{"id":1267,"date":"2023-12-26T13:30:14","date_gmt":"2023-12-26T13:30:14","guid":{"rendered":"https:\/\/evolterra.com\/?page_id=1267"},"modified":"2023-12-26T13:30:14","modified_gmt":"2023-12-26T13:30:14","slug":"henry-adams-o-el-hombre-superfluo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/evolterra.com\/?page_id=1267","title":{"rendered":"Henry Adams o el hombre superfluo"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Londres, 1861<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1268\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Henry_Adams_seated_at_desk_in_dark_coat_writing_photograph_by_Marian_Hooper_Adams_1883-1024x600.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"492\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Henry_Adams_seated_at_desk_in_dark_coat_writing_photograph_by_Marian_Hooper_Adams_1883-1024x600.jpg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Henry_Adams_seated_at_desk_in_dark_coat_writing_photograph_by_Marian_Hooper_Adams_1883-300x176.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Henry_Adams_seated_at_desk_in_dark_coat_writing_photograph_by_Marian_Hooper_Adams_1883-768x450.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Henry_Adams_seated_at_desk_in_dark_coat_writing_photograph_by_Marian_Hooper_Adams_1883-1536x900.jpg 1536w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Henry_Adams_seated_at_desk_in_dark_coat_writing_photograph_by_Marian_Hooper_Adams_1883-1200x703.jpg 1200w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/Henry_Adams_seated_at_desk_in_dark_coat_writing_photograph_by_Marian_Hooper_Adams_1883.jpg 1856w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">Marian H. Adams: Henry Adams en 1883<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">En muchas novelas rusas del siglo XIX se halla escondido el \u201chombre superfluo\u201d. Se trata de un personaje t\u00edpicamente rom\u00e1ntico, protagonista en novelas como en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">El idiota<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> de Dostoievsky o<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Eug\u00e8ne Onegin<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> de Pushkin. Turgueniev lo incluy\u00f3 tambi\u00e9n en muchos de sus relatos. Es culto, inteligente, mundano y elegante. Por alguna raz\u00f3n, sin embargo, se sit\u00faa al margen de la sociedad, es incapaz de pasar a la acci\u00f3n. El hombre superfluo no s\u00f3lo se da en la literatura sino que existe tambi\u00e9n en la realidad y naturalmente cualquiera puede serlo objetivamente. Pero el hombre superfluo que nos interesa es un tipo especial, el de quien cree serlo a pesar de que las apariencias permiten presentarlo sin problemas como alguien exitoso e incluso brillante. Este es el caso de Henry Adams (1838-1918), uno de los mejores prosistas de la literatura norteamericana. Fue autor de una de las grandes autobiograf\u00edas de todos los tiempos, de un amplio estudio sobre la Edad Media francesa, de una historia de los Estados Unidos en nueve tomos, de la edici\u00f3n de las obras del presidente Jefferson, de excelentes novelas, poemas y abundante ensayos sobre pol\u00edtica, que produjo como periodista y director de revistas. As\u00ed podr\u00edamos seguir enumerando sus logros: viaj\u00f3 por todo el mundo y en su primera juventud vivi\u00f3 una interesant\u00edsima experiencia como diplom\u00e1tico en Londres en momentos decisivos para la historia de su pa\u00eds en plena guerra civil.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">\u00bfC\u00f3mo se explica que \u00e9l mismo se considerara a s\u00ed mismo como un t\u00edpico \u201chombre superfluo\u201d? \u00c9l no utilizaba esta expresi\u00f3n, pero de sus obras se deduce este sentimiento inequ\u00edvoco de estar de m\u00e1s, de ser un \u201cfracaso\u201d, como titula un cap\u00edtulo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">La educaci\u00f3n de Henry Adams<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, su autobiograf\u00eda publicada en 1918, el a\u00f1o de su muerte. Es, en efecto, casi una monograf\u00eda sobre la educaci\u00f3n de un pr\u00f3cer. Lo curioso es que la escribi\u00f3 en tercera persona y con un acento de ir\u00f3nico escepticismo y desd\u00e9n sobre su personaje, es decir sobre s\u00ed mismo. No se da cuartel, todas sus fascinantes experiencias en diversos campos de su educaci\u00f3n en la vida literaria y pol\u00edtica le parecen frustrantes e incompletas. Su m\u00e1xima obra como historiador se titula modestamente <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Mont Saint-Michel and Chartres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> (1916) y es una completa y exhaustiva exposici\u00f3n no s\u00f3lo del arte del g\u00f3tico franc\u00e9s sino de la filosof\u00eda y la cultura de la Edad Media. Sin embargo, una y otra vez la presenta como una especie de gu\u00eda tur\u00edstica, como cur\u00e1ndose en salud frente a posibles cr\u00edticas de los historiadores profesionales, a los que en el fondo despreciaba.