u00f3n de la muerte que siente al recorrer sus canales: lleg\u00f3 s\u00f3lo y con voluntad de permanecer solitario y consagrarse a la que adivinaba como su m\u00e1xima producci\u00f3n art\u00edstica. Qued\u00f3 absorto en un mundo en el que, seg\u00fan escribi\u00f3, se un\u00edan la paz, la belleza y la decadencia que \u00e9l necesitaba, donde el silencio s\u00f3lo era interrumpido por los gritos y los cantos ancestrales de los gondoleros. Sonidos y quietud de otros tiempos en una ciudad que permanec\u00eda dormida en la memoria de los siglos sin haberse contaminado con ning\u00fan signo de la modernidad que \u00e9l despreciaba. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Trist\u00e1n e Isolda <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">expresa la irrupci\u00f3n en las vidas de los amantes de Dioniso, el dios oriental del desenfreno, la m\u00fasica y el placer. Mann tambi\u00e9n lo reflej\u00f3 en su novela como fuente del amor prohibido de Aschenbach y deja adivinar su presencia salpicando la historia con episodios en los que el escritor pulcro y perfeccionista se ve perturbado por personajes pat\u00e9ticos que aparecen como sombras de esperpento: as\u00ed el cantante que importuna al escritor en el jard\u00edn del hotel con procaces canciones populares y, como todos, niega el mal que ha invadido la ciudad: no son, le dice temeroso, m\u00e1s que precauciones de la polic\u00eda por el siroco. Wagner lleg\u00f3 a Venecia en su \u00faltimo viaje a finales de 1882, enfermo ya y deseoso, otra vez, de encontrar la paz. Se instal\u00f3 con su esposa, C\u00f3sima Liszt, sus cuatro hijos y numerosos sirvientes en el aparatoso <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Palazzo Vendramin<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, al borde del Gran Canal. Tras haber estrenado su \u00faltima gran \u00f3pera <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Parsifal <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">en Bayreuth en el mismo a\u00f1o de 1882, viaj\u00f3 por \u00faltima vez a su ciudad preferida y all\u00ed encontr\u00f3 la muerte, como era su confesada intenci\u00f3n, en febrero del siguiente a\u00f1o, apenas cumplidos los sesenta y nueve. No hab\u00eda sitio mejor que Venecia para el fin de este enamorado de su silencio. Hab\u00eda hecho de la muerte de Sigfrido la semilla de su monumental tetralog\u00eda y de la muerte por amor de Isolda la cumbre de su genio compositor.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-1231\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Claude_Monet_-_Twilight_Venice_-_Bridgestone_Museum_of_Art_Tokyo.jpg\" alt=\"\" width=\"590\" height=\"414\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Claude_Monet_-_Twilight_Venice_-_Bridgestone_Museum_of_Art_Tokyo.jpg 590w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Claude_Monet_-_Twilight_Venice_-_Bridgestone_Museum_of_Art_Tokyo-300x211.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 590px) 85vw, 590px\" \/><br \/>\n<span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">Edouard Monet: Atardecer en Venecia<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400\">*El nombre de pila de Aschenbach, Gustav, inspir\u00f3 a Luchino Visconti al rodar su famosa pel\u00edcula de 1971. En ella asoci\u00f3 a Aschenbach con el compositor Gustav Mahler, con el que el personaje de la novela, sin embargo, tiene muy poco en com\u00fan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">&#8212;&#8211;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\"><span style=\"font-weight: 400\">(MANN. Thomas:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Der Tod in Venedig<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, en S\u00e4mtliche Erz\u00e4hlungen; Fischer Verlag, Frankfurt 1963.&#8211;WAGNER, Richard:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Epistolario a Matilde Wesendonk<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Austral, Madrid, 1947.&#8211;HOFMANNSTHAL, Hugo von: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The Death of Titian<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, en www.archiv. org.&#8211;VOLKE, Werner: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Hugo von Hofmannsthal<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Rowohlt, Hamburgo 1967.&#8211;NORWICH, John Julius:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> A History of Venice<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Penguin Books, Londres 2003.&#8211;ZORZI, Alvise;<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> El color y la gloria. Vida, fortuna y pasiones de Tiziano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Debate, Barcelona 2005)<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; Munich, 1911 Joseph M.W. 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