{"id":1177,"date":"2023-08-06T09:24:34","date_gmt":"2023-08-06T08:24:34","guid":{"rendered":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1177"},"modified":"2023-12-26T10:03:59","modified_gmt":"2023-12-26T10:03:59","slug":"el-hermano-lobo-de-gubbio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/evolterra.com\/?p=1177","title":{"rendered":"EL HERMANO LOBO DE GUBBIO"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400\">15.- El hermano lobo de Gubbio<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Asis, 1205<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400\">El var\u00f3n que tiene coraz\u00f3n de lis,<\/span><\/i><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400\">alma de querube, lengua celestial,<\/span><\/i><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400\">el m\u00ednimo y dulce Francisco de Asis\u2026<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">As\u00ed empieza el poeta nicarag\u00fcense Rub\u00e9n Dar\u00edo su largo poema de 1914\u00a0 (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Los motivos del lobo) <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">sobre la conversi\u00f3n del feroz lobo de Gubbio, una leyenda que figura entre las m\u00e1s entra\u00f1ables historias recogidas en la colecci\u00f3n de<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Florecillas de San Francisco<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. En el pueblo de ese nombre, cercano a la ciudad de As\u00eds, un lobo peligroso devora reba\u00f1os y pastores y tiene a todos aterrorizados. Francisco sale a su encuentro, le trata de \u201chermano\u201d y le pide que cese en sus ataques a cambio de conseguir que los vecinos se comprometan a alimentarlo y cuidarlo. El lobo se queda, pasea por la aldea como un d\u00f3cil animal casero y concluye sus d\u00edas en paz y armon\u00eda con los vecinos. Rub\u00e9n Dar\u00edo cre\u00f3 una versi\u00f3n pesimista de esta leyenda. El santo realiza su milagro y amonesta a los pueblerinos para que cumplan con el lobo: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">En el hombre existe mala levadura\u2026Mas el alma simple de la bestia es pura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. A continuaci\u00f3n tiene que ausentarse para uno de sus largos viajes de predicaci\u00f3n y de vuelta al pueblo de Gubbio se encuentra con que el lobo ha huido de nuevo al bosque y renovado sus violentos ataques. Va en su busca y lo reprende dulcemente, a lo que el animal responde que en su ausencia los pueblerinos le dieron de palos y lo expulsaron:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> me sent\u00ed lobo malo de repente; pero siempre mejor que esa mala gente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. El santo se aleja triste y cansado<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">&#8230;No le dijo nada. Le mir\u00f3 con una profunda mirada,\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400\">y parti\u00f3 con l\u00e1grimas y con desconsuelos&#8230;\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">La ternura de esta historia resume en una imagen la esencia de la santidad de Francisco de As\u00eds, la fraternidad de un hombre con toda la naturaleza, un amor cuya fuente literaria hay que buscar en la poes\u00eda de los trovadores de la Provenza de su tiempo. En efecto, Francisco naci\u00f3 en 1181 y muy joven pudo viajar al Sur de Francia acompa\u00f1ando a su padre, un rico comerciante de telas de la ciudad de As\u00eds. Signo de los tiempos: Europa hab\u00eda empezado a salir de los \u201csiglos oscuros\u201d, las ciudades comerciaban con el exterior y conoc\u00edan a trav\u00e9s de este intercambio los avances que hab\u00eda producido una riqueza agr\u00edcola que hab\u00edan tra\u00eddo nuevas t\u00e9cnicas, una mayor producci\u00f3n artesanal que enriqueci\u00f3 a las ciudades, una inquietud intelectual y espiritual nuevas. La iglesia cat\u00f3lica se enfrentaba a variados desaf\u00edos. Pugnaba con el imperio para consolidar su poder, que hab\u00eda afirmado la reforma gregoriana y quer\u00eda consolidar el poderoso papa Inocencio III. Ve\u00eda surgir muestras de desafecci\u00f3n por los escasos progresos en la purificaci\u00f3n del clero y herej\u00edas potentes: la de los c\u00e1taros, o herej\u00eda <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">albigense <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">fue contempor\u00e1nea de la floraci\u00f3n trovadoresca y de los viajes de Francisco. Los movimientos mon\u00e1sticos de Cluny y la apasionada predicaci\u00f3n de san Bernardo de Claraval desde las sedes cistercienses no hab\u00edan bastado para poner orden en una iglesia que se ve\u00eda perturbada por guerras, corrupci\u00f3n, conflictos sociales y cruzadas desordenadas hacia el Santo Sepulcro.