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Adams naci\u00f3 en Boston en 1838 y pertenec\u00eda a una ilustre estirpe norteamericana. Su bisabuelo John Adams fue padre de la patria, uno de los promotores de la revoluci\u00f3n y segundo presidente de los Estados Unidos, tras el mandato del general Washington. John Quincy Adams, su hijo y por lo tanto abuelo de nuestro personaje fue tambi\u00e9n presidente de la rep\u00fablica, entre 1825 y 1829, y hab\u00eda sido el enviado de su pa\u00eds en Londres despu\u00e9s de la guerra anglo-norteamericana de 1812. El padre de Henry, Charles Francis, aunque ten\u00eda suficiente talento para ello, ya no lleg\u00f3 a presidente, la dinast\u00eda no daba para m\u00e1s. Complet\u00f3 una carrera brillante como escritor y pol\u00edtico, hasta el punto de que el presidente Lincoln le confi\u00f3 una delicada misi\u00f3n en Londres durante otra guerra, esta vez la guerra civil interna, que caus\u00f3 importantes fricciones diplom\u00e1ticas entre los Estados Unidos y la antigua metr\u00f3polis. Los Adams eran tan ilustres y dedicados que parec\u00edan no estar interesados en los aspectos m\u00e1s crudos del poder. Quer\u00edan servir a su pa\u00eds sabiendo lo influyentes que eran precisamente por situarse en los m\u00e1rgenes de la lucha pol\u00edtica. No es dif\u00edcil comprender que el joven Henry se sintiera abrumado por el peso de esta herencia, en comparaci\u00f3n con la cual resultaba imposible no sentirse fracasado por el mero hecho de no haber podido mantenerse a la altura de tantos y tan ilustres antepasados. Se ha escrito que el padre de Henry fue el m\u00e1s competente y preparado de toda la saga, y sin embargo pudo comprobar en una carrera brillante pero limitada que los tiempos hab\u00edan cambiado y que no <\/span><span style=\"font-weight: 400\">bastaba ya el talento y el esp\u00edritu de servicio para escalar a lo m\u00e1s alto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Adams se gradu\u00f3 en Harvard, naturalmente, como todos los componentes del mandarinato bostoniano. Y siguiendo la tradici\u00f3n pas\u00f3 una larga temporada viajando por Europa, con parada l\u00fadica y art\u00edstica en Roma y estudios de derecho en la Universidad de Berl\u00edn. En \u00e9stos no destac\u00f3 especialmente, debido a sus dificultades para aprender el idioma alem\u00e1n no menos que a su escaso inter\u00e9s por el derecho civil, que se supon\u00eda deb\u00eda completar su educaci\u00f3n antes de empezar una vida activa en su pa\u00eds de origen. A su vuelta se instal\u00f3 en un Washington todav\u00eda en construcci\u00f3n: una aldea, al fin y al cabo, del Sur a la que dedic\u00f3 en<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> La Educaci\u00f3n <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">un temprano comentario en el tono amargo que recorre todas las p\u00e1ginas del libro. El azar lo salv\u00f3 de este primer marasmo profesional, porque la misi\u00f3n que Charles Francis ten\u00eda que desempe\u00f1ar requer\u00eda del apoyo del hijo a\u00fan diletante de la pol\u00edtica y de la vida social. Se traslad\u00f3 a Londres en 1861 como \u201csecretario privado\u201d de su padre y pas\u00f3 en la capital brit\u00e1nica los que fueron probablemente los a\u00f1os m\u00e1s decisivos de la diplomacia norteamericana. Ten\u00eda 23 a\u00f1os y fue testigo, como veremos, de importantes negociaciones y de mucha tensi\u00f3n pol\u00edtica. El se esforzaba continuamente por encontrar un hueco en la sociedad londinense, con dificultades pues no ten\u00eda siquiera el estatuto diplom\u00e1tico que se supone ayuda a abrir \u201ctodas\u201d las puertas. Al final de estos a\u00f1os, de vuelta a Washington en 1868 su padre sentenci\u00f3: \u201cpara el derecho, la diplomacia te ha inutilizado; para la diplomacia, has aprendido demasiado\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\"> <img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1269\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1920px-United_States_Capitol_west_front_edit2-1024x530.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"435\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1920px-United_States_Capitol_west_front_edit2-1024x530.jpg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1920px-United_States_Capitol_west_front_edit2-300x155.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1920px-United_States_Capitol_west_front_edit2-768x398.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1920px-United_States_Capitol_west_front_edit2-1536x795.jpg 1536w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1920px-United_States_Capitol_west_front_edit2-1200x621.jpg 1200w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1920px-United_States_Capitol_west_front_edit2.jpg 1920w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><\/span><span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">El\u00a0 Capitolio, Washington D.C.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Excluidas las dos carreras para las que parec\u00eda mejor preparado, el joven y esc\u00e9ptico Henry busc\u00f3 fortuna en el periodismo y en trabajos de asesoramiento pol\u00edtico, que no le cost\u00f3 conseguir gracias a su ilustre apellido. Pero he aqu\u00ed que cuando estaba sumido en el desconcierto se produjo uno de esos milagros que dejan at\u00f3nitos a quienes no pertenecen a las altas dinast\u00edas del poder pol\u00edtico y social. En 1870 el rector de la Universidad de Harvard, amigo de la familia, le ofreci\u00f3 sin m\u00e1s hacerse cargo de la c\u00e1tedra de historia medieval. Henry, ignorante confeso de la materia, acept\u00f3 por falta de algo mejor, convencido de que fracasar\u00eda como cre\u00eda haber fracasado en todo lo que hab\u00eda intentado antes. Pero su talento era bien distinto al que \u00e9l en su pesimismo denigraba: como historiador aport\u00f3 sustanciosas investigaciones de historia norteamericana, incluida su monumental tratado en nueve tomos. Cansado de este trabajo ya en 1877 y sobre todo a ra\u00edz de la tr\u00e1gica muerte de su esposa en 1885, Henry dimiti\u00f3 y se dedic\u00f3 a viajar ampliamente por el mundo. Se consagr\u00f3 a una extra\u00f1a aventura intelectual, un intento de formular una filosof\u00eda de la historia que explicara sus perplejidades vitales. Lo hizo bajo dos influencias contradictorias: se dedic\u00f3 por un lado a estudiar los progresos de la t\u00e9cnica, la electricidad, la dinamo, las fuerzas de energ\u00eda que cre\u00eda estaban llevando a la civilizaci\u00f3n a la dispersi\u00f3n y al caos. Por otro lado, se consagr\u00f3 al estudio de un momento de la historia europea, los siglos del primer g\u00f3tico, en los que vi\u00f3 el contrapunto del desastre que cre\u00eda inevitable en su tiempo. Lo entendi\u00f3 como un mundo unificado en torno a unas creencias, un arte y un impulso vital fundado en el catolicismo, o m\u00e1s bien en el culto a la virgen Mar\u00eda. As\u00ed lo contempl\u00f3 escenificado en la abad\u00eda del Mont Sant-Michel y en la catedral de Chartres, donde la Virgen reina en miles de im\u00e1genes, deificada en estatuas y vitrales casi hasta el borde de la herej\u00eda, por encima de la mism\u00edsima Trinidad.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_1270\" aria-describedby=\"caption-attachment-1270\" style=\"width: 840px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-large wp-image-1270\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1920px-Mont-Saint-Michel_vu_du_ciel-1024x576.jpg\" alt=\"\" width=\"840\" height=\"473\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1920px-Mont-Saint-Michel_vu_du_ciel-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1920px-Mont-Saint-Michel_vu_du_ciel-300x169.jpg 300w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1920px-Mont-Saint-Michel_vu_du_ciel-768x432.jpg 768w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1920px-Mont-Saint-Michel_vu_du_ciel-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1920px-Mont-Saint-Michel_vu_du_ciel-1200x675.jpg 1200w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/1920px-Mont-Saint-Michel_vu_du_ciel.jpg 1920w\" sizes=\"(max-width: 709px) 85vw, (max-width: 909px) 67vw, (max-width: 1362px) 62vw, 840px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1270\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;color: #1a1a1a\">Mount Saint Michel, Francia<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Llevado por su entusiasmo, nuestro hombre \u201csuperfluo\u201d lleg\u00f3 a presentar inquietantes s\u00edntomas de devoci\u00f3n personal por Mar\u00eda, a la que lleg\u00f3 a dedicar una extensa plegaria en verso:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> has o\u00eddo el tedioso recital de mis oraciones, no pudiste satisfacerlas pero al menos me sonre\u00edste<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">. Henry Adams se daba cuenta de que su cultura pertenec\u00eda a los tiempos de la Ilustraci\u00f3n, era m\u00e1s dieciochesca que moderna, y los des\u00f3rdenes que vivi\u00f3, las tensiones que llevaron a los