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Francisco particip\u00f3 muy joven en una guerra local pero no menos cruenta que cualquier otra: la que enfrent\u00f3 a su ciudad, As\u00eds, que era <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">gibelina<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> por encontrarse en el ducado de Spoleto, dentro de los territorios controlados por el imperio, contra la cercana Perugia, ciudad<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> g\u00fcelfa <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">dentro de los estados papales. En el a\u00f1o 1205, tuvo una visi\u00f3n en la que Dios le orden\u00f3 reconstruir la iglesia de San Dami\u00e1n, derruida por alguna de aquellas calamidades que asolaban el pa\u00eds. Francisco entendi\u00f3 la visi\u00f3n como una llamada a la vida religiosa. Vendi\u00f3 telas de su padre para pagar la restauraci\u00f3n del templo y sufri\u00f3 por ello castigo y encierro. Reneg\u00f3 del amor de su familia para entregarse por entero a su vocaci\u00f3n y empez\u00f3 una vida de oraci\u00f3n y predicaci\u00f3n libre, fuera inicialmente de toda organizaci\u00f3n. Su af\u00e1n de imitar a Cristo le llev\u00f3 cultivar con pasi\u00f3n a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">nuestra se\u00f1ora la pobreza<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> y a predicar el amor a la naturaleza toda, incluidos los hombres pero no s\u00f3lo ellos: comenz\u00f3, seg\u00fan cuenta la leyenda, a considerar hermanos suyos a todas las criaturas, incluso las inanimadas y predic\u00f3, como al lobo de Gubbio, un serm\u00f3n famoso a los p\u00e1jaros del cielo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Giotto: San Francisco predica a las aves<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En 1901, Hermann Hesse, fascinado por la personalidad de Francisco, le di\u00f3 un papel destacado en su primera novela,<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Peter Camenzind,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> y dedic\u00f3 al santo una entusiasta biograf\u00eda, un libro de culto donde exalta precisamente ese af\u00e1n de entrega total que caracteriza a ciertos personajes, que no s\u00f3lo dedican toda su vida y toda su energ\u00eda a una causa sino que est\u00e1n dispuestos a morir por ella. En Francisco, seg\u00fan \u00e9l, la entrega es tal que parece transportarnos al principio de la creaci\u00f3n, a una simbiosis completa del hombre con la naturaleza, divina y humana. G. K. Chesterton tambi\u00e9n dedic\u00f3 al santo de Asis un ensayo biogr\u00e1fico que subraya como rasgos m\u00e1s llamativos de su personalidad una total libertad y un aliento misteriosamente po\u00e9tico. Cant\u00f3 al sol y a todas las criaturas en un notable poema que evoca extra\u00f1amente el culto de nuestros lejanos ancestros paganos al astro rey. Es la \u00fanica obra suya de la que conocemos el texto. El resto, podemos imaginarlo, fueron c\u00e1nticos e himnos que improvisaba por los caminos en sus pr\u00e9dicas. En su calidad de juglar de Dios, de artista vagabundo, ha fascinado a poetas y artistas a lo largo de los siglos: a su disc\u00edpulo Jacopone da Todi, al gran Dante, al pintor Giotto y a los rom\u00e1nticos. Fascin\u00f3 no tanto por su obra literaria como por el car\u00e1cter prof\u00e9tico de su propio modo de vida, no exenta de una cierta ingenuidad entusiasta. Los esc\u00e9pticos como Ernest Renan y Mathew Arnold, escribi\u00f3 Chesterton, no pueden comprenderlo porque la religi\u00f3n de Francisco no era una filosof\u00eda sino una manifestaci\u00f3n concreta de amor. Al hombre, que no a la humanidad en abstracto, a Cristo m\u00e1s que al cristianismo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Francisco rechazaba cualquier intento de organizar el movimiento que su irresistible carisma acab\u00f3 generando. Su predicaci\u00f3n y la de sus disc\u00edpulos en toda Europa, que no contaba con una doctrina propia m\u00e1s all\u00e1 de la predicaci\u00f3n de la pobreza y el amor, gener\u00f3 un seguimiento masivo, una movilizaci\u00f3n de aquellas masas inquietas y depauperadas que peri\u00f3dicamente abandonaban sus casas y se esparc\u00edan por los campos en busca de la salvaci\u00f3n. Era \u00e9poca de cruzadas y Francisco fue tambi\u00e9n llamado a la conversi\u00f3n de los musulmanes