Estados Unidos a la desuni\u00f3n y a la guerra eran ajenos a su sensibilidad de ciudadano de la puritana Boston. En su primera juventud tuvo que presenciar como progresaban la corrupci\u00f3n y el racismo durante la presidencia de Andrew Jackson, la expansi\u00f3n desordenada hacia el oeste, la confrontaci\u00f3n mortal de dos estructuras econ\u00f3micas y dos culturas en torno de la esclavitud. Su madurez tuvo que hab\u00e9rselas con la no menos decepcionante presidencia del general Grant, que consigui\u00f3 hastiarle de la pasi\u00f3n pol\u00edtica que llevaba en sus genes. Pero Adams era, a pesar de todo, un patriota americano y no hay m\u00e1s que observar los t\u00edtulos de los cap\u00edtulos de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">La educaci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> para sentirlo: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">Traici\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, es la expresi\u00f3n que encabeza el dedicado a los momentos tr\u00e1gicos de la guerra civil: no olvidemos que \u00e9sta empez\u00f3 por un desastre para las fuerzas de la Uni\u00f3n en Fort Sumter, muy cerca de Washington, donde \u00e9l viv\u00ed\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">Para la misi\u00f3n diplom\u00e1tica en Londres eligi\u00f3 el presidente Lincoln al m\u00e1s cualificado de todos los candidatos imaginables, Charles Francis Adams, escritor, pol\u00edtico y jurista. Ten\u00eda que hab\u00e9rselas con una situaci\u00f3n poco envidiable. Los brit\u00e1nicos mostraban ya desde antes de desencadenarse las hostilidades una mal disimulada simpat\u00eda por el bando rebelde, que hac\u00eda poco tiempo se hab\u00eda constituido como Confederaci\u00f3n y pretend\u00eda el reconocimiento de las potencias europeas. Pocos d\u00edas antes de la llegada de los Adams a Londres, los ingleses presentaron a los Estados Unidos ante un hecho consumado al reconocer al Sur como beligerante y declarar su neutralidad en el conflicto. Poderosos intereses explican esta simpat\u00eda de los ingleses, que sin embargo se hab\u00edan constitu\u00eddo desde medio siglo antes en cruzados por la abolici\u00f3n de la trata de esclavos, a la que los estados de la Confederaci\u00f3n se aferraban. La industria textil brit\u00e1nica depend\u00eda en gran medida del algod\u00f3n que cultivaban los estados del sur y prefer\u00eda tratar directamente con ellos. Adem\u00e1s, al comprensible resentimiento de la ex-metr\u00f3poli contra sus antiguas colonias, rebeldes tambi\u00e9n en su momento, se un\u00eda esa extra\u00f1a simpat\u00eda que, debido al prestigio eterno de la libertad, muestran algunos pa\u00edses por los procesos de secesi\u00f3n, siempre que surjan fuera de sus fronteras. Aunque Henry Adam s\u00f3lo se enter\u00f3 muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuando se publicaron los papeles de los protagonistas, los pol\u00edticos brit\u00e1nicos lo tuvieron bastante claro desde el principio. El primer ministro Palmerston, en correspondencia con sus ministros, no ocult\u00f3 que Gran Breta\u00f1a prefer\u00eda romper la Uni\u00f3n para evitar \u201cla emergencia de una gran potencia\u201d. Y Gladstone se declar\u00f3 convencido en un imprudente discurso de que (\u201ccon independencia de lo que pensemos sobre la esclavitud\u201d) los l\u00edderes del sur, encabezados por Jefferson Davis, hab\u00edan conseguido crear un ej\u00e9rcito y, m\u00e1s a\u00fan, una naci\u00f3n. La tarea de Adams padre consist\u00eda en evitar que los ingleses pasaran de la secreta intenci\u00f3n a los hechos y ofrecieran mediar entre la Uni\u00f3n y la Confederaci\u00f3n como paso previo al reconocimiento de \u00e9sta como estado soberano. El curso de los acontecimientos acab\u00f3 ayudando, pues el apoyo brit\u00e1nico a los rebeldes no fue ya presentable cuando estos empezaron a perder batallas y sobre todo cuando Lincoln sorprendi\u00f3 en 1863 a la opini\u00f3n p\u00fablica mundial con su<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Declaraci\u00f3n de emancipaci\u00f3n <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">de los esclavos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">El joven Henry asist\u00eda a su padre como amanuense y consejero oficioso, y aprend\u00eda las artes de la diplomacia. La verdad es, como revela en<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> La educaci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">, que no tuvo m\u00e1s conocimiento que el que permit\u00edan las apariencias pues la verdad s\u00f3lo se supo treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde. El incidente m\u00e1s grave fue la compra por las autoridades rebeldes de un destructor, el