en circunstancias casi c\u00f3micas. El papa Inocencio III le di\u00f3 en 1219 el encargo de convertir al sult\u00e1n de Egipto Malik-al-Kamil, a cambio de aprobar la regla de la orden que Francisco hab\u00eda consentido en organizar para poner algo de orden en el caos de los primeros tiempos de apostolado disperso y espont\u00e1neo. Tras varios intentos y viajes frustrados, los predicadores franciscanos llegaron a Damieta, en el delta del Nilo, donde encontraron a los cruzados y a las tropas del sult\u00e1n en plenas hostilidades. Francisco qued\u00f3 horrorizado por la conducta de los soldados cristianos, muy poco evang\u00e9lica, y tras correr peligro de ser apresado y asesinado, consigui\u00f3 finalmente ver al sult\u00e1n. Platic\u00f3 ampliamente con \u00e9l sobre religi\u00f3n, pues intentaba concluir la cruzada por medio de la predicaci\u00f3n, renunciando a la violencia. Seg\u00fan el libro de las<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Florecillas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, el sult\u00e1n quiso tentar al santo vali\u00e9ndose de una mujer pecadora. \u00c9l, para sorprenderla, introdujo sus pies en el fuego que ard\u00eda en su tienda sin quemarlos. Invit\u00f3 a la mujer a unirse a \u00e9l y el prodigio aterroriz\u00f3 a la tentadora, que abraz\u00f3 el cristianismo, lo que tambi\u00e9n hizo a la larga el sult\u00e1n. Hay otra versi\u00f3n de la leyenda, seg\u00fan la cual Francisco discuti\u00f3 con los acompa\u00f1antes del sult\u00e1n y les ofreci\u00f3 someterse a una ordal\u00eda por el fuego para poner a prueba cu\u00e1l de las dos religiones en litigio era la verdadera: los cl\u00e9rigos musulmanes rehusaron prudentemente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">La vida de Francisco no estuvo exenta de problemas y el poema de Rub\u00e9n Dar\u00edo, en el que el santo encuentra que su predicaci\u00f3n al lobo y a los pueblerinos ha tenido un valor muy ef\u00edmero, parece reflejar lo que ocurri\u00f3 cuando el viaje de cruzada a Egipto. Corri\u00f3 entonces en Italia la falsa noticia de que el santo hab\u00eda muerto como m\u00e1rtir a manos de los musulmanes. A su vuelta se encontr\u00f3 que hab\u00eda estallado un grave conflicto entre los suyos. Una facci\u00f3n de sus disc\u00edpulos soportaba mal el rigorismo de la prescripci\u00f3n de pobreza, foco principal de la predicaci\u00f3n del santo. Frente a ellos, los que fueron llamados \u201cespirituales\u201d mantuvieron su insistencia en proteger la esencia del legado franciscano. El fundador la reiter\u00f3 en un famoso <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Testamento<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> poco antes de morir: en \u00e9l volvi\u00f3 a rechazar a la exigencia de que sus seguidores fueran obligatoriamente cl\u00e9rigos. Tambi\u00e9n dijo no a los privilegios que algunos buscaban para equipararse a la clase sacerdotal, o a la exigencia de que tuvieran estudios como m\u00e9rito superior a la pr\u00e1ctica de la caridad; sobre todo, insisti\u00f3 con un no rotundo a la relajaci\u00f3n de la regla de pobreza. Las autoridades eclesi\u00e1sticas de la \u00e9poca no apreciaban tanto fervor evang\u00e9lico, que las pon\u00eda en evidencia. No tardaron en desautorizar a la facci\u00f3n de los \u201cespirituales\u201d, a quienes los papas Bonifacio VIII y Juan XXII condenaron con rigor. San Buenaventura, que fue la m\u00e1xima autoridad de la Orden en torno al 1279,\u00a0 intent\u00f3 mediar entre las dos tendencias y consigui\u00f3 el apoyo de la Santa Sede. Pero la tregua dur\u00f3 poco tiempo, pues los \u201cespirituales\u201d se radicalizaron y acabaron en el exilio o en la secta de los<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Fraticelli<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, que protagonizaron protestas radicales cercanas a la herej\u00eda y a la anarqu\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Giotto: San Francisco recibe los estigmas\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Este extraordinario personaje reuni\u00f3 en su persona esa mezcla de un activismo proselitista algo alocado con la visi\u00f3n directa de la divinidad que es caracter\u00edstica de los grandes m\u00edsticos. Francisco no quer\u00eda obispados ni tampoco se consideraba te\u00f3logo. No apreciaba especialmente las teor\u00edas desarrolladas por el misticismo especulativo que\u00a0 la orden dominicana de predicadores extend\u00eda en su tiempo por Flandes y por la cuenca del Rin, cuyas ra\u00edces se remontaban a las ense\u00f1anzas neoplat\u00f3nicas de los