Alabama, fabricado en Birkenhead, cerca de Liverpool. Adams padre intent\u00f3 que las autoridades no permitieran su salida del puerto, pero no lo consigui\u00f3 a pesar de las seguridades que le daba lord Russell. El ministro de exteriores le minti\u00f3 a sabiendas de que adem\u00e1s estaba ignorando el dictamen contrario de los asesores jur\u00eddicos de la Corona, dado que el apoyo a los rebeldes romp\u00eda la te\u00f3rica neutralidad del Reino Unido. El Alabama lleg\u00f3, as\u00ed pues, a su destino y durante dos a\u00f1os pudo perturbar gravemente el comercio de la Uni\u00f3n con el exterior: destruy\u00f3 68 buques en 22 meses, hasta que \u00e9l mismo fue hundido en junio de 1864 por el Kearsarge, frente a la costa de Cherburgo en Francia. Charles Francis Adams present\u00f3 reclamaci\u00f3n cuando la guerra termin\u00f3 con la victoria de la Uni\u00f3n y consigui\u00f3 una indemnizaci\u00f3n por da\u00f1os de 15.500.000 de d\u00f3lares en oro. Al t\u00e9rmino de la guerra, como se ve, los Estados Unidos estaban ya bien avanzados como potencia y ten\u00edan capacidad para presionar. Consiguieron que los brit\u00e1nicos firmaran un tratado de arbitraje en 1871 que result\u00f3 ser decisivamente innovador en el arreglo pac\u00edfico de controversias internacionales. El caso Alabama se resolvi\u00f3 en Ginebra un a\u00f1o m\u00e1s tarde por una comisi\u00f3n imparcial de arbitraje creada seg\u00fan el tratado: un \u00e1rbitro por cada una de las partes y tres nombrados por otras tantas potencias neutrales, que en esta ocasi\u00f3n fueron Italia, Suiza y Brasil. El \u00e1rbitro por parte americana fue, por supuesto, el padre de nuestro Henry Adams.<\/span><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-1271\" src=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/692px-Claude_Monet_-_Rouen_Cathedral_Facade_Sunset-656x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"656\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/692px-Claude_Monet_-_Rouen_Cathedral_Facade_Sunset-656x1024.jpeg 656w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/692px-Claude_Monet_-_Rouen_Cathedral_Facade_Sunset-192x300.jpeg 192w, https:\/\/evolterra.com\/wp-content\/uploads\/sites\/16\/2023\/12\/692px-Claude_Monet_-_Rouen_Cathedral_Facade_Sunset.jpeg 692w\" sizes=\"(max-width: 656px) 85vw, 656px\" \/><br \/>\n<span style=\"font-weight: 400;font-size: 10pt\">Monet: la catedral de Rouan<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400\">&#8212;&#8211;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt\"><span style=\"font-weight: 400\">(ADAMS , Henry:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> The education of Henry Adams<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; The Modern Library, Nueva York, 1931.&#8211;Id:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Novels. Mont Saint Michel. The education<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; The Library of America, Nueva York 1983.&#8211;GREWE, Wilhelm G.: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The Epochs of International Law<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; de Gruyter, Berl\u00edn 2000.&#8211;MAUROIS, Andr\u00e9:<\/span><i><span style=\"font-weight: 400\"> Histoire des \u00c9tats-Unis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\">; Ed Albin Michel, Par\u00eds 1943.&#8211;CARROL. Peter N. y NOBLE, David W.: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400\">The Free and the Unfree. A New History of the United States;<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400\"> Penguin Books, Nueva York, 1979)\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Londres, 1861 Marian H. Adams: Henry Adams en 1883 En muchas novelas rusas del siglo XIX se halla escondido el \u201chombre superfluo\u201d. Se trata de un personaje t\u00edpicamente rom\u00e1ntico, protagonista en novelas como en El idiota de Dostoievsky o Eug\u00e8ne Onegin de Pushkin. Turgueniev lo incluy\u00f3 tambi\u00e9n en muchos de sus relatos. Es culto, &hellip; <a href=\"https:\/\/evolterra.com\/?page_id=1267\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHenry Adams o el hombre superfluo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"spay_email":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1267"}],"collection":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1267"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1267\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1272,"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1267\/revisions\/1272"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/evolterra.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1267"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}