padres de la iglesia griega. Francisco se inclin\u00f3 por un tipo de misticismo simb\u00f3lico y afectivo tal como el que hab\u00eda defendido un siglo antes Bernardo de Claraval, otro santo activista y radical, que lanz\u00f3 en 1145 la segunda cruzada a Tierra Santa. Bernardo promovi\u00f3 un giro profundo en la religiosidad de la \u00e9poca, poniendo el acento en el car\u00e1cter humano de Jes\u00fas. El arte sacro empez\u00f3 a representarlo en im\u00e1genes como un Cristo crucificado, muy lejano a la tradici\u00f3n bizantina en la que aparec\u00eda caracterizado como un<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> pantocr\u00e1tor<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, un monarca todopoderoso y triunfante en su majestad. El misticismo de Bernardo era m\u00e1s adecuado a la espont\u00e1nea y sencilla espiritualidad de san Francisco, ajena a complicaciones teol\u00f3gicas pues, en medio de tantos cismas y guerras, el pueblo era m\u00e1s receptivo a un repliegue en la vida interior que a las disputas te\u00f3ricas. Francisco fue seguido en esta via por santa Clara, contempor\u00e1nea suya y vecina tambi\u00e9n de As\u00eds, y por muchos otros disc\u00edpulos, como Angela de Foligno, que se convirti\u00f3 en el 1285 y tuvo un papel activo en la tendencia rigorista de los seguidores de Francisco.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El santo de As\u00eds muri\u00f3 en 1226 con s\u00f3lo cuarenta y cuatro a\u00f1os y fue prontamente canonizado, dos a\u00f1os m\u00e1s tarde. Sufri\u00f3 varias enfermedades graves y un dram\u00e1tico episodio m\u00edstico en el monte Alverno, donde se retir\u00f3 a meditar y ayunar cuando estaba ya muy enfermo. Cuando tuvieron que cauterizarle una herida en la cara tuvo el buen humor de sermonear suavemente al \u201chermano fuego\u201d y pedirle que fuera gentil con \u00e9l. Su cuerpo estaba maltrecho por las privaciones y su esp\u00edritu muy debilitado por los disgustos. Su carism\u00e1tica personalidad y el hero\u00edsmo de su predicaci\u00f3n ten\u00edan inevitablemente que ahuyentar a los mediocres, pues es frecuente que la obra de los reformadores bienintencionados no se prolongue mucho m\u00e1s all\u00e1 de su vida activa.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">&#8212;&#8211;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">(DAR\u00cfO, Rub\u00e9n: Poes\u00edas completas; Aguilar, Madrid, 1961.&#8211;HESSE, Hermann:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Franz von Assisi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Insel Verlag, Frankfurt 1888.&#8211;FRANCIS von ASSISI: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The Little Flowers of Saint Francis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Everyman Library, Nueva York 1973.&#8211;VINCENT, Catherine:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Introduction \u00e0 l\u2019histoire de l\u2019Occident m\u00e9dieval<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Livre de Poche, Paris 1995.&#8211;DUBY:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> L\u2019art et la soci\u00e9t\u00e9; <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">Quarto-Gallimard, Paris 2002.&#8211;JOSSUA, Jean-Pierre:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Seul avec Dieu. L\u2019aventure mystique<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; D\u00e9couvertes Gallimard, Paris 1996)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>15.- El hermano lobo de Gubbio Asis, 1205 &nbsp; El var\u00f3n que tiene coraz\u00f3n de lis, alma de querube, lengua celestial, el m\u00ednimo y dulce Francisco de Asis\u2026 &nbsp; As\u00ed empieza el poeta nicarag\u00fcense Rub\u00e9n Dar\u00edo su largo poema de 1914\u00a0 (Los motivos del lobo) sobre la conversi\u00f3n del feroz lobo de Gubbio, una leyenda &hellip; <a href=\"https:\/\/evolterra.com\/?p=1177\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEL HERMANO LOBO DE GUBBIO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"spay_email":""},"categories":[435,434],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1177"}],"collection":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1177"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1177\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1183,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1177\/revisions\/1183"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1177"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1177"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1177"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}